<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:geo="http://www.w3.org/2003/01/geo/wgs84_pos#" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
	>

<channel>
	<title>Septentrionis Lux</title>
	<atom:link href="http://septentrionis.wordpress.com/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://septentrionis.wordpress.com</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Sun, 25 Dec 2011 10:25:22 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.com/</generator>
<cloud domain='septentrionis.wordpress.com' port='80' path='/?rsscloud=notify' registerProcedure='' protocol='http-post' />
<image>
		<url>http://s2.wp.com/i/buttonw-com.png</url>
		<title>Septentrionis Lux</title>
		<link>http://septentrionis.wordpress.com</link>
	</image>
	<atom:link rel="search" type="application/opensearchdescription+xml" href="http://septentrionis.wordpress.com/osd.xml" title="Septentrionis Lux" />
	<atom:link rel='hub' href='http://septentrionis.wordpress.com/?pushpress=hub'/>
		<item>
		<title>EL HOMBRE DE LA TRADICIÓN (II): LA NATURALEZA</title>
		<link>http://septentrionis.wordpress.com/2011/12/21/el-hombre-de-la-tradicion-ii-la-naturaleza/</link>
		<comments>http://septentrionis.wordpress.com/2011/12/21/el-hombre-de-la-tradicion-ii-la-naturaleza/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 21 Dec 2011 07:33:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>septentrionislux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eduard Alcántara]]></category>
		<category><![CDATA[Tradición]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://septentrionis.wordpress.com/?p=289</guid>
		<description><![CDATA[En épocas en las que se hace tanto uso, desde diferentes posiciones, del término ´ecologismo´ no podemos por menos que dar unas pinceladas acerca de cómo el Hombre de la Tradición –y aquél que aspira a serlo y pugna por ello- concibe y encara a la naturaleza. Y lo vamos a hacer iluminándonos con una serie [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=289&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:left;">En épocas en las que se hace tanto uso, desde diferentes posiciones, del término ´ecologismo´ no podemos por menos que dar unas pinceladas acerca de cómo el Hombre de la Tradición –y aquél que aspira a serlo y pugna por ello- concibe y encara a la naturaleza. Y lo vamos a hacer iluminándonos con una serie de significativas citas de autorías diversas, tal como una anónima que reza así:</p>
<p style="text-align:left;" align="center">     «<em>Lo secreto habita en el corazón de la apariencia, y lo conocido no es más que un aspecto aparente de lo desconocido</em>».</p>
<p style="text-align:left;" align="center">Cita, ésta, en la que, por una parte, debemos equiparar la ´apariencia´ y a lo ´conocido´ con la naturaleza sensible (la que pueden aprehender nuestros sentidos) y, por otra parte, hemos de entender a lo ´secreto´ y a lo ´desconocido´ con la dimensión sutil de la realidad y, asimismo, con el Principio Primero Eterno e Incondicionado que se halla más allá y en el origen de todo el mundo manifestado.</p>
<p style="text-align:left;">     Una vez establecidas estas equivalencias hemos de tener en consideración que al encontrar el origen del cosmos (de la naturaleza) en el Principio Supremo Inmanifestado la belleza de la naturaleza sensitiva no puede por menos que ser un reflejo de la perfección intrínseca de dicho Principio. Por ello el Hombre Tradicional percibe en la armonía y belleza de lo natural un símbolo de la perfección del Uno original Inmutable.</p>
<p style="text-align:left;">     En la línea de la equiparación de la belleza de la naturaleza con la perfección del Principio Trascendente encontramos un axioma que nos dejó el Tradicionalista suizo Frithjof Schuon y que decía que <em>&#8220;el reflejo de lo Supraformal no es lo informal sino, al contrario, la forma perfecta</em>&#8221; que -comentamos nosotros- contemplamos en la naturaleza.</p>
<p style="text-align:left;" align="center">     Siguiendo las líneas de correspondencias, apuntadas arriba, entre lo físico y lo metafísico se debe buscar el origen de las dinámicas del mundo sensible en fuerzas de carácter Suprasensible como, por ejemplo, aquéllas que forman parte de una fisiología sutil que se halla en la base del funcionamiento del cuerpo humano. En este orden de ideas debemos de concebir, de igual modo, lo estético de la naturaleza como reflejo de la armonía con la que actúan aquellas fuerzas sutiles que forman el entramado metafísico del cosmos.</p>
<p style="text-align:left;">     Si hemos comentado que para el Hombre de la Tradición la naturaleza debe ser percibida como un reflejo de lo Superior no puede ser de otro modo que la contemple como un símbolo de lo sagrado y, en definitiva, como un <strong>símbolo sagrado</strong>; siempre recordando que la etimología del término ´símbolo´ deriva del vocablo griego ´<em>symbolos</em>´, esto es, ´lo que une´ (lo de abajo con lo de arriba), en contraposición con la palabra ´<em>diabolos</em>´, o sea, ´lo que se opone, lo que separa´. En este orden de ideas atentar contra la naturaleza equivale a atentar contra lo Sacro del que procede por emanatismo y con el que debe estar indisociablemente unido.</p>
<p style="text-align:left;">Al margen de cualquier desviación panteísta de divinización de la naturaleza y en la línea <strong>simbólica</strong> que acabamos de mencionar expresaba Julius Evola que &#8220;<em>lo que más distinguió al mundo precristiano, en todas sus formas normales, no fue la divinización supersticiosa de la naturaleza, sino un entendimiento <strong>simbólico</strong> de ella, en virtud de lo cual cada fenómeno y cada evento aparece como la revelación sensible de un mundo Suprasensible</em>&#8220;.</p>
<p style="text-align:left;">      El origen Supranatural de la naturaleza y la certeza que siempre ha tenido la Tradición de que en el cosmos no sólo existe una realidad física sino también otra sutil que desentraña el origen profundo de la vida de los seres vivos o de las dinámicas de los fenómenos naturales nos llevan a detenernos en una líneas que escribió Julius Evola, en 1.955, para la revista &#8220;<em>Est and West</em>&#8221; en el contexto de un artículo al que tituló &#8220;<em>El secreto de los Vedas</em>&#8221; y en las que decía que &#8220;<em>según la feliz fórmula de Mircea Eliade, para la humanidad de los orígenes ´</em>la naturaleza no era nunca natural´ y<em> en las imágenes y hechos materiales reales había encerrado un significado superior y profundo, unas veces advertido a nivel instintivo como un presentimiento, otras visto con mayor </em><em>consciencia.</em>&#8220;</p>
<p style="text-align:left;">     Es, en otro orden de cosas, el Iniciado el que puede aprehender con <em>mayor consciencia</em> ese significado Superior oculto en la naturaleza y es él el que puede arribar a la gnosis de los misterios que se hallan en el mundo manifestado y más allá del mismo. Para ello debe partir de la realidad física (la naturaleza) para, a partir de ésta, ir adentrándose en el Conocimiento de la realidad sutil y, incluso, más adelante a la Gnosis de lo Absoluto Incondicionado y a su transmutación interior Liberadora. Y el hecho de que deba partir de la realidad física corrobora estas palabras, si acaso formuladas desde la mera intuición, del arquitecto Antonio Gaudí de que: &#8220;<em>el gran libro, siempre abierto y que tenemos que hacer un esfuerzo en leer, es el de la Naturaleza, y los otros libros se toman a partir de Él, y en ellos se encuentran los errores y malas interpretaciones de los hombres</em>&#8220;, pues, añadimos nosotros, estos otros libros pueden contener elementos espúreos frutos del pensamiento del hombre, de sus especulaciones y de sus construcciones mentales abstractas reñidas con la realidad en sus diferentes planos.</p>
<p style="text-align:left;">      Que lo natural es un reflejo y, a la vez, una emanación de lo Sobrenatural y que el discurrir de la vida y de los fenómenos naturales es posible por la acción de las fuerzas sutiles o <em>numens</em> que componen el cosmos nos lo confirma Julius Evola -en un escrito que lleva por título &#8220;<em>Virilidad espiritual. Máximas clásicas</em>&#8220;- cuando escribe que &#8220;<em>según la visión clásica, toda la realidad sensible no es más que una pálida imitación y, por así decir, la exteriorización de un mundo de potencias vivientes</em>&#8220;.</p>
<p style="text-align:left;">      Ésta es, y no otra, la apreciación holística que la Tradición siempre ha tenido con respecto a la naturaleza. Una apreciación, pues, de carácter sacro que nada tiene en común con las interpretaciones profanas tan al uso hoy en día desde diferentes posiciones, sean las ecologistas naturalistas, sean aquéllas vinculadas a esa falsa espiritualidad representada por la <em>New Age</em> o sean otras de carácter bucólico-sensiblero. La Tradición,  por su carácter holístico, al contrario de estas tendencias de la modernidad, rechaza cualquier visión de lo natural amputada de sus conexiones Superiores -ya sean las de tipo sutil o ya sea la Trascendencia Incondicionada- y concibe a la naturaleza como si se tratase de una especie de trampolín hacia lo sagrado desde el que se pueden impulsar aquellos seres dotados de una especial potencialidad espiritual y de una voluntad inquebrantable para recorrer los caminos que enaltecen y Liberan al Hombre.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/septentrionis.wordpress.com/289/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/septentrionis.wordpress.com/289/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/septentrionis.wordpress.com/289/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/septentrionis.wordpress.com/289/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/septentrionis.wordpress.com/289/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/septentrionis.wordpress.com/289/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/septentrionis.wordpress.com/289/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/septentrionis.wordpress.com/289/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/septentrionis.wordpress.com/289/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/septentrionis.wordpress.com/289/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/septentrionis.wordpress.com/289/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/septentrionis.wordpress.com/289/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/septentrionis.wordpress.com/289/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/septentrionis.wordpress.com/289/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=289&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://septentrionis.wordpress.com/2011/12/21/el-hombre-de-la-tradicion-ii-la-naturaleza/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/70f4dee50dc0f6cd94b3faa103ec2085?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">septentrionislux</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>El hombre de la Tradición</title>
		<link>http://septentrionis.wordpress.com/2011/11/14/el-hombre-de-la-tradicion/</link>
		<comments>http://septentrionis.wordpress.com/2011/11/14/el-hombre-de-la-tradicion/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 14 Nov 2011 21:46:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>septentrionislux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eduard Alcántara]]></category>
		<category><![CDATA[Tradición]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://septentrionis.wordpress.com/?p=282</guid>
		<description><![CDATA[EL HOMBRE DE LA TRADICIÓN por EDUARD ALCÁNTARA Colección Hermética Autor: Eduard Alcántara Prólogo: Enrique Ravello Páginas: 96 6 imágenes b/n Tamaño: 20&#8217;5 x 13&#8217;5 cm Edición en rústica (cosido) con solapas de 8 cm P.V.P.:12 € www.edicionescamzo.com Pedidos a: edicionescamzo@yahoo.es (Gastos de envío no incluidos) Caja del Mediterraneo (CAM): 2090 3176 15 0100138381 INTRODUCCIÓN (extracto) [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=282&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="center"><strong><img src="http://2.bp.blogspot.com/-apmp3avYaFM/TrPgCCUQqVI/AAAAAAAAAJA/pHTOi6pn30s/s400/Hombretradici%25C3%25B3n.jpg" alt="" /></strong></div>
<div align="center"><strong><strong></strong></strong></p>
<div>
<div align="center"><strong>EL HOMBRE DE LA TRADICIÓN</strong></div>
<div align="center">por</div>
<div align="center"><strong>EDUARD ALCÁNTARA</strong></div>
</div>
<div>
<div align="center">Colección Hermética<br />
Autor: Eduard Alcántara<br />
Prólogo: Enrique Ravello<br />
Páginas: 96<br />
6 imágenes b/n</div>
<div align="center">Tamaño: 20&#8217;5 x 13&#8217;5 cm</div>
<div align="center">Edición en rústica (cosido) con solapas de 8 cm<br />
<strong>P.V.P.:12 €</strong></div>
<div align="center"><strong><a href="http://www.edicionescamzo.com/" rel="nofollow" target="_blank">www.edicionescamzo.com</a></strong></div>
<div align="center">Pedidos a: <a href="mailto:edicionescamzo@yahoo.es" rel="nofollow" target="_blank">edicionescamzo@yahoo.es</a></div>
<div align="center">(Gastos de envío no incluidos)</div>
<div align="center">Caja del Mediterraneo (CAM):</div>
<div align="center">2090 3176 15 0100138381</div>
<div align="center">INTRODUCCIÓN</div>
<div align="center">(extracto)</div>
<div style="text-align:left;" align="center">En un mundo que ha llegado a las más altas cotas de disolución imaginables se hace imprescindible que el hombre que quiera sobrevivir en medio de tantas ruinas sepa qué actitudes existenciales debería seguir por tal de intentar no sucumbir en medio del marasmo envilecedor, desarraigante y desgarrador al que la modernidad y la postmodernidad lo quieren arrastrar. Sin duda son la actitudes propias del Hombre de la Tradición las que suponen el antídoto idóneo ante las dinámicas disolventes de los tiempos presentes.</div>
<div style="text-align:left;" align="center">Con esta convicción vamos a consagrar este libro a la aproximación a un retrato, lo más fiable posible, que plasme lo que representa este Hombre de la Tradición. Vamos, pues, a intentar caracterizarlo y lo haremos con la intención de que se erija en arquetipo en el que fijarse –y con el que orientarse– en esta era crepuscular. Si duda que el tenerlo siempre presente como patrón pulirá las cualidades internas de aquellos hombres que se niegan a caer en la sima profunda de la vulgaridad, de la ramplonería y del enfermizo apego a lo material de que es víctima el común de los mortales (el ‘hombre ordinario’).</div>
<div style="text-align:left;" align="center">En otras épocas no tan oscuras se hacía posible que un tipo de hombre diferenciado –portador, como tal, de una potencialidad espiritual especial y de una fuerza anímica tal de poder actualizar dicha potencialidad– pudiera hallar vías de transustanciación interna en el seno de organizaciones de carácter iniciático que remontaban su hilo dorado (sus orígenes) a <em>illo tempore</em>. Hoy en día esta posibilidad resulta muy remota, pues del proceso de embrutecimiento consustancial al mundo moderno tampoco se libra-ron dichas organizaciones y en caso de quedar alguna genuina y revestida de legitimidad Tradicional el dar con ella resultaría harto complicado; si no tarea casi imposible.</div>
<div style="text-align:left;" align="center">Ante esta constatación al hombre diferenciado sólo le queda la improbable (por resultar muy difícil) opción del tránsito autónomo por los caminos de la transformación interna. Y esta acentuada improbabilidad abocará a que el mirarse continuamente (hasta en las acciones más nimias, secundarias e intrascendentes) en el arquetipo configurado por el Hombre de la Tradición sea una de las pocas opciones de superación que le resten. De este modo irá forjando su carácter, cada vez más, en la templanza, en el control de sus acciones y pensamientos y en la prevalencia de objetivos alejados de la burda materialidad y de la instintividad más primaria y elemental que atenazan al hombre moderno. Y si no de una manera natural (como consecuencia de un descondicionamiento iniciático más que improbable a tiempos de hoy) sí como si de un automatismo se tratase (adquirido a base de rutina, hábito y práctica) podrá ser sujeto del recto obrar y podrá, seguramente, protagonizar su transustanciación en las experiencias que le siguen al post-mortem y/o a lo largo de otro tránsito terreno de su <em>no vulgaris</em> alma; posibilidades, éstas últimas, a las que no podrá acceder el ‘hombre común’ que en vida no haya hecho nada por dejar el lastre representado por su exagerado apego terrenal.</div>
<div align="center"><strong>Eduard Alcántara</strong></div>
<div align="center">ÍNDICE</div>
<div align="center">Prólogo de Enrique Ravello</div>
<div align="center">Introducción</div>
<div align="center">Capítulo I – Raíces</div>
<div align="center">Capítulo II – La Naturaleza</div>
<div align="center">Capítulo III – Intransigencia de la Idea</div>
<div align="center">Capítulo IV – El Deber</div>
<div align="center">Capítulo V – El Guerrero</div>
<div align="center">Capítulo VI – El Silencio</div>
<div align="center">Capítulo VII – La Raza del Alma</div>
<div align="center">Capítulo VIII – El Descondicionamiento</div>
<div align="center">Capítulo IX – La Muerte</div>
<div align="center">Capítulo X – El Ariya</div>
<div align="center">Capítulo XI – La Coagulación</div>
<div align="center">Capítulo XII – El Asiento Peligroso</div>
<div align="center">Epílogo</div>
<div align="center">Bibliografía</div>
</div>
</div>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/septentrionis.wordpress.com/282/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/septentrionis.wordpress.com/282/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/septentrionis.wordpress.com/282/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/septentrionis.wordpress.com/282/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/septentrionis.wordpress.com/282/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/septentrionis.wordpress.com/282/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/septentrionis.wordpress.com/282/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/septentrionis.wordpress.com/282/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/septentrionis.wordpress.com/282/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/septentrionis.wordpress.com/282/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/septentrionis.wordpress.com/282/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/septentrionis.wordpress.com/282/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/septentrionis.wordpress.com/282/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/septentrionis.wordpress.com/282/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=282&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://septentrionis.wordpress.com/2011/11/14/el-hombre-de-la-tradicion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/70f4dee50dc0f6cd94b3faa103ec2085?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">septentrionislux</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://2.bp.blogspot.com/-apmp3avYaFM/TrPgCCUQqVI/AAAAAAAAAJA/pHTOi6pn30s/s400/Hombretradici%25C3%25B3n.jpg" medium="image" />
	</item>
		<item>
		<title>EL HOMBRE DE LA TRADICIÓN (I): RAÍCES</title>
		<link>http://septentrionis.wordpress.com/2011/09/17/el-hombre-de-la-tradicion-i-raices/</link>
		<comments>http://septentrionis.wordpress.com/2011/09/17/el-hombre-de-la-tradicion-i-raices/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 17 Sep 2011 09:19:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>septentrionislux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura y pensamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Eduard Alcántara]]></category>
		<category><![CDATA[Tradición]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://septentrionis.wordpress.com/?p=271</guid>
		<description><![CDATA[En un mundo que ha llegado a las más altas cotas de disolución imaginables se hace imprescindible que el hombre que quiera sobrevivir en medio de tantas ruinas sepa qué actitudes existenciales debería seguir por tal de intentar no sucumbir en medio del marasmo envilecedor, desarraigante y desgarrador al que la modernidad y la postmodernidad [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=271&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En un mundo que ha llegado a las más altas cotas de disolución imaginables se hace imprescindible que el hombre que quiera sobrevivir en medio de tantas ruinas sepa qué actitudes existenciales debería seguir por tal de intentar no sucumbir en medio del marasmo envilecedor, desarraigante y desgarrador al que la modernidad y la postmodernidad lo quieren arrastrar. Sin duda son la actitudes propias del Hombre de la Tradición las que suponen el antídoto idóneo ante las dinámicas disolventes de los tiempos presentes.</p>
<p>Con estas certezas vamos a consagrar este escrito y otros futuros (que constituirán los capítulos de un libro de pronta aparición) a la aproximación a un retrato interior, lo más fiable posible, alrededor de este Hombre de la Tradición. Y lo vamos a empezar haciendo con la convicción de que para que el mismo no se convierta  en un concepto etéreo y quimérico sino en un ser con entidad la persona que aspire a construir en su ser este ideal debe ser fiel a las que, en tiempos no disolutos, fueron sus más genuinas raíces y su más sacro origen, pues de faltar éstos la asunción de dicho ideal se tornará irremisiblemente irrealizable, tal cual nos advertía el mismo filósofo estoico Séneca cuando afirmaba que “<em>el árbol que ha sido muchas veces trasplantado, finalmente no puede crecer</em>”; pues, añadimos nosotros, sus raíces han sido zaheridas con tanto trasplante.</p>
<p>Un árbol sin raíces (pasado) es inviable y sus frutos (futuro) serán, por ello, inexistentes. Pasado y futuro que son necesarios para arribar al presente eterno y que se plasman en esta sentencia de Friedrich Nietzsche:</p>
<p>&#8220;<em>El hombre de más larga memoria es el de mayor futuro</em>&#8220;.</p>
<p>En la misma línea que el filósofo alemán -aunque seguramente, al igual que aquél, sin ser consciente de la dimensión metafísica que se le puede dar a su reflexión- nos recordaba Don Miguel de Unamuno que &#8220;<em>es visión del pasado lo que nos empuja a la conquista del porvenir; con madera de recuerdos armamos las esperanzas</em>&#8220;.</p>
<p>Si Nietzsche nos hablaba de &#8220;<em>el hombre de más larga memoria&#8230;</em>&#8221; Séneca nos decía que &#8220;<em>la buena memoria es principio de sabiduría</em>&#8220;, ya que en la certidumbre de nuestro origen sacro es en la que se está en condiciones de querer reactivarlo, despertarlo de su letargo y aspirar a la consecución de la Gnosis (=de la Sabiduría).</p>
<p>El historiador griego Plutarco -que vivió a caballo de los siglos I y II d. C. y que fue iniciado en los misterios de Apolo, convirtiéndose en el principal de entre los dos oficiantes de los ritos consagrados a este dios en el Oráculo de Delfos- nos advertía de los peligros que, de cara a olvidar las raíces sagradas y de cara a perder cualquier posibilidad transustanciadora y Liberadora, pueden venir causados por cualquier tipo de cruza. Y nos lo advertía con estas palabras:</p>
<p>&#8220;<em>Dicen los tintoreros que los colores al mezclarse se degradan y llaman degradación a la mezcla</em>&#8220;.</p>
