Julius Evola. Septentrionis Lux


LA ETAPA FILOSÓFICA DE EVOLA: INFLUENCIAS
julio 21, 2017, 1:44 pm
Filed under: Cultura y pensamiento, Eduard Alcántara, Julius Evola

Tras una primera etapa vanguardista-dadaísta en la que un joven Evola adhiere a corrientes artísticos que pretenden romper con los cánones morales y de comportamiento consustanciales a un modo de vida burgués el maestro italiano se adentra en otra etapa diferente -la filosófica, durante los años 20 de la pasada centuria- en la que por la vía de las herramientas propias de la filosofía busca configurar un tipo de hombre soberano de sí mismo: “el gran autarca”, en sus propias palabras; un tipo de hombre liberado de las ataduras psíquicas y físicas propias que subyugan al hombre común. Para delinearlo dará especial importancia a los aportes, sobre todo -pero no únicamente- de tres filósofos: Friedrich Nietzsche, Otto Weininger y Carlo Michelstaedter.

De Nietzsche hará suyo ese impulso por superar la alicorta moral burguesa utilitarista y la moral del esclavo que representa el judeocristianismo, incapacitantes, ambos, a la hora de pretender dar a luz a un tipo de hombre descondicionado de frustraciones, de dogmas acomplejantes como el del pecado original, de sentimientos de culpabilidad, de pavores, de vida mediocre y pragmática …de dar a la luz al ‘señor de sí mismo’; expresión que rescata Evola del taoísmo.

Del austríaco Weininger valora, de manera especial, su libro “Sexo y carácter”, en el que realiza una más que acertada caracterización sobre las diferencias psíquicas existentes entre ambos sexos. Evola acabará, posteriormente en su definitiva etapa Tradicional, otorgándole a la Espiritualidad marcada por lo que él denomina como ‘luz del norte’ la denominación de ‘Espiritualidad solar y viril’, debido al insoslayable aspecto activo que supone la búsqueda del descondicionamiento, del conocimiento de los planos Superiores de la realidad y del Despertar a lo Eterno e Inmutable. Por el contrario tildará de ‘religiosidad femenina y lunar’ a esa otra manera de mirar hacia lo Alto que calificará como propia de la ‘luz del sur’ y que no concibe más que la fe y la creencia -pasivas ambas- en lo Trascendente.

Del italiano Michelstaedter tomará buena nota de lo expuesto por éste en su obra “La persuasión y la retórica”, en la cual escribe que la ‘retórica’ supone aquella tendencia a resignarse y adaptarse a los patrones morales y de comportamiento que imponen los convencionalismos sociales; el ‘homo vulgaris’ denunciado por Evola sería fiel a este patrón de la ‘retórica’. En cambio, la ‘persuasión’ es la actitud que lleva a la auto-posesión, a no depender de ningún factor externo, a no estar sometido a nada ajeno a uno, a convertirse -en definitiva- en ese ‘señor de sí mismo’ del que se hablaba líneas arriba. La persuasión, nos dice Michelstaedter, se logra viviendo cada momento como si fuese el último por tal de superar ese miedo a la muerte que llevará a -citando nuevamente a Evola- ‘un tipo de hombre diferenciado’ a superar miedos y pavores incapacitantes que impiden la consecución de lo que el maestro romano denominó un ‘tipo de hombre descondicionado’.

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com



PROGRESISTAS
julio 19, 2017, 10:41 am
Filed under: Cultura y pensamiento, Eduard Alcántara, Metapolítica

Son hoy inmensa mayoría las que quieren ser calificados como de ‘progresistas’. Ser progresista es lo que vende. Ser progresista es ser alguien “avanzado”, alguien que (así se cree) busca la mejora de sus congéneres y de la sociedad en la que vive. No todos de entre esta mayoritaria masa de progresistas asumen también el que se los denomine ‘progres’, pues este término queda como más escorado hacia posiciones políticamente de izquierdas y resulta que bastantes de los que no le hacen ascos a la denominación de ‘progresistas’ se identifican con la derecha liberal y, por ello, no suelen sentirse cómodos con el vocablo ‘progres’.

