Julius Evola. Septentrionis Lux


La Europa de las etnias
febrero 19, 2009, 9:51 pm
Filed under: Cultura y pensamiento, Eduard Alcántara

Bajo esta denominación hay quien ha pretendido trazar el mapa de lo que habría de ser Europa una vez hubiera empezado a seguir el rumbo marcado por su auténtica y ancestral esencia y tras conseguir su unificación política. Mapa que desharía todos los Estados existentes en la actualidad y que, en definitiva y para entendernos diáfanamente, no dejaría títere con cabeza.

El modelo de esta futurible configuración de Europa se encontró tras la II Guerra Mundial y habría sido delineado por algún/os miembro/s de las S.S. a título individual y personal, pese a lo cual más de uno ha querido darle carácter de oficialidad. Nosotros le oponemos frontal oposición a dicho esbozo por variadas razones:

Primeramente porque habría que precisar qué es lo que se entiende por etnia. Nosotros por etnias entendemos a los diferentes grupos humanos en que se divide una raza y que presentan una serie de peculiaridades físicas y culturales que los distinguen entre sí; sin menoscabo, por supuesto, de las características, más generales, comunes a todos ellos que los integran dentro del mismo tronco racial.

Definido lo cual, en Europa encontramos tres grandes etnias y algunas otras más de menor peso cuantitativo. Las tres grandes, en las que nos vamos a centrar, son la nórdicogermánica, la eslava y otra que vamos a definir con el nombre de atlántica y que a menudo es denominada como mediterráneolatina.

Entendemos por atlántica la heredera de los pueblos celtas y protoceltas, que se asentaron mayoritariamente en zonas situadas en la fachada atlántica de nuestro continente, e incluso podríamos añadir a la heredera de los íberos que se asentaron básicamente en el litoral mediterráneo de la Península Ibérica.

Existían, entre celtas e íberos, un buen número de semejanzas culturales y hasta físicas -como la forma craneal- como para poder agruparlos dentro de una misma familia étnica. Ello facilitó la fusión que, al decir de muchos autores, se plasmó entre ambos pueblos en gran parte de la Meseta Central de la Península; aunque otros hablan tan solo de traspasos culturales como lo sería la adopción, por parte de los celtas del mencionado altiplano, del alfabeto íbero.

No es éste sitio donde dejar bien patente la adscripción indoeuropea de los íberos. De este menester ya nos encargamos en otro artículo titulado Los íberos, príncipes de Occidente.

No nos satisface en demasía el término mediterráneolatino porque los pueblos que actualmente habitan en las áreas próximas a la cuenca norte del Mediterráneo son descendientes de etnias diversas, no de una sola. Así, por ejemplo, los antiguos romanos tendrían su origen, especialmente, en pueblos germánicos. O la antigua civilización griega la conformaron los aqueos de origen, también, germánico o los dorios de extracción, según algunos estudiosos, celta. O croatas o eslovenos que pertenecen al grupo eslavo.

Definido el significado de etnia y definidas cuáles son las tres grandes etnias que pueblan nuestro continente nos preguntamos :¿se ajusta en algo a la realidad el controvertido mapa de la Europa de las etnias? La respuesta es no. ¿Es posible reestructurar nuestro continente bajo esta denominación? También creemos que no, puesto que si quisiéramos plasmarlo a la realidad deberíamos , por un lado, englobar dentro de la nórdicogermánica a países como los escandinavos, Alemania, Austria, Dinamarca, Holanda, Flandes, Islandia o Inglaterra. Por otro, dentro de la eslava, a polacos, rusos, ucranianos, eslovacos, checos, serbios, croatas o eslovenos. Y, por último, dentro de la altántica a irlandeses, franceses, valones, portugueses o españoles. Habría, por supuesto, que considerar otra u otras donde incluir, por ejemplo, a finlandeses o húngaros.

Bien, hasta aquí tenemos un mapa con tres grandes delimitaciones factibles, y que en nada se asemeja a la descomunal amalgama presente en aquel otro tan conflictivo. Pero, desgraciadamente las cosas no son tan simples, puesto que la composición étnica de muchos países citados no es tan diáfana como hemos querido exponer o como a algunos les puede parecer, ya que, ¿cómo podemos adscribir a la ligera, pongamos un caso, a la mayoría de los franceses en el subconjunto atlántico si, a pesar del sustrato celta, también experimentaron el aporte étnico de un pueblo germánico como el franco? Si le otorgamos más peso a su componente franco que al galo incluiríamos a Francia dentro de la etnia nórdicogermánica y no habría problemas con Normandía, donde, por su ascendencia vikinga, impera el germánico. Pero si le damos más peso al celta nos encontraríamos con el primer problema.

