Julius Evola. Septentrionis Lux


ANIMALES DE PODER: SIMBOLISMO DEL JABALÍ
septiembre 2, 2021, 3:07 pm
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ANIMALES DE PODER: SIMBOLISMO DEL JABALÍ 

“El símbolo del jabalí representa en todo su esplendor a todo lo relacionado con las características de nuestro lóbulo izquierdo y las facetas masculinas de nuestra vida. El jabalí utiliza la línea recta en sus desplazamientos por las montañas y valles. No teme absolutamente a nada y no es amante de dar rodeos, siempre utiliza el recorrido más corto y directo. Es un animal que confía en su fuerza y potencia, por lo que nunca modificará su rumbo”.

J. McClue

   Estamos ante uno de los animales salvajes más admirados y cuyo simbolismo ha influenciado al hombre ya desde la Prehistoria, especialmente entre todos los pueblos indoeuropeos. Un verdadero tótem como símbolo y arquetipo del animal salvaje por su gran tamaño, fiereza y fuerza, que acompañaba siempre a los héroes y dioses a los que daba consejos, intuiciones y presagios. Los pueblos prehistóricos sentían una verdadera fascinación por este poderoso mamífero, era para los mismos tal su importancia simbólica, que era profusamente representado en su arte rupestre y con el cual confeccionaban amuletos con algunas de sus partes, como una forma alegórica de adquirir o absorber la fuerza, la bestialidad barbárica y el arrojo, la ira y el furor sagrado de este bello animal salvaje, además de alimentarse con su carne y utilizar sus duras pieles; por ejemplo con el colmillo del jabalí existía la creencia de que aumentaba la fuerza física y espiritual de su portador. Entre los pueblos germánicos y escandinavos su carne era especialmente apreciada como símbolo de abundancia, festividad y hospitalidad, y entre los celtas la carne de jabalí era el plato preferido para sus fiestas de la victoria, además de considerarse como un alimento de Inmortalidad que ayudaba a abrir las puertas del Más Allá. En prácticamente todos los mitos heroicos griegos, el protagonista se enfrenta o mata a un jabalí en un momento dado (Hércules, por ejemplo, en uno de sus 12 Trabajos); y entre las tribus germánicas era muy común la representación de jabalíes en sus espadas, armaduras o escudos, así como también entre los legionarios romanos o, mismamente en nuestra península ibérica entre el los íberos o los godos. Incluso en países de Extremo Oriente como Japón o China, el jabalí era también asociado a valores aristocráticos, totalistas, jerárquicos y viriles. Hasta en nuestros días suele aparecer como símbolo  guerrero e identitario en algunas fuerzas especiales de modernos ejércitos por sus cualidades y virtudes, como es el caso, por ejemplo, de las COE, la BRIPAC o la Legión en el caso de España (1).

   En el mundo celta el jabalí representaba a la aristocracia sagrada, al igual que en la tradición indoaria donde era representado como uno de los 10 avatares de Vishnu; el jabalí era considerado un animal “solitario” que vivía entre bosques y montañas, en lugares recónditos e inhóspitos, lo que le confería un carácter simbólico de “primordialidad”, como un reflejo simbólico del Hombre Primordial de la Edad de Oro (los Hamsa) antes de la Caída y consiguiente pérdida de la espiritualidad primigenia, así como de la Naturaleza inviolada y no profanada; por ello los mismos druidas -la casta espiritual de los celtas-, se denominaban a sí mismos como “jabalíes” (2), ya que éstos vivían retirados en los bosques, en cuevas o grutas, mimetizados con la floresta, la selva, la roca y el arbolado (como luego ocurriría con el glorioso ascetismo medieval). Por otro lado, en la tradición indoaria, procedente directamente de la Tradición Primordial, el actual ciclo de manifestación de nuestro mundo es designado como “El Ciclo del Jabalí Blanco”, y la residencia polar de la Edad de Oro del presente Manvantara -Hiperbórea, la Tierra del Sol o de la Luz-, como “La Tierra del Jabalí”.

   Al igual que otros animales con una gran carga de poder simbólico entre los pueblos indoeuropeos, el cristianismo por el contrario -inicialmente al menos-, consideró al jabalí como una criatura salvaje sucia y demoníaca, sin embargo durante la Edad Media católica, considerada por René Guénon como la edad de oro de Occidente, dicho animal así como las cabezas de los mismos, eran figuras muy comunes representadas en esa verdadera “Ciencia Heroica” que fue la Heráldica. Cuando este bello animal era representado íntegramente, representaba cualidades y valores como los de sabiduría, coraje, valentía, arrojo en el combate, gallardía; en cambio cuando sólo se representaba su cabeza, solía representar, por ejemplo, hospitalidad; o también que el portador de armas era un afamado o distinguido cazador. Hasta algunos Santos de la Iglesia Católica han estado asociados al simbolismo del jabalí, como San Ciro de Tarso que es representado montado sobre uno, o San Antonio, que según la leyenda utilizó a uno de ellos para despistar  a los demonios y así poder él robar las brasas del infierno para devolver el fuego a la tierra y a los campesinos. Incluso llegó a ser asociado como uno de los símbolos del Bestiario de Nuestro Señor Jesucristo y de su Resurrección: «Qué satisfacción encontrarte completamente cambiado; ver que el león tiene ahora la dulzura de un joven ternero; que Jesucristo habita en el jabalí, que conserva toda la ferocidad para con el mundo, pero que se ha convertido en cordero para con Dios: ya no eres el jabalí del bosque, te has convertido en el jabalí de la siega» [LOUIS CHARBONNEAU-LASSAY, citando a San Paulino de Nola, senador romano de origen galo, posteriormente convertido al Cristianismo llegando a ser Obispo de Nola, y hoy uno de los grandes Santos de la Iglesia Católica].

   Por el contrario, la actual postmodernidad y la peste demoplutocrática y urbanícula imperantes, odian y abominan de todos los valores que representa el jabalí y que son la completa antítesis de las modernas sociedades de masas aborregadas y de esclavos (3): la libertad, la audacia, la valerosidad, el desafío, el espíritu de lucha y fuerza, su naturaleza tenaz e intrépida, la rápida reacción hacia situaciones adversas, la potencia destructora cuando se le agrede o ataca; las virtudes del mundo guerrero en definitiva… Hoy, que en nuestros bosques europeos cada vez van quedando menos ejemplares salvajes ante el avance del infierno plutocrático y especulativo, así como de la loca y criminal estupidización de la chusma subhumana invasora, reivindicamos los valores áureos, sacros, viriles y solares antaño asociados a esta bella criatura salvaje e indómita, y aún visible y relativamente abundante en los bosques de nuestra Patria; valores fundamentales -radical y totalmente antidemocráticos-, a la hora de construir una verdadera Visión del Mundo, una Hermandad o Fratría rectamente orientada y un radical y a la vez revolucionario Orden Nuevo, pero esencialmente de un HOMBRE NUEVO. Como dice el refrán castellano, y que muy bien podrían constituirse en ejes ascensionales, anagógicos e inspiradores de todo Hombre de la Tradición“El soldado debe tener asalto de lebrel, huida de lobo y defensa de jabalí”.

FUERZA HONOR Y TRADICIÓN

Joan Montcau

NOTAS:

(1) El doctor Vicente Pozuelo Escudero, el que fuera médico personal durante algo más del último año de vida del Caudillo en 1974-75, se hace eco de una de las conversaciones que tuvo con el mítico y genial estadista español mientras lo atendía poco antes de su muerte. Hay que decir que Francisco Franco fue Jefe de la I Bandera de La Legión desde su fundación en Septiembre de 1920 hasta Junio de 1923, año que dejó el mando de la I Bandera:

“Le animaba extraordinariamente la tertulia. Un día me atreví a preguntarle:

-“Excelencia, ¿por qué en los desfiles lleva la Legión un borrego como mascota? No lo encuentro lógico”.

Respondió inmediatamente:

-“Inadmisible, en mi Bandera llevábamos un jabalí” (Vicente Pozuelo, Escudero, “Los últimos 476 de Franco”).

   Precisamente el jabalí formaba parte del escudo de armas de la mítica I Bandera de La Legión, el animal de poder que simbólicamente conduciría al futuro Caudillo de España y Generalísimo de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire al summum de la heroicidad sagrada y castrense.

(2)  “El jabalí cumpliría así una función mediática, sacerdotal (predominio de

los druidas, cuyos jefes se titulaban «grandes jabalíes blancos» sobre los guerreros),

como corresponde al hecho de ser una de las manifestaciones del dios Lug… estamos delante de un sacrificio sacramental en donde los fieles comulgan con el ser divino. Así pues, el guerrero que utiliza el jabalí como símbolo, está directamente conectado con los dos estamentos dirigentes de la sociedad: el religioso y el militar, constituyéndose, por lo tanto, cuerpos de ejército de «jabalíes», lo que equivale a decir, de dioses (Lug) guerreros” (Alfredo Erías Martínez, “La eterna caza del jabalí”).

(3) Y no digamos en el más inmediato presente con la vigente y cada vez más asfixiante tiranía plandémica covidiotil, donde son los “valores” de las ratas de alcantarilla y de los gusanos los que priman en medio de una sociedad enfermiza, idiotizada y en pleno proceso de desintegración diabólica.



EL MISTERIO DEL ALEMÁN DE CORAO
agosto 30, 2021, 10:32 am
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 EL MISTERIO DEL ALEMÁN DE CORAO

“El pensar es un misterio; el hablar es un misterio; el hombre, un abismo.”

Jaime Balmes

“¡El misterio! Sí, un misterio profundo nos envuelve. Cuanta más luz, más misterio.”

Thomas Carlyle

   Viendo hoy ese fabuloso complejo arquitectónico y sagrado que es la Basílica de Covadonga dentro del gran conjunto monumental del Santuario de la Cueva Sagrada (1), lugar éste de resonancias míticas para nuestra gloriosa historia patria, muy pocos reparan o han reparado en la gran y fascinante personalidad que se esconde detrás de esa auténtica Obra Magna construida a caballo entre el último cuarto del Siglo XIX y principios del XX: Roberto Frassinelli y Burnitz (Luisburgo, Baden-Wurtenberg, 1811 — Corao, 1887), apodado y conocido en su tiempo como “el alemán de Corao”…

   Cerca de la Santa Cueva y el conjunto monacal se alza la Basílica de Santa María la Real de Covadonga, ideada e inicialmente planificada por Roberto Frassinelli y levantada entre 1877 y 1901 por el arquitecto Federico Aparici y Soriano, dicha construcción es de estilo neorrománico y construida íntegramente en piedra caliza rosa. En cuanto a la sugestiva figura que tenemos entre manos, existen muy pocos datos biográficos sobre él, siendo también las fotografías del personaje escasas, algo que suele ocurrir con frecuencia entre aquellos personajes que pese a haber surgido con la Modernidad, NO SON ni forman parte espiritual y existencialmente hablando de la misma, no son fácilmente encajables en ella. Se sabe del personaje en cuestión que se trató de un hombre fuera de lo común, personalidad altamente polifacética; fue dibujante, bibliófilo, anticuario, naturalista, arqueólogo -fue el gran descubridor del Dolmen de Abamia-, experto montañero, amante de la poesía teniendo al gran poeta romántico Hölderlin (2) como uno de sus favoritos; también de la arquitectura sagrada, especialmente la medieval, además poseía grandes conocimientos de griego y latín; tenía al parecer también grandes conocimientos sobre química, anatomía, zoología, botánica, fisiología y cirugía, además de una personalidad a la vez enigmática, rodeada de misterio y no exenta de un gran carisma según atestiguaron quienes le conocieron en su tiempo: “Es un personaje único, singular, parcialmente desconocido; un perfecto ejemplo de morador del No-mundo, esto es: de personaje fronterizo, heterodoxo, cuya vida transita a mitad de camino entre la leyenda y el hecho histórico, real y contrastable, y cuya principal característica ‒su pertenencia al No-mundo‒ le llevó en un momento dado a dar la espalda a su tiempo, a los hombres y mujeres de su época, para ir a dar con sus huesos hasta un paraje agreste, recóndito, en busca no sabemos muy bien de qué, aunque debamos confesar que de algún modo lo intuimos…” (Marcos Polvoranca)

   Cuenta el político e historiador Alejandro Pidal y Mon que le conoció (3): «Su verdadero teatro eran los Picos de Europa, Peña Santa, la Canal de Trea, los gigantescos Urrieles asturianos. En ellos se perdía meses enteros, llevando por todo ajuar un zurrón con harina de maíz y una lata para tostarlo al fuego de la hierba seca, su carabina y cartuchos. Vino no bebía, bebía agua en la palma de la mano; carne sólo la del rebeco que abatía con certero disparo de su escopeta y cuya asadura tostaba sobre la misma lata del mismo fuego. Dormía entre las últimas matas de enebro; se bañaba al amanecer en los solitarios lagos de la montaña y al regresar de la penosa excursión a los Picos, se refrescaba revolcándose desnudo sobre la nieve…» (4). Los datos biográficos que de Roberto Frasinelli nos constan son que en su juventud estudió en la Universidad de Tubinga, entre 1831 y 1833. Se sabe también que en su juventud coqueteó con ciertos círculos revolucionarios de ideas románticas como por ejemplo la «Sociedad de Jinetes del Fuego», participando en las revueltas de Frankfurt de 1833. Condenado por sus actividades políticas en 1836, finalmente, decide trasladarse a España en 1844 y en la que permanecería definitivamente hasta su muerte 33 años después; fue a partir de ese momento cuando su personalidad sufrió una auténtica catarsis, una transformación hasta verse impulsado en la necesidad de erigir un templo como veremos; parece ser que la visión y el contacto con Covadonga y de todo el simbolismo sagrado y toda la carga histórica que hay tras de ella, le acabaron metamorfoseando… Una vez en España hizo de marchante para anticuarios y bibliófilos alemanes. Parece ser que fue por entonces cuando empezó a interesarse por la arquitectura sagrada del Medievo, especialmente por el prerrománico y el románico, además de entablar una gran amistad con el Obispo Sanz y Forés (Obispo de Oviedo, 1868-82), que pronto se convertiría en uno de sus principales valedores. Visitó muchos Monasterios especialmente por Asturias hacia los años 40 del Siglo XIX. En 1854 tras contraer matrimonio se retiró a la aldea de su esposa, Corao, próxima a Covadonga -su particular Axis Mundi-, y donde residió hasta su muerte. Se sabe también que entre 1859 y 1876 prestó su colaboración como dibujante para diversos proyectos arqueológicos. A grandes rasgos estos son los pocos apuntes biográficos que constan del personaje; lo más interesante desde nuestro punto de vista es lo que viene a continuación…


   Roberto Frasinelli realizó los diseños de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga de estilo neorrománico, contrastaban con el proyecto original del arquitecto Ventura Rodríguez de diseño clasicista y que contaba con el apoyo del Cabildo. En su construcción, iniciada en 1877, al no tener los conocimientos de arquitectura necesarios (carecía de tal título, era autodidacta), tuvo que ceder su puesto al arquitecto Federico Aparici y Soriano que en líneas generales respetó su proyecto original; sin embargo sí que pudo dirigir las obras de la Cripta. Pero la Basílica no fue sólo una de sus inspiraciones más destacadas; también diseñó el Camarín de la Cueva -desmantelado por la chusma roja en 1938 durante la Cruzada (para variar…)-, o el de la Capilla del Campo de Collado.