Pocos se arriesgan a rechazar el ser considerados como progresistas pues aun cuando a unos pocos no les agradase dicho término lo asumirían porque de no admitirlo para sí correrían el riesgo de ser tachados de lo que se considera su antónimo, esto es, de retrógrados …o de carcas o de reaccionarios u oscurantistas. ¿Quién sería capaz de cargar con semejante baldón? ¿Quién quiere ser condenado al ostracismo si alguien le define con semejante léxico? ¿Quién quiere recibir los anatemas de los políticamente correctos y ser silenciado por éstos? ¿Quién quiere que, por este motivo, sus opiniones sean vilipendiadas o ignoradas y censuradas de antemano?

Se le tiene tanto miedo a que caigan sobre uno esas denominaciones incapacitantes que pocos osan poner en tela de juicio o simplemente poner a estudio las reales connotaciones de lo que representa el progresismo.

¿y qué es el progresismo? Pues el progresismo no es otra cosa que la aceptación de las dinámicas sociales, políticas, culturales y morales que suceden desde que el mundo moderno (como antítesis del Mundo Tradicional) empezó a consolidarse en el discurrir de los tiempos. Es la asunción del devenir de la humanidad en los últimos siglos. Es, concretando, la aceptación de la tendencia a la amputación de una de las tres dimensiones que conforman el ser humano (formado por cuerpo, alma o mente y Espíritu): la amputación de su dimensión Trascendente. Es la aceptación del proceso de desarraigo del hombre, al cual la Revolución Industrial arrancó del campo y lo incrustó en el anonimato de las metrópolis; proceso que llevó a la disgregación en urbes diferentes de  unos clanes familiares que le otorgaban consistencia, base y organicidad a las comunidades. Es la aceptación de que el hombre haya sido convertido en un engranaje más del mecanicista sistema de producción y consumo, en el conjunto alienante de un mundo industrializado y mecanizado. Es la aceptación de la supresión de todos los cuerpos intermedios que en una sociedad de tipo Tradicional existían entre las estructuras estatales y la persona …cuerpos intermedios que integraban la vida del hombre en el conjunto de la comunidad y que hacían de ésta un todo orgánico, vertebrado y estructurado. Es la aceptación, por la anterior deriva inorgánica, de la transformación de la persona en individuo intercambiable por otro individuo cualquiera por el hecho de no diferenciarse en nada el uno con respecto al otro, pues ya ha perdido su pertenencia a un oficio determinado, a una institución concreta, a una cofradía en especial, a una hermandad determinada o a un gremio o corporación específicos (no hay ya pertenencia ni función que valgan: el individuo-átomo ha sido despersonalizado y enajenado y ahora fácilmente podrá ser utilizado, explotado, lobotomizado y programado como el Establishment crea oportuno para aumentar sus réditos o sus oscuros planes mundialistas). El progresismo es, en definitiva, la aceptación de la degradación del hombre.

¡Hagamos un mínimo de reflexión!: ¿Es todo esto lo que queremos defender? ¿Seguimos entestados en declararnos progresistas y defender, a capa y espada, el progresismo? ¿Debe ser el progresismo el Sancta Sanctorum incuestionable de nuestros tiempos modernos? ¿A la puesta en marcha y consolidación de estos procesos disolventes, que se acaban de enunciar, se los considera ‘progresar’? ¿Estamos realmente progresando y evolucionando o, en realidad, estamos involucionando?

 

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com



¿CONSUMISMO O DECRECIMIENTO?

La principal preocupación de las sociedades capitalistas se centra en las crisis económicas, las alteraciones que éstas puedan provocar y la manera de salir de ellas. Las alteraciones que puedan provocar sólo les preocupa a sus gestores por si pudiesen, éstas, repercutir en brotes de descontento social que pudieran llegar a desestabilizar las dichas sociedades o por si la pérdida de puestos de trabajo o de poder adquisitivo de los afectados por ellas pudiesen dar al traste con los índices de consumo deseables y, pudiesen, por tanto, debilitar el tejido productivo.

