Edgar Allan Poe junto con Lovecraft, Howard -el genial creador de Conan el Bárbaro- y Tolkien -su trilogía “El Señor de los Anillos” puede considerarse como una auténtica Biblia Aria-, sin lugar a dudas, han sido los cuatro literatos fantásticos más grandes que ha habido. Los cuatro coincidieron en su rechazo y desprecio hacia la democracia y la moral burguesa, hacia la asquerosa vida odiosamente cuantificada, racionalizada y tecnificada, es decir, de la Modernidad en definitiva. En una obra extraordinaria que apareció hace ya tres décadas -una de las mejores obras de la Derecha política escrita en España: “La Cultura de la Otra Europa”. 1979- señala el hecho curioso de que en esa nación maldita, caricaturesca, mezcla de infantilismo y senilidad -aunque ella presuma de ser “joven”- que es EEUU -Poe, Howard y Lovecraft eran norteamericanos-, civilización proto-típica de la Modernidad, donde los vomitivos “buscadores de oro” eran elevados prácticamente a la categoría de héroes nacionales, esta serie de literatos brillantes y solitarios (y también marginados y odiados para la bienpensante mediocridad burguesa), al contrario, eran “BUSCADORES DE TRADICION”. Ellos amaban lo remoto, lo mítico, soñadores e idealistas de una Era que fue y ya no es. Eran verdaderos europeos, extranjeros en un mundo y en un país en ruinas. Poetas y trovadores mágicos de un mundo que pugna por nacer ante tanta bazofia, podredumbre y pestilencia.
Decía René Alleau que “el ‘tiempo mítico’ transcurre paralelamente al ‘tiempo histórico’, pero con otro ritmo. Lo que llamamos ‘acontecimientos’ no son quizá más que múltiples advenimientos, internos y oscuros, que se vierten a la luz del día, cristalizados y formando de pronto una masa”. Sólo así se explicaría como en pleno siglo XX, en plena fase final o etapa más ocura del Kali-Yuga, hayan surgido en Occidente tal cantidad de genialidades en todos los órdenes del Arte -con mayúscula, ya que el otro “arte” no es nada más que la emanación de la sub-humanidad y de las Fuerzas del Caos- después de tantos siglos de decadencia generalizada: en la política, en la pintura, la arquitectura, la literatura, etc. Cuando la Modernidad creía que lo había matado y expulsado definitivamente de este mundo, ahí lo tenemos otra vez con más fuerza que nunca: LA RESURRECCCION DEL MITO. POE, HOWARD, LOVECRAFT, TOLKIEN, VERDADEROS ARISTÓCRATAS DE LA INTELECTUALIDAD: ¡¡¡PRESENTES!!!.
-”Dicen que los seres inmundos de los Viejos Tiempos acechan en los oscuros rincones olvidados de la Tierra, y que aún se abren las Puertas que liberan, ciertas noches, a unas formas prisioneras del Infierno”. Howard, “La Piedra Negra”.
Según el simbolismo astrológico, el Sol recibe su Luz de sí mismo, mientras que la Luna, al carecer de Luz propia, la toma del Sol. La Luz reina por la noche, cuando el Sol se ha puesto. Por lo tanto, la Luna representa o simboliza el eclipse, la noche, la oscuridad. No es de extrañar que todas las grandes civilizaciones de la humanidad hayan tomado como símbolo el Sol. Curiosamente el islamismo, religión fatalista y con pretensiones globalizadoras en esta fase final del Kali-Yuga o Edad de Hierro, tiene por símbolo la Luna…
En esta etapa final del Kali-Yuga, que también podríamos denominar como Edad de la Luna, reinan por doquier la oscuridad, la confusión y el eclipse total como valores políticos dominantes. Simbólicamente, el Oeste (Occidente) ocupa el lugar del Este (Oriente); el nadir ocupa el del cénit. Se ha producido una inversión total. Lo que deberia estar en lo alto ha sido relegado abajo (la plebe domina sobre los sabios, guerreros o ascetas); lo que tendría que estar confinado en la oscuridad se halla a plena luz (la maldad y la imbecilidad están mejor vistas por las masas fanatizadas que la bondad o la humildad); lo que había de continuar débil se ha hecho fuerte (ahí está el culto actual a todo tipo de degradación, depravación o de minusvalía), en tanto lo que era fuerte se ha hecho débil hoy (las castas espirituales y aristocrático-guerreras). Tal es la inversión satánica que se ha producido en nuestros días.
La Historia de la Humanidad es una lucha constante entre dos cosmovisiones: la solar y la lunar. Tradición y Modernidad son dos órdenes de la realidad totalmente irreconcialiables y antagónicos entre sí. Los valores de la Tradición tienen su antítesis en los anti-valores de la Modernidad o subversión anti-tradicional:
MUNDO TRADICIONAL (Valores)
-Estabilidad
-Poder de uno sólo
-Soledad del poder (jerarquía, organicismo).
-Poder conferido por una consagración (iniciación).
-Poder confirmado por el tiempo (sociedades estamentales. Castas).
-Armas llevadas por una casta (aristocrático-guerrera)
-La Montaña que emerge de los mares (simbolismo de la Verticalidad sobre el Caos).
-Continuación de la Tradición (duración).
-Verdad.
MODERNIDAD (Anti-valores)
-Inestabilidad
-Poder de todos (Era de las masas, Quinto Estado. Edad de los parias).
-Poder popular (plebeyismo, masificación).
-Poder conferido por votos (invasión de la sub- humanidad en la esfera de la política).
-Poder destruido por el tiempo (fin de las castas. Igualitarismo).
-Armas en manos de todos (Muy típico de Yanquilandia, civilización prototípica de la Modernidad. Lucha de clases).
-La Montaña hundida en los mares (simbolismo de la descomposición del Orden).
-La revolución permanente (eclipse).
-Mentira.
Existe un lazo sutil entre el Hombre y la Tierra, entre las grandes leyes del cosmos y el Hombre (“como es arriba, es abajo”). Nuestra civilización perversa y suicida, con esa especie de fuga hacia delante que es la superstición del “progreso”, ha roto ese lazo: el “cordón dorado” de la Tradición que nos unía espiritualmente con nuestros antepasados ha sido abolido (individualmente, sólo la Iniciación puede restaurarlo aún en tiempos de caos generalizado). Otra nueva Edad de Oro despuntará, pero sólo después del final -catastrófico, sin duda- de esta Edad de Hierro-, del mismo modo que un hombre no puede renacer a una nueva vida sino después de la muerte.
SEMPER FIDELIS.