   Frassinelli solía pasar largas jornadas retirado en solitario en una cueva, meditando. En el interior de dicha cueva sólo tenía como mobiliario una mesa de piedra que él mismo talló con sus propias manos. Curiosamente, hay ciertos paralelismos con otra figura de carácter mítico y metahistórico también de origen alemán: el legendario fundador de los rosacruces en la segunda mitad del Siglo XIV, Christian Rosenkreutz. La vida de este personaje parece más simbólica que real; cuenta la leyenda que éste también se retiró a una cueva a meditar y que también sabía tallar la piedra, es ahí donde Christian adquirió la iluminación, igual que le ocurriría a nuestro San Ignacio de Loyola en la Cueva de Manresa casi dos siglos después. El mismo nombre de Christian Rosenkreutz tiene un carácter simbólico, haciendo alusión más a una experiencia interior, a un grado de iniciación (Rosa + Cruz) como el mismo nombre indica, que a un personaje real (aunque no fuera descartable que el mismo tuviera también una verdadera existencia histórica). Nos sigue contando la leyenda que Christian también residió durante un tiempo en España, es indudable que las sincronías y ciertos paralelismos entre ambas figuras, una real y otra, quizás, meramente simbólica, son más que evidentes. Ernesto Milá apunta al hecho de que Roberto Frassinelli, en un determinado punto de su existencia, decidió llevar el estilo de vida y la práctica que la leyenda atribuía a aquel mítico fundador de un movimiento iniciático y doctrinario continuadores subterráneos del gibelinismo, herido de muerte tras la liquidación de los templarios y del que los rosacruces cogerían el testigo, aunque con un accionar ya más “oculto”. Señala René Guénon que los Rosacruces, entre su misteriosa aparición con la figura mítica de Chistian Rosenkreutz al frente en la segunda mitad del Siglo XIV, hasta la Paz de Westfalia de 1648 que pondría fin a la Guerra de los Treinta Años -y que iba a significar el principio del fin del Sacro Imperio Romano-Germánico-, en cierto modo aseguraron, aunque de una manera ya más encubierta y tenue, el contacto de Occidente con la Tradición Primordial, con el Centro del Mundo; a partir de entonces, y tras la invasión de las fuerzas subversivas que en lo sucesivo arrasarían por completo a Europa, los verdaderos rosacruces desaparecen por completo de la escena política, deciden retirarse o replegarse hacia posiciones más interiores, a las “catacumbas”… Siendo el rosacrucismo esencialmente una doctrina, una práctica y una experiencia totalmente iniciáticas, sin embargo había tres símbolos a los que rendían culto y que los ponían en contacto con la práctica católica más ortodoxa: los símbolos del Grial, la Cruz y la Rosa, y el Sagrado Corazón. Tratándose la “experiencia rosacruz” de una Vía Iniciática y de una experiencia interior (pasar del “hombre viejo” al “hombre nuevo”, de ahí el símbolo de la apertura de la Rosa en el centro de la Cruz), y por lo tanto con caracteres de verdadera intemporalidad, no es extraño que hayan surgido figuras históricas separadas en el tiempo y en el espacio y sin embargo con tantas simetrías o coincidencias entre ellos: “El Reino inaccesible e intangible del Grial es una realidad también en la forma, según la cual el mismo no está vinculado a ningún lugar, a ninguna organización visible y a ningún reino terrestre. El mismo representa una Patria, a la cual se pertenece por un nacimiento diferente del corporal, que tiene el sentido de una dignidad espiritual e iniciática. Este reino une en una cadena infrangible a hombres que pueden también aparecer como dispersos por el mundo, por el espacio, por el tiempo, por las naciones, hasta el límite de aparecer como aislados y de no conocerse recíprocamente” (Julius Evola).

   Roberto Frassinelli acabaría falleciendo en 1887, su cuerpo fue sepultado en un lugar de poder y con una gran carga a la vez mítica, simbólica y mística: en el cementerio de la iglesia de Santa Eulalia de Mérida, en la localidad de Abamia (5), datada en el Siglo XII pero se tiene constancia de un templo anterior del Siglo VIII, según la leyenda construido por el mítico Rey Don Pelayo tras iniciar la Reconquista de España. Lo cierto es que durante varios siglos -500 años- los restos mortales del Rey Don Pelayo, primer rey de Asturias y los de su esposa, la Reina Gaudiosa, estuvieron sepultados también en esta iglesia hasta su traslado a la Santa Cueva de Covadonga por el Rey de Castilla y León, Alfonso X el Sabio. El alemán “morador del No-mundo”, poseedor ya de por sí de una gran carga y aureola míticas, acabaría integrándose de lleno en uno de los grandes Mitos (con mayúscula) forjadores de nuestra Identidad y de nuestra Patria: Don Pelayo y Covadonga.

   Pese a que en su momento los méritos artísticos de Roberto Frassinelli fueron reconocidos por la Academia de Historia y por la de Bellas Artes, y habiendo sido una de las figuras más importantes de la cultura asturiana del Siglo XIX., su figura hoy es prácticamente desconocida incluso para la gran mayoría de los asturianos, paradójico teniendo en cuenta que Asturias fue el escenario de las mayores inquietudes y desvelos del alemán de Corao, y a cuya sacralidad se entregaría en cuerpo y alma; pero eso a él le hubiera importado muy poco. Una de las características fundamentales de toda apertura hacia la trascendencia y hacia el ascesis, una vez que se ha superado -trascendido- la condición puramente humana y material, y se ha llegado a cierto grado de decondicionamiento, precisamente es el de la “impersonalidad activa”NON NOBIS DOMINE, NON NOBIS, SED NOMINI TUO DA GLORIAM (“Señor, no nos des gloria, no a nosotros, sino a tu nombre”. Consigna templaria). Hacer lo que tiene que ser hecho, buscar la obra bien hecha, huir del reconocimiento, del aplauso, de la aprobación los demás, de la odiosa palmadita en la espalda tan común hoy en esta sociedad disoluta y podrida; fieles al precepto clásico “Nada de más”, huir como de la peste de todo lo superfluo, pomposo o fatuo, abominar de todos los pseudovalores  -a cual más aberrante-, de la modernidad permaneciendo en el “No-mundo”. Sin duda, pese a los escasos datos biográficos que hay sobre este personaje tan enigmático, ciertos datos, sincronías y episodios de su vida nos llevan a la conclusión de que todo parece indicar que estamos ante “el perfil de un rosacruz clásico” (Ernesto Milá) (6).

FUERZA HONOR TRADICIÓN

Joan Montcau

NOTAS:

(1) El elemento central del Santuario es la Santa Cueva, donde se encuentra la Capilla-Sagrario con la imagen de la Virgen de Covadonga y la tumba de Don Pelayo, el Caudillo guerrero que iniciaría la Reconquista de nuestra sagrada Patria frente a la invasión sarracena. Según la tradición, en este lugar se habrían refugiado don Pelayo y sus hombres durante la Batalla de Covadonga.


(2) Puede que la imagen que mejor lo describa sea el famoso óleo de Caspar David Friedrich, el gran pintor del romanticismo alemán apodado “el místico del pincel”-, óleo que nos muestra a un hombre de espaldas ante un paisaje rocoso difuminado por una niebla tan tupida como inquietante, tenebrosa. No podemos ver su cara, ni la expresión de sus ojos ante la temible belleza que se le aparece enfrente, pero sí podemos adivinar en su gesto una actitud de impasibilidad, de viril desafío ante lo que se le avecina, y una gran y resuelta rectitud con la que materializa su voluntad de superarlo, mantenerse firme ante la adversidad “inasequible al desaliento”.


(3) Alejandro Pidal y Mon (Madrid, 26 de agosto de 1846-Madrid, 19 de octubre de 1913), amigo del personaje que tratamos, fue un político y académico español. Fue ministro de Fomento en 1884, en un Gobierno de Cánovas del Castillo, miembro y director de la Real Academia Española, numerario de la Real Academia de la Historia, presidente del Congreso de los Diputados y embajador de España ante la Santa Sede. Fue uno de los más ardientes defensores de la llamada Unidad Católica de España. En 1881 fundó el partido Unión Católica.

(4) Nos viene ahora a la memoria unas palabras que Julius Evola escribió en su libro autobiográfico “El Camino del Cinabrio” sobre la moral espartana de Guido de Giorgio, uno de sus grandes referentes y que también colaboró con él tanto en la aventura de “El Grupo de Ur” como de “La Torre”, definido por el propio Evola como un «iniciado en estado salvaje»; su desprecio por el mundo moderno, que lo sentía como algo profundamente ajeno a él, era tal que se retiraba a la soledad de las montañas teniéndolas como su propio hábitat natural. Con el excepcional Guido de Giorgio, nuevamente parafraseando a Marcos Polvoranca, estaríamos ante otro caso de un hombre perteneciente al “No mundo”…


(5) “En la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, bajo una modesta losa de pizarra, reposan los restos de Roberto Frassinelli. No siempre estuvieron allí. Hasta 1977, los escasos iniciados que se internaban en aquel paraje fantasmal para rendir un tributo casi secreto a un personaje que había muerto dejando tras de sí una larga serie de enigmas, tenían que alejarse unos pasos del templo para adentrarse entre la agreste vegetación de un cementerio medio abandonado y rebuscar el sepulcro que acogía sus cenizas. El traslado de sus huesos fue el inicio de un ‘movimiento’ de recuperación de su figura y su legado que llegó a su momento álgido en 1987, cuando, con motivo del centenario de su muerte, se celebró una exposición que arrojó no poca luz sobre la vida y el legado de quien fuera una de las figuras más importantes de la cultura asturiana del XIX. Después, volvió el silencio” (Miguel Barrero, “Roberto Frassinelli, el alemán que descubrió Covadonga”).

(6) Ernesto Milá, “El Misterio Gaudí”. Precisamente en este extraordinario libro, el autor también recalca las sincronicidades y paralelismos que el gran arquitecto español Antonio Gaudí tuvo con Frassinelli, figura esta que Milá trata de pasada en su libro; el autor llega a la conclusión que “siendo la experiencia rosacruz una vivencia esencialmente interior, es hasta normal que quienes la han experimentado sean vidas paralelas”. Antonio Gaudí, como Frassinelli, también en su juventud simpatizó con movimientos revolucionarios e incluso con la masonería, fue arquitecto (“trabajaba la piedra”, como el mítico Christian Rosenkreutz), escasos datos biográficos en su vida, principalmente de su juventud, escapadas y meditaciones en la naturaleza (montaña, cuevas, bosques, etc), el impulso por levantar un templo o edificio sagrado; todo ello hasta sufrir una verdadera catarsis, una radical transformación interior que le lleva a retirarse del mundanal ruido; generalmente todo esto suele ser la norma de todos aquellos que optan en un momento de sus vidas por una “vía autónoma a la trascendencia”, y la Tradición Sapiencial fija dos tipos de vías de realización para ello: la Vía de la Mano Derecha y la Vía de la Mano Izquierda. Los casos de Frassinelli, Gaudí, Guido de Giorgio, -sin olvidarnos del mítico Christian Rosenkretz- entre los citados en este artículo, sin duda podríamos adscribirlos a la Vía de la Mano Derecha; pero no queremos terminar sin mencionar a otra gran figura del arte español del Siglo XX y que podríamos adscribir sin ningún género de dudas a la Vía de la Mano Izquierda: Salvador Dalí, gran admirador por cierto de Antonio Gaudí y devoto de Santina (la Virgen de Covadonga). Lo que en unos es ascesis, desapego, introspección; en otros en cambio es excentricidad, vivir en el “mundanal ruido” pero sin verse arrastrado por él y sus terribles destrucciones (físicas, espirituales y existenciales): sin duda ésta es la más peligrosa y la más difícil de seguir en esta fase crepuscular y terminal de la Edad Oscura donde “los Dioses se han retirado”…




Prólogo a PANDEMIA Y CONFINAMIENTO. EL RETORNO DE LOS DIOSES FUERTES
agosto 28, 2021, 9:23 pm
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Vaya, a continuación, el prólogo que tuvimos a bien redactar para el libro “Pandemia y confinamiento. El retorno de los dioses fuertes”, que escribió Gonzalo Rodríguez y que fue editado por Editorial Eas.

PRÓLOGO a “PANDEMIA Y CONFINAMIENTO. EL RETORNO DE LOS DIOSES FUERTES”

     Gratamente recibimos el ofrecimiento de escribir la introducción a estas anotaciones y reflexiones elaboradas por Gonzalo Rodríguez. Y la gratitud hacia este ofrecimiento nos viene por partida doble. Por un lado, por la alta estima personal que le tenemos al interdicto y por el otro debido a que conociendo su trayectoria intelectual sabemos de antemano que lo que haya redactado seguro que no nos va a resultar baladí sino, muy por el contrario, sustancioso en lo que respecta a la concepción que se debe tener del hombre y casi diríamos que vital en la situación anómala de confinamiento en el marco de la cual están escritos por Gonzalo estas líneas.

     En efecto, no nos equivocamos al pensar el cariz de lo que encontraríamos al empezar a leer este diario del confinamiento. Ya desde sus primeros trazos se nos empezaron a activar luces unas tras otras y todas fieles a un coherente hilo argumental, que no es otro que el hilo del argumento de la vida que merezca ser llamada vida. Vida como misión. Vida como camino a lo largo del cual bregar por despertar en el interior de uno lo que por ser más-que-vida nos libera de una condición meramente vegetativa y esclava de las inercias pulsionales imperantes en esta anomalía representada por el mundo moderno.

     Gonzalo, pese a postular una concepción Superior de la vida y de la existencia, no se despega nunca de lo mundano. Está hecho de una madera incompatible con posturas evasionistas. Perderse en lo metafísico y abjurar de lo físico no va con él. Tiene claro que para conquistar lo sobrehumano hay que lidiar en el terreno de lo humano. No duda en que el ring en el que combatir para asaltar el Cielo se halla en la Tierra. No hesita en que la vida es el cuadrilátero en el que pelear en pos del Despertar a lo Trascendente.

Y como, aunque no deje de mirar hacia Arriba, no se descuelga de lo de aquí abajo nos impele a no olvidar los vínculos que tenemos con la familia y con los amigos y a aprovechar, por ello, los días de reclusión forzosa para comunicarnos con ellos y ofrecerles y brindarles, si se considera conveniente, nuestro apoyo y nuestro afecto. Y es que con una mente egoísta, huraña, insolidaria y, en definitiva, embrutecida no se puede aspirar a nada Superior. La espiritualización del alma resulta una quimera si ésta se halla saturada de torvos pensamientos y de malos y míseros sentimientos. A su vez el evitar caer en el individualismo egótico propio de nuestros tiempos atomizados nos debe animar a reforzar nuestros vínculos familiares y comunitarios.

     Por ello Gonzalo nos aconseja que: “…a través de redes y teléfonos, mantenernos en contacto y sentirnos unidos a amigos, familiares, conocidos y seres queridos” y nos recuerda, asimismo, que “llegarán momentos de desaliento. Y para cuando estos lleguen, los más duros y enteros, tendrán que ayudar a los más debilitados. Esto es así…” Lo cual nos debería animar a enfundarnos la armadura, montar en nuestro rocín, empuñar lanza, ceñir espada y convertirnos en caballeros andantes como aquellos que en el luminoso Medievo recorrían los caminos en busca de desfacer entuertos y ayudar a los más débiles.