No existe para el Establishment especial preocupación que la que representan este tipo de crisis: las económicas. Las crisis políticas que afectan a los partidos que lo sustentan no le suponen especial trascendencia si el poder político no corre riesgo de caer en alguna opción política realmente alternativa al mencionado Establishment. ¡Y no hablemos de las crisis de valores…! Éstas últimas le traen sencillamente al pairo con tal de que el individuo-masa gregario que han configurado no ponga en cuestión el Sistema de Valores Dominantes y, al no hacerlo, siga sirviendo de sustento, con su autómata accionar, al engranaje de producción-consumo.

El discurso que los gobiernos mantienen a la hora de analizar si las cosas van bien se reduce a parámetros meramente económicos y a examinar si el consumo de las familias ha aumentado o disminuido …si ha aumentado es síntoma -bajo su óptica- de que la economía va bien y si la economía va bien –a sus reduccionistas ojos- todo va bien. Y es que, sumergidos ya en plena postmodernidad, la economía domina la vida de los pueblos …una economía que hace mucho que suplantó el papel rector que debería tener la política y se colocó, por tanto, por encima de ésta para hacerla bailar al son de sus dictados. En este orden de cosas el hombre que se ha ido plasmando es el homo oeconomicus.

Vista la deriva que, en los tiempos nuestros, la economía ha tomado habría que plantearse si no se deberían cuestionar los mismos basamentos de nuestras sociedades, pues si el aumento del consumo es, para éstas, lo más importante no se está haciendo otra cosa que incentivar el crecimiento descontrolado de ese monstruo que es el consumismo. Y si el consumismo es el rey de la forma de vida de nuestros desangelados conciudadanos es porque la producción de bienes (de todo tipo, aun de fútiles y a menudo innecesarios) no para de aumentar. Pero ¿es deseable este aumento de la producción; aumento que no conoce límites? ¿Es deseable el crecimiento ilimitado de la economía? ¿o, por contra, éste presenta serios inconvenientes y consecuencias que pueden resultar irreversibles? ¿Es deseable seguir expoliando los recursos del planeta? ¿Se debe seguir atentando contra el equilibrio de la naturaleza? ¿Debemos seguir contaminando este hogar nuestro que es la Tierra? Sin duda las respuestas a estas preguntas, para un hombre cuerdo, deberían ser negativas; si no es que la ceguera o el masoquismo (atentando contra el planeta atentamos como nosotros) hayan trastocado seriamente esa cordura y el sentido común.

El consumismo no sólo tiene repercusiones, como las relacionadas, en el plano físico (en la naturaleza o en la salud) sino que también acarrea consecuencias en el plano mental …consecuencias que degradan el modus vivendi del depauperado hombrecillo moderno (y, ya más concretamente, postmoderno) ya que lo hacen esclavo del más burdo y, atrofiado hasta la exageración, materialismo (el cual reduce al hombre a su componente físico-psíquico y le mutila su dimensión Trascendente). Además lo convierte en un ser compulsivo. Su compulsión por consumir, su delirio por comprar y poseer le provoca una ansiedad que no le deja vivir y no le permite mantener la mente sosegada y que, por otro lado, se troca en insatisfacción cuando no puede ser saciada esta pulsión consumista o se transforma en una nueva irreprimible agitación cuando ya ha sido saciada por cuanto se desea poseer, de inmediato, algo nuevo. Que estos estados continuados de alteración mental lleven a crisis de ansiedad y estados de depresión a nadie ha, pues, de extrañarle.