<p>Tras el palmito y la pretensión presuntuosa de querer ser ´<em>originales</em>´ se excretan auténticos engendros &#8220;culturales&#8221; y/o &#8220;artísticos&#8221; que se dicen no ser herederos de nada sino frutos del &#8220;ingenio&#8221; de sus ególatras autores. El desprecio por la tradición (independientemente de que sea ésta sacra o desacralizada) se hace patente en dichos engendros y es motivo de alarde por parte de sus autores. Rebatiendo a estas egocéntricas tendencias nos señalaba el arquitecto Antonio Gaudí que &#8220;<em>la originalidad es la vuelta al origen</em>&#8220;.</p>
<p>Sobre el ´origen´ el gran Tradicionalista suizo Frithjof Schuon apuntaba que &#8220;<em>toda la existencia de los pueblos antiguos y en general de los pueblos Tradicionales está dominada por dos idea clave, la del Centro y el Origen</em>&#8220;. Ideas, ambas, que resultan complementarias por cuanto el origen mítico y divino venía siempre asociado con la existencia de una sede o un Centro Primordiales también míticos y sagrados que era posible redescubrir y Restaurar si el hombre se Reencontraba a sí mismo y recomponía la Integridad perdida en su ser y que conllevó a la desaparición de la Edad de Oro que floreció en dicha Sede Solar y Olímpica.</p>
<p>El gran intérprete italiano de la Tradición Julius Evola escribió sobre la potencialidad que debe atesorar el hombre que aspire a la <em>metanoia</em> o transformación interior. Una potencialidad que tiene que ver con su origen sagrado, pues si éste es inexistente no habrá semilla de la Eternidad que despertar. Es por ello que nos advertía de que &#8220;<em>para ser realmente </em>ario <em>los textos indicaron, en efecto, una doble condición; el nacimiento y la Iniciación. Ario se nace, no se deviene: </em>nascitur, no fit&#8221;. Con ello nuestro autor previene de cualquier mezcla promiscua que altere las raíces divinas de la estirpe.</p>
<p>Exactamente en la misma línea Evola escribe que &#8220;<em>ario se nace, no se deviene. La arianidad es un privilegio de la sangre y una herencia insustituible</em>&#8220;.</p>
<p>Dinamitar una estirpe con las mezclas imposibilita que el hombre vuelva a recuperar la sacralidad perdida y que nuestro ideal de Hombre de la Tradición pueda convertirse en realidad. Así nos los expresa Evola al definir lo que él entendía por ´Tradición´:</p>
<p>&#8220;<em>La Tradición es, en su esencia, algo metahistórico y, al mismo tiempo, dinámico: es una fuerza general ordenadora en función de principios poseedores del carisma de una legitimidad superior -si se quiere, puede decirse, también, de principios de lo alto- <span style="text-decoration:underline;">fuerza</span></em><em><span style="text-decoration:underline;"> </span></em><em><span style="text-decoration:underline;">que actúa a lo largo de generaciones</span></em>&#8220;; generaciones, obviamente, concebidas en el marco de una misma estirpe.</p>
<p>Cuando Evola nos advierte sobre estos peligros lo hace igualmente sobre el que compete a la mezcla entre las diferentes castas propias del Mundo Tradicional; castas cuya desaparición es producto de unas mezclas que, a la vez, son consecuencia de la pérdida de referentes de la Tradición propia de los procesos deletéreos que acabaron con el <em>Satya-yuga</em> o Edad Áurea. Es en este sentido como reproducimos unas reflexiones suyas que no pueden representar mejor colofón para estas líneas y que no pueden compendiar mejor lo que en ellas se ha querido expresar con el inestimable apoyo de las citas relacionadas:</p>
<p>&#8220;<em>La ética individualista corresponde indudablemente a un estado de mezcla de los linajes, en la misma medida en que la ética del ser uno mismo corresponde, en cambio, a un estado de pureza racial predominante. Allí donde las sangres se cruzan, las vocaciones se confunden y cada vez resulta más difícil ver claramente la propia naturaleza, crece cada vez más la volubilidad interior, señal inequívoca de la falta de verdaderas raíces</em>.&#8221;</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/septentrionis.wordpress.com/271/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/septentrionis.wordpress.com/271/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/septentrionis.wordpress.com/271/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/septentrionis.wordpress.com/271/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/septentrionis.wordpress.com/271/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/septentrionis.wordpress.com/271/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/septentrionis.wordpress.com/271/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/septentrionis.wordpress.com/271/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/septentrionis.wordpress.com/271/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/septentrionis.wordpress.com/271/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/septentrionis.wordpress.com/271/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/septentrionis.wordpress.com/271/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/septentrionis.wordpress.com/271/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/septentrionis.wordpress.com/271/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=271&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://septentrionis.wordpress.com/2011/09/17/el-hombre-de-la-tradicion-i-raices/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/70f4dee50dc0f6cd94b3faa103ec2085?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">septentrionislux</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>A PROPÓSITO DE PEDRO VARELA: BANDERAS Y ETIQUETAS</title>
		<link>http://septentrionis.wordpress.com/2011/04/26/a-proposito-de-pedro-varela-banderas-y-etiquetas/</link>
		<comments>http://septentrionis.wordpress.com/2011/04/26/a-proposito-de-pedro-varela-banderas-y-etiquetas/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 26 Apr 2011 20:31:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>septentrionislux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ética y valores]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura y pensamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Eduard Alcántara]]></category>
		<category><![CDATA[Política y tradición]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://septentrionis.wordpress.com/?p=267</guid>
		<description><![CDATA[ Hay gentes que dicen enarbolar una misma bandera que uno. Los hay que dicen enarbolar, ya que no la misma, sí una semejante. Nosotros no tenemos dificultades en identificar esas banderas como iguales o semejantes a la nuestra. En ello, por otro lado, no reside ninguna dificultad. Ahora bien, tras conocer a unos y a otros no pasa demasiado [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=267&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size:medium;"> </span>Hay gentes que dicen enarbolar una misma<strong> bandera</strong> que uno. Los hay que dicen enarbolar, ya que no la misma, sí una semejante. Nosotros no tenemos dificultades en identificar esas <strong>banderas</strong> como iguales o semejantes a la nuestra. En ello, por otro lado, no reside ninguna dificultad. Ahora bien, tras conocer a unos y a otros no pasa demasiado tiempo hasta que nos empezamos a sentir en comunión existencial con unos y a percibir a otros como extraños. Pues de lo que se trata no es de hacer pública ostentación de una <strong>etiqueta</strong> o de otra sino de aspirar a vivir de forma acorde con los principios y la esencia que las caracterizan. No nos basta ni siquiera el que se nos haga alarde de erudición y de conocimiento de los contenidos y de los objetivos de tal o cual<strong> bandera</strong>. Hay que exigir, al menos, un intento de asunción de sus parámetros vitales. Hay individuos que por mucho que digan hallarse en nuestra trinchera o en una cercana nunca casarán con nosotros, nunca los consideraremos como de los nuestros, pues en cuanto se les conoce un poco no percibimos en su actuar ningún valor de entre aquéllos que son los propios del Hombre de la Tradición. No identificamos en estos individuos ni un atisbo de nobleza, de lealtad, de fidelidad, de valentía, de sinceridad, de franqueza, de serenidad, de templanza, de espíritu de servicio y sacrificio, de firmeza interior, de caballerosidad, de tenacidad, de perseverancia, de laconismo, de prudencia o de abnegación, sino que en poco tiempo podemos vislumbrar en ellos o la perfidia, o la doblez, o el egoísmo, o el individualismo, o las ansias de notoriedad, o la tendencia a la cobardía, o la predisposición a la traición, o la deslealtad, o la mentira, o la ligereza para criticar o hasta calumniar a gente incluso cercana, o la envidia, o el rencor, o el odio, o la incontinencia verbal, o la deriva charlatana, o la irascibilidad, o el exabrupto, o la inestabilidad psíquica, o la ruindad, o la inconstancia, o el taimado actuar, o la estridencia y la imprudencia. Nos es, por esto, casi indiferente si alguien enarbola nuestra misma <strong>bandera</strong> o si lo hace con una parecida, pues lo que de verdad nos importa es que lo haga intentando vivenciar los valores que siempre han sido los de la Tradición y no desde una manera de comportarse anegada por los contravalores del mundo moderno. La<strong> etiqueta</strong> no nos sirve de nada si el etiquetado no hace honor a ella. Nos produce, por supuesto, aun más rechazo el individuo que profesa verbalmente su adhesión a una <strong>etiqueta</strong> similar a la nuestra y que no hace sino que mancharla con un execrable modo de ser que el rechazo que nos provocan aquellos contemporáneos nuestros que se sienten identificados con esta funesta modernidad y hacen gala de su posicionamiento a favor de ella. Éstos, al menos, muestran una coherencia entre sus contravalores de referencia y la <strong>etiqueta</strong> propia del mundo moderno al que idolatran y santifican. Los otros, en cambio, traicionan las nobles causas con su deleznable manera de ser. Nos sentimos conmilitones con aquéllos que aunque no enarbolen exactamente nuestra misma <strong>bandera</strong> sí pugnan porque su existir sea fiel a los dichos valores que hemos relacionado como propios de la Tradición. Quizás podamos disentir con estas personas en ciertos detalles a la hora de concebir la existencia. Quizás podamos mamar de fuentes no idénticas. Quizás algunos de nuestros referentes históricos (o protohistóricos) o míticos no sean los mismos (o exactamente los mismos) pero nosotros, repetimos, los sentimos como <em>conmilites</em> nuestros en cuanto los empezamos a conocer y en cuanto podemos comprobar los valores que afloran, emergen de ellos y/o caracterizan su manera de ser.</p>
<div>      Y en entre estas gentes dignas de admirar por el ejemplo que dan -al ser coherentes con los valores en los que creen- encontramos a un represaliado por el Sistema Dominante cual es Pedro Varela. Pocas personas como él desprenden esa especie de aura que es la marca de la coherencia, de la honestidad, de la tenacidad y de la limpieza de ánimo. Un aura que mueve a la admiración de toda persona que aún aprecie los valores ignorados, ninguneados, menospreciados y hasta denostados del Mundo de la Tradición. En cambio, alguien como Pedro Varela sólo provocará envidia, recelos y odio entre los hombrecillos modernos impotentes de hacer suyos aquellos elevados valores, pues la incapacidad y la impotencia mueven a una envidia dirigida hacia quienes son capaces de dignificar su persona por medio de su voluntad y esfuerzo constante.</div>
<div>     Que los escasos Hombres rectos se hallen entre rejas mientras los necios, desajustados, alienados y desequilibrados productos de la modernidad merezcan la respetabilidad del Sistema habla de por sí solo de lo anormal, desquiciado, enfermo y metastásico de éste. Pero no nos ha de extrañar el destino que el mundo moderno otorga a estos dos antagónicos tipos de hombres, pues a los primeros no los puede manipular, domesticar, hipnotizar, manejar y doblegar y a los segundos, en cambio, los adocena, programa, convierte en seres movidos por reflejos compulsivos y esclaviza con suma facilidad.</div>
<div>     ¡Mientras quede aunque sea un solo Hombre recto la llama de la Tradición no se habrá extinguido del todo!</div>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/septentrionis.wordpress.com/267/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/septentrionis.wordpress.com/267/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/septentrionis.wordpress.com/267/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/septentrionis.wordpress.com/267/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/septentrionis.wordpress.com/267/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/septentrionis.wordpress.com/267/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/septentrionis.wordpress.com/267/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/septentrionis.wordpress.com/267/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/septentrionis.wordpress.com/267/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/septentrionis.wordpress.com/267/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/septentrionis.wordpress.com/267/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/septentrionis.wordpress.com/267/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/septentrionis.wordpress.com/267/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/septentrionis.wordpress.com/267/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=267&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://septentrionis.wordpress.com/2011/04/26/a-proposito-de-pedro-varela-banderas-y-etiquetas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/70f4dee50dc0f6cd94b3faa103ec2085?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">septentrionislux</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>solaridad y tradicion</title>
		<link>http://septentrionis.wordpress.com/2011/04/13/solidaridad-y-tradicion/</link>
		<comments>http://septentrionis.wordpress.com/2011/04/13/solidaridad-y-tradicion/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 13 Apr 2011 10:57:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>septentrionislux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eduard Alcántara]]></category>
		<category><![CDATA[Tradición]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://septentrionis.wordpress.com/?p=263</guid>
		<description><![CDATA[Las reflexiones que seguidamente se transcriben hacen referencia más o menos directa al carácter Solar que de la concepción del mundo y de la existencia siempre hicieron gala nuestros antepasados cuando su existir tenía como gran objetivo el pugnar por lo que Eleva. Lo cual, como se hará patente en las líneas que siguen, se [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=263&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las reflexiones que seguidamente se transcriben hacen referencia más o menos directa al carácter<strong> Solar </strong>que de la concepción del mundo y de la existencia siempre hicieron gala nuestros antepasados cuando su existir tenía como gran objetivo el pugnar por lo que Eleva. Lo cual, como se hará patente en las líneas que siguen, se podrá constatar  tanto si se debate en torno a la naturaleza esencial del mensaje dado por el príncipe Gautama, como si le queremos dar el emplazamiento adecuado al fenómeno del control de los sentimientos o de las pasiones y los instintos.</p>
<p>Finalmente hemos creído de interés el añadir una serie de párrafos que aluden al presente tema, aunque ya no se ubican dentro de la categoría de debates mantenidos por nosotros en distintos medios. Forman parte, por el contrario, de diferentes artículos redactados en su día y que versan sobre temas diversos; en algunos de los cuales se podrá contrastar la antinomia existente entre las concepciones <strong>solares</strong> de la existencia y las lunares.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> Gentes y razas portadoras –las que se enmarcan dentro del Mundo de la Tradición- de un tipo de espiritualidad y de una cosmovisión solar-uránica, olímpica (inmutable, serena, sobria), viril, patriarcal, ascendente, vertical, jerárquica, diferenciadora, ordenada y ordenadora, heroica (en el ámbito del carácter y en el sentido del que lucha por reconquistar la divinidad, la Eternidad que se encontraba en estado latente, casi olvidada, en su interior),&#8230; Representativa, dicha cosmovisión, de lo que Evola definió como Luz del Norte.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> &#8230;Y gentes y razas de origen divino, no descendiente de otras especies animales. ¡Sacudámonos todas las escorias pseudocientíficas y pseudoculturales con las que nos ha contaminado este corrosivo y decadente mundo moderno que<br />
nos ha tocado vivir! (1)</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>El espíritu del budismo originario -el que fundó el Buddha- se caracteriza por su carácter <strong>Solar</strong> que utiliza la vía de la acción</p>
<p>-entiéndase ahora interior- para lograr la transmutación interna de la persona con el objetivo de que el yo se identifique con lo Absoluto y Trascendente. Para llegar a lo cual la persona debe de seguir una disciplina, una autosuperación, un ascesis o ´ejercicios´ internos propios del tipo de un tipo de Espiritualidad olímpica.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>La disolución por las que el hombre y la sociedad actuales atraviesan no encuentra su origen en el hecho de que las sensaciones  hayan eclipsado a los sentimientos. No. El dejarse arrastrar por las sensaciones produce las mismas distorsiones, en la percepción de cualquier nivel de la realidad, que el que produce el dejarse arrastrar y obnubilar por los sentimientos. Hay que alabarle al Romanticismo su búsqueda de mucho de nuestro pasado más excelso y genuino, pero hay que reprocharle lo turbado de esta mirada atrás y la carga de melancolía que ésta conllevaba.</p>
<p>Melancolía, pasión, sentimentalismo,&#8230; convierten la mente en un depósito de aguas turbulentas que se contrapone con aquel estado anímico de calma, de serenidad, de equilibrio, de impasibilidad, de quietud y de autocontrol propicio para enfocar diáfanamente nuestros acuciantes problemas actuales como comunidad como para adentrarse en los caminos de la transformación interior.</p>
<p>Nuestros ancestros cultivaban la dimensión Trascendente del ser humano. La concepción<strong> Solar</strong>, Olímpica y viril que de ella tenían les proporcionaban unos consecuentes valores a otra de sus dimensiones: la del alma o mente. Algunos de estos valores eran los del honor, la valentía, la constancia, la fidelidad, la sinceridad, el espíritu de servicio y de sacrificio, la autosuperación,&#8230; Pero cuando el mundo moderno aletargó la dimensión Trascendente del hombre, la mente o alma se quedó sin su referente superior ´suministrador´ de valores; huérfana. Así empezó a dar bandazos y a contemplar pasivamente cómo se iba convirtiendo en esclava de unas pasiones, de unos sentimientos, de unas sensaciones y de unos bajos instintos a los que en tiempos pretéritos controlaba sin demasiado esfuerzo. En un plano que no atañe a lo individual no hay que dejar de señalar que de la irrupción desordenada, caótica y perturbadora de los mismos derivan excrecencias y subproductos como los de la cultura moderna (muy patentes en el arte).<strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Tanto los sentimientos como las pasiones anidan en el mismo cubil (el de la psique), por lo que se hallan en el mismo nivel, digamos, ´cualitativo´ y producen distorsiones similares en la percepción correcta de la realidad (entendida ésta en cualquier nivel). No hay que colocar a los unos por encima de las otras, ya que al igual que existen bajas pasiones y buenos sentimientos tampoco hay que olvidarse de que hay mucha gente que siente pasión hacia cosas nobles, de la misma manera que existen los malos sentimientos, pero todos ellos (sentimientos, pasiones, pulsiones, instintos) deben ser domeñados por aquél que opte por su descondicionamiento y por  el recorrido hacia una Trascendencia que no puede ser otra que aquélla de tipo <strong>Solar</strong> y Olímpico.</p>
<p>No ponemos, ni muchísimo menos, en duda el comentario acerca de que los sentimientos hacen al hombre y a la mujer más humanos. Pero si queremos que el Hombre se Reencuentre a sí mismo, si queremos que sea Integral y no continúe siendo el ser mutilado que es con respecto a la posibilidad de Trascendencia que aletarga en su interior (por culpa de la continua acción deletérea llevada a cabo por el disoluto mundo moderno en el que ´vivimos´), si queremos dicho Reencuentro consigo mismo no tenemos que aspirar a que sea más humano, sino a que sea MÁS QUE HUMANO. A que no sea esclavo de lo alicorto que representa lo que de caduco tiene (o sea, lo que de humano tiene), sino a que a través de su descondicionamiento y desapego con respecto a todo tipo de dependencias físicas y psíquicas y a través del dominio y control de pasiones, instintos, bajos impulsos, miedos, frustraciones, posibles complejos y traumas y sentimientos prepare su interior para el desarrollo de la llama de lo Eterno que alberga en su seno. De esta manera sí que habrá conseguido ser un Ser Superior, Reintegrado, compuesto jerárquicamente de Espíritu, Alma o Mente y Cuerpo. Éste sí que será el verdadero Superhombre; alguien no humano, sino más que humano (alguien liberado de su servidumbre para con lo finito).</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</p>
<p>Un tipo de Espiritualidad que rebasa formas religiosas, lunares y devocionales y entiende, por el contrario, de sacralidad olímpica, viril y heroica y, en definitiva,<strong> solar</strong>. Se mira al Sol, como símbolo de espiritualidad pura, de cara, de tú a tú, como lo haría cualquiera que aspirara a alejarse de formas sumisas de entender la Trascendencia, con el objetivo de avivar la lánguida llama de lo Absoluto que anida en nuestro interior para alcanzar la meta del Conocimiento Suprasensible. (2)</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</p>
<p>Ciertos pueblos, con su concepción pelásgica, matriarcal, telúrica y horizontal de la existencia, optaron por el enterramiento de los cadáveres y su devolución a las entrañas de la Madre Tierra. Frente a ellos los pueblos boreales, con su percepción uránico-<strong>solar</strong> y vertical de la vida, eligieron la cremación del cuerpo para facilitar de esta manera la salida del Espíritu y su elevación hasta fundirse con el Sol –astro símbolo de la más alta Esencia divina- pugnando para arribar a la dimensión atemporal y no espacial aparejada a la Espiritualidad Pura. (3)</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</p>
<p>Tocando de nuevo el tema de la concepción vertical y uránico-<strong>solar</strong> del existir común a los pueblos boreales, no hemos de dejar de señalar que, entre éstos, el accidente geográfico elevado o la construcción vertical siempre han evocado al Axis Mundi o eje simbólico que une Tierra y Cielo, vida sensible o física con vida suprasensible o metafísica. Y, referido a nuestro pueblo objeto del presente estudio (los íberos), podemos seguir leyendo que “Los monumentos o esculturas que se edifican sobre o junto a la tumba son torres, pilares estela, túmulos escalonados,&#8230;” (4)</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</p>