     Quizás algunos de nosotros esté sobrellevando bien este confinamiento, pero tal vez algunos de nuestros seres allegados no. Quizás para algunos de nosotros esta reclusión nos esté ayudando para dedicarle más tiempo a intentar Ser, pero tal vez algunos de los nuestros se encuentre a solas con su mero y anodino existir y por ello, al darse de bruces con un sí mismo vacío de lo permanente, pueden recibir como agua de mayo nuestro apoyo, comprensión y consideración. Y si, de paso, podemos hacer algo por intentar abrirles los ojos a realidades que se hallen por encima de las meramente materiales nuestra intervención habrá sido de un valor intasable.

     Al que no ignora lo permanente puede haberle venido muy bien este período de abultada cuarentena. Puede que le haya servido para dedicarle más tiempo a la mirada interior, puede que haya aligerado la saturación que sufre la mirada exterior para poder empezar a in-sistere (ser hacia el interior) cada vez más y a ex-sistere (ser hacia el exterior) cada vez menos. No nos extraña, pues, que Gonzalo comente que “a veces pienso que algunos echaremos de menos el tiempo de recogimiento obligado que supone el confinamiento”. 

     Es en esta línea en la que nuestro estimado cofrade toledano nos comenta que “…el argumento primero de la vida, siempre fue el mismo: (…) luchar por mantener nuestro “centro interior” (…) Ser “capitanes de nosotros mismos””. Como defendía ese simpar paladín de la Tradición que fue Julius Evola se trata de bregar para aspirar a ser “señores de sí mismo”, para convertirse en “el gran autarca” que no está sometido a los inputs alienantes que le llegan de fuera y que se rige por sí mismo porque ha alcanzado la verdadera Libertad: la que no conoce de ataduras de ningún tipo. La que no está mediatizada ni por pulsiones compulsivas ni por bajos instintos ni por emociones exacerbadas ni por pasiones descontroladas ni por emociones embargadoras.

     Al que no se comporta habitualmente como un ente atomizado, individualista, desarraigado y sin vínculos espirituales, sociales y/o comunitarios la sensación de soledad no le habrá embargado en ningún momento a pesar de que tal vez haya pasado este período excepcional sin compañía, pues siempre se sentirá en comunión con los suyos: con esa especie de orden no oficializada pero sí implícita que reúne a los que comparten con él la Idea o, como comentaba el profesor Javier Barraycoa no hace mucho, con la congregación de la Iglesia de la que se siente miembro o con los que se identifican, al igual que él, con ciertos posicionamientos sociopolíticos. El mismo profesor comentaba entonces, por ello, que él podía estar aislado pero no solo.

     En otra entrada de su diario del confinamiento Gonzalo Rodríguez señala las tribulaciones extremas que provoca el ver la muerte tan de cerca y en tanta cuantía como acontece a causa de este infame virus. La sociedad intenta cerrar los ojos ante ella. No estamos preparados para su indeseada irrupción. Le damos la espalda. Gonzalo es por ello que nos dice que “la muerte existe, pero a veces, se nos olvida… Así de alelados y distraídos vamos por la vida.” La vida sólo es tal en contraste con su opuesto: la muerte. Ésta representa un tránsito inevitable entre aquella y lo que acontezca después.

      Ante el pavor que provoca su mero pensar en ella no estaría mal hacer lo que hacían los samuráis del Japón Tradicional: pensar que cada día de su existencia podía ser el último …pensar que en ese mismo día en el que estaban viviendo les podía sobrevenir la muerte. En la misma línea, y como anécdota harto ilustrativa, nos llamó la atención el “mobiliario” que tiene ante la mesa de su despacho el escritor Fernando Sánchez Dragó: un ataúd, para así, teniendo en todo momento presente la posibilidad de que la muerte llame a su casa, no apegarse en exceso a la vida, pues apegarse a ella significa desapegarse de lo que es más-que-vida, significa alejarse irremisiblemente de lo Eterno e Imperecedero. Ese ataúd le parece estar recordándole, continuamente, aquello del memento mori (recuerda que morirás) que un siervo le susurraba al oído al general romano victorioso que desfilaba en loor de gloria y multitudes por las calles de Roma, con la intención de evitar que la vanidad y el ego desmedidos le apartaran de sus atribuciones de servidor de Roma y de su conciencia de que el fin último de la vida se halla en lo Absoluto.

     A cada reflexión de Gonzalo se nos van abriendo puertas que nos invitan a entrar en órdenes de ideas que, desgraciadamente, en el vivir cotidiano y ordinario, no solemos tener lo presentes que deberíamos, pero que gracias a nuestro autor podemos colocar en un puesto preeminente en nuestro orden de prioridades…más aun aprovechando situaciones anómalas como ésta del confinamiento que para muchos representa como una dispensa especial de tiempo extra para poder colocarlos -dichos órdenes de ideas- en un primer plano.

     Una de dichas enjundiosas reflexiones de nuestro autor es la que reza que “las raíces amargas dan frutos dulces; y maduramos y crecemos más en el dolor, que en el gozo”.

     Podemos ver en ello ideas como las expuestas por el alemán Ernst Jünger cuando nos muestra cómo en momentos extremos, casi al borde de la muerte, se desatan una serie de fuerzas elementales que eliminan las barreras de lo racional y las inercias pequeñoburguesas en el ser humano y pueden posibilitar, por ello, -añadimos nosotros- la usurpación protagonizada por un sustrato todavía inferior al indeseado status anterior o, por el contrario, pueden dar paso al enseñoramiento de fuerzas que eleven al ser humano.

     No sin relación con ello podríamos poner sobre el tapete las certidumbres que expuso Evola a propósito de que es más favorable para encarar un camino de realización interior un entorno gris y despersonalizado como el de las ciudades y sus bloques de cemento que el de un bello y florido jardín sazonado con hermosas fuentes, pues éste embriaga y ahoga al hombre en los sentidos y aquel por el contrario no propicia el despliegue de éstos …y es condición inalienable el dominio de lo sensual para mantener la mente-alma serena con el objeto de que así esté en disposición de adentrarse en los vericuetos que conducen al renacimiento del hombre a una realidad Superior.

     Otro de los sustanciosos comentarios que nos hace llegar nuestro fráter Gonzalo es el de que el oscuro paisaje postpandemia que se otea en el horizonte “…será también un tiempo maduro y oportunidad para el regreso de los “dioses fuertes””. Y es que no habrá cabida para las medias tintas ni para los pusilánimes. Si queremos hacerle frente al estado de descomposición acelerado al que nos abocamos habrá que adoptar una actitud resulta, diáfana, contundente y sin componendas y habrá que tomar por bandera aquella reivindicación del decimonónico Donoso Cortés de postular sin ambages “negaciones radicales y afirmaciones soberanas”. Los “dioses fuertes” de Gonzalo son un maravilloso reclamo para desterrar de un plumazo todo este ‘pensamiento líquido’ propio de esta desquiciada postmodernidad para la cual todo es relativo (no ya sólo los productos de la mente sino el mismo orden natural), todo es cuestionable, la realidad es la que uno desee en un momento dado y la verdad es la que uno haga suya según capricho, moda o tendencia (la llamada ‘postverdad’).

     No sólo el pensamiento es ‘líquido’ también hasta las identidades se vuelven líquidas y, así, uno no es lo que la naturaleza le indica ser sino lo que desea ser o lo que siente ser, en amplio abanico de opciones sexuales o hasta concibiendo una panoplia tal que incluye especies animales varias o hasta identidades (vegetales, inanimadas,…) situadas fuera del reino animal…

     ¡Que los ‘dioses fuertes’ restauren el pensamiento fuerte y las Verdades Eternas!

     Pero, ¿dónde buscar a ‘los dioses fuertes’? Pues Gonzalo nos responde:

     “Los “dioses fuertes” (…) siempre estuvieron allí. Nunca se fueron. Porque en realidad están en la sangre. En nuestras venas. Forman parte central, de nosotros mismos…”

     La feliz fórmula de los ‘dioses fuertes’ nos evoca la conjunción de dos arquetipos a seguir por, en expresión de Evola, ‘un tipo de hombre diferenciado’, a saber: el guerrero o shatriya en su atributo, entre otros, del de ‘fuerte’ y el Héroe, que no sería otro que el guerrero que ha culminado su proceso de renacimiento interior (la via remotionis) y ha, por ello, conquistado la divinidad. A estos ‘dioses fuertes’ corresponde fulminar esta postmodernidad líquida …y líquida lo es también asemejándola a un ácido corrosivo y disolvente.

     No otra es la ‘vía del Héroe’: es la que emprende el shatriya para rescatar del olvido y de la ignorancia (avidja) de ser lo que es, al atman o Principio Supremo y eterno que anida en su fuero interior; en nuestro fuero interior. Así el guerrero se habrá transformado en Héroe: en uno de esos ‘dioses fuertes’ que urge ver irrumpir en esta fase terminal del kali-yuga o edad de Hierro.

     Para el ‘tipo de hombre diferenciado’ al que, pocas líneas arriba, hemos hecho alusión no habrá ningún efecto derivado de esta situación de enclaustramiento forzoso que le suponga un obstáculo insalvable en su camino de encuentro con su divinidad ahora aletargada. Se podría aplicar el famoso aforismo nietzscheano de que “lo que no nos destruye nos hace más fuertes”. Es por lo que Gonzalo nos dice que “los psicólogos lo llaman crecimiento pos traumático. Y es hacer de las dificultades, desgracias, desengaños, errores, culpas y heridas; palancas de madurez, fortaleza y corazón”.

     Y es que hasta en las situaciones más extremas, cuando todo pueda parecer que está perdido no se debe desfallecer, pues en nuestras manos se halla nuestro destino:

     “La vida es ante todo nuestra actitud, carácter y personalidad”, nos recuerda nuestro cofrade. El rumbo de la vida lo vamos a marcar nosotros si nuestro fuste es el del guerrero indómito. No hay fatalismo que valga para aquel que aspira a ser Hombre de la Tradición. Él diseñará su propio camino, tal como hace el agua cuando va trazando su cauce (nada ni nadie se lo traza por ella) para constituirse en río. En esto consiste la verdadera libertad. No la formal sino la real y efectiva. Uno es libre para tener la capacidad y el poder de marcarse un rumbo en la vida y transitar por él. De lo contrario de nada sirven las libertades formales (inoperantes para cabalgar sin ataduras internas) con las que nos agasajan y lisonjan a modo de estupefaciente. El valor de la libertad reside en las obras que ella posibilita, en los frutos que pueda dar y no en entelequias que no son más que papel mojado si las situamos en esa especie de tablero de ajedrez que es la peripecia vital.

     Nunca desfallecer es, pues, una de las grandes enseñanzas que nos transmite Gonzalo. Ni en los momentos más críticos, pues éstos, al contrario de lo que el homo vulgaris u hombre común de nuestros tiempos podría pensar, nos pueden, por el contrario, catapultar en el camino emprendido en busca de nuestros tesoros internos.

     Seamos como el águila, que parece que tiene su ciclo vital periclitado a eso de los 40 años, con plumas viejas que apenas le posibilitan el vuelo, con un pico que se le ha curvado en exceso hacia abajo y le empieza, así, a dejar de ser funcional para desgarrar la carne de sus presas y con unas ya quebradizas y poco aptas para agarrar y sujetar a sus capturas. Podría, en esta situación, darse por vencida y dejar que la muerte le sobrevenga. Pero no. Remonta, penosamente, el vuelo para encaramarse a un lugar elevado, empieza a golpear brusca y dolorosamente su pico contra las rocosas paredes para que se le desprenda, hace lo propio con sus viejas uñas, espera un tiempo a que le crezca un renovado y eficiente pico y unas poderosas uñas, tras lo cual perderá su viejo plumaje y lo renovará por otro nuevo. Se habrá, en suma, renovado. Habrá renacido. Le pueden aguardar otros 30 años de vida. Tomemos, pues, ejemplo de ella y no nos dejemos abatir ni en los momentos más críticos. Hagamos del veneno un remedio. Convirtamos las situaciones más problemáticas y extremas en un revulsivo para autosuperarnos. Seamos guerreros indómitos en cualquier dantesco escenario. Cabalguemos el tigre para que éste no acabe devorándonos. Cabalgándolo lo agotaremos y lo acabaremos venciendo …venciendo al tigre de fuera y al tigre de dentro.

     No quisiéramos cerrar esta introducción sin hacer alusión a la deliciosa relación de libros recomendados por el autor. Sin duda se puede aplicar el dicho de ‘por sus obras los conoceréis’ a otro que podría ser ‘por sus lecturas los conoceréis’. Sean ensayos, sean doctrinas Sapienciales, sean novelas, estos 10 libros reflejan a la perfección cuáles son los ejes existenciales y vitales de Gonzalo: una concepción sacra de la existencia y el talante guerrero (agonal) que la vida precisa para, por un lado, no sucumbir a sus cantos de sirena y a los sinsabores que ella pueda deparar y, por otro lado, para aspirar a conquistar esa sacralidad.

Eduard Alcántara




MARCHANDO POR CAN PALOMERES (20-VIII-2021)
agosto 28, 2021, 10:01 am
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MARCHANDO POR CAN PALOMERES (20-VIII-2021)

“La caverna iniciática representa para ciertas culturas tradicionales, la imagen o representación del mundo asociable o correlativo al Corazón y al Huevo Cósmico”.

René Guénon

“El hombre de las sociedades arcaicas tiene tendencia a vivir lo más posible en lo sagrado o en la intimidad de los objetos consagrados. Esta tendencia es comprensible: para los ‘primitivos’ como para el hombre de todas las sociedades pre-modernas, lo sagrado equivale a la potencia y, en definitiva, a la realidad por excelencia”.

Mircea Eliade

   Interesante ruta de varios miembros de la “Centuria Pateadora Montañas Nevadas” por el pasado minero de la parte norte de Malgrat (comarca del Maresme, Barcelona); siguiendo el camino que va vadeando la montaña hasta el Turó d’ en Serra (104 m), nos encontramos con varias entradas a unas minas ya inoperativas desde hace más de una centuria -pese a que su utilidad última fue la de ser refugios antiaéreos de la chusma durante nuestra Cruzada de 1936-39-, y en las que en teoría no se puede entrar dada su presunta peligrosidad, aunque las mismas están al aire libre sin que no haya nada que impida el acceso a su interior (sólo unos carteles informativos y/o explicativos), y sus entradas están perfectamente visibles a pie de camino. La caminata no es muy larga pero hay que superar un gran desnivel en muy poco espacio, encontrándonos a lo largo del camino con frondosos bosques. En dicha ruta no falta tampoco el misterio y cierto encanto ante un pasado ya en ruinas –la nostalgia y la irresistible atracción hacia lo remoto, hacia lo que ha sido presa del abandono y del olvido- , y la oscuridad de las profundas grutas perforadas en la montaña; de hecho no es posible aventurarse mucho en su interior sin una buena iluminación (carecíamos de linternas, puesto que íbamos un poco a la aventura), y aun así hay que extremar las precauciones teniendo en cuenta la gran irregularidad del suelo y los riesgos de desprendimientos que pudiera haber. Entrando en el terreno de los símbolos y de los mitos, la cueva siempre tuvo un carácter sagrado y simbólico en las culturas tradicionales: puesto que la Montaña era una imagen simbólica del Centro o Eje del Mundo, por lo tanto la Cueva que entra -penetra- en su interior, era, pues, una imagen simbólica del Corazón de ese Centro o Eje. La Cueva en las sociedades tradicionales y antiguas no sólo era considerada como la Casa y el Templo primordiales, sino también el lugar de las iniciaciones y resurrecciones, el lugar del Segundo Nacimiento (el espiritual, siendo el Primer Nacimiento el puramente físico, material), como también de los ritos de paso, de la caza y de la ascesis guerrera, de las reuniones sagradas del clan, así como los espacios para la representaciones de sus pinturas con caracteres sagrados y simbólicos. A tal respecto decía René Guénon que “el hombre renovado o iniciado logra mediante las pruebas, los ritos y el conocimiento mistérico vencer a la muerte y emerge así de las tinieblas (la oscuridad de la Cueva); trasciende la materia con un cuerpo nuevo, sublimado espiritualmente, y por ende purificado o libre de impurezas o apegos mundanos”. Es decir que una vez superados los “Pequeños Misterios” y romper las cadenas que lo mantienen atado en el primer estado, lugar de su nacimiento material, físico; una vez superada la puerta de los Ancestros –Pritriyana, “Vía de los Ancestros o Antepasados”-, poco a poco se va ascendiendo de la condición puramente humana, inicialmente cuasi animal, hasta alcanzar la supra-humanidad, el Devayana, la “Vía de los Dioses”: “Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán” (Lucas 13:24) (1).