Visto lo expuesto ¿es deseable mantener este desorden de cosas? ¿o se deberían cambiar muchas de las piedras angulares sobre las que se ha ido edificando esta anómala concepción de la vida? ¿Lo esencial de la vida debe ser el poseer o, por el contrario, la búsqueda del ser? ¿Debemos ser valorados por lo que tenemos o deberíamos serlo por lo que somos? ¿Es más rico el que más posee o el que menos necesidades tiene?

Deberíamos, igualmente, plantearnos si el crecimiento económico debe ser un dogma incuestionable y si deberíamos, tal como propuso hace algunos años Alain de Benoist, pugnar, por el contrario, por el decrecimiento económico… Un nuevo paradigma vital basado en la austeridad, el autocontrol, el autodominio y el poseer no más de lo necesario seguramente solucionaría muchos de los males que amenazan a la Tierra y al armónico existir del hombre.

Y no cabe duda de que para que esta reversión tuviera lugar la economía debería volver a ocupar el papel subordinado que ante la política tuvo siempre en cualquier agrupamiento humano no anómalo; esto es, en cualquier agrupamiento humano de tipo Tradicional. La política, pues, debería (iluminada por una visión Superior de la existencia) dirigir a la economía y no al revés tal como acontece a día de hoy. Deberíase acabar con (en palabras de Julius Evola) el ‘demon de la economía’ que aliena y embrutece al hombre moderno.

 

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com



ROSTRO Y MÁSCARA DEL ESPIRITUALISMO CONTEMPORÁNEO
abril 10, 2017, 12:04 am
Filed under: Eduard Alcántara, Espiritualidad, Metafísica, Tradición

Hemos comentado con personas varias y en momentos diferentes ciertos aspectos sobre el fondo de algunos personajes o grupos que el lector no avesado podría creer tratarse de autores o grupos de obediencia Tradicionalista cuando, por el contrario, se trata de pensadores o de grupos marcadamente antitradicionales que a menudo confunden el esoterismo con lo paranormal, con lo mental y lo psíquico si no con el subconsciente. Es por esto que hemos querido titular este recopilatorio con el mismo título de la obra en la que Evola denunció, en 1.932, ciertas corrientes de falsa espiritualidad.

Asimismo vertimos unos comentarios de dos autores que en lugar de hallarse en esta aparente línea pseudoespiritualista pudieron haber mostrado ciertas vetas de bien dirigida Espiritualidad.

 

RUDOLF STEINER

Ante corrientes, como la teosofía de Madame Blavatsky, tan insostenibles desde un punto de vista Tradicional ha habido quienes, desde posiciones que sinceramente pugnan por poner tierra de por medio con el Sistema de Valores Imperante, han querido ver en el antroposofismo de Rudolf Steiner algo bien alejado de tanto aspecto problemático como presenta el teosofismo y algo que, en esta ocasión sí, no sería una espuria corriente más de la falsa “espiritualidad” que irrumpió ya en la segunda mitad del s. XIX y que continuó bien pujante durante las primeras décadas del siglo pasado; algo, en definitiva, distinto. Personalidades reputadas en su oposición al Establishment como Massimo Scaligero fueron alumnos (fue alumno) del antropósofo Giovanni Colonna di Cesarò, uno de los colaboradores del Gruppo di Ur que en las postrimerías de los años ’20 del S. XX se constituyó bajo la batuta de Julius Evola y de Arturo Reghini. Circunstancias como éstas a alguno le han animado a creer que la antroposofía no bebía de las aguas turbias de los subproductos engendrados por la Revolución Francesa, pero la realidad es otra bien diferente tal como nos lo expone el mismo Evola en su obra “Rostro y máscara del espiritualismo contemporáneo” (1.932), pues al margen, nos dice éste, de lo positivo que representa el que Steiner considere la necesidad de una ciencia de lo Suprasensible (1) que no dé cancha, como tal, en este terreno del Conocimiento Sacro, a la imaginación y a las ocurrencias, al margen, señalábamos, de este apunte positivo nos topamos con otros negativos que nos hacen darnos de bruces con los lugares comunes del humanismo antropocentrista y de las ilustradas Declaraciones Universales de los Derechos Humanos.  Así, en esta línea, defiende Steiner que el desarrollo de las energías naturales y sobrenaturales del hombre deben focalizarse en pos del progreso y bienestar de la humanidad y que, ante este fin primordial, aquél que haya llegado a altas cotas de transformación interior debe incluso renunciar al nirvana, al Despertar, a la Gnosis de lo Eterno e Incondicionado y a la Identificación de su ser con el mismo Principio Primero Imperecedero. El fin, pues, de toda auténtica doctrina Sapiencial queda relegado y subordinado a un objetivo meramente inmanentista de corte humanista.