<p>En Persia, un pueblo  como el iranio representó esta lid metafísica enfrentando al dios-héroe <strong>solar</strong> Mitra y al toro. El toro adquiría el papel de las  pasiones, de los bajos instintos, de la sensualidad y de la animalidad que impiden el triunfo y el imperio de la esencia divina que anida en el interior del ser humano. De este duelo mitológico salió victorioso el dios que, al matar al toro, hizo que la Luz se impusiera sobre las Tinieblas y simbolizó, de esta manera, el descondicionamiento conseguido por el Iniciado en los misterios mitraicos. (5)</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Las religiosidades de tipo lunar están por el creacionismo<strong>,</strong> pues de la misma manera que la luna carece de luz propia y la luminosidad que de ella nos llega no es más que un reflejo de la <strong>solar</strong>, de la misma manera, decíamos, en este tipo de religiosidad no nos arriba de lo Alto más que un reflejo o aproximación mental que no es otro que el aportado por la única herramienta de encaro del hecho Trascendente que la religiosidad lunar pone al alcance del hombre: la simple fe,  la creencia y la devoción. Por lo cual niega la posibilidad de la Gnosis de lo Absoluto y la posibilidad del hombre de llegar a Ser uno con la dicha Trascendencia. Y la niega, repetimos, aduciendo que el hombre no comparte esencia con lo Trascendente y no puede, pues, actualizarlo en sí; aduciéndolo, recuérdese, por sostener que no emana de Él y que en la naturaleza de dicho hombre no se esconde el Espíritu en potencia.</p>
<p>El hombre concebido por las religiones lunares-creacionistas (aparte de no ser apto para emprender intentos de Restauración de la Tradición) será la antesala de posteriores procesos de decadencia aun mayores, pues al habérsele amputado su dimensión sacro-espiritual se le ha rebajado de nivel ontológico. Ya no podrá entender más sobre lo Trascendente, tal como en la Tradición sí le era posible gracias a lo que él poseía de más que humano; de Sobrehumano, diríamos. Sin Espíritu únicamente le queda el alma, la psyqué o mens para vivir “en orden” con su/s dios/es. Es decir, que ya sólo cuenta con medios meramente humanos para mirar a lo divino y que no son otros que aquéllos que su mente pone a su disposición, a través de la fe y la creencia. Por esto habrá de contentarse con no ser más que un fiel devoto de su/s divinidad/es. E irremediablemente cuando el hombre ha sido obligado a descender a este plano –sin más- humano, cuando la mente ocupa la cúpula en su jerarquía constitutiva, nadie podrá extrañarse que la facultad racional que en ella (en la mente) se halla inmersa se atrofie y pueda dudar de la existencia de cualquier realidad no sensible; como lo es una Realidad Trascendente (más que humana) que no podrá aprehender con sus tan solo humanas herramientas (el método discursivo, el especulativo,…). Nos hallaremos, pues, en los albores del racionalismo, del posterior relativismo para el que no existen Verdades Absolutas y todo plano de la realidad (aun el Superior) puede ser cuestionado y nos hallaremos asimismo, como consecución lógica posterior, en la antesala del agnosticismo y del materialismo.</p>
<p>Las religiosidades de carácter lunar, propias del mundo moderno, fueron segregando  un tipo de hombre inclinado, irremisiblemente, a posturas evasionistas con respecto a la posibilidad de búsqueda del Espíritu y con respecto a la posibilidad de actuar sobre el medio circundante con la intención de modificarlo y, más aun, rectificarlo. Frente a ellas se alza un tipo de Espiritualidad <strong>Solar</strong> y activa (la Tradicional) para la que el fatalismo no existe y para la que el hombre debe trazar su camino (recordando una adecuada imagen aportada por el mismo Evola) tal cual el río circula por el cauce que él mismo ha socavado. (6)</p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong><em> …………………………….</em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong><strong><em><span style="text-decoration:underline;">NOTAS:</span></em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><em>(1) </em><em>Este tema lo tratamos más extensamente en nuestro escrito “Contra el darwinismo: </em><a href="http://septentrionis.wordpress.com/2009/02/19/contra-el-darwinismo/"><em>http://septentrionis.wordpress.com/2009/02/19/contra-el-darwinismo/</em></a><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>(2) </em><em>Párrafo extraído de nuestro artículo”Los fascismos y la Tradición Primordial”: </em><a href="http://septentrionis.wordpress.com/2009/02/01/los-fascismo-y-la-tradicion-primordial/"><em>http://septentrionis.wordpress.com/2009/02/01/los-fascismo-y-la-tradicion-primordial/</em></a><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>(3) </em><em>De nuestro escrito “Los íberos, príncipes de Occidente”: </em><a href="http://septentrionis.wordpress.com/2009/07/04/iberos-principes-de-occidente/"><em>http://septentrionis.wordpress.com/2009/07/04/iberos-principes-de-occidente/</em></a><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>(4) </em><em>Ídem.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>(5) </em><em>Véase en “Sobre las corridas de toros”: </em><a href="http://septentrionis.wordpress.com/2009/12/28/sobre-las-corridas-de-toros/"><em>http://septentrionis.wordpress.com/2009/12/28/sobre-las-corridas-de-toros/</em></a><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>(6) </em><em>Extraídos de nuestro “Evola frente al fatalismo”: </em><a href="http://septentrionis.wordpress.com/2010/08/19/evola-frente-al-fatalismo/"><em>http://septentrionis.wordpress.com/2010/08/19/evola-frente-al-fatalismo/</em></a><em> </em></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/septentrionis.wordpress.com/263/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/septentrionis.wordpress.com/263/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/septentrionis.wordpress.com/263/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/septentrionis.wordpress.com/263/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/septentrionis.wordpress.com/263/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/septentrionis.wordpress.com/263/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/septentrionis.wordpress.com/263/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/septentrionis.wordpress.com/263/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/septentrionis.wordpress.com/263/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/septentrionis.wordpress.com/263/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/septentrionis.wordpress.com/263/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/septentrionis.wordpress.com/263/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/septentrionis.wordpress.com/263/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/septentrionis.wordpress.com/263/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=263&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://septentrionis.wordpress.com/2011/04/13/solidaridad-y-tradicion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/70f4dee50dc0f6cd94b3faa103ec2085?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">septentrionislux</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>EL TRADICIONALISMO Y JULIUS EVOLA</title>
		<link>http://septentrionis.wordpress.com/2011/02/23/el-tradicionalismo-y-julius-evola/</link>
		<comments>http://septentrionis.wordpress.com/2011/02/23/el-tradicionalismo-y-julius-evola/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 23 Feb 2011 13:40:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>septentrionislux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eduard Alcántara]]></category>
		<category><![CDATA[Julius Evola]]></category>
		<category><![CDATA[Metafísica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://septentrionis.wordpress.com/?p=257</guid>
		<description><![CDATA[Esta recopilación de reflexiones vertidas por nosotros en diferentes medios y situaciones la iniciaremos con un párrafo en el que, en su día, pretendimos dejar claro que al adentramos en el tema del Tradicionalismo lo último que nos mueve, y nos debe mover, es entretenernos con peripecias, malabarismos y disquisiciones mentales. Seguidamente hemos insertado un [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=257&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta recopilación de reflexiones vertidas por nosotros en diferentes medios y situaciones la iniciaremos con un párrafo en el que, en su día, pretendimos dejar claro que al adentramos en el tema del Tradicionalismo lo último que nos mueve, y nos debe mover, es entretenernos con peripecias, malabarismos y disquisiciones mentales.</p>
<p>Seguidamente hemos insertado un fragmento en el que definimos lo que entendemos por Tradicionalismo.<br />
A continuación, aparecen reflexiones sobre aspiraciones que enarbola esta corriente vital y de pensamiento de cara a la reconstrucción interior del hombre de nuestro actual mundo moderno.<br />
Pasamos, más adelante, a la reproducción de fragmentos en los que presentamos a Evola como quien mejor ha definido –especialmente para el hombre indoeuropeo- la esencia de la Tradición, como referente y eje existencial que debiera ser para quien pretendiera situarse enfrente del presente mundo moderno disolvente y alienante; pero sin salirse ni evadirse del mismo; siempre sin ánimo de restarle importancia –aunque el maestro italiano es, en nuestra opinión, quien más diáfanamente nos puede mostrar el camino de la Tradición-, siempre, decíamos, sin olvidarnos de la imprescindible aportación de un autor del calado y del rigor de René Guénon o de otros autores –por citar tan sólo a los más renombrados y significativos; y que hasta podríamos definir ya como ´clásicos´- tales como Titus Burckhardt, Frithjof Schuon o Mircea Eliade.<br />
Hemos añadido un breve homenaje que le quisimos rendir a Evola con motivo de cumplirse, el 11 de junio de 2.004, el 30 aniversario de su deceso.<br />
A la hora de realizar este nuestro recopilatorio nos ha movido la idea de transmitir el porqué de nuestra elección vital a favor del Tradicionalismo y a favor de quien, para nuestro parecer, nos los ha expuesto de manera más idónea con respecto a nuestras particulares maneras de percibir la existencia. Y ese quien nos es otro que Evola.<br />
Hemos publicado comentarios que incompatibilizan hasta la médula a la Tradición y a Evola con respecto a todas aquellas segregaciones políticas y económicas (como el capitalismo) propias del mundo moderno y lo hemos hecho porque hay quienes, desde la ignorancia acerca de cuáles son los parámetros inherentes a la Tradición, se adentran, temerosamente, en el fango de la confusión más absoluta.<br />
Alguna anotación hemos hecho acerca de la clarividencia mostrada por Evola (hegemonía de un Quinto Estado que él en vida no contempló) sobre el rumbo que tomaría el mundo moderno en los estertores crepusculares por los que está transitando.<br />
También hemos extractado un par de citas de Evola, definitoria una del concepto de Tradición y de resalte, la otra cita, de la antinomia existente entre el Mundo Tradicional y el moderno.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
Pugnamos por estar en las antípodas de cualquier tipo de snobismo, de dilettantismo y de cualquier pretensión de recreacionismo intelectualista, pues estos defectos se hallan en la esfera de la mente y hay que depurarla, ordenarla y disciplinarla para enfocar las miras del hombre por encima de ella: hacia el plano de lo Absoluto. Pues es lo Absoluto lo que ha sido, en primera instancia, ninguneado y, seguidamente, silenciado y ocultado en los sistemas político-culturales a los que hemos de oponernos.<br />
Debemos pretender el caminar por el difícil sendero de la depuración de los defectos del alma y debemos pretender, por tanto, el alejarnos, cada vez más, de vanidades y engreimientos.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
No pretendemos, en absoluto, hablar de ´tradicionalismo’, así, en minúscula; o sea, de una corriente que, por ejemplo, en España como doctrina política, social y económica va, desde hace cerca de dos centurias, indisociablemente ligada al carlismo.  De lo que queremos tratar es de una forma de entender y de vivir el mundo y la existencia que ha empujado al hombre, en determinados momentos de su historia, a encauzar todo su quehacer cotidiano hacia fines Elevados, Suprasensibles, Metafísicos,&#8230; y le ha llevado, en consecuencia, a configurar unos tejidos sociales, culturales, económicos y políticos guiados e impregnados hasta la médula por dichos valores Superiores y dirigidos a la aspiración de la consecución de un Fin Supremo, Trascendente. A esto denominamos Tradicionalismo, con mayúscula, a esta tendencia que tiene como modelo el de la Tradición Primordial que conformó la vida del Hombre de los orígenes; esto es, la vida del Hombre de la Edad de Oro descrita por Hesíodo o del Satya-yuga definido por la tradición indoaria.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
Nuestra principal, y modesta pretensión, al hablar sobre Tradicionalismo o cuestiones de él derivadas, no es otra que la de intentar que aquéllos que no contemplen al ser humano en su plenitud, empiecen a otear que éste no es un mero compuesto de cuerpo y mente, sino que también goza de un componente Trascendente que, aunque aletargado hoy en día, siempre fue el faro que guio el discurrir de nuestros antepasados antes de que éstos empezaran a ser arrastrados por el marasmo homocéntrico que tomó fuerza, sobre todo, a inicios de la Edad Moderna y que, con el transcurso de los siglos, les anegó en el más tosco materialismo.<br />
Nuestra principal, y modesta intención, es la de que empecemos a despojarnos todos de esta visión mutilada del hombre; mutilada de aquello que le hace ser más que hombre y que le eleva por encima de la condición de mero animal: mutilada de su dimensión Espiritual.<br />
Nuestra principal y modesta intención al hablar sobre el cuerpo doctrinal que Evola nos presentó es la de intentar que aquellos que pretenden encarnar íntegras alternativas al Sistema que nos aliena, se sacudan las escorias ideológicas que puedan no hacerles ser valedores de una cosmovisión radicalmente opuesta a la de este deletéreo mundo moderno, pues, a nuestro modesto entender, nuestro autor italiano es quien de una manera más integral ha presentado la visión del mundo y de la existencia más contrapuesta a aquélla otra a la que todos nosotros pretendemos combatir y la visión del mundo y de la existencia más acorde con la que siempre fue propia de la mayoría de nuestros ancestros.<br />
Nuestra principal y modesta pretensión no es, pues, ensalzar y endiosar a alguien como Evola que siempre abominó de personalismos, que siempre predicó el principio Tradicional de la ´impersonalidad activa´ y que siempre rechazó, en su propia persona, la idea de que él estuviera creando una doctrina propia; pues siempre prefirió considerarse como un simple intérprete de la Tradición.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
Se cumplen 30 años del fallecimiento de Julius Evola y vamos a ´aprovecharnos´ de ello para recordar que pocos como él se han desmarcado -al menos en las últimas centurias-  más integralmente de los contravalores que rigen nuestro mundo actual. Nadie como él nos ha recordado en qué valores debemos de basar una auténtica oposición a este mundo. Nadie como él ha sabido interpretar con más precisión y rigor cuáles fueron los parámetros comunes por los que se han regido las distintas comunidades Tradicionales que han jalonado el devenir de la humanidad. Pocos como él nos han hecho ver con más claridad el que estos parámetros no tienen porqué haber caducado definitivamente, sino que deberían de ser enarbolados por cualquiera que quiera presentar la alternativa radical al entorno que nos aliena. Pocos como él nos han transmitido el hecho fehaciente de que si en el mundo que nos embrutece prima y dirige antijerárquicamente la Materia por encima de cualquier otra realidad, en el mundo que debería suplantar a éste disolvente el Espíritu tendría que ocupar la más alta jerarquía. Nadie como él nos ha ´descubierto´ cuál es el camino más apropiado hacia lo Trascendente a seguir por el hombre indoeuropeo -si es que este hombre pretende liberarse del yugo mutilador al que le somete el mundo moderno- y tal camino no es otro que el de la vía de la acción; ya sea interna, buscando nuestro desapego y transformación interiores, y ya sea, también, externa, luchando por intentar demoler el deletéreo edificio en ruinas en el que ´vivimos´ con el objetivo de construir, en su lugar, un Orden cimentado en valores imperecederos y en principios inmutables. Pocos como él no tan sólo lucharon por todos estos valores y principios, sino que, además, los hicieron suyos y, por tanto, vivieron en coherencia con ellos.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
A nosotros siempre nos ha movido una doble vocación innata -o quasi innata; para no entrar en el entramado de los determinismos-: la de un impulso hacia el hecho Trascendente y la de otro hacia la vía de la acción -tanto externa como interna-. Leímos y conocimos, con más o menos profundidad, la obra, el pensamiento y el ideario de cierto número de  pensadores, ideólogos, filósofos y políticos hasta que nos topamos con la obra de Evola, quien resultó que en ella reflejaba también su doble ´ecuación personal´ hacia lo Trascendente y hacia la vía de la acción. Similar, pues, a la nuestra. Por tanto lo que, de manera más o menos inconsciente, siempre anduvimos buscando, y que anidaba en nuestro interior de forma todavía algo larvaria, pudo empezar a tomar forma y a ser comprensible para nosotros gracias al corpus doctrinal expuesto por Evola. Encontrando a Evola nos pudimos encontrar a nosotros mismos. En otros autores hallamos ciertas reflexiones, ideas y posturas que encajaban en algunos vértices de  nuestra doble vocación innata, pero en Evola no fueron fragmentos aprovechables lo que encontramos, sino que lo que encontramos fue un todo coherente con ello.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Evola no reputaba su obra como fruto de sus elucubraciones personales, sino como una interpretación de la Tradición bajo el prisma de su doble ecuación personal y como el resultado de haber querido mostrárnosla, de manera metódica, para que pudiéramos tener acceso a los parámetros que la definen y vertebran.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
Sobre la hegemonía del Quinto Estado tuvo Evola el acierto de prever que tras el acceso al poder del Tercer Estado (la burguesía, el individualismo, el capitalismo industrial,&#8230;) y el subsiguiente ascenso al poder del Cuarto Estado (proletariado, marxismo, capitalismo de Estado,&#8230;) vendría una etapa -la actual- que supondría eltriunfo total del individuo-masa, del átomo-masa más despersonalizado, si cabe, que en las dos fases anteriores. Es el triunfo del capitalismo internacional financiero y de la globalización (5º Estado).<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
El porqué se ha llegado a determinadas situaciones se puede responder coligiendo de que éstas no representan más que consecuencias de la desaparición del Mundo de la Tradición o de los restos que de él quedaban y se puede, asimismo, deducir que se tratan de situaciones a las que ha llevado la lógica de las rupturas acaecidas en el seno de este desangelado y disolvente mundo moderno. Todas estas situaciones, además, las podemos valorar utilizando los valores y parámetros que fueron propios de las sociedades pretéritas en las que nuestros ancestros vivían de acuerdo a una serie de principios que tenían como principal objetivo el de liberarlos de las cadenas que los ataban -o pretendían atar- a lo más ínfero que anida en el subconsciente del ser humano y a pasiones, impulsos y pulsiones incontrolables.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Sobre el accionar conjunto en lo inmanente y en lo Trascendente, no podía uno por menos que estar continuamente pensando en que ése fue uno de los principales &#8220;leit motiv&#8221; de la obra de Evola: su afiliación por la idea de &#8220;Imperium&#8221;, sus trabajos sobre la Roma antigua como configuración de lo Alto aquí abajo, su interpretación del hermetismo alquimista como lucha por el &#8220;solve et coagula&#8221; (sobre no quedarse en la ´espiritualización del cuerpo´ sino seguir hasta la ´corporización del espíritu´), su intervención en el terreno político -siempre desde la perspectiva, claro está, metapolítica-, su preocupación por suministrar coordenadas organizativas e institucionales en este ámbito político, su denuedo porque lo Trascendente también se refleje en lo inmanente y, más aún, que se conquiste -lo Trascendente- desde este plano de la manifestación (desde el interior del ser humano) y, incluso si así es necesario, utilizando los medios propios de este mundo sensitivo (algunos de ellos destructores -como nos señala en &#8220;Cabalgar el tigre&#8221;- para el común de los mortales),&#8230;<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
La coherencia del corpus doctrinal expuesto por Evola tanto en lo divino como en lo humano, en lo físico como en lo metafísico o en lo político como en lo espiritual es tal que los planteamientos medulares que defendía en los años ´30, los siguió defendiendo en los ´40, en los ´50, en los ´60 y en lo que vivió de los ´70. Evola fue un Tradicionalista integral y la &#8220;ideología política occidental moderna&#8221; se halla en las antípodas de la cosmovisión y de los valores y principios que definen al Mundo Tradicional y que tan acertadamente nos hizo conocer Julius Evola a lo largo de la mayor parte de su vida; un Evola incompatible con ningún tipo de componendas con la modernidad, por mucho que éstas puedan revestir un carácter táctico más o menos razonable.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
La Tradición no admite nada que se pueda asemejar al capitalismo en lo económico y a lo burgués en lo ético. La Tradición reputa como deletéreo todo lo que es producto -más o menos directo- de la Revolución Francesa y que, por tanto, entra dentro de los parámetros del alienante y corrosivo mundo moderno. El liberalismo político es hijo directo de la Rev. Francesa (incluso, antes, de la Rev. Americana -la de la Independencia) y el liberalismo económico (prefiguración clara del capitalismo; si dicha prefiguración no se la sitúa aun antes, en la época del mercantilismo) también tiene su afiliación en la Revolución que se inicia en 1.789 en Francia.  Ningún Sistema que anteponga como rector y prioritario a lo económico (tal como sucede con el capitalismo) entrará en los cánones de lo Tradicional, pues la Tradición antepone, jerárquicamente, lo que eleva al hombre (lo Trascendente) a cualquier otro nivel de la realidad (a lo social, a lo económico,&#8230;).<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