   La historia de estas antaño minas de hierro, algunas de las cuales tienen cerca de 150 años de antigüedad, fue tan breve como ciertamente rodeada de cierta oscuridad (valga la redundancia), ya que la empresa (francesa) que las explotó sólo estuvo operativa apenas tres años, de 1911 a 1914. Nunca entendimos cómo es que se levantaron tan gigantescas infraestructuras y obras de ingeniería para su época, para tan poquísimos años de actividad. Se llegó a construir un teleférico para transportar el material de la montaña directamente a los barcos que echaban anclas junto a una plataforma marina. Aún quedan algunos testigos mudos, pocos, de aquella gran obra de ingeniería: la base de piedra que sustentaba la citada plataforma, restos de un puente entre cerros, la estación de carga o los raíles donde circulaban las vagonetas, casas en ruinas escondidas ante la exuberante maleza, restos de una infraestructura que bien pudieran ser de la estación del citado teleférico, ya que no hay ningún panel explicativo o informativo sobre el tema, etc. De hecho nos adentramos en lo que en su momento tuvo que ser una gran mansión, pero que hoy está en medio del bosque en estado totalmente ruinoso y lamentable; como ya hemos señalado alguna vez, las ruinas poseen una dimensión onírica, mágica, mítica, ancestral, porque son un espacio para la fantasía, la ilusión, la especulación imaginativa y las asociaciones simbólicas (lo que el genial pintor Salvador Dalí llamaría método “paranoico-crítico”…) Por otro lado, el abandonismo del Sistema plutocrático y del demonismo postmoderno a todo lo que suene a “lejano” o “antiguo”, o simplemente tenga cierto carácter de “intemporalidad” (por relativamente reciente que sea como es en este caso), a todo lo que no sea “rentable” para su odiosa, torticera, especulativa y materialista/consumista visión del mundo, es verdaderamente perverso y demencial. De hecho hasta los bosques estaban descuidados y llenos de basura, sobre todo en las partes más bajas y accesibles de la montaña, y no digamos las entradas a algunas de las minas que eran auténticos estercoleros, y eso que en teoría estábamos en un “espacio natural protegido” y en una reserva natural Red Natura 2000, además de formar parte de la Red Ecoepidemiológica del Mediterráneo Occidental, una zona donde llegan a convivir hasta 19 especies distintas de murciélagos que han llegado a colonizar las citadas minas, siendo grandes aliados en la lucha contra el temido mosquito tigre (lástima que no así también para con las ratas de dos patas…) Curiosamente, en algunas culturas tradicionales -sobre todo de Extremo Oriente, China y Japón por ejemplo-, el murciélago es símbolo también de renacimiento, así como de la profundidad y del viaje interior, ya que esta fascinante criatura mitad ratón mitad ave, vive en el vientre de la madre (la tierra), en la profundidad de la cuevas. Desde el vientre de las cuevas se desprende cada tarde, al anochecer para emprender su bello ceremonial de caza; de la matriz, del corazón de las montañas renace cada noche como si de un verdadero ritual de iniciación se tratara. En Europa generalmente ha simbolizado la noche, el misterio, el inframundo, predominando desgraciadamente el aspecto negativo de la criatura (la ya comentada ambivalencia de los símbolos tradicionales), teniendo en ello mucho que ver sobre todo las supersticiones vampíricas de la Europa del Este que se asociaban con este animal, así como también el carácter diabólico que a tales criaturas dio la Biblia hebrea considerándolas “aves inmundas” (2); no obstante durante el Medievo esta criatura era muy representada en las catedrales góticas, ello debido sin duda al gran amor que el hombre medieval sentía por el reino animal en general -fuente inagotable de valores y de referentes-, sirviendo y utilizándolo con maestría en sus construcciones y representaciones para simbolizar tanto virtudes y defectos humanos, como a las dos Cosmovisiones que se disputan el mundo y la humanidad desde la noche de los tiempos: las Fuerzas de la Luz y las Fuerzas de las Tinieblas; estas últimas terriblemente desatadas hoy, en estos tiempos terminales y crepusculares de fin de ciclo que corren…

   Desgraciadamente la entrada a este bello paraje está demasiado a la vista y es demasiado accesible, ya que está justo en la entrada de Malgrat de Mar por la N-II viniendo del sur. En total visualizamos un total de unas siete entradas, llegando a entrar ligeramente en tres o cuatro de ellas, pero evidentemente sin profundizar por falta de medios como hemos comentado más arriba; la verdad que la entrada se hacía agradable dado el frescor con el que se estaba en el interior, en contraste con el bochorno insoportable que hacía ese día tan caluroso como agotador.

   Se puede continuar la ruta ascendente hasta hacer cima, cuyo cerro -Turó d’ en Serra- está coronado por una pequeña cruz de hierro, las vistas son verdaderamente impresionantes desde la cima. A la vuelta escogimos un sendero alternativo más cubierto y por bosque interior, sendero que nos devolvió directamente al punto de partida. En definitiva, pocos pero intensos kilómetros por una zona que verdaderamente vale la pena visitar, inspeccionar, estudiar y, por qué no, también simbolizar: “el simbolismo es el medio mejor adaptado a la enseñanza de las verdades de orden superior, religiosas y metafísicas, es decir, de todo lo que el espíritu moderno desdeña o rechaza” (R. Guénon); en definitiva, es el “arte de vivir” en medio de un mundo en crisis…

FUERZA HONOR TRADICIÓN

Joan Montcau

NOTAS:

  1. “Estos enclaves iniciáticos eran el lugar del nuevo nacimiento y de la regeneración. El adepto era recibido, moría en su vida material, abandonaba lo sensible para salir completamente transformado y lleno de una nueva vida, la vida del iniciado. Era una transformación de conciencia, una catarsis, una muerte simbólica y un renacimiento hacia un nuevo estado del ser” (Xavier Mosquera, “De la Cueva al Templo”). Por otro lado, René Guénon en su libro “Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada” dice que: “existe, pues, una relación estrecha entre la montaña y la caverna, en cuanto una y otra se toman como símbolos de los centros espirituales, como lo son también, por razones evidentes, todos los símbolos, “axiales” o “polares”, de los cuales uno de los principales es precisamente la montaña. Recordaremos que, a este respecto, la caverna debe considerarse situada bajo la montaña o en su interior, de modo de encontrarse igualmente sobre el eje, lo que refuerza aún el vínculo existente entre ambos símbolos, en cierto modo complementarios entre sí”. R. Guénon hace una curiosa interpretación sobre el famoso símbolo del “Sello de Salomón”, donde los dos triángulos opuestos representan igualmente dos principios complementarios, símbolo a la vez del Macrocosmos. Mientras el triángulo con el vértice hacia arriba simbolizaría la Montaña cósmica, el triángulo invertido simbolizaría la Cueva o Caverna.

 2.  Sobre simbolismo animal, muy interesante la inmortal obra del esoterista y gran simbolista cristiano, el francés Louis Charbonneau Lassay: “El Bestiario de Cristo”.



EL REINO DEL PARIA. EL QUINTO ESTADO O EL TOTALITARISMO MUNDIALISTA DE LA SUBHUMANIDAD DEMOCRÁTICA
agosto 24, 2021, 10:09 am
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La alienación según Marx (Didacfilo) - Didactalia: material educativo

“Más allá de nuestra patria, hay otra PATRIA: la de todos los seres que se
salen de lo común”.

Henry de Montherlant

“Todo lo que está bien, todo el que hace algo bien o se esfuerza, es
siempre una minoría. Y los miembros de una minoría se sienten siempre en
exilio. Creo incluso que eso ni siquiera les molesta”.

Henry de Montherlant

“Si los dioses no aman sino a los que les demandan lo imposible, Dios no da
su bendición sino a aquellos que permanecen inquebrantables en lo
imposible”.

A. H.




   Según la doctrina tradicional e involutiva de las cuatro castas, el Primer Estado en existir fue el tradicional, aquel donde gobernaba la primera casta, la espiritual. En este Estado no existía división entre el poder espiritual y el temporal, tal como impondría después la doctrina telúrico-ginecocrática del Güelfismo, sino que ambos poderes estaban unificados en la persona del Monarca sagrado o del Emperador (1). Luego vino el Segundo Estado, típico ya de las castas guerreras degeneradas y en rebelión contra el principio sagrado y que tan sólo detentan el poder de la fuerza bruta: es lo que Evola denominaba TITANISMO, con una espiritualidad típicamente fálica y desacralizada. Históricamente este período coincidiría en el tiempo con las Monarquías absolutistas cada vez más alejadas de la trascendencia y del principio sagrado; el período que se inició con el infame y criminal monarca francés Felipe IV, apodado “El Hermoso”, -el inductor de la destrucción de la Orden de los Templarios a principios del Siglo XIV-, se cierra con la Revolución Francesa de 1789 y posterior ejecución del último Monarca absoluto Luis XVI. Con razón René Guénon marcó aquel hecho trascendental como fue el aniquilamiento en el Siglo XIV de aquella verdadera Aristocracia europea que fue la Orden del Temple, como el inicio del proceso de ruptura de Occidente con la Tradición Primordial, proceso que el citado metafísico francés vio culminado con la Paz de Westfalia de 1648 que pondría fin a la Guerra de los Treinta Años, pero ello con el resultado victorioso de las potencias subversivas y demoníacas (Humanismo, Protestantismo, etc.), dejando definitivamente herido de muerte al Sacro Imperio Romano-Germánico, y por extensión a toda la Cristiandad (como fue el caso también del Imperio Español).

   Después vino el Tercer Estado, el estado burgués fundado en el reino de la economía y la producción. Históricamente comienza con las revoluciones inglesa, norteamericana y francesa (entre 1688 y 1789/99), en la que jugaron un papel importantísimo sectas subversivas y antitradicionales como la Masonería especulativa,  la “Orden de los Iluminados”, el rosacrucianismo (que no rosacrucismo), etc. Hay que añadir que las revoluciones burguesas ya se encontraban en germen en las doctrinas güelfa y antiimperial y en el protestantismo que destruyeron el Sacro Imperio Romano-Germánico, facilitando el nacimiento de las Monarquías Absolutas y desacralizadas, así como de los Estados nacionales independientes y deslegitimados espiritualmente, o lo que es lo mismo, la disolución de la Cristiandad.

   Con la Revolución Rusa de 1917, comienza el Cuarto Estado, el proletario, donde se impone el activismo desenfrenado y contranatura. En este Estado, el “trabajo”, entendido como una actividad enloquecedora y alienante, es impuesto como destino obligado a todas las personas sin distinción de castas, razas o sexos. Del trabajo que libera, purifica y forma (ORA ET LABORA), como en el mundo antiguo, se ha pasado al “trabajo” que esclaviza y corrompe típico del mundo moderno, y no digamos de la actual postmodernidad nihilista y transhumanista (infrahumana).

   Ahora, en esta fase final de la Edad del Hierro o Kali-Yuga, ha comenzado el Quinto Estado: el reino de los esclavos, de lo informe: lo que es igual a caos, destrucción, barbarie, animalidad y subhumanidad, imbecilidad, degeneración, finalmente disolución y desintegración (etapa en la que creemos que estamos ya…) Según la doctrina tradicional, si el Asceta es el supracasta, el que está por encima de las castas, el esclavo es el infracasta, el que está por debajo del sistema de castas y de todo orden y estructura jerárquicos: el INFIERNO. Si el Primer Estado encaminaba al hombre hacia lo alto, el Quinto Estado, que es la completa antítesis del primero, encamina al hombre hacia lo bajo, hacia las profundidades abismales e infernales.

   El Quinto Estado es un totalitarismo frío, desalmado, calculador, cruel y despiadado, ejercido sobre una masa amorfa de hombrecillos robotizados y aborregados por el consumismo (el hombre-masa). Una dictadura tiránica, camuflada de “democracia”, impuesta -inicialmente de forma sutil y sibilina, finalmente de forma totalmente descarada- sobre seres automatizados sin capacidad de lucha ni de revuelta. Para este hombre-masa todo funciona a la perfección, cree que todo está en “orden”, cree vivir en el mejor de los mundos posibles; él es incapaz de pensar, meditar, analizar o discernir, pero aspira a imponer su desalmada y satánica tiranía a lo poco sano que pueda quedar en la sociedad. El Sistema -el Gran Hermano- piensa, actúa y ve por él. Sólo una minoría, aquellos a los que Evola llamaba “Hijos del Destino” (2), se dan cuenta de esta farsa y de este despotismo demoníaco y globalizado ejercido sobre el hombre en nombre de la famosa trilogía masónica “Libertad, Igualdad, Fraternidad”. Son los que no se conforman con esta vida mediocre, barriobajera y sensual. Frente a una existencia puramente animalesca en la que todo se reduce a “trabajar”, consumir compulsivamente, fornicar y dormir -muy típico del subhumano democrático-, nosotros oponemos el lema ascético-castrense joseantoniano de “la vida no vale la pena vivirla sino es para quemarla al servicio de una empresa grande”.

   El Quinto Estado del que hablaba Evola en uno de sus últimos escritos, era lo que René Guénon llamaba “el Reino de la Cantidad” o también “la Gran Parodia”: Orwell, en su genial novela “1984” describió un futuro dominado por una dictadura totalitaria y global ejercida por un “Gran Hermano”: el “Nuevo Orden Mundial” del que tanto se habla con un descaro e impunidad verdaderamente aberrantes en nuestros días. Un “Orden” donde sólo habrá un “pensamiento único”, donde sólo se hará lo “políticamente correcto”. Acaba de comenzar el Reinado de la CONTRAINICIACION o de la CONTRATRADICIÓN profetizado por los famosos “protocolos de los Sabios de Sión” -la “República Universal”-, texto aparecido a finales del siglo XIX, escrito, según parece, en el Congreso Sionista de Basilea en 1987. Hasta ahora los “Protocolos” se han cumplido a rajatabla. Citando nuevamente a Evola, dichos protocolos quizás sean falsos en cuanto a su presunta autoría, pero de lo que no cabe duda es de que son AUTÉNTICOS en cuanto a su aplicación milimétrica y exacta desde su misteriosa “aparición” más causal que “casual”, y desde luego dicha conspiración satánica va mucho más allá de la simple paranoia conspirativa de cierto antisemitismo banal y generalmente corto de miras, que tiende a focalizar simplemente sobre un cierto sector o rama de la subversión toda la culpabilidad y el accionar de las que sólo en parte son responsables, dejando así el camino libre para su deletéreo accionar al resto de las fuerzas subversivas.