Steiner hace suyo uno de los pilares fundamentales de la modernidad cual es la idea de progreso, tan de la mano éste como va del antitradicional evolucionismo (2). El mismo descendimiento de Cristo, su manifestación en el mundo, formaría parte de un proceso evolutivo que contemplaría -por mor de una ley fatal y predeterminada (3)- no sólo el evolucionismo darwinista sino que incluso concebiría una suerte de evolucionismo de dimensión quasi planetaria que habría tenido como uno de sus principales hitos el dicho descendimiento de Cristo, a partir del cual lo divino pasa a formar parte de lo humano, cosa que no habría acaecido hasta ese momento y que probaría esa evolución de la que el hombre no sería ajeno, pues antes de que ocurriera esa manifestación de Cristo el hombre no habría poseído Espíritu (la dimensión Trascendente) y éste hallaríase situado fuera de él: en los dioses.

 

NOTAS:

(1) Consúltese nuestro “Ciencia sacra y conocimiento” en https://septentrionis.wordpress.com/2009/07/05/ciencia-sacra-y-conocimiento/

(2) “Contra el darwinismo”: https://septentrionis.wordpress.com/2009/02/19/contra-el-darwinismo/

(3) A propósito del fatalismo se puede consultar el capítulo III de nuestra obra “Reflexiones contra la modernidad”, Ediciones Camzo. El mismo también se puede leer en “Evola contra el fatalismo”: https://septentrionis.wordpress.com/2010/08/19/evola-frente-al-fatalismo/

 

SAMUEL AUN WEOR

Suponemos que desmontar el camino “reencarnacionista” (1) de Samel Aun Weor puede llegar a ser traumático para sus seguidores, pero con la lectura del Bardo Thödol (libro tibetano de los muertos) se desmoronaría, como un castillo de naipes, ese fantasioso periplo “reencarnacionista”, del que dice haber sido sujeto Aun Weor, que pasa, entre otras muchas, por figuras como la del militar que luchó al lado del Emperador Alejandro Magno, como la del mismísimo Julio César, como la de Thomas de Kempis o como la del español Marqués Juan Conrado quemado por orden de Tomás De Torquemada.

Por otro lado sus bases doctrinales son del todo antitradicionales: teosofismo, antroposofismo,… No estaría de más que sus fieles leyesen obras como “El Teosofismo. Historia de una Seudoreligión” (Guénon) o “Rostro y máscara de la espiritualidad contemporánea” (Evola).

De infantil, de esa pseudoespiritualidad new age y de secta ufologista tiene el tufillo eso de que Samael Aun Weor es “el nombre del Arcángel, regente del planeta Marte”, que se logró encarnar en un soporte físico llamado  Víctor Manuel Gómez Rodríguez. Y también a new age y a la Blavatsky (inventora de ´razas matrices´) nos huelen sus elucubraciones sobre “la raza coradi que aparecerá tras la desaparición de la raza aria”.

NOTAS:

(1) Remitimos a nuestra “La ilusión reencarnacionista”: https://septentrionis.wordpress.com/2009/02/08/la-ilusion-reencarnacionista/

 

KRISHNAMURTI

Evola reconoce en Krishnamurti expresiones que prometen y que parecen que lo sitúen en la vía adecuada. Pero enseguida nos pone en alerta sobre la ambigüedad de lo que afirma. Ambigüedad que, por ejemplo, se refleja al hablar de la necesidad de liberarse de lo condicionante sin definir cuál es el objetivo final de dicho descondicionamiento.