En efecto, Evola no podía pasar por alto la evidencia de que, generalmente, la antesala del comunismo es el liberal-democratismo, pero como Tradicionalista integral que era también tenía claro que ambas ideologías representaban sendas excrecencias de este mundo moderno deletéreo por el que transitamos. Ambas se hallan, casi por igual, infectadas hasta el tuétano de los mismos agentes alienantes que conducen al hombre a la más absoluta degradación. Ambas defienden una concepción materialista de la existencia. Ambas rompen por igual los vínculos del ser humano con lo Alto. Ambas no conocen de otra realidad que la material; de aquélla que únicamente puede ser captada por los sentidos. Ambas han desacralizado por igual la existencia. Ambas han amputado, en semejante medida, la dimensión Trascendente del hombre y han convertido a éste en un ente mutilado. Ambas han reducido casi por igual al hombre a la categoría de esclavo de pulsiones incontroladas y de instintos primarios bestializantes. Ambas han cortado el cordón dorado que unía al ser humano con la Realidad Suprasensible de la que, en sus orígenes, emana y a la que (antes de su entrada en el seno de esta nefasta modernidad) siempre aspiró a Conocer y con la que siempre quiso reintegrarse ontológicamente; consiguiéndolo en mayor o menor grado dependiendo de sus potencialidades metafísicas innatas y del tesón empeñado en ello. Ambas han enterrado los valores del alma que fueron propios del Hombre de la Tradición: &#8220;gravitas&#8221;, &#8220;solemnitas&#8221;, templanza, autodominio, honor, valor, &#8220;fides&#8221;,&#8230; Ambas, en mayor o menor grado, no han dejado concebir otras opciones vitales diferentes al utilitarismo, a la rentabilidad o a la productividad. Ambas, ambas, ambas&#8230;: El demoliberalismo al igual que el marxismo. Evola siempre lo tuvo clarísimo y así nos lo transmitió siempre de manera diáfana, sin ambigüedades y en forma incontestable.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
El valor de Evola viene dado, principalmente, por el saber perenne que él supo de manera tan magistral legarnos. Convertirse en un icono para alguien era lo último que a él le hubiera gustado, más aún si tenemos en cuenta aquel principio Tradicional de la impersonalidad activa, por el cual lo que importa es el accionar en pos de un ideal elevado y no figurar personalmente gracias a dicho accionar.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
Ciertamente Evola ha sabido como nadie transmitirnos las verdades imperecederas que hoy prácticamente han sido dejadas de lado por este decadente mundo moderno, pero que deberían  ser siempre el eje vertebrador de cualquier agrupación humana normal y deberían de ser el faro a seguir para cualquier intento de Restauración de un Orden constructivo y equilibrado. El hombre de la Tradición sacralizaba y ritualizaba toda su existencia pues la entendía como parte de un todo que incluía, también, lo Alto.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Las esencias del Mundo Tradicional emanan de de lo Alto; de lo que eleva al Hombre y lo transforma realmente por dentro, liberándolo de las ataduras y condicionamientos que más lo esclavizan: pasiones, egos engordados, impulsos incontrolados, pulsiones incontrolables, sentimentalismos turbadores del ánimo, bajos instintos,&#8230; Una alternativa auténtica al materialismo (verdadero meollo del Sistema) no puede pensarse si no es en base a una cosmovisión de corte metafísico; esto es, Tradicional.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
&#8220;Más allá del pluralismo de civilizaciones debe reconocerse -sobre todo si nos limitamos a tiempos hasta los cuales la mirada puede distinguir con cierta seguridad las estructuras esenciales- un dualismo de civilizaciones. Se trata de la civilización moderna de un lado y, de otro, del conjunto de todas las civilizaciones que la han precedido (para Occidente, hasta finales de la Edad Media). Aquí la fractura es completa. Más allá de la variedad múltiple en su forma, la civilización premoderna o, como puede llamarse, Tradicional, represente algo efectivamente diverso. Se trata de dos mundos, de los cuales uno se ha diferenciado hasta no tener ya casi ningún punto espiritual de contacto con el precedente. Con lo que, también las vías para una efectiva comprensión de este último está vedado para la gran mayoría de los modernos&#8221;. (Evola)<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
&#8220;En su significado verdadero y vivo, Tradición no es un supino conformismo a todo lo que ha sido, o una inerte persistencia del pasado en el presente. La Tradición es, en su esencia, algo metahistórico y, al mismo tiempo, dinámico: es una fuerza general ordenadora en función de principios poseedores del carisma de una legitimidad superior -si se quiere, puede decirse también: de principios de lo alto- fuerza que actúa a lo largo de generaciones, en continuidad de espíritu y de inspiración, a través de instituciones, leyes, ordenamientos que pueden también presentar una notable variedad y diversidad&#8221;. (“Los hombres y las ruinas”, Evola)<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
El Tradicionalismo es ideal para comprender porqué sucede lo que sucede aquí abajo (con las causas últimas que podemos hacer remontar a illo tempore&#8230;) y para ofrecer una cosmovisión integral que es la que más en las antípodas está de este mundo moderno culmen de todas las crisis y quiebras que acaecen hoy en día. El materialismo es el océano en el que navegan todas estas disoluciones y todos estos desgarros y la alternativa a él debe pasar por la concepción del mundo y de la existencia espiritual que siempre fue propia de la Tradición.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Si no tenemos una cosmovisión (por encima de una ideología) que nos afirme en unos valores y unas verdades inmutables no vamos a ser más que veletas que cambiarán su rumbo al dictado del viento histórico que sople en cada momento. Igualitos, seremos, que el resto de nuestros ovinos conciudadanos.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Si hablamos de Tradición lo hacemos de valores y principios imperecederos, no del cúmulo de costumbres (esto sólo serían tradiciones particulares que no tienen nada que ver con el Tradicionalismo tal como nos lo expusieron los Evola, Guénon, Burckhardt, Schuon y compañía). Las costumbres que nos lega el pasado, más o menos remoto, igual son detestables o, cuando menos, están vacías de sus contenidos originarios.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Si no tenemos claro que no hay alternativa real al Sistema que no pase por el abandono de su fondo materialista y el encuadramiento en posiciones que siempre tengan un punto de referencia Superior (que vengan de lo Alto) no habremos entendido qué es una auténtica alternativa. No habremos ido nunca a escudriñar cuáles son las causas primeras de los procesos decadentes por los que ha pasado nuestro mundo y que le han llevado a su actual postración y enajenación. Nos quedaremos, en caso de no hacer este escudriñamiento, sólo analizando cuestiones relacionadas con lo económico, lo social y lo político. Presentaremos alternativas sólo en estos ámbitos y de poder llegar (en un caso hipotético) a ponerlas en práctica darían frutos, en dichos campos, a corto plazo (quizás también a medio) pero a largo plazo todo volvería a entrar en barrena debido a que no nos habríamos encargado nunca de transformar al hombre en su esencia y en su interior (facilitándole estos referentes Superiores) y éste volvería, con el tiempo, a caer en individualismos, en egoísmos, en insolidaridades y seguramente en la adopción, de nuevo, del sistema económico más acorde con el individualismo: el capitalismo.<br />
La única manera, pues, de asentar alternativas duraderas en lo socioeconómico y en lo político es transformando no solo a la sociedad sino también al hombre que las debe implantar y sustentar y esto, ha quedado claro, pasa por defender una cosmovisión que mire a lo Trascendente (léase una cosmovisión Tradicional).</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/septentrionis.wordpress.com/257/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/septentrionis.wordpress.com/257/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/septentrionis.wordpress.com/257/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/septentrionis.wordpress.com/257/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/septentrionis.wordpress.com/257/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/septentrionis.wordpress.com/257/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/septentrionis.wordpress.com/257/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/septentrionis.wordpress.com/257/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/septentrionis.wordpress.com/257/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/septentrionis.wordpress.com/257/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/septentrionis.wordpress.com/257/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/septentrionis.wordpress.com/257/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/septentrionis.wordpress.com/257/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/septentrionis.wordpress.com/257/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=257&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://septentrionis.wordpress.com/2011/02/23/el-tradicionalismo-y-julius-evola/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>8</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/70f4dee50dc0f6cd94b3faa103ec2085?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">septentrionislux</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>ROSTRO Y MÁSCARA DEL ESPIRITUALISMO CONTEMPORÁNEO</title>
		<link>http://septentrionis.wordpress.com/2010/12/20/rostro-y-mascara-del-espiritualismo-contemporaneo/</link>
		<comments>http://septentrionis.wordpress.com/2010/12/20/rostro-y-mascara-del-espiritualismo-contemporaneo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 20 Dec 2010 20:48:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>septentrionislux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eduard Alcántara]]></category>
		<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://septentrionis.wordpress.com/?p=252</guid>
		<description><![CDATA[Hemos comentado con personas varias y en momentos diferentes ciertos aspectos sobre el fondo de algunos personajes o grupos que el lector no avesado podría creer tratarse de autores o grupos de obediencia Tradicionalista cuando, por el contrario, se trata de pensadores o de grupos marcadamente antitradicionales que a menudo confunden el esoterismo con lo [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=252&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:left;">Hemos comentado con personas varias y en momentos diferentes ciertos aspectos sobre el fondo de algunos personajes o grupos que el lector no avesado podría creer tratarse de autores o grupos de obediencia Tradicionalista cuando, por el contrario, se trata de pensadores o de grupos marcadamente antitradicionales que a menudo confunden el esoterismo con lo paranormal, con lo mental y lo psíquico si no con el subconsciente. Es por esto que hemos querido titular este recopilatorio con el mismo título de la obra en la que Evola denunció, en 1.932, ciertas corrientes de falsa espiritualidad.</p>
<p style="text-align:left;">Asimismo vertimos unos comentarios de dos autores que en lugar de hallarse en esta aparente línea pseudoespiritualista pudieron haber mostrado ciertas vetas de bien dirigida Espiritualidad.</p>
<p style="text-align:left;">&nbsp;</p>
<p style="text-align:left;">SAMUEL AUN WEOR</p>
<p style="text-align:left;">Suponemos que desmontar el camino &#8220;reencarnacionista&#8221; (1) de Samel Aun Weor puede llegar a ser traumático para sus seguidores, pero con la lectura del <em>Bardo Thödol</em> (libro tibetano de los muertos) se desmoronaría, como un castillo de naipes, ese fantasioso periplo &#8220;reencarnacionista&#8221;, del que dice haber sido sujeto Aun Weor, que pasa, entre otras muchas, por figuras como la del militar que luchó al lado del Emperador Alejandro Magno, como la del mismísimo Julio César, como la de Thomas de Kempis o como la del español Marqués Juan Conrado quemado por orden de Tomás De Torquemada.</p>
<p style="text-align:left;">Por otro lado sus bases doctrinales son del todo antitradicionales: teosofismo, antroposofismo,&#8230; No estaría de más que sus fieles leyesen obras como &#8220;El Teosofismo. Historia de una Seudoreligión&#8221; (Guénon) o &#8220;Rostro y máscara de la espiritualidad contemporánea&#8221; (Evola).</p>
<p style="text-align:left;">De infantil, de esa pseudoespiritualidad <em>new age</em> y de secta ufologista tiene el tufillo eso de que Samael Aun Weor es “el nombre del Arcángel, regente del planeta Marte”, que se logró encarnar en un soporte físico llamado  Víctor Manuel Gómez Rodríguez. Y también a <em>new age</em> y a la Blavatsky (inventora de ´razas matrices´) nos huelen sus elucubraciones sobre “la raza coradi que aparecerá tras la desaparición de la raza aria”.</p>
<p style="text-align:left;">&nbsp;</p>
<p style="text-align:left;">KRISHNAMURTI</p>
<p style="text-align:left;">Evola reconoce en Krishnamurti expresiones que prometen y que parecen que lo sitúen en la vía adecuada. Pero enseguida nos pone en alerta sobre la ambigüedad de lo que afirma. Ambigüedad que, por ejemplo, se refleja al hablar de la necesidad de liberarse de lo condicionante sin definir cuál es el objetivo final de dicho descondicionamiento.</p>
<p style="text-align:left;">El maestro italiano también nos avisa de la ruptura de Krishnamurti con la Tradición al no admitir -el indio-  vías prefijadas a seguir en los procesos internos que él propone. Parece que en la mente de Krishnamurti lo espontáneo tendría mucho que decir en dichos procesos liberadores internos; lo cual, entre otras razones, lo sitúa dentro del neomisticismo. Así nos dice Evola que para Krishnamurti:</p>
<p style="text-align:left;">&#8220;Cuando caen por tierra todas las barreras, cuando no hay nada en nosotros que sea determinado por el pasado o por lo ya conocido, nada que tienda hacia algo, en ese momento podría tenerse conocimiento del verdadero sí, la aparición de lo que Krishnamurti alguna vez llama  ´lo desconocido´, como un hecho espontáneo y con carácter de imprevisto, y no como el ´resultado´ de una disciplina, de un método y de una iniciativa del yo.&#8221;</p>
<p style="text-align:left;">Y en el mismo sentido, sobre lo antitradicional y lo espontaneísta de la doctrina del autor indio,  Evola nos escribe que: &#8220;en una declaración reciente incluyó al mismo zen (junto con el hinduismo, con el método cristiano y con ´todos los sistemas´) entre las ´patrañas´, diciendo que una mente que se ejercita en base a cualquier sistema o método ´es incapaz de comprender lo que es verdadero´.&#8221;</p>
<p style="text-align:left;">Otra crítica que le realiza tiene que ver con aquello de echarle perlas a los cerdos o con aquello otro de sentarse (quien no ha visto la Luz) en el asiento peligroso; en el que sería inmediatamente fulminado. Concretamente  Evola nos empieza por recordar una enseñanza hinduista que reza así: &#8220;Que el sabio no turbe con su sabiduría la mente de los ignorantes&#8221;. Para seguidamente ponernos sobre aviso de lo problemático de: &#8220;Venir a proponer ideas, que son verdaderas, si acaso, al nivel de un verdadero ´liberado´, a aquellos desorientados que, como los hombres modernos, tienen demasiados incentivos que los lanzan al caos y a la anarquía, no es ciertamente una cosa sabia.(…) Parece que Krishnamurti no se preocupa de esto: incita democráticamente a todos a la gran rebelión y no a aquellos pocos para quienes solamente ella puede ser saludable y verdaderamente liberadora.&#8221;</p>
<p style="text-align:left;">&nbsp;</p>
<p style="text-align:left;">GUSTAV MEYRINK-ALEISTER CROWLEY</p>
<p style="text-align:left;">El caso representado por Gustav Meyrink puede ser parecido al de Aleister Crowley, en el que las apariencias conformadas por las experiencias y por los simbolismos que utilizó le catalogaron, rápidamente, -antes los ojos de la moral pequeño burguesa- como un completo satanista. Sin embargo hay unos <em>leit motiv</em> en sus obras (“el hombre es una estrella…”) que parecen que miran hacia lo Alto. Suponemos que en la obra de Meyrink las turbulencias, situaciones desgarradas y desgarradoras y lugares angustiosos que son descritos no deben ser bien comprendidos por ciertas mentes bienpensantes. En lugar de cortocircuitos al orden moral existente con el objetivo de aspirar a percibir estados de conciencia diferentes a los ordinarios habrá quien no vea más que el actuar de fuerzas deletéreas y disolventes. En mentes cercanas a religiones lunares y de moralidad agobiante típicas de la luz del sur resultarán dífíciles de asimilar y de aceptar esos golpes a la moralidad que tan próximos se hallan a la doctrina de ´cabalgar el tigre´, en la cual todo lo que es disolvente para el común de los mortales puede ser utilizado provechosamente para el que se quiere descondicionar.</p>
<p style="text-align:left;">&nbsp;</p>
<p style="text-align:left;">CARL GUSTAV JUNG</p>
<p style="text-align:left;">Los hay quienes desde sus inquietudes espirituales se han asido a las tesis de Jung de forma casi entusiasta al considerarle como una de las escasas mentes privilegiadas que, entre tanto intelectual de renombre de talle materialista y/o positivista, entendió, supuestamente, de otro tipo de Realidades de orden Superior. Sin embargo andan bien errados al creer esto, ya que todos aquellos arquetipos irreductibles de los que habla Jung no serían más que productos de lo ínfero y no de lo Superior, pues en el sistema del psicoanalista suizo dichos arquetipos emanan del &#8220;insconciente colectivo&#8221; (fuente de suministro del inconsciente personal), esto es, de lo ínfero del ser humano (y que éste debería domeñar en el seno de un genuino sentido de la Espiritualidad) y no emanan, como debería ser, de lo que de Superior dicho ser humano tiene.</p>
<p style="text-align:left;">Para Jung los mismos mitos no reflejarían Realidades Trascendentes y Supraconscientes (además de valores perennes) sino que serían productos emanados a partir de esos arquetipos que, según este autor, anidan en el &#8220;inconsciente colectivo&#8221; de la humanidad.</p>
<p style="text-align:left;">Si se habla de &#8220;insconsciente colectivo&#8221; se debería, desde la óptica de la Tradición, pensar que más que de mero psiquismo (al que sí corresponde el inconsciente personal; aunque no tanto el concebido por Jung, ya que para este autor el inconsciente personal sería, como hemos señalado, emanación del colectivo), si se habla, decíamos, de “inconsciente colectivo, se debería hablar de algo parecido a una especie de <em>totem</em> o <em>demon</em> indiferenciado e indiscriminado (pues es referido a toda la humanidad sin distinción de razas o estirpes) que imprime una determinada impronta colectiva y gregaria fatalmente determinante del actuar del hombre y coartante del principio Tradicional de la libertad humana consistente en buscar o no el camino de la realización interior Liberadora. No se olvide, como dato ilustrativo, que en las vías de ultratumba que concibe la Tradición la integración del alma (psique) del fallecido en el <em>totem</em> o <em>demon</em> común a su estirpe se halla en lo que el hinduismo denominó como<em> pitra-yâna</em> (vía de los antepasados) que espera a los más (los que no han superado los condicionantes propios del sâmsara o mundo del devenir) ante la vía de la Liberación a la que pueden acceder unos pocos seres de cualificación y aptitud superiores, que correspondería al <em>dêva-yâna </em>(o vía de los dioses).</p>
<p>……………………………………………………………………………</p>
<p><strong>NOTAS:</strong></p>
<p>(1)        Remitimos a nuestra “La ilusión reencarnacionista”: <a href="http://septentrionis.wordpress.com/2009/02/08/la-ilusion-reencarnacionista/">http://septentrionis.wordpress.com/2009/02/08/la-ilusion-reencarnacionista/</a></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/septentrionis.wordpress.com/252/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/septentrionis.wordpress.com/252/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/septentrionis.wordpress.com/252/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/septentrionis.wordpress.com/252/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/septentrionis.wordpress.com/252/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/septentrionis.wordpress.com/252/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/septentrionis.wordpress.com/252/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/septentrionis.wordpress.com/252/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/septentrionis.wordpress.com/252/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/septentrionis.wordpress.com/252/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/septentrionis.wordpress.com/252/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/septentrionis.wordpress.com/252/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/septentrionis.wordpress.com/252/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/septentrionis.wordpress.com/252/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=252&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://septentrionis.wordpress.com/2010/12/20/rostro-y-mascara-del-espiritualismo-contemporaneo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/70f4dee50dc0f6cd94b3faa103ec2085?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">septentrionislux</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>opciones metafisicas de la tradicion</title>
		<link>http://septentrionis.wordpress.com/2010/10/03/opciones-metafisicas-de-la-tradicion/</link>
		<comments>http://septentrionis.wordpress.com/2010/10/03/opciones-metafisicas-de-la-tradicion/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 03 Oct 2010 08:52:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>septentrionislux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eduard Alcántara]]></category>
		<category><![CDATA[Metafísica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://septentrionis.wordpress.com/?p=247</guid>
		<description><![CDATA[Hemos anotado unos cuantos párrafos, frutos de diversos debates y mensajes, en los que queda patente el hecho de que en el Mundo Tradicional no se ofrecía una única vía a seguir para aquél que, primeramente, decidiera intentar la experiencia del propio descondicionamiento con respecto a todo aquello que apega al hombre a lo finito [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=247&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="_mcePaste">Hemos anotado unos cuantos párrafos, frutos de diversos debates y mensajes, en</div>
<div id="_mcePaste">los que queda patente el hecho de que en el Mundo Tradicional no se ofrecía una</div>
<div id="_mcePaste">única vía a seguir para aquél que, primeramente, decidiera intentar la experiencia del</div>
<div id="_mcePaste">propio descondicionamiento con respecto a todo aquello que apega al hombre a lo</div>
<div id="_mcePaste">finito y efímero y, seguidamente, decidiera emprender la experiencia definitiva del</div>
<div id="_mcePaste">Conocimiento de la Realidad Suprasensible, sino que, por el contrario, los caminos a</div>
<div id="_mcePaste">seguir, para llegar a vivenciar estas transformaciones en el interior del ser humano, eran</div>
<div id="_mcePaste">variados y dependían de la naturaleza de cada persona. Es por esta razón por la que en el</div>
<div id="_mcePaste">título de la presente recopilación hablamos, por lo ilustrativo del término, de ´opciones´</div>
<div id="_mcePaste">que ofrecía la Tradición, aunque, de hecho, hubiese resultado más riguroso hablar de</div>