   El hombre del Quinto Estado es un hombre sin ideales, sin principios. Sin metas lejanas, cuya única aspiración es vivir de la “mejor” manera posible -puramente material, cuando no meramente animal- y prolongar la “vida” lo más que se pueda y de hacerla cada vez más placentera y adocenada (nauseabunda para el Hombre de la Tradición, su perfecta y diametral antítesis). Es un mundo donde el individualismo, en su sentido más repugnante, lo ha invadido todo. Un mundo donde la Belleza, la Verdad, la Inteligencia, la Bondad, ni existen ni dicen ya nada a la mayoría de hombrecillos aborregados por el Sistema y sus medios de información, o mejor dicho, imbecilización de masas. ¿Qué vamos a esperar de un mundo donde un degenerado sexual, un pederasta, un criminal o un asqueroso borracho pueden llegar a ser Jefes de Estado y dirigir poderosos ejércitos? ¿Qué vamos a esperar de un mundo donde su mayor religión –el Catolicismo- está representada por un fantoche y una auténtica piltrafa humana mundialista? Este es el mundo del revés, del sinsentido y del absurdo. Un mundo que se ha alejado de forma irremediable en esta etapa crepuscular del CENTRO y del ORIGEN. Es sólo cuestión de tiempo de que este auténtico Reinado de la Bestia Apocalíptica que es la actual postmodernidad nihilista y transhumanista, acabe liderado por la siniestra figura profetizada en el Evangelio de San Juan, que sería la culminación de la Revolución Anticrística y del Reinado de la Contrainiciación hace siglos iniciada.

   Nos encaminamos, camaradas, hacia una sociedad cada vez más cerrada y totalitaria, egoísta, salvaje, pérfida, criminal y primitiva. Una sociedad automatizada, controlada y vigilada por una oscura y tenebrosa minoría: la CONTRAINICIACIÓN de la que hablaban Julius Evola y René Guénon y anunciada con más de cien años de antelación por los famosos –y prohibidos, muy comprensiblemente por cierto- “Protocolos de los Sabios de Sion”.

   Y es ahora, camaradas, más que nunca, cuando tenemos que hacer realidad la consigna evoliana, mil veces repetida pero no por ello menos real o actual, de “mantenerse en pie en medio de este mundo de ruinas” porque se trata menos de tener “vida” –como hace el voluble y atolondrado hombrecillo moderno cabalgado y poseído por fuerzas oscuras-, que de tener una VIDA SUPERIOR.

¡¡¡NO RENDIRSE JAMÁS!!!

¡¡¡ABAJO EL NUEVO ORDEN MUNDIAL!!!


Joan Montcau



NOTAS:

1) En el mundo antiguo, y sobre todo en el mundo indoeuropeo, no existía división entre los poderes, es decir, el político y el espiritual. El dualismo es típico de religiones y razas ya decadentes inspiradas en la “Luz del Sur”, oscura, telúrica, ginecocrática, muy alejadas ya de la espiritualidad primordial (3). El Güelfismo ha jugado en Occidente un papel totalmente antitradicional al romper la unidad entre ambos poderes –temporal y espiritual- e imponer la sacerdotalidad antiviril y antiheroica por encima de las castas ascético-guerreras. De esta visión del mundo decadente y demónica, surgirá por involución el nefasto mundo moderno, desacralizado y desacralizador. Es un proceso descendente: del Sacro Imperio Romano Germánico, se pasó, por culpa de esta aberración que abrió las puertas al humanismo y al protestantismo, a las Monarquías absolutistas y desacralizadas, éstas a su vez dieron paso a los estados burgueses y al nauseabundo liberalismo. Después vinieron los estados proletarios o comunistas. Finalmente el Reino del Caos y del Desorden más absoluto: El Quinto Estado. La Era Totalitaria del Paria o del Hombre-masa.

2) Según Evola, los “Hijos del Destino” son los portadores de una fuerza que puede y debe realizarse, y más allá de lo cual todo, empezando por su propia persona, su mismo placer, su misma tranquilidad, debe ser subordinado y sacrificado.

3) La “Luz del Norte” correspondería a las castas ascético-guerreras que
representaban la unión de la Acción y de la Contemplación. La “Luz del Sur”
a la casta sacerdotal, enemiga de la sabiduría iniciática y del conocimiento. A la primera corresponde un tipo de espiritualidad luminosa, solar, viril y heroica; a la segunda un tipo de espiritualidad completamente opuesta, lunar, oscura, telúrica, matriarcal y antiheroica. A tal respecto, en su genial obra “Introducción a Julius Evola”, Philippe Baillet comenta: “la Luz del Norte”, expresión de la espiritualidad propiamente real de la Edad de Oro en oposición a la “Luz del Sur”, luz de la Edad de Plata de la que se puede avanzar que fue la edad de la preponderancia de los sacerdotes y de la magia sacerdotal. Todas las corrientes tanto orientales como occidentales, portadoras de la Luz del Norte, se caracterizan por la insistencia sobre el simbolismo solar, “en todas partes -afirma Evola- en que el sol continúa estando concebido en su aspecto de pura luz, como una “virilidad incorpórea” sin historia y sin generación o, en la línea de esta significación olímpica, la atención se concentra sobre la naturaleza luminosa y celeste de las estrellas fijas… subsiste la espiritualidad más alta y más pura, más original”. Por el contrario, “cuando el centro está constituido por el principio masculino-solar concebido en tanto que vida, pues asciende y declina, que tiene un invierno y una primavera, una muerte y un renacimiento, como los dioses de la vegetación, mientras que lo idéntico, lo inmutable está representado por la madre universal se encuentra ya una civilización de decadencia, en la segunda era, colocada bajo el signo acuoso o lunar”. Es la diferencia fundamental entre Apolo, el Sol en sí y Helios, el Sol bajo la ley de los ascensos y descensos”.



MUNDO MODERNO Y SABIDURÍA ANTIGUA, Arnaud Desjardins.
julio 11, 2021, 9:47 am
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Mundo Moderno y Sabiduría Antigua Arnaud Desjardins| | - AliExpress

“El hombre moderno ha roto con ambas religaciones; la que lo unía con lo alto, porque ha hecho la experiencia de que es posible vivir prescindiendo de DIOS, y la que lo relacionaba con lo bajo, porque se ha alejado de la tierra… instalándose en el utopismo (las ideologías modernas y postmodernas). Quizás la mejor figura de este hombre sea la planta artificial. Ésta carece de raíces. No hacia lo alto, ya que ignora la luz del sol. No hacia lo bajo, ya que no recibe la humedad de la tierra.” (ALFREDO SÁENZ)

TITULO Y AUTOR: 

MUNDO MODERNO Y SABIDURÍA ANTIGUA, Arnaud Desjardins.

1 ¿Qué tipo de libro es? 

   Fundamentalmente un libro de crítica a la actual civilización (más bien parodia grotesca de la misma) que el autor inicia con el surgimiento del Humanismo, camuflado de “Renacimiento” (no precisamente en términos espirituales éste, como diría Evola desde un punto de vista tradicional el verdadero RENACIMIENTO fue el alto Medievo gibelino). Ya indicaron varios autores tradicionales algo muy característico de la subversión moderna, hoy tan actual pero que viene de centurias atrás como es el de la manipulación del lenguaje, la inversión diabólica del significado de las palabras… 

   En base a la Sabiduría Antigua y a la Tradición Sapiencial, el autor enumera y analiza las contradicciones intrínsecas de esta civilización, las amenazas que ella misma hace nacer y que cada vez son más numerosas, los graves peligros, materiales y psicológicos (no digamos espirituales) que corre la humanidad, la insatisfacción, la inquietud y la oposición creciente, el nivel de locura, necedad, imbecilidad y maldad generalizadas, todos “signos de estos tiempos” (donde cada vez más “el desierto crece y avanza…), “nos autorizan a poner en duda la solidez y el valor de los cimientos sobre los que los hombres hemos construido el mundo moderno” (A. Desjardins); aunque más justo sería decir CONSTRUIDO por los que realmente han conspirado contra la Tradición para preparar el advenimiento de un “mundo gobernado por personajes que no pueden ni imaginar aquellos cuyos ojos no penetran entre los bastidores”, como dijera un personaje nefasto y abiertamente antitradicional como era Benjamín Disraeli (judío, para más señas…) 

   Un poco a modo de simplificación, una de las características fundamentales de la Modernidad en general y de esta Edad Crepuscular en particular -y muy típico de los actuales sistemas demoplutocráticos-, es el de la charlatanería zafia, vacía e insustancial, el odio, la suciedad, el ruido, un activismo contra natura, enfermizo y envilecedor, la repugnancia por la estabilidad, la belleza, el orden, el culto del mero ESTAR sobre el SER, el predominio del PATHOS sobre el ETHOS, la pseudocivilización del Yo Egótico sobre la verdadera civilización del Sí Interior, la carencia absoluta de valores y de referentes verdaderamente elevados en un odioso mundo donde todo es relativo, sometido a duda y discutible; como decía José Antonio estamos ya inmersos en un mundo donde ya no existen entidades de valor permanente. El mismo Antonio Medrano distingue a aquellos en que sus “vidas” se limitan a un mero EXISTIR, es decir aquellos que viven completamente descentrados, sin principios ni valores ni referentes verdaderamente elevados; luego están aquellos que su vida -férrea, ardorosa y auténticamente vivida-, es un continuo INSISTIR, es decir vivir hacia dentro de uno mismo, en torno a un Centro espiritual y metafísico, con una Norma y Guía existenciales. Es la diferencia fundamental que hay entre el moderno subhumano democrático con respecto al Hombre de la Tradición, es la diferencia esencial que hay entre una Civilización del Estar y una Civilización del Ser: mientras aquella vive sobre arenas movedizas y sobre la Mentira, ésta última sobre la Verdad, sobre lo que es Eterno e Inmutable. MUNDO MODERNO O SABIDURÍA ANTIGUA. El Hombre de la Subversión o el Hombre de la Tradición, no hay más… 

   “Ser” es la palabra clave, y más en nuestros días donde en las sociedades se ha implantado un infernal sistema de vida puramente vegetativo o todo lo más, animalesco. Un mundo que renuncia al Ser y a la Sabiduría está fatalmente condenado a perecer bajo indescriptibles sufrimientos y destrucciones, es un mundo ya espiritualmente muerto y pronto los gusanos y las ratas devorarán ese cadáver: “Los hombres, en el mundo moderno, se arremolinan angustiados, como ratas en un laberinto de laboratorio” (N. G. Dávila). Las sociedades tradicionales se basaban en la certeza de que el verdadero sentido de la vida humana “en este mundo” se basaba en el Ser y no en el Tener, un camino preparatorio para el acceso a la Patria celeste o en otros casos, la conquista de la verdadera Inmortalidad. 

   Evidentemente es cierto que se necesita un mínimo de tener para poder ser. Ese tener puede ser material, intelectual o emocional: ropa, un hogar, alimento, amigos, camaradas, cónyuge, hijos, conocimientos, etc. Pero no hay que confundir lo que es necesario para poder desenvolverse en este mundo con lo que es verdaderamente fundamental y esencial. La verdadera Liberación (con mayúscula), al contrario de lo que proclama la chusma democrática y demoburguesa, no es cuando “más se tiene” sino cuando “más se es”, cuando uno consigue forjarse una verdadera personalidad en torno a una sagrada Visión del Mundo. “El mundo moderno no reconoce ninguna base metafísica; alardea, por el contrario, de haber hecho de la realidad aparente, la del hombre y la del universo, el suelo firme sobre el que ha edificado su civilización hoy vacilante” (A. Desjardins). La LEY DEL TENER y la LEY DEL SER, son las dos formas categóricas y paradigmáticas existenciales que separan espiritualmente a la subhumanidad de la verdadera humanidad; las “Dos Razas” -entendidas desde un punto de vista ontológico y metafísico-, tal como expusieron en uno de sus manifiestos allá por los años 60 del pasado siglo un interesante grupo de carácter neofascista y evoliano en Italia (Grupo los Dioscuros). 

   Formarse, leer constantemente, meditación y oración, Sabiduría Activa frente al activismo desenfrenado y diabólico de la Modernidad, montaña, deporte, unión de la Acción y de la Contemplación en una síntesis superior, estas son las formas de heroísmo que desde aquí invitamos a abrazar a todo aquel que existencial y espiritualmente se considere enemigo o esté al margen “de un mundo donde lo ideal es hacerse gregario” (Henry de Montherlant). CONOCER ES SER… 

   “Desde el momento en el cual el Hombre ha aparecido sobre la tierra en su forma actual, se han manifestado en él dos instintos profundos, dos almas, dos razas permanentemente en lucha entre sí en una guerra única cuyos opuestos objetivos tienen por nombre ESPÍRITU  y MATERIA, INTEGRACIÓN y DISOLUCIÓN. 

   “Dos instintos profundos, pero significando en realidad, una clara y luminosa vocación espiritual contrapuesta a un oscuro perderse de la forma y de las sensaciones; dos almas, pero una de ellas de origen divino y la otra tendiente a convertirse en subhumana; dos razas, pero una es la raza por excelencia puesto que el Espíritu tiende a unirse a la Materia en una armonía perfecta y la otra, la raza de la horda y del caos que brama ansiosamente por perderse en las dimensiones ilusorias del tiempo y del espacio”.

Los Dioscuros. Las Dos Razas, 1969 (¿?)

2.-  Resume su temática 

   En líneas generales una total negación de la Modernidad y de todos los pseudo-valores que de ella han emanado. Por contra, la Tradición Sapiencial es la Norma y el Eje, el germen imperecedero de todo lo sagrado, de todo el Universo manifestado -Macrocosmos y Microcosmos-, el fundamento de todas las tradiciones secundarias, el depósito Eterno de la Doctrina y del Conocimiento divinos, en una palabra, el Templo de la Verdad eterna e imperecedera, la IDEA siempre fresca y joven (nuestra verdadera Patria como dijo Evola). “La Primavera que por Cielo, Tierra y Mar se espera” en un mundo que se consume, llora y gime devorado por la Maldad y las Tinieblas. 

3.-  ¿Quién es su autor? 

   Arnaud Desjardins (18 de junio de 1925 – 10 de agosto de 2011) es uno de los primeros occidentales en descubrir y hacer descubrir, mediante documentales televisados, las grandes tradiciones espirituales ignoradas por los europeos: el hinduismo, el budismo (tibetano y zen) y el sufismo de Afganistán. Nacido en Francia dentro de la herejía protestante, su fuerte espiritualidad le hizo alejarse de la misma llegando a ingresar en un monasterio católico cisterciense. Más tarde se interesó por el Hinduismo y el Budismo. 

4 ¿Es parcial o imparcial en el tema que trata?

   Totalmente parcial. 

5.- Detalles de la edición 

  EDICIONES DE LA TABLA REDONDA, Editorial Sirio,1987. 

6.- Desacuerdos, anécdotas a su alrededor y relación personal con el mismo. 

   No lo conocía antes de leer este libro. Ciertos desacuerdos con el excesivo orientalismo del autor, muy en la línea de René Guénon. A este respecto ya Julius Evola en su “Cabalgar el Tigre” criticaba a los que en esta fase final del Kali-Yuga buscaban presuntos “paraísos espirituales” en Oriente: “el desierto avanza”,  y además a una velocidad cada vez más arrolladora y global. Además deja claro Evola que en cuanto a doctrinas espirituales y sapienciales, Occidente tampoco tiene nada que envidiar a Oriente. Por otro lado recalca que si la aberración moderna conquistó primeramente a Occidente para luego extender sus errores mundialmente, tampoco quiere decir que en un mañana más o menos próximo seamos los primeros en desembarazarnos de esa monstruosidad (aunque difícil lo vemos hoy en estos tiempos que corren…) 

7.- ¿Por qué lo elegiste para leer? 