El maestro italiano también nos avisa de la ruptura de Krishnamurti con la Tradición al no admitir -el indio-  vías prefijadas a seguir en los procesos internos que él propone. Parece que en la mente de Krishnamurti lo espontáneo tendría mucho que decir en dichos procesos liberadores internos; lo cual, entre otras razones, lo sitúa dentro del neomisticismo. Así nos dice Evola que para Krishnamurti:

“Cuando caen por tierra todas las barreras, cuando no hay nada en nosotros que sea determinado por el pasado o por lo ya conocido, nada que tienda hacia algo, en ese momento podría tenerse conocimiento del verdadero sí, la aparición de lo que Krishnamurti alguna vez llama  ´lo desconocido´, como un hecho espontáneo y con carácter de imprevisto, y no como el ´resultado´ de una disciplina, de un método y de una iniciativa del yo.”

Y en el mismo sentido, sobre lo antitradicional y lo espontaneísta de la doctrina del autor indio,  Evola nos escribe que: “en una declaración reciente incluyó al mismo zen (junto con el hinduismo, con el método cristiano y con ´todos los sistemas´) entre las ´patrañas´, diciendo que una mente que se ejercita en base a cualquier sistema o método ´es incapaz de comprender lo que es verdadero´.”

Otra crítica que le realiza tiene que ver con aquello de echarle perlas a los cerdos o con aquello otro de sentarse (quien no ha visto la Luz) en el asiento peligroso; en el que sería inmediatamente fulminado. Concretamente  Evola nos empieza por recordar una enseñanza hinduista que reza así: “Que el sabio no turbe con su sabiduría la mente de los ignorantes”. Para seguidamente ponernos sobre aviso de lo problemático de: “Venir a proponer ideas, que son verdaderas, si acaso, al nivel de un verdadero ´liberado´, a aquellos desorientados que, como los hombres modernos, tienen demasiados incentivos que los lanzan al caos y a la anarquía, no es ciertamente una cosa sabia.(…) Parece que Krishnamurti no se preocupa de esto: incita democráticamente a todos a la gran rebelión y no a aquellos pocos para quienes solamente ella puede ser saludable y verdaderamente liberadora.”

 

GUSTAV MEYRINK-ALEISTER CROWLEY

El caso representado por Gustav Meyrink puede ser parecido al de Aleister Crowley, en el que las apariencias conformadas por las experiencias y por los simbolismos que utilizó le catalogaron, rápidamente, -antes los ojos de la moral pequeño burguesa- como un completo satanista. Sin embargo hay unos leit motiv en sus obras (“el hombre es una estrella…”) que parecen que miran hacia lo Alto. Suponemos que en la obra de Meyrink las turbulencias, situaciones desgarradas y desgarradoras y lugares angustiosos que son descritos no deben ser bien comprendidos por ciertas mentes bienpensantes. En lugar de cortocircuitos al orden moral existente con el objetivo de aspirar a percibir estados de conciencia diferentes a los ordinarios habrá quien no vea más que el actuar de fuerzas deletéreas y disolventes. En mentes cercanas a religiones lunares y de moralidad agobiante típicas de la luz del sur resultarán dífíciles de asimilar y de aceptar esos golpes a la moralidad que tan próximos se hallan a la doctrina de ´cabalgar el tigre´, en la cual todo lo que es disolvente para el común de los mortales puede ser utilizado provechosamente para el que se quiere descondicionar.