<div id="_mcePaste">vías. Los ritos de soporte a seguir a lo largo de estos metódicos procesos Iniciáticos</div>
<div id="_mcePaste">tenían, al menos en sus primeros estadios, como uno de sus principales referentes al de</div>
<div id="_mcePaste">una divinidad concreta.</div>
<div id="_mcePaste">Las deidades que a continuación aparecen tienen una relación directa con el antiguo</div>
<div id="_mcePaste">mundo romano.</div>
<div id="_mcePaste">Se observará también la relación tan estrecha que guardan las siguientes reflexiones</div>
<div id="_mcePaste">y anotaciones con lo expuesto en otra de nuestras recopilaciones: aquélla de “La</div>
<div id="_mcePaste">Iniciación”. (1)</div>
<div id="_mcePaste">Téngase bien presente la idea de que cuando, como en el presente escrito, se hable de</div>
<div id="_mcePaste">adecuación de las vías Iniciáticas a seguir a la naturaleza de cada persona no se pretende</div>
<div id="_mcePaste">ignorar la evidencia de que dichas naturalezas y aptitudes se hallaban, en el Mundo de</div>
<div id="_mcePaste">la Tradición, en directa relación con la casta a la que la persona pertenecía y, por tanto,</div>
<div id="_mcePaste">a la vocación connatural a dicha casta. Así existió una Iniciación asociada a la primera</div>
<div id="_mcePaste">función (la propia de la casta sacro-aristocrático-dirigente), otra referida a la segunda</div>
<div id="_mcePaste">función (la de la casta exclusivamente guerrera) y otra destinada para la tercera función</div>
<div id="_mcePaste">(la de la casta que abarcaba a todas aquellas personas que ejercían las actividades de</div>
<div id="_mcePaste">tipo económico-productivo).</div>
<div id="_mcePaste">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</div>
<div id="_mcePaste">Tras el declive de la Tradición Primordial la percepción y vivencia de lo Absoluto</div>
<div id="_mcePaste">se desgajó del estado propio de la conciencia ordinaria. Algunos hombres acudieron a</div>
<div id="_mcePaste">la llamada del Conocimiento de esa Realidad Trascendente que había quedado oculta.</div>
<div id="_mcePaste">Como las naturalezas de los hombres difieren entre sí, aquéllos que aspiraban a la</div>
<div id="_mcePaste">Iluminación optaron, cada uno de ellos, por las vías Iniciáticas que consideraron más</div>
<div id="_mcePaste">acordes, o que intuyeron más cercanas, con respecto a sus particulares ecuaciones</div>
<div id="_mcePaste">personales.</div>
<div id="_mcePaste">Así pues, por ejemplo, en el antiguo mundo romano, los “espíritus” más aguerridos,</div>
<div id="_mcePaste">inclinados a los valores y la vida de la milicia, miraron a Marte e intentaron iniciarse</div>
<div id="_mcePaste">en misterios como los de Mithra. En cambio, aquéllos otros “espíritus” más dados a</div>
<div id="_mcePaste">lo sereno y a lo sobrio enfocaron sus miras hacia Apolo y buscaron la Iniciación en</div>
<div id="_mcePaste">misterios como los de Delfos o los de Eleusis. Y, por otro lado, aquellas naturalezas</div>
<div id="_mcePaste">más proclives al frenesí y a las exuberancias advirtieron como más próximos los</div>
<div id="_mcePaste">misterios dionisíacos.</div>
<div id="_mcePaste">El presupuesto Tradicional de la desigualdad de los hombres hizo posible el poder</div>
<div id="_mcePaste">ofrecerle a cada naturaleza humana un camino diferente acorde con su innata, y diversa,</div>
<div id="_mcePaste">condición particular. Quizás podríamos establecer algunas jerarquías entre estas</div>
<div id="_mcePaste">diferentes vías, ya que aquel que opta por la que puede definirse como vía de la mano</div>
<div id="_mcePaste">derecha o vía seca y que nosotros podríamos asociar a la Iniciación de corte apolíneo</div>
<div id="_mcePaste">se “basta” de sí mismo a través de una serie de técnicas ascéticas bien “entrenadas” para</div>
<div id="_mcePaste">acceder a estados de conciencia diferentes y superiores al de la conciencia común y,</div>
<div id="_mcePaste">por tanto, para emprender la senda del descondicionamiento que le lleve a la Gnosis del</div>
<div id="_mcePaste">Principio Supremo y a la Identificación sustancial con el mismo. En cambio, aquél otro</div>
<div id="_mcePaste">que elige la vía de la mano izquierda o vía húmeda, que podríamos parangonar con la</div>
<div id="_mcePaste">Iniciación de tipo dionisíaco, necesita de ayudas externas como el vino (u otras drogas</div>
<div id="_mcePaste">o el sexo o danzas frenéticas) para alterar su conciencia ordinaria y adentrarse en otro</div>
<div id="_mcePaste">nivel que, ahora sí, irá reconduciendo por sí solo a lo largo del mencionado camino del</div>
<div id="_mcePaste">descondicionamiento mediante una serie de técnicas ejercitadas con anterioridad.</div>
<div id="_mcePaste">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</div>
<div id="_mcePaste">El Apolo hiperbóreo simboliza a la perfección, con su actitud mayestática,</div>
<div id="_mcePaste">la inmutabilidad y estabilidad del Principio Supremo; un Principio Supremo</div>
<div id="_mcePaste">que equivale al No-Ser de determinada metafísica o al Motor Inmóvil del que</div>
<div id="_mcePaste">hablaba Aristóteles: es lo Insondable e Inindefinible y a partir de lo cual se</div>
<div id="_mcePaste">manifiesta, por emanación, el Universo. Es la Trascendencia pura. El Iniciado</div>
<div id="_mcePaste">en los misterios propios de Apolo desprendía dicha majestad con su sola</div>
<div id="_mcePaste">presencia y se revestía de un aura que ejercía como de fuerza centrípeta</div>
<div id="_mcePaste">con respecto a hombres y comunidades y los vertebraba en torno suyo. La</div>
<div id="_mcePaste">imperturbabilidad ante los vaivenes del mundo del devenir se convertía en uno</div>
<div id="_mcePaste">de sus atributos definitorios.</div>
<div id="_mcePaste">……………………………..</div>
<div id="_mcePaste">El mithraísmo representa una Espiritualidad de tipo solar, guerrera y con una</div>
<div id="_mcePaste">vertiente esotérica e Iniciática que trascendía la mera devoción para posibilitar el acceso</div>
<div id="_mcePaste">a la gnosis de la Realidad Metafísica y que siempre formó parte de ese espíritu olímpico</div>
<div id="_mcePaste">de autosuperación interior propio de una manera shatriya -guerrera- de concebirlo y</div>
<div id="_mcePaste">vivirlo todo: así también el tema de lo Trascendente. No en vano fue entre las legiones</div>
<div id="_mcePaste">romanas donde el mithraísmo creció de forma espectacular cuando el cristianismo</div>
<div id="_mcePaste">también estaba extendiéndose entre el lumpen social y mental de un mundo romano que</div>
<div id="_mcePaste">ya empezaba a ser otra cosa diferente de lo que siempre fue.</div>
<div id="_mcePaste">En los mitos y leyendas de los pueblos Tradicionales -aquéllos que protagonizaron</div>
<div id="_mcePaste">Ciclos Heroicos (2)- siempre fue un tema recurrente el de la lucha de dioses o héroes</div>
<div id="_mcePaste">contra titanes, gigantes, ciertos animales y todo tipo de monstruos. Lucha que</div>
<div id="_mcePaste">simbolizaba el enfrentamiento cósmico del Espíritu contra la Materia o la disputa que en</div>
<div id="_mcePaste">el interior del hombre acaecía entre las fuerzas que tienden a llevarlo hacia lo alto y las</div>
<div id="_mcePaste">que pretenden arrastrarlo hacia lo bajo.</div>
<div id="_mcePaste">En Persia, un pueblo como el iranio representó esta lid metafísica enfrentando al</div>
<div id="_mcePaste">dios-héroe solar Mitra y al toro. El toro adquiría el papel de las pasiones, de los bajos</div>
<div id="_mcePaste">instintos, de la sensualidad y de la animalidad que impiden el triunfo y el imperio de la</div>
<div id="_mcePaste">esencia divina que anida en el interior del ser humano. De este duelo mitológico salió</div>
<div id="_mcePaste">victorioso el dios que, al matar al toro, hizo que la Luz se impusiera sobre las Tinieblas;</div>
<div id="_mcePaste">lo que vendría a representar el triunfo del Iniciado sobre su yo efímero: el dominio de sí</div>
<div id="_mcePaste">mismo.</div>
<div id="_mcePaste">Mitra entró a formar parte del panteón romano gracias, sobre todo, a que miles de</div>
<div id="_mcePaste">sus legionarios acabaron adoptando el mitraísmo en sus prácticas religiosas, atraídos por</div>
<div id="_mcePaste">los atributos de lucha, guerreros, representados por el dios.</div>
<div id="_mcePaste">Uno de los ritos más importantes que tenían lugar en los templos consagrados a esta</div>
<div id="_mcePaste">divinidad tenía que ver con ceremonias iniciáticas en las que –representando a Mitra-</div>
<div id="_mcePaste">el oficiante sacrificaba a un toro, cuya sangre caía, a través de una especie de rejas que</div>
<div id="_mcePaste">hacían de suelo, sobre un Iniciado en estos cultos que se hallaba situado en un piso</div>
<div id="_mcePaste">inferior. (3)</div>
<div id="_mcePaste">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</div>
<div id="_mcePaste">No hubo en la antigua Roma sincretismo -entendido como mezcla</div>
<div id="_mcePaste">antinatura degeneradora-, porque las diferentes formas de</div>
<div id="_mcePaste">Espiritualidad que se influyeron mutuamente y se intercambiaron o</div>
<div id="_mcePaste">aportaron divinidades o/y ritos compartían una misma cosmovisión</div>
<div id="_mcePaste">(como, por ejemplo, ocurrió entre los cultos romanos, los mitraicos y</div>
<div id="_mcePaste">muchos de los celtas). Sólo se produce sincretismo en épocas tardías</div>
<div id="_mcePaste">del Imperio Romano (cuando éste empezaba a darle la espalda a sus</div>
<div id="_mcePaste">mismas esencias originales que lo habían encumbrado a su grandeza)</div>
<div id="_mcePaste">y tiene lugar -dicho sincretismo- con la adopción de divinidades y</div>
<div id="_mcePaste">cultos, sobre todo, orientales, asiáticos (exóticos, telúricos y</div>
<div id="_mcePaste">promiscuos),&#8230;</div>
<div id="_mcePaste">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</div>
<div id="_mcePaste">NOTAS:</div>
<div id="_mcePaste">(1) “La Iniciación”:</div>
<div id="_mcePaste">http://septentrionis.wordpress.com/2010/04/11/la-iniciacion/</div>
<div id="_mcePaste">(2)”Los ciclos heroicos. Las doctrinas de las 4 edades y de la</div>
<div id="_mcePaste">regresión de las castas y la concepción de la libertad en</div>
<div id="_mcePaste">Evola”:</div>
<div id="_mcePaste">http://septentrionis.wordpress.com/2009/02/08/los-ciclos-</div>
<div id="_mcePaste">heroicos/</div>
<div id="_mcePaste">(3)Extraído de nuestro escrito titulado “Sobre las corridas de</div>
<div id="_mcePaste">toros”:</div>
<div id="_mcePaste">http://septentrionis.wordpress.com/2009/12/28/sobre-las-</div>
<div id="_mcePaste">corridas-de-toros/</div>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/septentrionis.wordpress.com/247/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/septentrionis.wordpress.com/247/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/septentrionis.wordpress.com/247/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/septentrionis.wordpress.com/247/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/septentrionis.wordpress.com/247/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/septentrionis.wordpress.com/247/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/septentrionis.wordpress.com/247/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/septentrionis.wordpress.com/247/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/septentrionis.wordpress.com/247/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/septentrionis.wordpress.com/247/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/septentrionis.wordpress.com/247/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/septentrionis.wordpress.com/247/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/septentrionis.wordpress.com/247/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/septentrionis.wordpress.com/247/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=247&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://septentrionis.wordpress.com/2010/10/03/opciones-metafisicas-de-la-tradicion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/70f4dee50dc0f6cd94b3faa103ec2085?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">septentrionislux</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Evola frente al fatalismo</title>
		<link>http://septentrionis.wordpress.com/2010/08/19/evola-frente-al-fatalismo/</link>
		<comments>http://septentrionis.wordpress.com/2010/08/19/evola-frente-al-fatalismo/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 19 Aug 2010 06:40:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>septentrionislux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura y pensamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Eduard Alcántara]]></category>
		<category><![CDATA[Julius Evola]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://septentrionis.wordpress.com/?p=244</guid>
		<description><![CDATA[INTRODUCCIÓN Una rígida interpretación de la Doctrina de las 4 Edades podría comportar predeterminismo atentatorio contra el principio Tradicional de la Libertad inalienable del Hombre Reintegrado a su esencia metafísica. Julius Evola mostró esa especial y añadida dosis de ´sensibilidad´ y de poder de interpretación que le posibilitaron el no estancarse en una visión rígida [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=244&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>INTRODUCCIÓN</p>
<p>Una rígida interpretación de la Doctrina de las 4 Edades podría comportar predeterminismo atentatorio contra el principio Tradicional de la Libertad inalienable del Hombre Reintegrado a su esencia metafísica.      Julius Evola mostró esa especial y añadida dosis de ´sensibilidad´ y de poder de interpretación que le posibilitaron el no estancarse en una visión rígida de los diferentes textos Sapienciales y Sagrados del mundo de la Tradición cuando éstos nos hablan de la doctrina de Las Cuatro Edades, pues el proceso de decadencia que ésta nos expone no es irreversible ni está impregnado de un fatalismo contra el que nada pueda oponer el Hombre.       El maestro italiano le dio una especial relevancia a la idea de que la involución podía ser frenada e incluso eliminada antes de que aconteciera el final de un ciclo cósmico; esto es, antes del ocaso del kali-yuga. Y sostuvo firme y ocurrentemente esta idea porque creía en la libertad absoluta del Hombre. Porque creía que el Hombre -así en mayúscula-, aparte de tener la clara potestad necesaria para conseguir su total Despertar interior, también tenía en sus manos la posibilidad de devolver a sus escindidas y desacralizadas comunidades los atributos y la esencia que siempre fueron propios del Mundo Tradicional. Porque Evola creía, en definitiva, en el Hombre Superior o Absoluto, Señor de sí mismo. Igualmente creía que la pasividad fatalista del hombre podría prolongar el fin de una etapa. Para los tiempos crepusculares Evola barajaba la posibilidad de acelerar el fin del kali-yuga cabalgando el tigre: acelerando los procesos disolventes que se dan en estos tiempos deletéreos.</p>
<p>DESARROLLO</p>
<p>A la pregunta de ¿qué tipo de hombre es el que puede aspirar a su Reintegración interior y a encauzar a su comunidad por el camino de la Tradición?, se debe responder que no es otro que aquél que es capaz de dominarse a sí mismo, de autogobernarse y (echando mano del taoísmo) de ´ser señor de sí mismo´. Sólo el autarca, del que nos había hablado Evola durante los años ´20 del pasado siglo -durante la que ha sido definida como su etapa filosófica (que ya apuntaba claramente hacia su definitiva etapa Tradicionalista)-, sólo, decíamos, el autarca que no depende del otro, de lo otro, del exterior ni del tú porque no hay circunstancia, ni condicionamiento externo a él, que lo pueda mediatizar y hacer dependiente, sólo él puede, tras haber conseguido gobernarse a sí mismo, ser apto para gobernar a su comunidad. Hablamos, en definitiva, del Iniciado: de aquél que se empezó sometiendo a rigurosos, metódicos y arduos ejercicios/prácticas de autocontrol y descondicionamiento frente a lo exterior (acabamos de hacer alusión a ello) e interno (con respecto a emociones, sentimientos exacerbados, pulsiones e instintos primarios) y que, tras lo cual, ha preparado su alma/mente, en primera instancia, para que sea apta para captar otras realidades (sutiles) que se hallan más allá de las que pueden aprehender los sentidos y para que, más tarde (y tras este último y difícil logro) pueda, asimismo, llegar al Conocimiento de Aquello que se halla más allá, incluso, del mundo sutil y, en definitiva, de cualquier modo de manifestación y que se encuentra, además, en el origen del cosmos. Hablamos, pues, del Conocimiento del Principio Primero o Supremo Eterno, Incondicionado e Indefinible y, hablamos, por otro lado, de la Identificación ontológica del Iniciado con dicho Principio.</p>
<p>El iniciado o (echando mano del léxico budista) Despertado plasmará en sí la Imperturbabilidad del Principio Primero que ha desarrollado en su interior y dicha Imperturbabilidad e Identificación con lo Permanente y Eterno le hará inmune a cualquier tentación hacia lo caduco y superfluo y le hará, por ende, idóneo para dirigir a su comunidad hacia las metas que enfocan hacia lo Alto, Sacro, Estable y Permanente y le alejarán de cualquier veleidad que tienda hacia lo bajo, lo materialista, lo transitorio, lo inestable y lo perecedero.</p>
<p>¿Es posible que se afirme este tipo de Hombre Superior en medio del marasmo vermicular y disoluto por el que discurre el hombre del mundo moderno? ¿Es posible esto en el cenagal de la etapa crepuscular de la Edad oscura –Kali-yuga o Edad de Hierro- por la que atravesamos? El Tradicionalismo, especialmente en boca de Julius Evola, nos responde afirmativamente, aun consciente de lo enormemente complicado que puede resultar. Pero complicado no equivale a imposible. No existe nada imposible para el hombre que se lo proponga. El hombre que opta transitar por las vías de la Tradición no encuentra fatalismos: no encuentra determinismos que no pueda superar.</p>
<p>Para la Tradición el Hombre Absoluto e Integrado no es una quimera, sino, al contrario, una posibilidad que alberga el hombre y que ha pasado de potencia a acto. Si es posible Despertar la semilla de la Eternidad que anida en nuestro fuero es porque la Tradición concibe que somos portadores de ella. Si es posible Espiritualizar nuestra alma, psyché o mens es porque el Espíritu, atman o nous (eso sí, en forma aletargada) también se halla en nosotros gracias a que procedemos, por emanación, del Principio Primero cuya manifestación dio lugar a la formación del cosmos. Somos, pues, portadores de dicho Principio Superior e Imperecedero del que emanamos y tenemos la posibilidad de emprender la tarea heroica de Despertarlo en nuestro interior.</p>
<p>Si el emanacionismo o emanatismo como certidumbre defendida por la Tradición abre las puertas a la consecución del Hombre Reintegrado no ocurre lo mismo con las creencias propias de religiosidades que han de ser enmarcadas en la cuesta abajo propia del mundo moderno. Religiosidades de corte lunar que no conciben el que el hombre comparta esencia ( ni aunque sea en estado quasi larvario que deba ser activada) con el Principio Supremo sino que, por el contrario, afirman que el hombre fue creado (creacionismo) ex nihilo (de la nada) por Dios y que, al no emanar de Él, no comparte nada de Su divinidad. No admiten, por tanto, la Iniciación y la consecuente posibilidad del hombre de transmutarse interiormente (metanoia) y aspirar a Ser Más que hombre: a ser Hombre Trascendente.</p>
<p>Las religiosidades de tipo lunar están por el creacionismo, pues de la misma manera que la luna carece de luz propia y la luminosidad que de ella nos llega no es más que un reflejo de la solar, de la misma manera, decíamos, en este tipo de religiosidad no nos arriba de lo Alto más que un reflejo o aproximación mental que no es otro que el aportado por la única herramienta de encaro del hecho Trascendente que la religiosidad lunar pone al alcance del hombre: la simple fe,  la creencia y la devoción. Por lo cual niega la posibilidad de la Gnosis de lo Absoluto y la posibilidad del hombre de llegar a Ser uno con la dicha Trascendencia. Y la niega, repetimos, aduciendo que el hombre no comparte esencia con lo Trascendente y no puede, pues, actualizarlo en sí; aduciéndolo, recuérdese, por sostener que no emana de Él y que en la naturaleza de dicho hombre no se esconde el Espíritu en potencia.</p>
<p>La convicción Tradicional del hombre como portador de Atman o Espíritu hace concebir la esperanza de su Despertar y del heroico cometido de aspirar a culminar la Restauración del Orden Tradicional mediante lo que, etimológicamente, comporta la auténtica Revolución, en el sentido de Re-volvere; esto es, de volver a recuperar la cosmovisión, los principios y los valores que siempre han caracterizado al Mundo Tradicional y que se hallan en las antípodas de la desacralización, del materialismo, del positivismo, del hedonismo, del consumismo y del gregarismo despersonalizado propios de este mundo moderno.</p>
<p>Por el contrario, el hombre concebido por las religiones lunares-creacionistas (aparte de no ser apto para emprender intentos de Restauración de la Tradición) será la antesala de posteriores procesos de decadencia aun mayores, pues al habérsele amputado su dimensión sacro-espiritual se le ha rebajado de nivel ontológico. Ya no podrá entender más sobre lo Trascendente, tal como en la Tradición sí le era posible gracias a lo que él poseía de más que humano; de Sobrehumano, diríamos. Sin Espíritu únicamente le queda el alma, la psyqué o mens para vivir “en orden” con su/s dios/es. Es decir, que ya sólo cuenta con medios meramente humanos para mirar a lo divino y que no son otros que aquéllos que su mente pone a su disposición, a través de la fe y la creencia. Por esto habrá de contentarse con no ser más que un fiel devoto de su/s divinidad/es. E irremediablemente cuando el hombre ha sido obligado a descender a este plano –sin más- humano, cuando la mente ocupa la cúpula en su jerarquía constitutiva, nadie podrá extrañarse que la facultad racional que en ella (en la mente) se halla inmersa se atrofie y pueda dudar de la existencia de cualquier realidad no sensible; como lo es una Realidad Trascendente (más que humana) que no podrá aprehender con sus tan solo humanas herramientas (el método discursivo, el especulativo,…). Nos hallaremos, pues, en los albores del racionalismo, del posterior relativismo para el que no existen Verdades Absolutas y todo plano de la realidad (aun el Superior) puede ser cuestionado y nos hallaremos asimismo, como consecución lógica posterior, en la antesala del agnosticismo y del materialismo.</p>
<p>Las religiosidades de carácter lunar, propias del mundo moderno, fueron segregando  un tipo de hombre inclinado, irremisiblemente, a posturas evasionistas con respecto a la posibilidad de búsqueda del Espíritu y con respecto a la posibilidad de actuar sobre el medio circundante con la intención de modificarlo y, más aun, rectificarlo. Frente a ellas se alza un tipo de Espiritualidad Solar y activa (la Tradicional) para la que el fatalismo no existe y para la que el hombre debe trazar su camino (recordando una adecuada imagen aportada por el mismo Evola) tal cual el río circula por el cauce que él mismo ha socavado.</p>