   El título del libro de por sí ya es altamente sugestivo, y su temática aún más. 

8.- ¿Cuál es tu valoración del libro como tal?, ¿y su temática? 

   Altamente positivos ambos.

9.- ¿Para quién está enfocado este libro? 

   Para todo aquel que vea la Modernidad como una auténtica anomalía y subversión, una calamidad que nos ha conducido a la actual “Gran Parodia” (René Guénon), es decir a la ruptura con la Tradición y a la instauración de la civilización más enteramente materialista y titánico-demoníaca de la Historia. 

10.- A quién lo recomendarías? 

   A todo Hombre de la Tradición.

Joan Montcau



BARCINO IDENTITARIO: El Gorgoneion de L’Hospitalet
junio 5, 2021, 9:08 am
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La Medusa de L'Hospitalet - Villa Es Raig
ARXIU HISTORIC SANTA EULALIA PROVENÇANA: VADEMECUM “PROVENÇANA, BRESSOL DE  L'HOSPITALET”. (III)
Museu de l'Hospitalet - Museu d'Historia de l'Hospitalet. Museo |  ARTEINFORMADO
Museu de Arqueologia de Cataluña - Barcelona · Visitmuseum · Catalonia  museums

BARCINO IDENTITARIO: El Gorgoneion de L’Hospitalet

“Roma, antigua señora del mundo, en nombre de nuestros muertos gloriosos que dieron su vida para hacer posible este día maravilloso, te saludamos”.

Benito Mussolini

“Desde aquí hasta Tarraco se encuentran las poblaciones de Blande, Iluro, Baetulo, Barcino, Subur, Tolobi; los pequeños ríos Baetulo, el Rubricatus, al costado del Monte de Júpiter, en la costa de Barcino, y el Maius, entre Subur y Tolobi”.

Pomponio Mela

“Dichoso aquél que recuerda con agrado a sus Antepasados, que gustosamente habla de sus acciones y de su grandeza, y que serenamente se alegra viéndose al final de tan hermosa fila”.

Goethe

En la mitología griega, Medusa (“guardiana”, “protectora” en griego antiguo), era un ser originariamente telúrico-demoníaco de carácter femenino (1); según la leyenda transformaba en piedra a todo aquel que la mirara fijamente a los ojos por el espanto y horror que causaba, y que fue decapitada por el Héroe Solar Perseo para luego utilizar su cabeza como arma, ello hasta que se la dio a la diosa Atenea para que la pusiera en su escudo: la égida; según Homero se trataba del escudo o la armadura de Zeus en cuyo centro portaba precisamente la cabeza de Medusa para infundir terror a sus enemigos. La égida fue considerada en la antigüedad como el símbolo de invulnerabilidad e invencibilidad emanada de los Dioses. Se sabe que incluso los emperadores romanos eran representados con un amuleto colocado en su pecho, un pequeño escudo adornado con la cabeza de Medusa. Así pues, desde la Grecia clásica la cabeza de Medusa es considerada como un símbolo icónico contra el Mal, los malos augurios y espíritus -así como su utilización para fines bélicos-, conocido como Gorgoneion. Dado el carácter ambivalente de los símbolos tradicionales, nuevamente vemos que un símbolo inicialmente negativo ligado al elemento telúrico y ctónico (perteneciente al elemento tierra), acaba transformándose en un símbolo de carácter cultual ligado a la ascesis guerrera y de combate contra las potencias subversivas y de la oscuridad. Todo símbolo tradicional tiene dos aspectos, uno positivo y de carácter aristocrático-solar, y otro, como si se tratara de la imagen invertida en un espejo, de carácter negativo y telúrico-lunar.

En torno a la segunda mitad del Siglo XIX, concretamente en la localidad barcelonesa de Hospitalet de Llobregat (Provençana como se conocía en el Medievo, “villa Provençana” en el año 908), un labrador descubrió mientras araba la tierra, un bloque redondo de mármol amarillento (procedente al parecer de la montaña sagrada de Mons Iovis), de 52 x 54 x 30 cm que presenta esculpida la cara de Medusa, ello muy cerca de la ermita de Santa Eulalia de Provençana (Siglos XI-XII); a nivel simbólico, recordemos la práctica y el rito de la fundación de ciudades de la antigua Roma, rememorando al primitivo núcleo urbano que delimitó el mítico fundador de Roma -Rómulo- con el arado… Dicha Cabeza de Medusa está fechada entre los Siglos I-II después de Cristo, y se cree que debió de pertenecer a un gran complejo funerario que había en la zona, el mismo dentro de una villa romana aún más extensa que existía mucho antes, en torno a los Siglos II-I antes de Cristo; desde entonces dicho hallazgo arqueológico tan valioso es conocido como la “Medusa de Provençana”; Provençana era, como hemos dicho, el nombre medieval de Hospitalet de Llobregat. Concretamente la parte de Hospitalet donde apareció esta joya arqueológica de origen romano, nos muestra pues la preservación del nombre romano de dicha zona: Villa de Provius o Proventius, muy probablemente éste fuera el héroe epónimo fundador y posterior propietario del lugar que incluso hoy conserva el nombre originario, lugar o zona de poder sin duda hoy presidido por la bella ermita románica (S. XI-XII) que lleva el nombre de Santa Eulalia de Provençana (2). Cuando se construyó la rectoría de dicha ermita, cerca se encontraron unos restos arqueológicos romanos, haciendo pensar por tanto en la existencia previa de un asentamiento o villa romana en la zona, restos que hoy pueden verse en el Museo de Historia de la ciudad; la localización de dicha villa romana aún tomó más fuerza tras el hallazgo de la Cabeza de Medusa y que hoy en día está expuesta en el Museo Arqueológico de Cataluña, ya en la ciudad de Barcelona y ubicado el mismo precisamente en la falda de la montaña de Montjüic, bautizada por los romanos como Mons Iovis (Monte de Júpiter), montaña de resonancias míticas y metahistóricas ya que según la leyenda el Héroe Solar Hércules fundó la ciudad de Barcelona sobre la cima de ese cerro sagrado. El arqueólogo y filólogo J. Morán, que afirma tajantemente de la existencia entre los Siglos II y I antes de Cristo de un lugar poblado y cuya vida del mismo continuó a lo largo del Alto imperio, dice: “En este caso se trata de una evolución de nombre propio: Provius o Proventius. De acuerdo con la evolución lingüística, los antropónimos latinos que han evolucionado a topónimos catalanes acabados en –à (por ejemplo, Quinçà, topónimo situado en el núcleo de Hospitalet), indican que se tratan del nombre del fundus o praedium, es decir, el terreno del propietario donde se encuentra; mientras que los que presentan el sufijo –ana (por ejemplo, Provençana), designarían la correspondiente villa, estación, mansión, etc… es decir, el edificio como lugar físico. Por tanto, en este lugar existía una villa o mansión Proventiana, ateniendo al nombre del propietario del edificio” (3).

Tuvo que tratarse, pues, de un lugar muy importante durante la época romana, ya que precisamente muy cerca pasaba el ramal costero del antaño eje viario sagrado conocido como Vía Augusta (4), cuyo curso hospitalense corresponde al actual trazado de las actuales calles de Santa Eulalia, Prat de la Riba y Major. En cierto modo la Vía Augusta delimitaba las dos zonas de Hospitalet conocidas como el Samontà (montaña) y la Marina (zona de humedales del Delta del río Llobregat, “Rubricatus”). Las zonas de “montaña” propiamente dichas, se tratarían de pequeños cerros de no más de 25 metros de altitud, hoy desaparecidos bajo el gigantismo masificador plutocrático y la salvaje especulación urbanística y patrimonicida que

ha sufrido la ciudad a lo largo del Siglo pasado, sobre todo en su segunda mitad, ya que hasta la primera mitad del mismo fue básicamente una localidad agraria y ganadera (fue en 1925 cuando se le concedió el estatus de ciudad); según el sistema de organización y de división del territorio romano (centuratio o limitatio), corresponderían a los actuales barrios de la Torrassa, la Riera Blanca, Las Planas, La Florida, Collblanc, Pubilla Casas, Sanfeliu, Can Serra (5); por otro lado hay que recordar que hasta bien entrado el Siglo XX, la Marina fue uno de los deltas fluviales mundialmente más fértiles superando incluso al Delta del río Nilo, siendo considerado por muchos como el granero de la Europa de entonces (¡¡¡quién lo diría hoy!!!). Se sabe que la línea de costa en torno a los Siglos VII-VIII dC, por ejemplo, estaba situada aproximadamente en el actual trazado de la carretera del Mig, es decir a poco más de un Km del emplazamiento de la ermita de Santa Eulalia de Provençana… En definitiva, según palabras del historiador y arqueólogo Josep Maria Solias i Arís sobre el emplazamiento indicado: “Por tanto, hemos de concluir que se trata de un yacimento al pie de una vía de comunicación estratégica y cerca de la línea de costa, que presenta un monumento funerario que muestra una cierta riqueza, perteneciente probablemente al poseedor del lugar, en una zona relativamente próxima a la colonia Barcino, cosa la cual nos inclina a pensar en un asentamiento importante” (6).

Como decía José Antonio Primo de Rivera, hay que escarbar y quitar esa “capa falsa, chabacana, decadente”, esa roña putrefacta que recubre a nuestras ciudades hoy convertidas en odiosas y monstruosas máquinas plutocráticas productoras de odio, cretinez, basura, fealdad y barbarie (entre las que hoy Hospitalet es paradigma como megalópolis ultramasificada que es hoy…), para reencontrarnos nuevamente con la otra España, «la exacta, la difícil»; reencontrarnos nuevamente con el Mito y con el Símbolo hoy tan relegados y denostados por la tiranía democrática y el moderno demonismo del hombre-masa sin alma ni conciencia. Reivindicamos pues uno de nuestros grandes símbolos identitarios de Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino, hija de la divina Roma. Así pues, la Hermandad Totalitaria Barcino-Rubricatus rehabilita uno de los grandes símbolos icónicos de la ciudad, prácticamente relegado hoy al olvido o desconocido por la gran mayoría de los barceloneses (y no digamos de los hospitalenses). “Pueblo que no mira atrás hacia sus Antecesores, tampoco mirará hacia la posteridad” (Edmund Burke).

FUERZA HONOR Y TRADICIÓN

Joan Montcau

NOTAS:

(1)- En la mitología griega, hija de Forcis y Ceto, o a veces de Tifón y Equidna, en ambos casos monstruos ctónicos del mundo arcaico; una de las tres Gorgonas, la única que era mortal y

visible a los hombres. Poseidón se transformó en pájaro para poseerla, y profanó el Templo de Atenea (Diosa de la Sapiencia, hija de Zeus), que, irritada, transformó los cabellos de Medusa en serpientes. De la unión de Poseidón y Medusa nacieron Crisaor y el Caballo Pegaso (símbolos de la aristocracia guerrera y de la espiritual respectivamente, representados ambos como un jabalí y como un caballo blanco alados). Perseo la mató, ofreciendo la cabeza a Atenea, que la usó como ornamento de su escudo.

(2)- Dicha Iglesia se encuentra situada tocando la banda sur del trazado litoral de la Vía Augusta, en la Calle de Santa Eulalia, equidistante en unos dos kilómetros aproximadamente del núcleo de Hospitalet y de la montaña de Montjüic (Mons Iovis).

(3)- Josep Moran i Ocerinjauregui (1994) “Toponímia romana del Baix Llobregat”. Ed. Ajuntament del Prat de Llobregat, Columna – El Pont de Pedra, El Prat.

(4)- La Vía Augusta es la calzada romana más larga de Hispania con una longitud aproximada de 1.500 km que discurrían desde los Pirineos hasta Cádiz, bordeando el Mediterráneo, constituyendo el eje principal de la red viaria en la Hispania romana. También se la conoció como Vía Hercúlea o Vía Heráclea. El Emperador Augusto le daría nombre, a raíz de las reparaciones y reconstrucciones que se llevaron a cabo bajo su divino mandato, sobre los años 8 y 2 A. C.

(5)- La centuriación (en latín centuriatio o, más generalmente, limitatio), también conocida como cuadrícula romana, era un método de división de la tierra en partes iguales, equivalente a una cuadrícula sobre un plano.

(6) -SOLIAS, J.M. “El Baix Llobregat romà” II Jornades Arqueològiques del Baix Llobregat, Sant Boi de Llobregat, Novembre 2003.



MARCHA POR BAIX PENEDÈS (12-05-2021)
mayo 22, 2021, 9:37 am
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Cal Palau de Torregassa - Sant Jaume dels Domenys - Pobles de Catalunya
Església de Sant Llorenç - Llorenç del Penedès - Pobles de Catalunya
El castillo de Llorenç del Penedès, a la venta por 1,5 millones de euros
El castillo de Llorenç del Penedès, en venta por 1,5 millones | Diari de  Tarragona
Centenari del Celler de l'Agrícola i Secció de Crèdit de Llorenç del  Penedès | Federació de Cooperatives Agràries de Catalunya
Ermita de l'Estrella - Llorenç del Penedès - Pobles de Catalunya
Castillo de Santa Oliva en Santa Oliva, Tarragona | CastillosNet
Castillos de España: Torre del Puig (El Vendrell, Tarragona)

MARCHA POR BAIX PENEDÈS (12-05-2021)

  “La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el ensayo de un camino, el boceto de un sendero”.

Hermann Hesse

“De mi oscuridad surgió una luz e iluminó mi sendero”.

Gibran Jalil Gibran

“Caminar es la mejor medicina de un hombre.”

Hipócrates

   El Bajo Penedés (oficialmente en catalán, Baix Penedès) es una comarca catalana situada en la provincia de Tarragona, teniendo como capital El Vendrell. El pasado día 12 del presente mes, camaradas de la Hermandad Totalitaria Barcino efectuamos una nueva ruta de aproximadamente unos 15 km entre los municipios de La Torregassa y El Vendrell, pasando por Sant Llorenç del Penedès, Banyeres del Penedès y Santa Oliva.

   Partimos de La Torregassa, antiguo pueblo hoy muy urbanizado perteneciente al municipio de Sant Jaume dels Domenys, lo que aquí nos interesa precisamente es su núcleo antiguo, entre lo que se destaca principalmente una masía del Siglo XVIII (Cal Pau), que presenta un bonito portal adobellado datado del 1771; la misma tiene adosaba la capilla de San Antonio Abad construida en 1813 como aparece inscrito en la piedra de su entrada principal. Desde la glorieta que hay en forma de pequeña balconada frente a dicha capilla, las vistas de los bosques, prados y sembrados del Penedés son verdaderamente espectaculares; nos internamos por los mismos a buen ritmo hasta llegar a la localidad de Sant Llorenç del Penedés, donde se encuentran varios elementos arquitectónicos de gran interés; destacamos principalmente la Iglesia de Sant Llorenç, inicialmente del Siglo XIV pero íntegramente restaurada por el Estado del 18 de Julio a principios de los años 50 del Siglo pasado, de estilo neorrománico su fachada. De dicha Iglesia destacamos principalmente su pica bautismal de inmersión del Siglo VIII, de estilo prerrománico. Destacar también el Castillo de Llorenç, inicialmente del Siglo XIV, pero restaurado entre los Siglos XVIII y XIX. De gran interés arquitectónico igualmente el Celler Cooperatiu, edificio de estilo modernista datado en 1918, al parecer uno de los primeros de la comarca y hoy catalogado como Bien Cultural de Interés Local; la Ermita de la Virgen de la Estrella -patrona de la juventud del pueblo-, construida inicialmente en 1940, aunque reconstruida a principios de los 70, y también de estilo neorrománico; es curioso como toda aquella religiosidad y devoción populares que entonces existían no sólo en Cataluña sino en todo el conjunto patrio hacia todo lo sacro, -calificadas, por cierto, de forma despectiva por la chusma post-conciliar como “paganas”-, hoy en estos tiempos terminales de postmodernidad nihilista, idiotizante y apocalíptica brillan por su ausencia; los destrozos y las perversiones que emanaron de la anti-tradicional y contra-iniciática Iglesia de Judas (1) nacida con el satánico CVII, en el caso de la antaño ultracatólica España han sido verdaderamente destructivos y corrosivos… En fin, sin poder visionar la totalidad de los elementos de interés arquitectónico y artístico del pueblo, ya que el tiempo nos apremiaba, decidimos continuar la marcha hacia el siguiente objetivo, la localidad de Banyeres del Penedés.