 

CARL GUSTAV JUNG

Los hay quienes desde sus inquietudes espirituales se han asido a las tesis de Jung de forma casi entusiasta al considerarle como una de las escasas mentes privilegiadas que, entre tanto intelectual de renombre de talle materialista y/o positivista, entendió, supuestamente, de otro tipo de Realidades de orden Superior. Sin embargo andan bien errados al creer esto, ya que todos aquellos arquetipos irreductibles de los que habla Jung no serían más que productos de lo ínfero y no de lo Superior, pues en el sistema del psicoanalista suizo dichos arquetipos emanan del “insconciente colectivo” (fuente de suministro del inconsciente personal), esto es, de lo ínfero del ser humano (y que éste debería domeñar en el seno de un genuino sentido de la Espiritualidad) y no emanan, como debería ser, de lo que de Superior dicho ser humano tiene.

Para Jung los mismos mitos no reflejarían Realidades Trascendentes y Supraconscientes (además de valores perennes) sino que serían productos emanados a partir de esos arquetipos que, según este autor, anidan en el “inconsciente colectivo” de la humanidad.

Si se habla de “insconsciente colectivo” se debería, desde la óptica de la Tradición, pensar que más que de mero psiquismo (al que sí corresponde el inconsciente personal; aunque no tanto el concebido por Jung, ya que para este autor el inconsciente personal sería, como hemos señalado, emanación del colectivo), si se habla, decíamos, de “inconsciente colectivo, se debería hablar de algo parecido a una especie de totem o demon indiferenciado e indiscriminado (pues es referido a toda la humanidad sin distinción de razas o estirpes) que imprime una determinada impronta colectiva y gregaria fatalmente determinante del actuar del hombre y coartante del principio Tradicional de la libertad humana consistente en buscar o no el camino de la realización interior Liberadora. No se olvide, como dato ilustrativo, que en las vías de ultratumba que concibe la Tradición la integración del alma (psique) del fallecido en el totem o demon común a su estirpe se halla en lo que el hinduismo denominó como pitra-yâna (vía de los antepasados) que espera a los más (los que no han superado los condicionantes propios del sâmsara o mundo del devenir) ante la vía de la Liberación a la que pueden acceder unos pocos seres de cualificación y aptitud superiores, que correspondería al dêva-yâna (o vía de los dioses).

 

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com

 



“El Hombre de la Tradición” (conferencia)
abril 9, 2017, 3:15 pm
Filed under: Eduard Alcántara, Espiritualidad, Metafísica, Tradición

Nuestros amigos de la Legiâo Vertical han considerado el publicarnos la conferencia que hace unos años pronunciamos sobre “El Hombre de la Tradición”:

http://legiaovertical.blogspot.com.es/2017/04/o-homem-da-tradicao-conferencia-de.html

 



Audio de la conferencia “El orígen hiperbóreo de la Espiritualidad Solar: los indoeuropeos como herederos de las gentes boreales”
marzo 25, 2017, 12:33 am
Filed under: Sin categoría

En el siguiente enlace se nos abrirá una página que nos permitirá descargar (presionando el botón “descargar de todos modos”) el audio de una conferencia que impartimos, invitados por nuestros amigos de Laiesken, a principios de este año bajo el título “El orígen hiperbóreo de la Espiritualidad Solar: los indoeuropeos como herederos de las gentes boreales” . Tras descargarla podremos escucharla sin ningún problema. Problemas técnicos impidieron la grabación del final de la misma, así como del enriquecedor turno de preguntas y la también jugosa tertulia posteriores. Aun así casi toda la conferencia se halla a disposición de los miembros de este foro en el enlace disponible.

Hemos de decir que entre los anfitriones a dicha conferencia contamos con nuestro coforista Pep, con el que también realiza una fructífera labor algún otro de nuestros foristas. Labor que, con rigor y constancia, abarca el plano del cuerpo, el del alma y el del Espíritu.

De nuestra intervención sólo faltó grabarse el diferente modo con el que encaran lo sobrenatural (o, citando un término acuñado por nuestro forista Gonzalo Rodríguez, ‘preternatural’) los pueblos mongoloides (muy dados, siempre fueron, al totemismo) y los pueblos de raza negra (más inclinados al animismo).