<p>Si el creacionismo excreta un hiato ontológico insalvable entre Creador y criaturas no debe extrañar que de religiones que a esta convicción se adhieren (como las conocidas como religiones del Libro) surgiera un maniqueísmo que dejó, de manera extrema, sin solución de continuidad a Dios y al hombre y que estimó como creaciones del Mal todo el contenido de la manifestación cósmica. Tal aconteció con excrecencias como el catarismo que despreciaban al cuerpo en particular y al mundo físico en general por considerarlos obras del ángel rebelde y caído (Lucifer) y no, como sí consideró siempre la Tradición, como emanaciones del Principio Primero Inmanifestado. El Mundo Tradicional observó y trató siempre al cuerpo humano como el templo del Espíritu, mientras que, p. ej., el judeocristianismo lo contempló como la mazmorra que impedía la liberación del alma (entiéndase, del Espíritu); asimismo la vida terrenal en la que este encarcelamiento tenía lugar la definió como un valle de lágrimas.</p>
<p>Las también conocidas como Religiones del Desierto no conciben la posibilidad del Retorno de la Tradición gracias al accionar del Hombre, pues para ellas el hombre no atesora semilla divina que poder despertar y poderle, así, hacerle apto para revertir los procesos disolventes por los que pueda atravesar el mundo que le circunda, sino que estas Religiones del Desierto provocan una espera pasiva ante el fin de los tiempos, ante la venida de un Salvador o Mesías o ante la Parusía (la vuelta de Cristo) para que la humanidad pueda ser salvada, suba a los cielos, reciba el premio del Paraíso Terrenal (la Tierra Prometida) o para que acontezca la resurrección de la carne.</p>
<p>En la misma línea –y como fiel reflejo de estas Religiones del Libro-  el protestantismo representa una vuelta de tuerca más y un intento de corrección de un catolicismo que había adoptado muchas improntas y posturas de espiritualidades precristianas que se situaban muy en la órbita de la Tradición. El protestantismo afirma que es la fe y no las obras las que permiten la Salvación. De este modo cierra las puertas a cualquier aspiración a la Transustanciación de la persona mediante la acción interior (Iniciación), pues accionar no es más que obrar.</p>
<p>El catolicismo o helenocristianismo (opuesto al judeocristianismo) se hallaría en una situación de superioridad frente a otra de las Religiones del Libro como lo es el  islamismo, ya que el concepto trinitario defendido por el primero reconoce la posibilidad de divinización del hombre (su palingénesis o segundo nacimiento: a la Realidad del Espíritu) al considerar a la divinidad también en su expresión humana de Hijo. Nada de esto ocurre con (en palabras de Marcos Ghio) el árido monoteísmo semita postulado por un Islam en el que la diferencia de esencia entre Dios (Allah) y el hombre es abisal e insalvable y en la que, por este motivo, a éste se le cierran las puertas de su entronización Espiritual y, en consecuencia, de la posibilidad de ser señor de sí mismo y de trazar su destino y el de sus comunidades.</p>
<p>Quizás, también, no estaría de más realizar algún distingo entre los libros vestotestamentarios y los del Nuevo Testamento, pues hay quien afirma que evangelios como el de San Juan contienen vetas de esoterismo; y no hay que olvidar que este último se afana en la búsqueda y Conocimiento de la Verdad (de la Realidad Suprasensible) y en la consecución de un tipo de Hombre Descondicionado y Diferenciado apto, entre otras cosas, para no dejarse arrastrar por las corrientes disolutorias dominantes en el mundo moderno.</p>
<p>En la misma línea acorde con la Tradición se hallarían todas aquellas manifestaciones que en el entorno de la Cristiandad se reflejaron ya en la Saga Artúrica alrededor de un Ciclo del Grial que se prolongó en el Medievo asociado a órdenes ascético-militares como la de unos templarios que practicaban la Iniciación y cuya veta esotérica también fue consustancial a organizaciones como la de los Fieles de Amor (a la que, p. ej., perteneció un Dante) o la de los Rosacruces. Y en la misma línea Tradicional, dentro también del contexto del mundo cristiano, se hallaría el Sacro Imperio Romano Germánico, cuya cúspide jerárquica, en la figura del Emperador, aunaba las funciones sacra y temporal (política) como es propio de cualquier ordenamiento Tradicional en el que, por este motivo, el gobernante también ejerce de Pontifex o ´hacedor de puentes´ entre lo terrestre y lo celestial; entre sus súbditos y la Trascendencia.</p>
<p>Pero no en esta línea Tradicional se hallaría el misticismo cristiano, pues si la Iniciación prepara al adepto para descondicionarlo mediante prácticas y ejercicios metódicos y convertirlo en Hombre Diferenciado que pueda acceder al Conocimiento de lo Absoluto el misticismo, por contra, no lo prepara para ello sino que se detiene en el cumplimiento de la fe, la devoción y la piedad, siendo por ello que con estos medios mentales (y por ello humanos) no podrá acceder nunca a la Gnosis de lo Superior, sino que, a mucho estirar, se tendrá que conformar con recibir de lo Alto (como si se tratase de una especie de dádiva en agradecimiento por la devoción mostrada) una especie de fogonazo cegador que tan sólo le dará una idea poco aproximativa y muy difusa de lo que se halla más allá de la realidad sensitiva. Esto acontecerá en el mejor de los casos, ya que en muchos de ellos dicho fogonazo no será, en realidad, más que una especie de alucinación provocada en el místico por sus ayunos extremos enajenantes, por la repetición hasta la saciedad -extenuante- de letanías y/o por su actitud mental obsesiva hacia lo divino.</p>
<p>El árido monoteísmo semita al que citábamos más arriba encuentra también fiel reflejo en el judaísmo. Ya hemos hecho alusión párrafos atrás, al mito inmovilizante y fatalista de la resurrección de la carne y del Paraíso Terrenal que sólo acontecerá con la venida del Mesías, pero podríamos reforzar esta ausencia de posibilidad de transustanciación del hombre y de posibilidad de hacer frente a los procesos deletéreos con los que se encuentra, recordando cómo hay muchos judíos ultraortodoxos (como los de la organización Naturei Karta) que consideran al Estado de Israel actual como una impostura que atenta contra sus convicciones religiosas, por cuanto ellos creen que la Tierra Prometida que -más que aproximadamente desde el punto de vista geográfico- se halla en el territorio de dicho Estado sólo les pertenecerá legítimamente tras la venida del Mesías libertador; la cual, obviamente, todavía está por acontecer. No cabe aquí, pues, lucha que llevar a cabo sino la espera pasiva y resignada más absoluta que pueda caber.</p>
<p>Este pasivo dejarse llevar por un movimiento de inercia hacia adelante, esta ausencia de posibilidad de modificar este rumbo no supone más que una especie de caída libre en el vacío que no puede ser cortocircuitada por la acción del hombre y que responde a una cosmovisión de naturaleza lineal, ante la cual se levanta una totalmente disímil que es la propia de la Tradición y que es de orden circular o, como en ocasiones se la ha preferido denominar, de orden esférico.</p>
<p>En su momento hablamos con profundidad de estos dos tipos contrapuestos de manera de concebir la vida y la existencia: la lineal propia del mundo moderno y la circular propia del Tradicional (1). No vamos, pues, a extendernos en este capítulo ya por nosotros trabajado. Tan sólo vamos a apuntar que la cosmovisión lineal no sólo atañe al hecho religioso (de carácter lunar y pasivo) sino también a las excrecencias que ha originado su secularización. Así pues el liberalismo apunta a un camino marcado por una suerte de fatalismo, irremisible como tal y “superior” a las potencialidades del hombre, que está marcado por el progreso continuo (progresismo) y conducirá a  una suerte de paraíso terreno atestado de bienes de consumo inacabables, de abundancia ilimitada y, por tanto, de total “felicidad” (vacuna, añadimos nosotros). Y en la misma línea el marxismo trazó otra línea inalterable que conduciría al ideal del comunismo y de su sociedad sin clases sociales y sin superestructuras de ningún tipo: ni Estados, ni ejércitos,…</p>
<p>Ya en su momento hemos apuntado el porqué en lugar de hablarse de cosmovisión cíclica, como propia de la Tradición, en ocasiones se ha preferido hablar de cosmovisión esférica, ya que en una esfera se pueden trazar infinidad de circunferencias que corresponderían a las diversas concretizaciones que el hombre (haciendo uso de su libertad y poder de trazar su destino) puede hacer de las cuatro edades de las que, según diferentes textos Sapienciales Tradicionales, consta un ciclo cósmico humano.</p>
<p>Igualmente en otras ocasiones (2) hemos señalado la posibilidad que tiene el hombre de provocar una especie de cortocircuito en la dinámica propia de la sucesión de las cuatro edades (de Oro, de Plata, de Bronce y de Hierro), poniendo freno al proceso involutivo en lo que la Tradición ha denominado como Ciclos Heroicos, que suponen la Restauración de la Tradición Primordial (Edad de Oro perdida).</p>
<p>De hecho el hombre, haciendo buen uso de la libertad que posee en el sentido de poder marcar su propio camino superando determinismos y condicionantes que pueden parecer fatalmente insalvables, el hombre, decíamos, tiene en sus manos el que el final de la etapa crepuscular del Kali-yuga o Edad de Hierro, porque atraviesa, acontezca antes y, dé, en consecuencia, paso, a una nueva Edad de Oro o Satya-yuga dentro de un nuevo ciclo humano o manvântara o, por el contrario, el que (como consecuencia de posturas pasivas, conformistas, alienadas o marcadas  por determinismos varios) dicho final pueda prolongarse más allá de lo que las dinámicas cósmicas podrían hacer indicar.</p>
<p>Pocos como Evola nos han hecho con más nitidez ver cuál es el camino más apropiado para que el hombre sea capaz de llegar a su Integralidad y emprender, después, la tarea de Reconstrucción Tradicional de su derrumbadas sociedades. Este camino, nos dice el maestro italiano, no es otro que el de la vía de la acción, ya sea ésta interna, buscando el desapego y transformación interiores, o ya sea externa, luchando por intentar demoler el deletéreo edificio en ruinas en el que vivimos, con el objetivo de construir, en su lugar, un Orden cimentado en valores imperecederos y en principios inmutables.</p>
<p>Es acción interior lo que se precisa a lo largo de todos estos procesos conocidos con el nombre de Iniciación. El ascesis no es otra cosa que ejercicio interno. La necesaria e imprescindible práctica interior es, en definitiva, acción. Y es por todo esto por lo que la vía más apropiada para completar el arduo y metódico proceso iniciático es, repetimos, aquella conocida como ´vía de la acción´ o ´vía del guerrero´ o shatriya.</p>
<p>Las sociedades Tradicionales  estaban constituidas, en su organización jerarquizada, por una élite sacro-guerrero-dirigente, bajo la cual se hallaba la casta guerrera y por debajo de la cual se situaban los estamentos cuya actividad vocacional tenía su eje en las actividades económico-productivas (comerciantes y maestros de talleres, por un lado, y mano de obra por el otro). Con la degradación sufrida en los estertores del Mundo Tradicional las funciones regia o dirigente y sacra se escinden y ya no estarán representadas por aquella élite; dándose paso, por ello, ya en el seno del mundo moderno, a sociedades divididas en las siguientes castas –no representativas del Mundo Tradicional-: brahmanes o sacerdotes, shatriyas o guerreros, viashias o mercaderes y sudras o mano de obra.</p>
<p>En tal estado de cosas la casta a la cual le resulta consustancial la vía de la acción es  la más capacitada para emprender la gesta heroica de Restauración de la Tradición. Y así ocurrió a lo largo de las edades que sucedieron al Mundo de la Tradición Primordial o Edad de oro (Satya o Krita-yuga): así ocurrió, pues, en diferentes períodos -Ciclos Heroicos- de la Edad de Plata o Treta-yuga, de la Edad de Bronce o Dvâpara-yuga y de la Edad de Hierro o kali-yuga. Ciclos Heroicos como los protagonizados por héroes como aquéllos que nos refiere la mitología griega al hablarnos de unos Heracles, Aquiles, Ulises o Perseo que se elevan desde su condición de guerreros a la de la Inmortalidad (o, para hablar con más propiedad, Eternidad) a la que les ha llevado, sin duda, un proceso de transustanciación interior. Las polis en que ellos reinen recibirán la impronta sagrada de estos reyes sacros y volverán -aunque sea por un tiempo- a la Edad de Oro perdida: así en la Ítaca de Ulises o en la Atenas de Perseo.</p>
<p>Igual Ciclo Heroico ocurre en buena parte del discurrir de la Antigua Roma, muestra de lo cual es la unión en una misma persona de aquellas dos funciones o atributos que en el Mundo de la Tradición siempre había estado aunados, no sólo en una única persona sino también en la aristocracia a la que aquélla pertenecía; así, la función sagrada (Pontifex) y la función dirigente (como Imperator o jefe de los ejércitos y como Princeps o principal rector político) se unifican en la figura de los emperadores romanos. Su carácter sacro se hace patente por la condición de Iniciados en diferentes ritos -como los de Eleusis o de Mitra- que tuvieron muchos de los emperadores de la Antigua Roma, tales como Octavio Augusto, Tiberio, Marco Aurelio o Juliano.</p>
<p>También, con anterioridad a estos párrafos, hemos mencionado otros Ciclos Heroicos que igualmente se suceden en los momentos menos propicios (Edad de Hierro o, acorde con la ciclología mítica nórdica, Edad del Lobo) para enfrentar una tarea de Revolución (recuérdese: de re-volvere) Tradicional. Ciclos Heroicos como los que rodean la Saga Artúrica y el misterio del Grial o como el que representa el Sacro Imperio Romano Germánico en buena parte de la Edad Media. En este último caso el Emperador es un Ser Iniciado y así lo explicarían, entre otras evidencias, los poderes taumatúrgicos que poseía y que representarían una consecuencia sutil de su condición Sobrenatural. Además se trata de una figura que aúna el poder sacro y el temporal como sucedía en la Edad de Oro. El poder religioso del Papado, en esta etapa, se halla por debajo del sacro ostentado por el Emperador y así quedaba reflejado en la ceremonia de coronación de los Emperadores oficiada por los Papas y que sellaba el reconocimiento, por parte de éstos, de la superior competencia Espiritual del Emperador. En ocasiones algunos emperadores retrasaron en años dicha ceremonia o murieron sin que ella se hubiera realizado y esto aconteció como síntoma de que el Emperador no necesitaba de la acción papal para que su legitimidad fuera reconocida.</p>
<p>Cuando el Papado se negó a reconocer la superioridad Espiritual del Emperador se iniciaron, a raíz de las Querellas de las Investiduras, las guerras entre gibelinos y güelfos. Los primeros reconocían dicha Superior legitimidad del Emperador y los segundos eran partidarios de desposeer al Emperador de su competencia sacra y otorgársela en exclusiva al Papa. El que en una época poco propicia (avanzando el Kali-yuga) estas querellas se fueran decantando del lado güelfo-papal no resulta extraño. La consecuencia de ello es doble: por un lado se desacraliza paulatinamente el poder temporal (representado por el Emperador) y, por ende, poco a poco se desacraliza la misma sociedad y por otro lado se empieza a atomizar Europa en repúblicas (como las italianas) y en reinos que irán dando al traste con cualquier tipo de aspiración unitaria Transnacional (el Imperium) basada en principios Superiores y que tiene la función de representar en la Tierra (el microcosmos) el Ordo reinante en el macrocosmos. (3)</p>
<p>Los Ciclos Heroicos relacionados son un ejemplo más que representativo de la posibilidad real que el hombre posee de trazar su rumbo al margen de las adversidades que pueda encontrar en su periplo vital, destruyéndose, así, cualquier visión del mundo y de la existencia marcada por el fatalismo.</p>
<p>El Héroe, pues, no puede surgir -contrariamente a la opinión de algunos autores tradicionalistas- a partir de la casta sacerdotal o brahmana sino de la guerrera o shatriya, pues con la simple fe (actitud pasiva) del sacerdote es imposible operar transmutaciones en el interior del hombre, pero, en cambio, a través de la vía activa consustancial al guerrero sí es más factible pensar en procesos internos (que deben ser activos) de Liberación Espiritual del hombre.</p>
<p>La primera tarea (la interior) que debe, pues, emprender el hombre es la que puede llevarle a Ser Hombre Diferenciado y Absoluto gracias al Despertar, en su fuero interno, de esa Trascendencia pura e Imperecedera de la que la esencia humana no es ajena. Y para ese fin hay que empezar por derrotar a aquellas fuerzas (tamas, echando mano del tantrismo) que, desplegadas en el mundo manifestado, arrastran hacia lo bajo, hacia lo primario, lo pulsional y lo pasional.</p>
<p>Recalquemos que el Héroe es un Iniciado y que, por tanto, si en el terreno del hecho Trascendente se destierra la Iniciación sólo queda la perspectiva religiosa. Sólo quedan, pues, la fe y las creencias en que todos los píos, creyentes, devotos y cumplidores de una serie de dogmas y preceptos religioso-morales (establecidos pensando en las posibilidades de cumplimiento de la mayoría de los mortales) alcanzarán la salvación, en una suerte de democratismo espiritual marcado por la accesibilidad de la masa a la vida celestial, cuando, por el contrario, el Despertar al que va asociada la Iniciación es un logro que sólo una minoría apta y voluntariosa puede alcanzar. Según la perspectiva religiosa no cabe acción transfiguradora interior y la consecuencia de esto es la promoción de un evasionismo en el plano de lo interno que, por lógica consecuencia, acabará afectando al plano externo del individuo conduciéndole a la inacción exterior y a su pasividad ante la posibilidad de cambiar los signos deletéreos de los tiempos.</p>
<p>Hemos ya indicado el porqué, con Evola, sostenemos que debe ser a través del guerrero -y de su arquetipo- mediante quien se pueden operar los actos heroicos Reintegradores. Y lo hemos sostenido negándole esta posibilidad a la figura sacerdotal. Un signo más de esta no aptitud del brahmana para la transustanciación interna vendría dado por un dato básico que ilegitimiza su misma existencia social y que, sencillamente, es el de que esta casta no existía en el Mundo Tradicional sino que su aparición viene directamente ligada con los procesos involutivos que desembocaron en el mundo moderno, al separarse las funciones espiritual y temporal que antes estaban encarnadas por la aristocracia sacro-guerrera-dirigente. Podemos comprobar cómo en civilizaciones como la de la China o el Japón Tradicionales no existía casta sacerdotal o cómo en la antigua Roma tampoco. En ésta los ritos sacros eran oficiados por la élite de un patriciado cuya función dirigente y guerrera también le eran propias; así lo vemos, p. ej., en un Julio César como flamen dialis u oficiante de los ritos sacros consagrados al dios Júpiter. También &#8220;en la antigua India aparecen, como proceso involutivo, los brahmanes (a partir de los purohitas, que eran sacerdotes que dependían del rey sacro y cuyo origen hay que buscarlo en cultos dravídicos anteriores a las invasiones de pueblos indoeuropeos) y se convierten en casta dominante. Casta, por tanto, inexistente en el mundo Tradicional, en cuya pirámide social encontramos en primer lugar, en su cúspide, la casta regioguerrera y aristocrática de atributos sagrados, en segundo lugar, por debajo de ella, la guerrera propiamente dicha y en tercer puesto, en su base, la de todos aquellos que se dedican a actividades de tipo económico: comerciantes, artesanos, agricultores, campesinos,&#8230;&#8221; (4)</p>
<p>En la misma línea señalábamos en su día que &#8220;&#8230;Sin duda las formas espirituales precristianas –el mal llamado paganismo- habían entrado, desde hacía ya tiempo, en un proceso de decadencia que, por ejemplo, en buena parte del mundo celta había dado pie a la aparición y hegemonía de la casta sacerdotal de los druidas. La irrupción de esta casta coincide con una cierta deriva matriarcal en el seno de muchos pueblos celtas. Antes de darse este declive, el patriarcado del mundo celta corría paralelo al hecho de que los ritos sagrados eran ejercidos por la aristocracia dirigente.&#8221; (5)</p>
<p>Por estas razones si nos colocásemos en la problemática que se vivió en el Medievo y que llevó a los enfrentamientos entre gibelinos y güelfos o a la eliminación de la Orden del Temple (que se selló, definitivamente, con la quema en la hoguera de su último Gran Maestre Jacques de Molay, en 1.314, en la îlle des juifs del río Sena, en París) por decisión de unas jerarquías eclesiásticas (personificadas en la figura de Clemente V) que abominaban de todo lo que fuera esoterismo e Iniciación y por decisión, asimismo, de un Estado francés (en la figura de Felipe el hermoso) que quería asentar su poder en forma omnímoda y opuesta a cualquier ideal Imperial como el del Sacro Imperio Romano Germánico al cual los templarios siempre habían apoyado, si nos colocásemos, decíamos, en tal problemática y la enfocáramos desde el punto de vista Tradicional, aplicado a la estructuración social que debe tener cualquier sociedad Tradicional que se precie de ser tal, deberíamos situar en la legítima cúspide de la pirámide social al Emperador y a la élite sacroguerrera que representarían órdenes ascético-militares como la de los templarios. Bajo este primer estamento se hallaría el meramente guerrero y por último el económico-productivo. Siendo de esta manera no cabe, pues, el Papado en un ordenamiento Tradicional ni caben los eclesiásticos (cardenales, arzobispos, obispos, monjes, sacerdotes,&#8230;) por representar, todos ellos, un tipo de religiosidad lunar y pasiva.</p>
<p>La adecuada interpretación de la Tradición es la que debería llevar a las certidumbres que estamos sosteniendo. Y las sostenemos por haber visto en Evola el más adecuado intérprete de los parámetros esenciales en que sustenta el Mundo Tradición. Así, p. ej., lo supo también ver un encriptado grupo de personas que allá por los años ´70 de la pasada centuria redactaron una serie de interesantes escritos que bebían del legado Tradicional transmitido por Julius Evola. Se dieron a conocer como los dioscuros (así eran conocidos los hermanos Cástor y Pólux de los que nos habla la mitología griega) y nos dejaron sentencias y reflexiones muy ilustrativas al respecto de las ideas que pretendemos transmitir con el presente trabajo. Algunas de estas sentencias y reflexiones las relacionamos a continuación:</p>
<p>&#8220;&#8230;ni se llegue a un compromiso consigo mismos fingiendo encerrarse en una torre de marfil en la cual se espera el último derrumbe, el dicho justo sea en vez ´si cae el mundo un Nuevo Orden ya está listo´&#8221;.</p>
<p>&#8220;´Existe quien no tiene armas, pero el que las tiene que combata. No hay un Dios que combata por aquellos que no están en armas´. Tal es la invitación a la lucha dirigida por el maestro pagano Plotino&#8221;.</p>
<p>&#8220;Sólo del hombre y exclusivamente de él dependerán las elecciones futuras&#8221;.</p>
<p>&#8220;No hay justificación o comprensión, sino inexorable condena hacia aquellos que, teniendo las posibilidades no combaten y que por inercia se dejan abandonar en forma masoquista a un perezoso fatalismo&#8221;.</p>