   Nos adentramos en la localidad de Banyeres del Penedés, zona donde se descubrió hace unos años (2018) por georadar una ciudad ibérica, de nombre desconocido, que debió ser habitada entre los siglos VI y III A.C, de una importancia comparable a la de Ullastret (Girona), el mayor núcleo urbano de los íberos descubierto en Catalunya. En total dos hectáreas y media de calles y murallas, con cerca de 200 viviendas y quizás un foso defensivo, y posiblemente el doble de esa superficie debajo de las construcciones modernas; según el catedrático de Arqueología de la Universidad de Barcelona Joan Sanmartí, “el asentamiento de Banyeres del Penedès debió ser una ciudad de segundo nivel de la vieja Cessetania íbera –con capital en Kesse, luego la Tarraco romana-, al nivel de otras como las de El Vilar (en Valls) o Darró (en Vilanova i la Geltrú)… Posiblemente estas ciudades funcionaban como pequeños estados, recaudando impuestos y controlando su territorio, con dependencia de la capital, Kesse en este caso”. Precisamente en un promontorio que hay a la entrada del pueblo, muy cerca del polígono industrial, se hayan los restos de una necrópolis también de origen ibérico (Siglos VI-V A.C.) descubiertos en 1960, y que por supuesto también visitamos, al igual que el campo de silos que está situado entre El Pujol, Can Canyís y Masies de Sant Miquel, una serie de estructuras excavadas posiblemente utilizadas en época ibérica para almacenar grano. El siguiente objetivo de la ruta que nos habíamos marcado era la bella localidad de Santa Oliva.

   El recorrido entre las localidades de Banyeres del Penedés y de Santa Oliva en gran parte fue por carretera, no muy agradable dada la estrechez del arcén, aunque alguna vez conseguimos entrar campo a través intentando buscar algún sendero alternativo lejos del asfalto y de los vehículos; además dado que nos habíamos saltado y pasado literalmente por el arco del triunfo el maldito y dictatorial confinamiento comarcal plandémico -impuesto de forma tiránica por la inmundicia plutocrática-, no era muy recomendable estar a la vista de su odiosa guardia de la porra sistémica y así evitar posibles sanciones de la hez policial y político-separatista.

   Llegamos al pueblo de Santa Oliva, nos dirigimos primeramente hacia el impresionante Monasterio con la iglesia adyacente de Santa María, conjunto monumental del Siglo XII construido sobre un antiguo asentamiento romano según algunas prospecciones arqueológicas efectuadas durante la rehabilitación de dicho Monasterio. Durante el Siglo XII Santa Oliva sufrió una razzia por parte de las hordas sarracenas que finalmente fue felizmente aplastada. Nos encaminamos seguidamente a la parte alta del pueblo donde se haya ubicado el Castillo de la Virgen del Remedio, construido entre los Siglos XI y XII y que pasó a manos de la Orden Benedictina a partir del Siglo XIII. En 1610 la Sala de Armas del Castillo se convirtió en el Santuario de la Mare de Déu del Remei, advocación que mantiene en la actualidad. Como dijo José Antonio, lo religioso y lo militar son los dos modos más enteros y serios de entender la vida, y así se escribieron las páginas más bellas, nobles, épicas y gloriosas de esta tierra sagrada de España, la divina Tierra de nuestros Padres y Ancestros, desgraciadamente hoy en sus horas bajas y en manos de una caterva de canallas y de rufianes de la peor especie: SOLVE ET COAGULA!!! … Por otro lado, señalar también que entre los municipios de Santa Oliva, Banyeres y Albinyana, aún se pueden observar entre los llanos, campos de cultivo y descampados, algunos restos de lo que durante la Cruzada fue un extenso Campo de Aviación de las hordas rojas, construido en 1938, y en el que aún se conservan varios refugios antiaéreos de esa época; dicho Campo de Aviación dejó de estar operativo en 1940 tras la Victoria del Ejército Nacional y del Nuevo Estado. De hecho, hay una ruta guiada y muy bien señalizada de la zona que harían las delicias de todos aquellos que les apasione todo lo relacionado con el turismo o la arqueología militar.

   Nuevamente nos introducimos en la carretera comarcal de camino hacia El Vendrell, capital de la comarca del Baix Penedés. Nuestro siguiente y ya último objetivo fue la Torre del Puig (S. XIX), ubicada a unos 70 metros de altitud sobre la cima de un cerro y que fue construida durante la III Guerra Carlista (1872-76). Hoy catalogada como Bien Cultural de Interés Nacional, sobre la cima y explanada del cerro hay una vistas y unas panorámicas inmejorables de la ciudad y de la riera que pasa sobre sus frondosas faldas; a unos metros de la torre en ruinas, hay una gran Cruz de Hierro frente a la que oramos y recordamos a aquellos gloriosos héroes carlistas que hicieron frente, que lucharon y que cayeron frente a la barbarie liberal y en defensa de la sagrada Tradición Hispánica, y a los que la Hermandad Totalitaria Barcino presentó y rindió todos los honores: “Ningún pueblo se ha levantado de su postración maldiciendo los días lejanos y grandes de su Historia …”, decía nuestro gran Juan Vázquez de Mella. ¡¡¡SEMPER FIDELIS!!!.

FUERZA HONOR Y TRADICIÓN

Joan Montcau

NOTAS:

(1)- “La audaz idea de la libertad de pensamiento… ―aquí se puede hablar de una revolución que viene de nuestras logias masónicas― ha expandido magníficamente sus alas sobre la cúpula de San Pedro”, esto decía el masón Yves Marsaudon en 1965, más claro agua… El Concilio Vaticano II fue un concilio que se celebró entre los años 1962 a 1965. El Vaticano II fue un concilio que constituyó una verdadera revolución, o mejor dicho ataque y subversión, contra los 2000 años de enseñanza y tradición católica. Como vimos posteriormente, el Vaticano II contenía varias herejías que fueron directamente condenadas por los Papas y Concilios incluso del más inmediato pasado. El Vaticano II se propuso dar a los católicos una nueva religión, una parodia grotesca, caricaturesca y diabólica de la misma más bien. En el período siguiente al Vaticano II, se impulsaron masivos cambios en todos los ámbitos de la fe católica, incluyendo la implementación de una nueva misa, el camino hacia un caos desastroso como denunciara Julius Evola. Era el nacimiento de la Iglesia de Judas, de la Contraiglesia del Anticristo con su falso, cínico e hipócrita ecumenismo mundialista y multicultural.



UNA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO
mayo 8, 2021, 7:56 am
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Conozca el origen de la moreneta, la Virgen de Monserrate – El Visitante
Parroquia de la Concepción - Actividades Semana Santa

«Sin la comunidad de Tradición no hay Patria».

JUAN VÁZQUEZ DE MELLA

“Una sociedad sin religión, no es más que un conjunto monstruoso de hombres, que sólo saben gritar, aborrecerse y despedazarse.”

ANTONIO APARISI Y GUIJARRO
  

   Con motivo de la conmemoración de Nuestra Señora de Montserrat, más popularmente conocida como La Moreneta, el pasado sábado 24 de Abril asistimos a la Santa Misa según el rito tradicional oficiada por el Padre Javier Utrilla. Tal celebración se adelantó tres días ya que realmente la Iglesia Católica homenajea a la Patrona de Cataluña el 27 de Abril.

   Dice la tradición, que unos niños pastores encontraron en la montaña la imagen de la Virgen de Montserrat en el año 880. Al enterarse de la noticia, el obispo de Manresa intentó trasladar la imagen hasta la ciudad, pero fue imposible. Aquello se interpretó como el deseo de la Virgen de permanecer en el lugar, por lo que ordenó la construcción de la ermita de Santa María, origen del actual monasterio. Ciertamente la montaña por su carácter ascendente, axial y vertical, punto de unión o de conexión entre el Cielo y la Tierra, es uno de los símbolos fundamentales de la ciencia sagrada. El simbolismo de la montaña aparece repetidamente en el Evangelio: recordemos el Sermón de la Montaña, el episodio de las tentaciones a las que Satanás sometió a Nuestro Señor Jesucristo en la cima de un monte, la elección de los 12 discípulos también sobre un monte, sus retiros espirituales en el Monte de los Olivos, la Crucifixión misma de Nuestro Señor sobre el Monte Gólgota, la aparición a los apóstoles también sobre un monte tras la Resurrección, etc. “Las montañas constituyen un mundo aparte: son menos una parte del planeta que un reino independiente, insólito y misterioso, en el que las únicas armas para aventurarse son la voluntad y el amor» (Gaston Rebuffat). En la montaña uno se siente más cerca de la Divinidad al mismo tiempo que uno se aleja de la masa, de la mundanidad y de lo indiferenciado, y más en estos tiempos apocalípticos en los que vivimos. La reconquista de la Unidad y de lo Absoluto sobre la dispersión, el caos y la desintegración tan característicos del repugnante demonismo moderno que tan arrolladoramente avanza desde el advenimiento triunfante de las subversiones humanista y protestante, las dos primeras grandes revoluciones neta y totalmente anticristianas y de las que emanarían en adelante todas las aberraciones habidas y por haber: absolutismo, liberalismo, evolucionismo, existencialismo, psicoanálisis, anarquismo, pseudoespiritualismo, marxismo, democracia, nacionalismos centralistas o periféricos, materialismo biológico, relativismo, cientifismo, etc; cuando el hombre rompe todo vínculo con lo sagrado y con la Tradición, se abren las puertas del Infierno en el mundo…

   La capilla de la Inmaculada Concepción viene a ser como un oasis de paz y de espiritualidad en medio del inmenso detritus que es hoy la putrefacta Barcelona plutocrática, mundialista y progresista, hoy un verdadero desierto espiritual y una grotesca parodia de lo que fue la verdadera Barcelona tradicional y católica. Cuando penetramos en el interior de la capilla, nos vino a la memoria unas palabras del Evangelio: “Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran”… Es la diferencia de vivir y de desenvolverse en un espacio sagrado o un espacio profano (profanado y profanador más bien, “el mundanal ruido” del que hablaba nuestro Fray Luis de León).

   Extraordinario responso del Padre Utrilla, hizo un balance en líneas generales del proceso de decadencia que ha sufrido el pueblo español desde hace ya varios siglos, proceso de decadencia y de degeneración paralelo a la pérdida de la fe y de su unidad de destino y de misión, ello hasta llegar al siglo XIX -el siglo del materialismo burgués por excelencia- con la descomposición de la Catolicidad debido a la penetración de las satánicas ideas de la Ilustración que hicieron estragos en nuestra Patria, así como todas las ideologías disolventes y antidivinas que surgieron tras la descomposición de la ecúmene de la Cristiandad europea y del Sacro Imperio, así como también del Imperio Español (que en sí constituyó un auténtico milagro histórico). En España, en pleno proceso disgregador y de caída por la pendiente, sólo el Tradicionalismo Carlista mantuvo con valentía y brío las llamas de la Fe y de la Tradición, de la verdadera España en definitiva. Una auténtica Hermandad sagrada y heroico-militar en lucha contra los eternos enemigos de Las Españas, cosa que demostró en tres Cruzadas contra la canalla liberal en aquel infausto S. XIX, y que culminó con la Santa Cruzada de Liberación Nacional de 1936-39 que aportó miles y miles de mártires a la Catolicidad; batalla mítica y legendaria entre las Dos Ciudades de San Agustín -la Ciudad de Dios y la Ciudad del Hombre-: “dos amores fundaron dos ciudades, es a saber: la terrena el amor propio hasta llegar a menospreciar a Dios, la celestial el amor a Dios hasta llegar al desprecio del sí propio. La primera puso su gloria en sí misma, y la segunda, en el Señor; porque la una busca el honor y la gloria de los hombres, y la otra estima por suma gloria a Dios” (San Agustín). Guerra sagrada la de 1936-39 donde precisamente el Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat constituyó una de las unidades militares de la España Nacional más famosas y condecoradas de la contienda, destacando por su participación en el Frente de Aragón y en la batalla del Ebro. El Tercio de Nuestra Señora de Montserrat es reconocido en la historiografía como la unidad del bando nacional que durante la contienda sufrió un mayor número de bajas en porcentaje o en términos comparativos. El número total de efectivos que lucharon en el Tercio está estimado en torno a unos 1600 oficiales y requetés. Una verdadera aristocracia religioso-miitar al servicio de la Patrona de Cataluña, Nuestra Señora la Virgen de Montserrat. ¡¡¡Qué diferencia la de aquellos valientes y creyentes catalanes con el nauseabundo panorama de la Cataluña actual!!!

   Por desgracia, a la corta o a la larga como hemos visto, y tal como está hoy la situación de nuestra Patria, forzoso es decir que aquella fue una de tantas “victoria sin alas”, quizás porque sus frutos no fueron o no quisieron ser bien aprovechados por los encargados en mantener el espíritu y la gestión de aquella Victoria sin parangón contra la peste masónico-liberal y marxista, aunque  preciso es reconocer que el nefasto Concilio Vaticano II (1962-65), vendría a agravarlo aún más todo con el verdadero proceso de apostasía generalizada que sufrirían la sociedad española en general y  la Iglesia en particular desde entonces en adelante, ello hasta convertirnos en la actualidad -como muy certeramente señaló el Padre Utrilla-, en una especie de “laboratorio” o de “campo de pruebas” con vistas a instaurar una verdadera tiranía perversa y totalitaria de la que hoy empezamos a ver sus negros frutos iniciales, ya no sólo en Cataluña y por ende en todo el conjunto de nuestra Patria, sino en toda Europa, la que otrora fuera el baluarte de la Cristiandad y de la Verdad. En el caso de Cataluña, se da la tremenda paradoja de que en poco más de un siglo haya pasado de ser la abanderada y el último reducto de la verdadera España tradicional, a ser hoy en día una verdadera avanzadilla de la subversión separatista, antitradicional y anticatólica, exactamente igual a lo que ocurre en Vascongadas. España mismo pasó de ser considerada como la “Centinela de Occidente” a convertirse en unas cuantas décadas en el prostíbulo, estercolero y vomitorio de la despreciable y criminal Europa de los Mercaderes con sus nauseabundas plutocracias mundialistas y multikulturetas; sin duda nos encontramos ya en esos tiempos terminales anunciados por Nuestro Señor Jesucristo: “Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que si os dijeren: Mirad está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis” (Mateo 24:23-26).  Pero como nos dice el Evangelio al final la Verdad triunfará, porque ésta viene de Dios y es la que conduce a la verdadera Libertad y la Salvación, mientras que las distintas ideologías del mundo provienen de la Mentira y del Diablo, y que sólo conducen a la esclavitud, la locura, la demencia homicida y a la barbarie más absolutas, como hoy muy bien estamos viendo a la perfección día a día.