Matizamos algún pequeño lapsus lingue en nuestra intervención, como cuando al querer hablar de la ‘Cultura de la cerámica cordada’ o ‘Cultura del hacha de guerra o hacha de doble filo” lo hicimos de la ‘Cultura de los vasos campaniformes’. Antes de ellas se dieron la ‘Cultura de los vasos de embudo’ (Ertebolle-Ellenberk: vagina gentum de los diferentes pueblos indoeuropeos posteriores) y la ‘Cultura de las ánforas globulares’.

https://drive.google.com/uc?id=0B-8n8KksGzbIMVdxYy1HQlRZRmM&export=download

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com

 

 



LOS HÉROES: MITAD DIOSES MITAD HOMBRES
marzo 19, 2017, 10:13 pm
Filed under: Eduard Alcántara, Espiritualidad, Metafísica, Tradición

Todas las tradiciones sapienciales han sabido ver en el hombre ese potencial espiritual que anida en su fuero interno, como formando parte de su misma esencia. Por mor de ese entender el cosmos como el resultado de la manifestación del Principio Primero Inmanifestado y Eterno esas tradiciones sacras han concebido siempre que esa figura clave de la dicha manifestación cual es el hombre es portadora de la esencia misma de ese Principio Supremo e Imperecedero. Por ello han sostenido que el ser humano la alberga cual si se tratase de una especie de semilla que no ha germinado pero que podría hacerlo si así su portador se lo propusiese. Hemos, pues, de considerar que se halla en estado latente, cual si de una larva se tratase. Que pase de potencia a acto depende del uso que haga el hombre de su libertad; de esa libertad que lo puede Liberar (en sentido Absoluto) o que, por el contrario, lo perpetúa en la rueda del devenir.

El Primer Principio o -acordándonos de la tradición hinduista- Brahman se manifestó, decíamos, formando el cosmos y lo hizo, señalábamos, alargando su misma esencia como Atman en el hombre, pero también se manifestó como fuerzas sutiles que armonizan el mundo manifestado y armonizan ese microcosmos que es el hombre mismo, así como dando lugar a otras formas de vida -animal, vegetal,…- y materializándose, asimismo, en el reino mineral y en el mundo, en definitiva, físico …plano físico que, junto al psíquico, también es constitutivo del hombre.

Del uso que haga el ser humano de su libertad dependerá, decíamos líneas más arriba, que consiga despertar de su letargo ese -al decir de los rosacruces- ‘átomo crístico’ Eterno haciéndolo, así, desasirse de la ignorancia (avidja) que esa semilla divina padece desde que periclitó la Edad de Oro propia de la Tradición Primordial o, por el contrario, que perpetúe ese sueño y no le quede, al hombre, otra que vivir sumido en el único plano de la existencia que le queda: el físico-mental.

Los mitos de todas los ciclos tradicionales han hablado siempre de seres semidivinos que lo eran por ser hijos de un dios y una humana o de una diosa y de un humano. Seres que ignoraban su ascendencia divina y tan sólo conocían su filiación humana. Si eran capaces de descubrir su lado divino poniéndose a prueba en situaciones límite su camino quedaba, en ese momento, trazado hacia la Conquista de la Inmortalidad y pasaban, así, a convertirse en Héroes.

El mito nos ofrece la figura del semidiós para que el hombre mejor entienda que él mismo también comparte esa doble naturaleza: por un lado la mortal y caduca (la físico-psíquica) y, por otro lado, la perenne e incorruptible. En su mano estará, pues, que su alma su suma en el psiquismo y, en parte, perezca tras el óbito, y, en parte, no le quede otra opción que perpetuarse en ‘el ciclo de la generación’ o que ella, por el contrario, opte -como los Héroes mitológicos- por el camino de su Espiritualización y, tras el fallecimiento, pueda apuntar hacia el camino que le lleve a su total Liberalización.

 

eduard_alcantara@hotmail.com

Eduard Alcántara