<p>&#8220;Preparar silenciosamente las escuadras de los combatientes del espíritu para que, si y cuando los tiempos se tornen favorables, este tipo de civilización pueda ser destruida en sus raíces y ser sustituida con una civilización normal. Recordando siempre al respecto que los tiempos pueden ser convertidos en favorables y que el hombre es el artífice del propio  destino&#8221;.</p>
<p>&#8220;No existe una condición externa en la cual no se pueda sin embargo estar activos por sí y para los otros&#8221;.</p>
<p>&#8220;Ha habido una indulgencia en femeninas perezas permaneciendo en la espera de lo que debe acontecer, casi como si se tratara de un buen espectáculo televisivo en el cual el espectador no está directamente implicado&#8221;.</p>
<p>&#8220;La espera pasiva y mesiánica no pertenece al alma occidental&#8221;.</p>
<p>&#8220;Verdad tradicional que justamente en la edad oscura son preparadas las semillas de las cuales surgirá el Árbol del ciclo áureo futuro, por lo que nunca, ni siquiera en la época férrea, la acción tradicional se perderá&#8221;</p>
<p>&#8220;El prejuicio materialista remite las causas de los acontecimientos únicamente a fenómenos de carácter natural. A tal obtusa concepción nosotros oponemos resueltamente la enseñanza según la cual cada pensamiento viviente es un mundo en preparación y cada acto real es un pensamiento manifestado&#8221;.</p>
<p>&#8220;Nosotros encendemos tal llama, en conformidad con el precepto ariya de que sea hecho lo que debe ser hecho, con espíritu clásico que no se abandona ni a vana esperanza ni a tétrico descorazonamiento.&#8221; (6)</p>
<p>El hombre de alma pasiva y mesiánica (del que hablaban los dioscuros) aceptará con bíblica resignación el destino que le ha impuesto su dios y, a diferencia del Héroe Solar, nunca pensará en rebelarse contra sistemas políticos antitradicionales, injustos, alienantes y explotadores.</p>
<p>El Hombre de la Tradición, por contra, más que amilanarse por la tremenda dificultad de encontrar el Norte que supone el vivir en la etapa crepuscular de la Edad Sombría o Kali-yuga, más que amilanarse verá en ello una oportunidad de arribar más Alto que, tal vez, donde hubiera podido llegar en otras edades no tan abisales del discurrir del hombre por la existencia terrena, pues al encontrarse en las ciénagas más espesas necesita de un mayor impulso para salir de ellas y este mayor impulso le puede catapultar mucho más Arriba: a la actualización del Principio Eterno que aletarga en su fuero interno.</p>
<p>La Tradición concibe que el Hombre Diferenciado puede entrar en las moradas celestiales dando una patada en las puertas del Cielo, sin complejos de inferioridad, mirando cara a cara a la divinidad, de tú a tú. Y, más aun, puede aspirar a superar la esencia de los mismos dioses o numens (como parte de la manifestación que éstos son) para pasar a Ser uno con el Principio Primero que se halla por encima y más allá del mundo manifestado.</p>
<p>En contraste con el Héroe Olímpico que nunca supo ni sabe de complejos de inferioridad ni de ineptitudes cuando miraba y mira a la Trascendencia encontramos al hombrecillo producto del mundo moderno alicorto e incapaz de arribar al Despertar a la Realidad Metafísica. Hombrecillo al que, p. ej., ya vemos cómo en la antigua Roma los Libros Sibilinos (7) obligan a practicar la genuflexión dentro del contexto representado por el alejamiento del mundo romano con respecto al Ciclo Heroico que le fue propio.</p>
<p>Hemos tratado en otro lugar de la Doctrina de las Cuatro Edades (8) y de la posibilidad heroica de ponerle freno a la espiral desintegradora e involutiva que ella nos explica. Autores como René Guénon nos han hablado (9), a partir del estudio de los textos Sapienciales del hinduismo, de la duración de cada una de las cuatro edades de que consta un Manvântara o ´ciclo de humanidad´, diciéndonos que la Edad de Oro, Satya-yuga o Krita-yuga tiene una duración de 25.920 años, la Edad de Plata o Trêta-yuga 19.920, la Edad de Bronce o Dvâpara-yuga 12.960 y la Edad de Hierro, del Lobo o kali-yuga 6.480. Igualmente afirma el Tradicionalista francés que nos hallamos en una fase avanzada del kali-yuga. Nótese que la duración de cada edad sigue una proporción de 4, 3, 2, 1, lo cual nos hace comprender que cada edad dura menos que la anterior en cuanto comporta un mayor nivel de decadencia, tal cual acontece con la bola de nieve que a medida que va bajando por la pendiente de la montaña se va haciendo mayor al igual que la velocidad que va tomando: su aceleración acaba resultando ciertamente vertiginosa. Si la Edad de Oro equivale al Mundo de la Tradición Primordial y puede ser calificada como la Edad del Ser y de la Estabilidad (de ahí su mayor duración) las restantes edades comportan la irrupción de un mundo moderno que puede, a su vez, ser denominado como mundo del devenir y del cambio (de ahí la cada vez menor duración de sus sucesivas edades). En verdad, no en balde, se puede constatar que en los últimos 50 años la vida y las costumbres han cambiado mucho más de lo que habían cambiado en los 500 años anteriores. Los traumáticos conflictos generacionales que se sufren, hoy en día, entre padres e hijos no se habían dado nunca en épocas anteriores (al menos con esta intensidad) debido a que los cambios en gustos, aficiones, hábitos y costumbres se sucedían con más lentitud. Los cambios bruscos, frenéticos y continuos propios de nuestros tiempos han dado lugar a lo que Evola definió como el hombre fugaz. Hombre fugaz que es el propio de la fase crepuscular por la que atraviesa la presente Edad de Hierro, caracterizada (esta fase) no ya por la hegemonía del Tercer ni del Cuarto Estado o casta (léase burguesía y proletariado) sino por la del que, con sagacidad premonitaria, Evola había previsto, pese a no haber vivido, como preponderancia del Quinto Estado o del financiero o especulador propio del presente mundo globalizado, gregario y sin referentes de ningún tipo. Este sujeto hegemónico en el Quinto Estado equivaldría al paria de las sociedades hindúes que no es más que aquél que ha sido infiel, innoble y disgresor para con su casta y ha sido expulsado del Sistema de Castas para convertirse en alguien descastado y sin tradición ni referentes. El hombre fugaz no se siente jamás satisfecho, vive en continua inquietud y convulsión. Su vacío existencial es inmenso y nada le llena. Intenta distraer dicho vacío con superficialidades, por ello su principal objetivo es poseer, tener y consumir compulsivamente. Cuando consigue poseer algo enseguida se siente insatisfecho porque ansía poseer otra cosa diferente, de más valor económico o de mayor apariencia para así poder  impresionar a los demás. Y es que el mundo moderno es el mundo del tener y aparentar, en oposición del Mundo Tradicional que lo es del Ser. Este hombre fugaz se mueve por el aquí y ahora, pues lo que desea lo desea inmediatamente, no puede esperar. Su agitación no le permite pensar en el mañana.</p>
<p>El politólogo Samuel Huntington habló del fin de las ideologías (la llamada postmodernidad), bien que pensando que con el fin del comunismo en el poder, escenificado con la Caída del Muro de Berlín, se rendía el orbe a las excelencias del capitalismo liberal. Aunque más bien el mundo caía en manos de los caprichos del capitalismo financiero, alma de la globalización. Las ideologías que surgieron como consecuencia de los efectos nefastos que acarreó la Revolución Francesa habían quedado relegadas a un muy segundo lugar. Un cierto altruismo que aún conservaban los adalides del liberalismo y del marxismo cuando más que pensar en sus satisfacciones personales pensaban en un futuro (al que más que probablemente ellos no llegarían a conocer) de paraíso liberal (con provisión ilimitada de bienes de consumo) o comunista (con el triunfo definitivo del proletariado y la desaparición de cualquier superestructura), ese cierto altruismo, decíamos, quedaba defenestrado con el fin de las ideologías y el advenimiento del Quinto Estado con la hegemonía del hombre fugaz egoísta e individualista por antonomasia. (10)</p>
<p>Ante este desolador panorama actual sin duda resulta más difícil derrotar a los fantasmas del fatalismo e insuflar la convicción de que se puede voltear semejante emponzoñado estado de cosas.</p>
<p>Un cierto determinismo expele el posicionamiento de quienes interpretando los datos aportados por Guénon se han aventurado a datar los inicios y finales de cada una de las Cuatro Edades de que consta un manvântara. Así tenemos que se ha escrito que la Edad de Oro habría empezado el año 62.800 a. C. para acabar el 36.880 a. C. La Edad de Plata habría, lógicamente, comenzado con el fin de la anterior y se habría alargado hasta el año 17.440 a. C. Tras acabar ésta se habría dado paso a una Edad de Bronce que habría concluido en el 4.480 a C. Finalmente este último año sería cuando se habría iniciado la actual Edad de Hierro; la cual concluiría el año 2.000 d. C&#8230;</p>
<p>En otros sitios se puede observar cierta variación en cuanto a la datación de las Cuatro Edades, situando el comienzo del Kali-yuga el año 3.012 a. C., su mitad el año 582 a. C., el inicio de su crepúsculo el año 1.939 d. C. y en el 2.442 d. C. el final de la Edad de kali (esa especie de demonio de piel oscura de la que nos habla el Bhagavad Purana) o de la que ya los textos Sacros de la Tradición hinduista denominaron era de la riña y de la hipocresía.</p>
<p>Contrariamente a Guénon, Evola nunca habló de la duración de cada yuga o edad, porque para el gran intérprete romano (aunque siciliano de nacimiento) de la Tradición ello suponía un cierto tic fatalista de no poca consideración. Datar el año exacto de inicio y fin de una Edad comporta no creer en que el hombre, si se lo propone, puede convertirse en protagonista de su andadura existencial y de la andadura de sus comunidades. Pues el hombre es libre para Despertar al igual que lo es para condenarse. Sin duda la duración de cada yuga que hemos visto, párrafos atrás, en Guénon anda en relación directa con las dinámicas propias de las fuerzas sutiles que forman el entramado del Cosmos y que pueden adoptar un cariz disolvente para el hombre o, por contra, reintegrador de su Unidad perdida. De estas dinámicas nos habla el I Ching o Libro de las Mutaciones y entiende, asimismo, una deriva del mismo cual es el Tao-tê-king de Lao-tsé. Según estas enseñanzas aportadas por ambas fuentes Tradicionales de Ciencia Sagrada llega un momento en el que la expansión de ciertas fuerzas catagógicas o alienantes llega a tal punto que deberá detenerse, para después retroceder y dejar que el espacio que habían ocupado pase a ser enseñoreado por fuerzas de índole anagógica o Elevadora. Se habría, de esta manera, puesto punto y final al kali-yuga para dar paso a otro nuevo ciclo humano o manvântara con el inicio de una nueva Edad de Oro o Satya-yuga (Edad de Sat -Ser, en sánscrito). Sin duda en la mentalidad de Evola datar con exactitud cuándo estos cambios cósmicos acontecen significaba anular el protagonismo y la libertad del hombre a la hora de trazar el cauce de su andadura. Para el maestro italiano se trataba de aprovechar los estertores del predominio de las fuerzas catagógicas para ponerle fin a su hegemonía cuanto antes mejor. Y se trataba, asimismo, de acabar con la pasividad fatalista del hombre moderno con el objeto de que dichos estertores no se alargaran más allá de lo que los textos Tradicionales habían calculado (sin duda, de modo aproximativo). Por otro lado, volvemos a reincidir en el tema clave de este ensayo en el sentido de que incluso en pleno auge hegemónico de fuerzas disolventes el hombre no debe renunciar a la gesta Heroica de Reconstituir en sí mismo la Unidad perdida y de Restaurar el Ordo Tradicional (sea, eso es otro cantar, de manera más o menos duradera).</p>
<p>En una de las dataciones que hemos aportado hemos indicado que la mitad de la Edad de Hierro tendría lugar el año 582 a. C. Vamos a aprovechar esta fecha por tratarse de un s. VI a. C. sobre el que Guénon vertió una serie de reflexiones dignas de comentar. Para éste, no obstante, la mitad del kali-yuga había acaecido antes. Se queja el Tradicionalista francés (12) de las conclusiones vertidas por la  historiografía al uso por haber catalogado como de oscurantista todo lo acontecido antes de ese siglo y porque dicha historiografía oficial hace comenzar en el transcurso de dicha centuria la etapa de “civilización” del mundo clásico cuando, en cambio, según su parecer (el de Guénon) existe una continuidad con los siglos anteriores y más concretamente con las vetas de Tradición que aún existían. Así pues, para él la aparición del pitagorismo en aquel siglo, en Grecia, no supone ningún punto de inflexión en ningún sentido sino que representa una readaptación del orfismo. La irrupción del segundo Zaratrusta (este nombre equivaldría más a una función que a una persona) en Persia también supondría una adecuación del mazdeísmo. La elaboración del Confucionismo (siempre durante el mismo siglo) en China sería el aporte ideal de códigos sociales y éticos destinados a una mayoría no apta para aprehender las Verdades Metafísicas que ofrecía el taoísmo para una minoría metafísicamente apta. Sí, como primera excepción a lo dicho, contempla Guénon un punto de inflexión en la aparición de la filosofía en Grecia, pues a su loable motivo de aparición (inscrito etimológicamente en el mismo vocablo filosofía: amor a la sabiduría) le sucede la problemática de la adopción de herramientas humanas (los métodos especulativo y discursivo) para intentar comprender Realidades Suprahumanas como lo son las Realidades Metafísicas (11); sin obviar la deriva posterior que, en cuanto a los fines de sus elucubraciones, protagonizaron muchos filósofos y muchas escuelas filosóficas (cada vez en mayor número a medida que discurría el tiempo). Y como segunda excepción considera Guénon que la aparición del budismo en el s. VI a. C. supone una caída con respecto al hinduismo imperante en la India, pues opina que el budismo estaría atentando contra la jerarquía consustancial a cualquier sociedad Tradicional al abrírsele la posibilidad de acceso a la Realidad Absoluta a cualquier hombre, independientemente de la casta a la que pertenezca, que tenga la aptitud y la voluntad para intentarlo; además de sopesar como de antitradicional el que quien sigue la vía del budismo abandona su pertenencia social a la casta en la que nació. Para Guénon, con toda seguridad, sólo el brahman o sacerdote podría aspirar al acceso al Plano de la Trascendencia. Para Guénon, tengámoslo en cuenta, sólo el brahman puede Restaurar la Tradición perdida.</p>
<p>Contrariamente a lo expuesto por Guénon, Evola no considera la aparición del budismo como un punto de involución con respecto al hinduismo sino como un punto de superación con respecto a un hinduismo que había caído en un ritualismo vacío y le había dado la espalda al esoterismo. El budismo, además, es fundado por Gautama Siddharta: un shatriya miembro de uno de los linajes guerreros más tradicionalmente valerosos de la India (Shankya). Para Evola, la formulación del budismo constituye, pues, un acto Heroico protagonizado por alguien perteneciente a la única casta capaz de emprender gestas de Reconstitución de la Tradición. Para Evola el budismo no atenta contra la jerarquización social Tradicional y no lo hace por dos motivos: uno, porque la estratificación social de la India de entonces no se puede definir como de Tradicional, ya que las funciones sacra y guerrero-dirigente se hallan divididas entre brahmanes (que profesan, además, un tipo de religiosidad lunar) y shatriyas y no se encuentran, como correspondería a un Ordenamiento Tradicional, encarnadas en una misma élite. Y el otro motivo por el que el budismo, en opinión de Evola, no atenta contra la jerarquización social del Mundo Tradicional es que para el Hombre Superior -y tan solo para este tipo de Hombre- no deben existir normas, morales ni reglamentos (entre ellos los que exige cumplir una casta para con sus miembros) que puedan ejercer el papel de cortapisas y obstáculos para aquél que pretende elevarse más allá de su condición humana con el fin de acceder a una de tipo Suprahumano. Sí, en cambio -como no podía ser de otro modo- en el parecer de Evola el resto de personas (que no tienen la capacidad y/o la voluntad de encarar la praxis de las Realidades Suprasensibles) debe someterse al sistema Tradicional estamental que ayudará a gobernar sus vidas, ya que estas personas no son capaces de llegar a autogobernarse; a ser señores de sí mismos.</p>
<p>Si el Hombre de la Tradición es un Hombre que no conoce de fatalismos paralizantes huelga comentar que tampoco concibe de la existencia de determinismos inmovilizantes con respecto a la aspiración de emprender cualquier empresa Superior:</p>
<p>-Ni determinismos de casta, por más que los miembros de unas (guerreros) sean más propicios para emprender actos Heroicos que los de las restantes o resulten más aptos para llegar a estados de conciencia más sutiles de la Realidad Suprasensible; o para llegar, incluso, más allá de cualquier Realidad sutil.</p>
<p>-Ni determinismos históricos (el determinismo histórico que, de acuerdo a los postulados del materialismo dialéctico, postula que la historia se hace a sí misma: tesis más antítesis= nueva tesis; o igual a cambios y nueva etapa histórica). El historicismo considera al hombre como sujeto pasivo, sin posibilidad de escribir la historia por sí mismo; sin posibilidad de hacer historia. Ésta última sería algo así como una entidad con vida autónoma cuyas nuevas manifestaciones no serían más que la consecuencia de su misma dinámica interna y en las cuales el ser humano no tendría ningún papel activo. La dinámica económica, social, cultural y política de un período dado serían la lógica, fatal, e inevitable, consecuencia de la que aconteció en la etapa anterior.</p>
<p>-Ni determinismos religiosos concretados en un dios omnipotente que hace y deshace a su antojo y sin que, fatalmente, el hombre-criaturilla pueda hacer nada para marcar su propio rumbo.</p>
<p>-Ni determinismos ambiental-educativos que condicionen totalmente el camino a elegir y a seguir por el hombre.</p>
<p>-Ni determinismos cósmicos en la forma de un Destino que todo lo tiene irremisiblemente programado de antemano.</p>
<p>Y que para el Hombre Verdadero no existen determinismos cósmicos se cerciora si se tiene presente el que todas las doctrinas Sapienciales nos hablan de fuerzas (o numens) que interactúan armónicamente en el Cosmos. La dinámica de estas fuerzas cósmicas influye en la existencia de los hombres y en el devenir de los acontecimientos, pero no de manera fatalista e insoslayable. El Mundo Tradicional ofició, siempre, ritos sagrados que hacían posible el conocimiento de cuáles eran las dinámicas que, en un momento determinado, seguían o seguirían dichas fuerzas cósmicas, pero también ofició sacrificios (oficios o ritos sacros) que tenían como objetivo el poder influir –a favor propio- sobre estos numens para hacerlos propicios en momentos en que podían no serlos para los intereses personales o de la comunidad. Es por lo cual que con estos sacrificios el hombre podía labrarse su propio destino operando sobre determinadas dinámicas cósmicas que, en ciertos momentos, no les eran favorables.</p>
<p>Evola sabía que dichas dinámicas influían en el hombre (que comparte fuerzas sutiles con el Cosmos), pero también era consciente de que influir no significa fijar  ni significa determinar irremisiblemente. Además, hay siempre que tener presente que el que ha elegido con éxito la vía de la transustanciación interior vence todas estas influencias porque se encuentra por encima de cualquier numen o fuerza cósmica: se halla por encima de cualquier atisbo (por muy sutil que éste sea) del mundo manifestado porque ha realizado en sí la Gran Liberación y el total descondicionamiento.</p>
<p>El Héroe se niega a ser arrastrado por la corriente porque está convencido de que nada puede a su voluntad y de que, por tanto, puede sobreponerse al accionar de las leyes cósmicas. Está convencido de que la libertad que ha conseguido en su interior (su descondicionamiento con respecto a cualquier atadura y determinismo) le ha hecho invulnerable a estas leyes cósmicas, a estos numens; en definitiva, al Destino.</p>
<p>El mundo nouménico constituido por todo un entramado de fuerzas sutiles explica la armonía y el dinamismo del cosmos. Y en consonancia y en armonía con ese mundo nouménico es como deben estar dinamizadas las fuerzas sutiles del ser humano, ya que si éstas no están armonizadas con sus análogas del resto del cosmos discurrirán a tal fuerte contracorriente que acabarán por desarmonizarse también entre ellas mismas (en nuestro interior). De aquí, pues, la importancia que en el Mundo de la Tradición se le dio siempre a la realización y correcta ejecución de los ritos sagrados. Ritos que tenían o bien la finalidad de hacer conocer a sus oficiantes cuál era la concreta dinámica cósmica de un momento dado, bien con tal de no actuar aquí abajo contrariamente a dicha dinámica (en batallas, empresas arriesgadas, en la elección del momento de la concepción de la propia descendencia o del momento más idóneo para contraer matrimonio o para coronar a un rey,&#8230;) o bien con tal de poder adoptar las medidas apropiadas para actuar a sabiendas de que se hará a contracorriente de ese mundo Superior. O bien estos ritos se efectuaban con la intención de que fuesen operativos, esto es, de que tuviesen el poder de actuar sobre ese mundo Superior para (en la medida en que fuera posible) modificar su dinámica y hacerla favorable –o menos antagónica- a las actuaciones que se quisieran llevar a cabo aquí abajo.</p>
<p>Hay quien se pregunta por las razones por las cuales hombres como el de origen indoeuropeo, que tan adecuadamente conoció de este tipo de ritos operativos y los ejecutó y que protagonizó siempre tantos Ciclos Heroicos, ha podido hundirse en simas tan profundas como en las que se halla a día de hoy. Seguramente ha sido el que más aceleración le ha impreso a su caída; cierto es que en el actual estado de globalización, por el que atraviesa todo el planeta, prácticamente todos los pueblos del orbe se han igualado en niveles de sometimiento a los dictados de la materia y de lo infrahumano.</p>
<p>Seguramente para encarar la respuesta a esa pregunta habría que empezar resaltando la evidencia de que el hombre indoeuropeo (antes de la postración en la que caído) siempre fue muy dado a la libertad, tanto en lo social, como en lo político y en lo Espiritual. Por ello siempre conformó sociedades de tipo comunal y orgánico unidas a entes políticos superiores (el Regnum y, mejor aun, el Imperium) por el mero principio de la Fides y no por la fuerza ejercida desde las altas jerarquías. Por ello, también, aspiró siempre a la suprema libertad: la libertad interior que se obtiene tras un duro, riguroso y metódico ascesis que no es otra cosa que la Iniciación y en cuyos estadios iniciales pugna por el descondicionamiento del Iniciado con respecto de todo aquello que lo mediatiza y esclaviza.</p>
<p>Siempre, repetimos, fueron muy propias del mundo indoeuropeo el tipo de sociedades orgánicas (como corresponde a cualquier sociedad que se precie de Tradicional) que no basan, por tanto, su cohesión a través de la fuerza material ejercida por los que detentan el poder sino que basan su unidad en la libre elección hecha (a través de la fides juramentada al Regnum o al Imperium) por los entes sociales o políticos que armónica y orgánicamente las componen.</p>