   Finalizada la Santa Misa, un refrigerio entre todos los asistentes -con el Padre Utrilla incluido que bendijo la mesa-, en un entrañable, alegre y relajado ambiente en perfectas armonía, hermandad y camaradería.




¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!  ¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!
¡¡¡VIVA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DE MONTSERRAT!!! 

Joan Montcau



MARCHA MEGALÍTICA POR EL LITORAL (04-IV-2021)
abril 24, 2021, 6:35 pm
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Dolmen de Can Gurri - Wikipedia, la enciclopedia libre
Poblado Ibérico de Castellruf (Turó de Castellruf)
Menhir de Castellruf - Wikipedia, la enciclopedia libre
Parroquia De Sant Pere (Premià de Dalt) | ✚ Horario de Misas

MARCHA MEGALÍTICA POR EL LITORAL (04-IV-2021)

“Los Monumentos Megalíticos son fundamentalmente expresiones de un sistema de ideología-poder».

M. Larsson

“El megalitismo representa el inicio de la victoria del tiempo sobre el espacio” (1).

Bermejo Barrera

   La unión de las palabras griegas “mega” (grande) y “lithos” (piedra), dieron vida al término megalitismo; si bien hubo construcciones megalíticas en todo el orbe (Japón, Egipto, Isla de Pascua, en América, China, etc.), es concretamente en la Europa mediterráneo-occidental y atlántica donde se suele hablar con propiedad de una “Cultura o Civilización Megalítica” (2), un período extenso que comprende el Neolítico y la Edad de Bronce, es decir aproximadamente entre la segunda mitad del VI milenio antes de Cristo y la llegada de la Edad de Bronce, aunque las cifras que comprenden tal periodo suelen bailar, ya que por ejemplo el periodo más extenso de construcciones megalíticas se localiza precisamente en España, concretamente en el sudoeste ibérico donde abarca aproximadamente desde 4800 a. C. hasta 1300 a. C. Se encuentran grandes monumentos megalíticos diseminados por buena parte de la Europa occidental, pero los focos más importantes se hallan en Bretaña, sur de Inglaterra e Irlanda y sur (principal aunque no solamente como veremos más adelante) de España y Portugal. Los pueblos megalíticos eran pueblos ya muy alejados con la espiritualidad de los orígenes del presente Manvantara o Ciclo Humano, con cultos predominantemente matriarcales (culto a la “Gran Diosa” o “Gran Madre”), con sociedades donde al parecer predominaba el elemento ginecocrático y telúrico, un tipo de religiosidad y espiritualidad de carácter más bien pasivo y lunar (femenina), ello frente a las sociedades y civilizaciones propiamente indoeuropeas que acabarían desplazándolas o en algunos casos asimilándolas, mezclándose o conjuntándose con las precedentes -tal caso pudiera ser el de los íberos, un pueblo que algunos definen como proto-celta- (3); pueblos -los indoeuropeos- fuertemente jerarquizados, verticales, portadores de un tipo de espiritualidad viril, guerrera, heroica y activa, claramente solar y patriarcal.

   Existen varios tipos de megalitos, a saber: el Dolmen, el Menhir, el Crómlech, los Tholos, los falsos dólmenes y las Cuevas Artificiales. Cada construcción megalítica tenía una utilización o finalidad distinta; mientras el Dolmen era un monumento funerario, el Menhir era un monolito hincado en el suelo en posición vertical a modo de “antena telúrica”, un Axis Mundi punto de unión entre lo terreno y lo celeste, además de tratarse también, al igual que otros monumentos similares de la época, de construcciones funerarias, ya que a sus pies se han hallado tumbas con restos o cenizas de difuntos, cerámicas, etc. Los grandes conjuntos megalíticos serían Necrópolis y los Menhires habrían desempeñado el papel de lápidas vinculadas a la conmemoración a la vez ritual y cultual de los Antepasados; el Crómlech era el círculo de piedras -más o menos grandes- que rodeaban el túmulo de un dolmen; en cuanto a los Tholos se tratarían también de construcciones inicialmente funerarias de planta circular, como los usados, por ejemplo, en la cultura micénica; aunque con posterioridad se convertirían en templos circulares, siendo el más conocido el Tholos de Delfos. En España los Tholos más importantes son los de Los Millares (Almería) o el tholos de El Romeral, en Antequera (Málaga). En cuanto a las Cuevas Artificiales, parece bastante demostrada su finalidad fundamentalmente iniciática donde los clanes o sociedades de hombres efectuaban sus ritos de paso, que tras alcanzar el “segundo nacimiento” (el espiritual, por encima y más allá del puramente físico) eran considerados “Nacidos de la Piedra”; lugar por tanto de simbolismo cósmico y de nacimiento de Dioses Solares como Zeus, Mitra, Horus, Krishna, Cristo, etc. Como decía René Guénon, ya desde tiempos prehistóricos (o metahistóricos), “la Cueva simboliza el seno materno donde se gesta la vida. Es el lugar oscuro e interior que protege y protegido de las inclemencias exteriores. Fue también el primer Templo, la morada sagrada que los hombres compartieron con los espíritus protectores del clan o la tribu. Las pinturas paleolíticas se situaban en los lugares recónditos de las cuevas y también los más sagrados puesto que allí se realizaban los ritos mágicos para la supervivencia del grupo (sobre todo en relación a la caza o la guerra)”. Precisamente René Guénon recalca el carácter complementario de la Cueva con respecto a la Montaña, teniendo la primera un carácter y simbolismo femenino y lunar, masculino y solar la segunda.

   Parece claro que hay una conexión astronómica en muchos o casi todos los monumentos megalíticos, alineados en su mayoría hacia el Solsticio de Invierno. El hombre antiguo estaba conectado íntima y claramente con el Cosmos y con la Naturaleza como decía el gran Maestro Félix Rodríguez de la Fuente (aunque él siempre se centró y prefirió al hombre del Paleolítico, viendo en el hombre del Neolítico un principio de “ruptura” o de “desconexión” con aquellos), su visión simbólica (en griego “Symbolon”, lo que une…) y sagrada del mundo no creía en dualismos separativos, el hombre era un Microcosmos dentro del gran Macrocosmos, conexión que la Modernidad ha roto por completo convirtiendo al moderno subhumano progresista y democrático en una siniestra parodia diabólica del primero (en griego “Diabolo”, lo que separa, lo que desune, divide o dispersa…). Toda verdadera REVOLUCIÓN que se precie pasa por tanto en buscar esa íntima y sagrada unidad y correlación entre el hombre verdadero y su entorno, con la Naturaleza, con el Cosmos; recuperar esa dimensión de la trascendencia y de la sacralidad que la barbarie moderna ha hecho trizas. Citando de nuevo al gran Félix: “La cultura tecnológica está obligando al hombre a vivir en cárceles confortables, en inmensos laberintos sin horizontes, hechos de cemento, hierro y cristal”. La Centuria Pateadora Montañas Nevadas nuevamente en busca de esa Unidad perdida (más bien escondida, “subterránea” u “oculta” para el hombre-masa), en busca de esa España Ancestral de la que hoy sólo quedan sus ruinas, y son precisamente éstas las que hacen conectarnos simbólicamente con el espíritu de nuestros gloriosos Ancestros y Antepasados.

    Pues bien, precisamente todo este tipo de megalitos a los que hemos hecho mención más arriba, se encuentran un poco desperdigados por todo lo ancho y largo del Parque Natural de la Sierra del Litoral que engloba más de 4000 hectáreas entre las comarcas del Vallés Oriental y el Maresme, en la provincia de Barcelona. En esta ocasión la ruta efectuada fue entre los municipios de Premiá de Dalt y Martorelles, en total entre la ida y la vuelta cerca de 40 km con fuertes desniveles y barranqueras, aunque las montañas que forman esta cordillera apenas sobrepasan los 600 metros de altitud sobre el nivel del mar, pero el desnivel acumulado a lo largo de la extenuante travesía -tanto el desnivel positivo como el negativo-, fue más que considerable. En sus bosques predomina la encina y el pino, aunque en los valles más sombríos abunda también el roble.

   A lo largo de la marcha visitamos el Dolmen de Can Gurri, el Dolmen y Poblado Ibérico de Castellruf, el Menhir de Castellruf y la Cueva del Ca, iniciando la caminata desde la localidad de Premiá de Dalt siendo tres los camaradas participantes en esta fascinante ruta totalitaria y megalítica. Una vez llegados al pueblo de Santa María de Martorelles, un saludable y reconstituyente refrigerio en uno de los pocos bares que había abiertos, debido ello, sin duda, a la ola de estupidización y de cretinización covidiotil reinantes (¡¡¡lo que faltaba después del agilipollante “procés” separatista!!!). Finalizada la marcha, ya de vuelta en Premiá de Dalt, visita a la bella Iglesia de San Pedro, inicialmente de estilo románico (Siglo X) aunque reconstruida en el Siglo XVI; para variar también sufrió destrozos por parte de la canalla roja durante nuestra Cruzada como tantísimos otros monumentos arquitectónicos o edificios sagrados, concretamente en 1936, siendo nuevamente reconstruida por el Estado del 18 de Julio (también para variar…) Seguidamente se visitó el bello oratorio con la figura del Cristo crucificado que hay unos metros más abajo: “Jesucristo: Hijo, no te pese si vieres honrar y ensalzar a otros, y tú ser despreciado y abatido. Levanta tu corazón a Mí en el Cielo, y no te entristecerá el desprecio humano en la Tierra.” (Tomás de Kempis). Una vez dada por finalizada la larga ruta, buenas carnes y vinos nos esperaban gracias a la hospitalidad de uno de los camaradas participantes y residente de la zona. Como reza el dicho popular “pan, vino y carne, quitan el hambre”.

REVOLUTIO ET TRADITIO

Joan Montcau

(1)- “La oposición entre las civilizaciones modernas y las civilizaciones tradicionales puede expresarse del siguiente modo: las civilizaciones modernas son devoradoras del espacio, mientras que las civilizaciones tradicionales fueron devoradoras del tiempo” (Julius Evola). Mientras las primeras se caracterizan por el frenesí, lo orgiástico, lo cambiante, lo voluble, el deseo de posesión puramente material, la constante profanación de un espacio cada vez más desacralizado, la tendencia a la masificación y a la despersonalización del hombre en el caos de lo colectivo y telúrico-demoníaco, etc.; en cambio las segundas se caracterizan por su impresionante estabilidad, su “quietud”, su cosmovisión simbólica y sagrada del mundo, su identitarismo frente a la vorágine arrolladora del tiempo, del devenir y de la corriente involutiva y descendente de la historia (eso que la chusma califica de “progreso”). Nuevamente citando al Maestro romano, “ellas (las civilizaciones tradicionales) fueron islas, relámpagos en el tiempo; en ellas actuaban fuerzas que consumían el tiempo y la historia. Por ese mismo carácter que les es propio, es inexacto decir que “fueron”. Se debería decir, más justa y simplemente, que son”.

(2)- Oswald Spengler en su obra “La Decadencia de Occidente” expone en su análisis una dicotomía diferenciando los términos Cultura y Civilización propiamente dichos. Para Spengler la Cultura sería la primavera, el origen, la fase áurea y auténtica, por contra la Civilización sería el otoño-invierno, la decadencia, el anquilosamiento y la petrificación. Desde un punto de vista espiritual está claro que cuando hablamos de los pueblos megalíticos, lo hacemos de unos pueblos muy alejados ya con respecto a la espiritualidad de los orígenes (Edad de Oro) y del Hombre Primordial. Estaríamos pues hablando de pueblos, para utilizar una terminología evoliana, bañados por la “Luz del Sur”. Luego llegarían los pueblos indoeuropeos (bañados por la “Luz del Norte”) con un tipo de espiritualidad netamente superior -apolínea, viril, uránica-, ya más cercana o conectada con los orígenes solares y áureos del presente Ciclo Humano que ya toca a su fin, y que acabarían desplazando a los primeros. Desde un punto de vista spengleriano pues, los pueblos megalíticos estarían ya en su fase regresiva y decadente de “Civilización”, mientras, los pueblos conquistadores arios o indoeuropeos se encontrarían en la fase de “Cultura”.

(3)- Los pueblos íberos eran guerreros y sus sociedades aristocráticas, fuertemente jerarquizadas y organizadas en castas. La casta guerrera y noble era la que contaba con más prestigio y poder dentro de dicha jerarquía social; además practicaban también la cremación de los cadáveres al igual que la mayoría de los pueblos indoeuropeos, y dentro de la casta guerrera también se constituían Fratrías o Hermandades ascético-militares (Männerbunde) con cultos al furor y a la guerra sagrada, así como a la muerte triunfal (también exactamente igual que en otros pueblos indoeuropeos como los celtas o los vikingos). Sin embargo al parecer sus cultos y su espiritualidad eran predominantemente matriarcales; de hecho tanto Julius Evola como René Guénon también vieron en los celtas a un pueblo con un tipo de espiritualidad “mezclada”, es decir una espiritualidad con elementos claramente solares, uránico-viriles y apolíneos, con elementos de tipo lunar o matriarcal: “la tradición celta podría considerarse probablemente como uno de los ‘puntos de unión’ de la tradición atlante con la hiperbórea, después del final del período secundario en que la tradición atlante representó la forma predominante y como el sustituto del centro original ya inaccesible para la humanidad ordinaria” (René Guénon). Según algunas teorías los íberos surgieron de un mismo sustrato o matriz genética indoeuropea de la que surgiría también lo céltico, pero que estaban en maridaje o simbiosis con el sustrato de los pueblos megalíticos del Neolítico que rendían culto a Damas de poder o a la Gran Madre. Al respecto nuestro frater y Doctor en Historia Sr. Gonzalo Rodríguez García nos dice: “Las culturas europeas de la Edad del Hierro generaron un universo ritual que vinculado a las cofradías guerreras, hacía de la magia y la licantropía un elemento esencial de su tradición. Dicha magia del “Guerrero Lobo” siendo conocida mayormente a través de la cultura vikinga, será sin embargo también rastreable en la antigua Hispania prerromana. Celtas, Iberos y Celtíberos parecerán conocer así de los ritos del “furor berserk”, si bien muchos siglos antes de que éstos se recogieran en las sagas escandinavas…

   Concretamente el mundo ibérico nos legará en este sentido un fascinante vaso litúrgico de alrededor del siglo II a.C. que directamente, parecerá apuntar al ceremonial del “Guerrero Lobo”: enmarcado en un paraje de naturaleza salvaje señalado con árboles y centauros, dentro de un círculo alrededor del cual parece darse una danza ritual, una cabeza de lobo surgida como de un nido de serpientes, devora o quizás encapucha una cabeza humana. Todo un mensaje para aquel que apurase el vaso hasta la última gota y contemplara desde el fondo del mismo, aquello que quizás había venido a buscar…

Una pieza casi única en el registro arqueológico europeo, conservada hoy día en el Museo Arqueológico Nacional, y que parecerá indicarnos en las raíces ibéricas de España, la llamada a la magia guerrera de la licantropía…” Su tesis doctoral “LA TRADICIÓN GUERRERA EN LA HISPANIA CÉLTICA” es una auténtica joya que todo camarada y disidente debería de leer y de tener en su biblioteca particular.