<p>Este hombre mostró muy a menudo su capacidad de ser señor de sí mismo (de autogobernarse y autodominar su mundo psíquico), sin que, por tanto, necesitase que le reglamentaran todos los aspectos de su vida cotidiana hasta el más ínfimo detalle; como, por el contrario, aconteció siempre –y acontece- con otros pueblos –pelásgicos, semitas,…- cuyas religiones ordenaron –y/u ordenan- hasta el extremo, mediante normas y dogmas, toda la existencia de sus miembros. Para la élite Espiritual de ese hombre indoeuropeo cualquier ligadura social y moral hubiera representado un obstáculo en medio de la vía de descondicionamiento que estaba recorriendo.</p>
<p>Pero, cuando dicho hombre se aleja de la Tradición y rompe, por tanto, con lo Alto no halla en su caída ni férreas morales ni dogmas ni reglamentaciones omnipresentes que atenúen dicha caída; morales y dogmas que, al modo de ataduras, si bien le hubieran impedido Ascender también le hubieran evitado el estrellarse, de forma tan estrepitosa y categórica, contra los abismos.</p>
<p>Aquí podemos encontrar las razones de esa caída libre que este hombre viene protagonizando. Caída libre no fatal ya que, no lo olvidemos, siempre puede ser frenada en acto heroico que, de realizarse, le puede volver a catapultar desde lo más bajo hacia lo más Elevado.</p>
<p>Hemos señalado, a lo largo de este escrito, ciertas discrepancias de enfoque habidas entre Julius Evola y René Guénon. Se trata de unas discrepancias que no afectan a las coincidencias básicas que ambos Tradicionalistas mostraron en sus disecciones del Mundo Tradicional y sus denuncias del mundo moderno, pero no está carente de relevancia el que sigamos mostrando alguna otra divergencia, por cuanto está íntimamente relacionado con el tema del presente trabajo. Se trata de una divergencia que ambos autores estuvieron, a finales de los años ´20 del s. XX, dirimiendo en forma epistolar y que ha sido agrupada bajo la cabecera de &#8220;Polémica sobre la metafísica hindú&#8221;. Evola denuncia algunos ciertos contenidos del libro de Guénon &#8220;El hombre y su devenir según el Vedânta&#8221; en el sentido de los peligros evasionistas a los que puede conducir el vedântismo (sobre todo el vedântismo advâita) que tuvo a bien exponer  Guénon en dicha obra (13). Es así como Evola lo percibe cuando opina sobre esta interpretación de los Vedas que es el Vedânta. En tal línea el maestro italiano afirma que &#8220;el punto de vista del Vedânta es que el mundo, procedente de estados no manifestados, vuelve a sumergirse en ellos al final de cierto período, y ello recurrentemente. Al final de tal período, todos los seres, bon gré mal gré, serán por tanto liberados, ´restituidos´.&#8221; Evola nos advierte del fatalismo que envuelve a estas creencias y nos advierte de que si el hombre, junto a toda la manifestación, volverá a Reintegrarse en el Principio Supremo del que procede y será, así, restituido a lo Eterno e Inmutable no se hace necesaria ninguna acción: ni interna tendente a la Liberación ni externa que apunte a la Restauración del Orden Tradicional, ya que, tarde o temprano, toda la humanidad (así como todo el mundo manifestado) acabará Liberada cuando haya sido reabsorbida por el Principio Primero. Ni que decir tiene la pasividad a la que dichas creencias pueden llevar.</p>
<p>Igualmente nos advertía Evola de que considerar, tal como hace el Vedânta, al mundo manifestado como mera ensoñación (Mâya) puede abocar a posturas evasionistas con respecto al plano de la inmanencia. Puede llevar al refugio en el Mundo de la Trascendencia y a dar la espalda a una realidad sensible sobre la que el Hombre Tradicional debe tener muy claro que debe actuar para sacralizarla y convertirla  en un reflejo de lo Alto (recuérdese el Imperium, en el microcosmos, como reflejo del Ordo macrocósmico). De no actuar en este sentido nos olvidaríamos -empleando terminología del hermetismo alquímico- del coagula que debe seguir al solve en todo proceso de metanoia o transformación interna; nos olvidaríamos, pues, de la materialización del Espíritu que debe seguir a la fase de Espiritualización de la materia propia de los procesos Iniciáticos.</p>
<p>No es nuestra intención la de resaltar desavenencias doctrinales entre Evola y Guénon sino la de hacerlo sólo si tienen una incidencia directa en el tema que estamos trabajando en este escrito. Pocos años después de haberse producido esta discrepancia epistolar, el mismo Evola reconocía, en un artículo intitulado &#8220;René Guénon, un maestro de los tiempos nuestros&#8221;, la alta competencia Tradicionalista de Guénon y lo imprescindible de su obra; opinión que no podemos por menos que compartir.</p>
<p>Pensamos que a lo largo de todas estas líneas ha quedado bien aclarada la postura existencial que defiende Evola como aquélla que debe adoptar cualquier persona que vea en la Tradición Perenne el faro y la luz que debe guiar su existencia. Esta postura ha quedado claro que es la de la vía de la acción (que puede convertirse en heroica) y la del rechazo a concepciones deterministas, fatalistas, evasionistas, pasivas e inmovilizantes. La lucha (interna y externa) debe ser el arma utilizada por el hombre que aspire a Restaurar lo Permanente y Estable frente a lo caduco y corrosivo del mundo moderno. La lucha externa le hará siempre concebir, a Evola, la esperanza de acabar con las manifestaciones políticas, económicas, sociales y culturales combatiéndolas en lid directa con el fin de abatirlas y hacer triunfar un nuevo Ciclo Heroico en plena Edad del Lobo. Esta esperanza y este objetivo son los que transmiten libros suyos que no son precisamente de los primeros que escribió en su definitiva etapa Tradicionalista: obras tales como &#8220;Orientaciones&#8221; (1.950) y &#8220;Los hombres y las ruinas&#8221; (1.953). Más adelante se apercibió de que pese a la inconsistencia interna de que hacía gala la modernidad los aparatos políticos que le eran propios a ésta se habían dotado de una fuerza represiva tan fuerte que resultaba casi ilusorio el aspirar a acabar con ella, por lo cual Evola creyó que antes que enfrentarse directamente con el Sistema que abanderaba los antivalores propios del mundo moderno se hacía más conveniente emplear otra táctica también extraída de las enseñanzas del Mundo Tradicional; concretamente de las enseñanzas extremoorientales. Y esta táctica no era otra que la de &#8220;Cabalgar el tigre&#8221; (14) y que nos transmitió en una obra homónima escrita por él el año 1.961. Para Evola ´cabalgar el tigre´ es adoptar tácticas como la de fomentar las contradicciones de nuestro degradante mundo moderno y del Establishment que lo sustenta y que a la vez es su consecuencia. Se trata de fomentar sus contradicciones y ponerlas de manifiesto y en evidencia. El desarrollo de sus contradicciones debe provocar tales tensiones, fricciones, desajustes y desequilibrios que acabe en el estallido de todo el entramado plutocrático materialista de este orbe globalizado (que Evola definió como el de la hegemonía del Quinto Estado) y que dé, en consecuencia, paso a una nueva Edad Áurea. Sin la acción heroica del hombre el final de esta etapa terminal de la Edad de Hierro podría prolongarse más de lo que las dinámicas cósmicas podrían indicar. ´Cabalgar el tigre´ que representa el mundo moderno hasta que éste se agote y llegue a su fin, en lugar de enfrentarlo directamente, pues, de este modo, el tigre nos destrozaría.</p>
<p>Evola contempla los procesos disolventes por los que se atraviesa y piensa que el principio de ´Cabalgar el tigre´ se puede, también, aplicar en el plano interno en el sentido de utilizar los venenos (como el sexo, el alcohol, las drogas, ciertos bailes/ritmos frenéticos,&#8230;) -que, por su naturaleza o por su omnipresencia, embriagan a la modernidad crepuscular- como medio de alterar el estado de conciencia ordinario y hacer más accesible el paso a otros estados de conciencia superiores. Sobra señalar lo peligroso de esta vía de la mano izquierda (como la definió el tantrismo), vía húmeda (en términos hermético-alquímicos) o vía dionisíaca por cuanto aquél que se aventura por el camino de la Iniciación y elija el tránsito por esta vía sin la preparación ardua de descondicionamiento previo seguramente se verá desgarrado y devorado por el tigre de estos venenos y convertido en adicto y en esclavo de ellos. Es por ello que sólo unos pocos hombres cualificados son aptos para aventurarse por semejante peligrosa vía de acceso a planos Superiores de la realidad.</p>
<p>Por otro lado se precisa no dejar de señalar que los tipos de más alta prestación Espiritual no necesitan de ayudas externas, en la forma de estos venenos, para que su conciencia pueda penetrar en la esencia de otro tipo de planos suprasensibles de la realidad, sino que será por su propia preparación metódica encarada al dominio y eliminación de su submundo emocional, pulsional e instintivo como habrá dado los primeros pasos para -tras aplicar otro tipo de rigurosas técnicas y de estrictos ejercicios de concentración, visualización,&#8230;- iniciar el acceso al conocimiento de otras realidades de orden metafísico y para hacer efectiva su progresiva transformación interior (la del Iniciado). Estaríamos hablando, ahora, de la vía de la mano derecha, vía seca o apolínea.</p>
<p>De aquel Hombre que es capaz de ´convertir el veneno en remedio´ también se pueden aplicar expresiones como aquélla que afirma que ´la espada que le puede matar, también le puede salvar´ o la que asevera que ´el suelo que le puede hacer caer, también le puede servir para apoyarse y levantarse´. Sin duda se trata de otra vía heroica adoptada por un Hombre para el que no existen situaciones -por muy irreversibles y fatales que puedan parecer- ante las que no se pueda actuar, ya sea luchando de frente o, como en este caso acabamos de explicar, cabalgando el tigre.</p>
<p>Ha quedado claro a lo largo de todo este escrito el que para el Hombre de la Tradición no existe fatalismo ninguno que le relegue a un vegetar pasivo y ovino a la espera de cambios predeterminados que le vendrán de fuera y cuyo cumplimiento le será totalmente ajeno a su voluntad. Ha quedado diáfana la idea de que las potencialidades Espirituales que anidan aletargadas en su seno interno pueden actualizarse y Liberarlo. Y no querríamos concluir este trabajo sin recurrir a una imagen sugerente que nos llega del hinduismo y que nos presenta a la diosa Shakti (símbolo de la fuerza sutil que se conoce con el mismo nombre: shakti) bailando alrededor del dios Siva (o Shiva: representación del Principio Supremo y Primero) y habiendo finalmente logrado, con su danza erótica, que el miembro viril de él se vigorice. Vigorización que no representa otra cosa que la de actualización del Espíritu dormido que, en potencia, albergamos en nuestro interior. No otra, sino ésta, es el gran  reto heroico que debe acometer el hombre que aspire a convertirse en Hombre Diferenciado, para el que las adversidades son retos y no obstáculos impregnados de un fatalismo insalvable.</p>
<p>NOTAS:</p>
<p>(1)   Consúltese nuestro escrito “Cosmovisiones cíclicas y cosmovisiones lineales”: http://septentrionis.wordpress.com/2009/07/27/cosmovisiones-ciclicas-y-cosmovisiones-lineales/</p>
<p>(2)   “Los ciclos heroicos. Las doctrinas de las cuatro edades y de la regresión de las castas y la libertad en Evola”: http://septentrionis.wordpress.com/2009/02/08/los-ciclos-heroicos/</p>
<p>(3) Esta idea del Imperium fue desarrollada en nuestro ensayo &#8220;El Imperium a la luz de la Tradición&#8221;: http://septentrionis.wordpress.com/2009/02/08/el-imperium-a-la-luz-de-la-tradicion/</p>
<p>(4) Aparecido en nuestro &#8220;Jerarquía y trifuncionalidad&#8221;: http://septentrionis.wordpress.com/2010/02/14/jerarquia-y-trifuncionalidad/</p>
<p>(5) Ídem.</p>
<p>(6) Pueden leerse estas reflexiones y sentencias, y otras más, en los volúmenes 1, 2 y 3 de &#8220;La magia como ciencia del Espíritu&#8221;, editados por Ediciones Heracles en 1.996.</p>
<p>(7) Para una profundización mayor en la problemática que la aparición de los Libros Sibilinos supuso en la antigua Roma se puede consultar el capítulo titulado &#8220;Los Libros Sibilinos&#8221; que forma parte de nuestro escrito &#8220;Evola y el judaísmo (Segunda parte)&#8221;: http://septentrionis.wordpress.com/2009/07/28/evola-y-el-judaismo-2%c2%aa-parte/</p>
<p>(8) “Los ciclos heroicos. Las doctrinas de las cuatro edades y de la regresión de las castas y la libertad en Evola”. Op. cit.</p>
<p>(9) &#8220;Algunas observaciones sobre la doctrina de los ciclos cósmicos&#8221;, artículo de René Guénon editado por Ediciones Obelisco en 1.984, junto a otros textos, dentro del volumen &#8220;Formas tradicionales y ciclos cósmicos&#8221;.</p>
<p>(10) Para un mejor entendimiento de la Doctrina de la Regresión de las Castas volvemos a   remitirnos a nuestro artículo “Los ciclos heroicos. Las doctrinas de las cuatro edades y de la regresión de las castas y la libertad en Evola”.</p>
<p>(11) Este tema fue estudiado en nuestro redactado &#8220;Ciencia sacra y conocimiento&#8221;: http://septentrionis.wordpress.com/2009/07/05/ciencia-sacra-y-conocimiento/</p>
<p>(12) &#8220;La crisis del mundo moderno&#8221;. Capítulo I: &#8220;La Edad de sombra&#8221;. Editorial Obelisco. 1ª edición de 1.982 y 2ª edición de 1.988.</p>
<p>(13) Problemática tratada en nuestro &#8220;Críticas de Evola al Vedânta&#8221;: http://septentrionis.wordpress.com/2009/07/09/criticas-de-evola-al-vedanta/</p>
<p>(14) Se puede consultar nuestro escrito &#8220;Cabalgar el tigre&#8221;: http://septentrionis.wordpress.com/2009/07/28/cabalgar-el-tigre/</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/septentrionis.wordpress.com/244/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/septentrionis.wordpress.com/244/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/septentrionis.wordpress.com/244/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/septentrionis.wordpress.com/244/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/septentrionis.wordpress.com/244/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/septentrionis.wordpress.com/244/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/septentrionis.wordpress.com/244/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/septentrionis.wordpress.com/244/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/septentrionis.wordpress.com/244/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/septentrionis.wordpress.com/244/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/septentrionis.wordpress.com/244/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/septentrionis.wordpress.com/244/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/septentrionis.wordpress.com/244/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/septentrionis.wordpress.com/244/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=244&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://septentrionis.wordpress.com/2010/08/19/evola-frente-al-fatalismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/70f4dee50dc0f6cd94b3faa103ec2085?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">septentrionislux</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Evola y la cuestión racial (III)</title>
		<link>http://septentrionis.wordpress.com/2010/07/09/evola-y-la-cuestion-racial-iii/</link>
		<comments>http://septentrionis.wordpress.com/2010/07/09/evola-y-la-cuestion-racial-iii/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 08:31:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>septentrionislux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura y pensamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Eduard Alcántara]]></category>
		<category><![CDATA[Metafísica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://septentrionis.wordpress.com/?p=241</guid>
		<description><![CDATA[Lamentablemente sigue sin entenderse, por franco desconocimiento, la postura que Julius Evola tenía con referencia al tema racial. Tanto es así que hace poco pudimos leer unos comentarios acerca de lo que “presuntamente” opinaba el autor italiano sobre este tema y dichos comentarios no se acercaban, en nada, a lo que reiteradamente había expresado Evola. [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=241&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lamentablemente sigue sin entenderse, por franco desconocimiento, la postura que Julius Evola tenía con referencia al tema racial. Tanto es así que hace poco pudimos leer unos comentarios acerca de lo que “presuntamente” opinaba el autor italiano sobre este tema y dichos comentarios no se acercaban, en nada, a lo que reiteradamente había expresado Evola. Nosotros ya hubimos expuesto, en su día, las líneas maestras de su verdadera doctrina de la raza (1). Lo hicimos en varios escritos y lo hicimos resumiéndola y echando mano de las fuentes originales, es decir, echando mano de numerosas citas del propio maestro romano. No vamos, pues, a reincidir en lo que ya se hubo dicho, sino tan sólo a reforzarlo, si cabía, con otras citas, elocuentes, extraídas de un artículo suyo titulado “Sobre la esencia y la función social del espíritu aristocrático” (2).</p>
<p>En él nos habla Evola de cómo la civilización burguesa pugnó, desde el principio, por <em>“desplazar los últimos restos de la aristocracia de la sangre y el espíritu”.</em></p>
<p>Sobre la cooperación entre los mejores elementos de naciones diversas nuestro autor aclara que ésta siempre se dio entre pueblos con un mismo origen:</p>
<p><em> “(…) Procede de ello una posibilidad de entendimiento y de solidaridad en el sentido del verdadero espíritu aristocrático, que el pasado tradicional ha siempre demostrado en el orden de pueblos de origen común”.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>El gran maestro romano se muestra incluso contrario a la mezcla de los mejores elementos con otros que no lo sean tanto, aunque pertenezcan a una misma nación:</p>
<p><em> “Las cualidades del pura sangre se pierden y se tiene el mestizaje si el mismo se cruza con un tipo inferior, aunque fuese de la misma especie”.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Sobre su opinión acerca del racismo podemos leerle:</p>
<p><em> “Ya a partir de De Gobineau es bien visible el origen en el fondo aristocrático: el racismo se ha afirmado en el mundo moderno como una reacción en contra del pantano del igualitarismo democrático y en contra de un clima igualitarista y anticualitativo, que en el fondo es propiamente el clima en donde se ha desarrollado el mismo cientifismo: del cual cientifismo, en razón de una curiosa inversión, el racismo, en otro de sus aspectos, tenía sin embargo que tomar en préstamo varias de sus armas para buscar allí justificativos. En el racismo es bien posible discriminar y aislar justamente la tendencialidad superior aquí mencionada, comprender en ello un principio de rebelión en contra de una civilización internacionalista, nivelada, racionalista y plebeya y al mismo tiempo presentir en el retorno a la idea de raza –y sobre todo a la idea de raza superior o superraza- el retorno de una estirpe espiritual y aristocrática olvidada por nosotros o irresponsablemente excluida.</em></p>
<p><em> Por lo tanto allá donde el racismo se resienta del solo componente humanista-materialista, puede muy bien acontecer que, en sus formas extremistas, su lugar ideal se encuentre justamente hacia el final de un ciclo: una vez perdido el sentido de la realidad metafísica y del elemento divino del hombre, una cierta civilización occidental ha pasado a considerar al hombre en sí mismo y, sucesivamente, al hombre como simple especie animal y, remitiéndolo así a la raza, la misma ha terminando haciendo una mística de la misma raza, pero comprendida como realidad sólo biológica. Pero allá donde el racismo se resiente del otro componente –del aristocrático que, como hemos recordado, ejerció una precisa influencia sobre los primeros teóricos de las razas ´masculinas´, ´diurnas´ y ´activas´ y en el mito general de la raza aria, nórdico-aria y ario-romana dominadora- el lugar histórico del racismo es muy diferente, el mismo puede remitirse al inicio de un nuevo ciclo reconstructivo; aun tomando a préstamo varias armas de las ciencias modernas para la defensa de la raza del cuerpo, el racismo tiene aquí la posibilidad de usar estas armas en contra de la concepción materialista, democrática y racionalista propia de las últimas fases de la decadencia occidental; afirmando, en contra de la misma, el valor de la sangre, de la tradición, de la raza, empeñándose en restablecer diferencias y jerarquías, el racismo puede tener un significado de restauración y de reasunción de valores superiores.”</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>También nos habla claro acerca de qué tipo de unidades políticas son posibles desde el punto de vista de la Tradición:</p>
<p><em> “…sobre el plano de las naciones vinculadas por un mismo destino y por un origen común puede realizarse una unidad en el honor y en la fidelidad”.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Valgan, pues, estas citas para deshacer malentendidos y falsas interpretaciones que sólo arrancan del desconocimiento de la obra de Evola y no de su incorrecta interpretación, pues las palabras del maestro italiano no dejan lugar a dudas ni a equívocos de ningún tipo.</p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;">NOTAS:</span></strong></p>
<p>(1)  “Evola y la cuestión racial”: <a href="http://www.nuevorden.net/k_48.html">http://www.nuevorden.net/k_48.html</a></p>
<p>“Evola y la cuestión racial (II)”:    <a href="http://www.nuevorden.net/k_64.html">http://www.nuevorden.net/k_64.html</a></p>
<p>(2) Editado por Ediciones Heracles, con traducción de Marcos Ghio, y reeditado por Ediciones Teseo.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/septentrionis.wordpress.com/241/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/septentrionis.wordpress.com/241/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/septentrionis.wordpress.com/241/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/septentrionis.wordpress.com/241/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/septentrionis.wordpress.com/241/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/septentrionis.wordpress.com/241/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/septentrionis.wordpress.com/241/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/septentrionis.wordpress.com/241/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/septentrionis.wordpress.com/241/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/septentrionis.wordpress.com/241/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/septentrionis.wordpress.com/241/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/septentrionis.wordpress.com/241/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/septentrionis.wordpress.com/241/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/septentrionis.wordpress.com/241/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=septentrionis.wordpress.com&amp;blog=6399566&amp;post=241&amp;subd=septentrionis&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://septentrionis.wordpress.com/2010/07/09/evola-y-la-cuestion-racial-iii/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/70f4dee50dc0f6cd94b3faa103ec2085?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">septentrionislux</media:title>
		</media:content>
	</item>
	</channel>
</rss>