¿Dónde enmarcaríamos a Escocia, en cuyo territorio andarían muy a la par el sustrato celta de los pictos y el aporte germánico de los anglosajones que la invadieron? Incluso con España, ¿quedaría tan clara su alineación dentro del grupo atlántico o quizás no deberíamos obviar el aporte que recibió de un pueblo con probabilidad germánico como el romano o de otros que lo eran sin discusión como los suevos, alanos o visigodos? ¿O Italia, la integraríamos con los germánicos por la sangre romana, ostrogoda o lombarda que pueda tener o no lo deberíamos hacer debido al sustrato que le llegó, probablemente, de los pueblos del mar -como etruscos, ligures o sículos- que le arribaron tras la desaparición del imperio de un pueblo indoeuropeo como el hitita? ¿Dónde englobamos a los griegos, con los germánicos por el lado aqueo, con los celtas por el dorio, o el aporte posterior de otros pueblos no hace lógico ninguno de estos encuadres? ¿De qué manera dividimos Suiza, con su heterogénea población de orígenes alemán, francés e italiano?

Este mapa de lo que sería la auténtica Europa de las etnias hemos visto que no carece de problemas, pero aquel estrambótico y polémico de la Europa de los galimatías confeccionado durante la II G. M. y que hemos desechado por antiétnico no los resuelve por mucho que atomice nuestro continente, puesto que no nos aclara a qué etnia puede pertenecer, y repetimos un ejemplo, Escocia y además, desmenuza y tritura a un montón de países que sí pertenecen a una misma etnia.

Podríamos observar la cuestión de la Península Ibérica y no podemos por menos que preguntarnos ¿de dónde el susodicho enrevesado mapa ha sacado tantas etnias si, aparte del sustrato íbero que se ubicaba en la cuenca mediterránea y del celta que podría ocupar el resto de la Península, la aportación romana y, sobre todo, visigoda se extendió, con mayor o menor rapidez, por toda la Península? ¿O es que los que lo elaboraron y los que lo defienden tienen un concepto equivocado de lo que significa el término etnia? Para algunos, equivocadamente, el término etnia va indisolublemente asociado al de lengua. No han percibido que el lingüístico es sólo un aspecto del amplio concepto de cultura y, que, en consecuencia, el idioma solo no tiene el peso específico suficiente para conformar una etnia; la cual, además, necesita de un soporte físico determinado y diferenciado. Además, como sucede en el caso de España, si se les otorga, erróneamente, a gallegos, castellanos o catalanes la categoría de grupos étnicos se hace, no nos engañemos, básicamente por el uso de una lengua propia y con este proceder, no lo olvidemos, se están aceptando las consecuencias de la invasión del Islam que hubo de padecerse durante la Edad Media, ya que una de dichas consecuencias fue la fragmentación lingüística que padecieron los diferentes, y aislados, territorios cristianos. De todos modos, el mapa de marras es tan absurdo que hasta Castilla queda dividida. O Alemania…

¿Qué habría, pues, que proponer ante tanto inconveniente como presenta lo que sería un auténtico mapa étnico europeo o ante tanto desafuero como hay en el antiétnico? Pues seguramente, al menos en un principio, cuando se hubiera realizado el sueño de la unidad de la Europa genuina, no se deberían de trastocar en demasía los límites de los Estados actuales, pues de lo contrario estaríamos, de nuevo, encendiendo las mechas de posibles rencillas y disputas entre hermanos de sangre y de cultura. Y es que lo correcto sería ahondar todo lo que se pueda en el espíritu europeísta para, sin dejar en ningún momento de desarrollar las particularidades de todo tipo que anidan entre nuestros pueblos, hacer tomar conciencia del carácter secundario que pueda conllevar el trazado territorial que exista en el seno de nuestro continente.

De todas maneras no está de menos apuntar que el recorrido común que han seguido muchos pueblos a lo largo de algunas o de muchas etapas de su historia no habría que dejarlo en el olvido ni habría que desgajarlo de la realidad territorial, sino que, por el contrario, debería tener un reflejo en la configuración interna del continente unificado.

Creemos que con un profundo sentido de la europeidad irían desvaneciéndose los enconos y conflictos, muchos originados por cuestiones territoriales fronterizas, que todavía perviven entre muchos de los países del viejo continente. En consecuencia, pensamos que – exponiendo situaciones concretas- el gobierno regional francés no pondría ninguna objeción a que, en sus centros de enseñanza y en otras actividades culturales, se les enseñara a sus habitantes del Rosellón y de la Cerdaña, por un lado, o de Alsacia y Lorena, por otro, los pasajes históricos que acontecieron mientras pertenecieron a España, por un lado, y a Alemania, por otro. O, por poner otro ejemplo, el gobierno italiano tampoco pondría reparos en dar a conocer a los pobladores del Subtirol su historia común con Austria y, por supuesto, en promover al máximo todas las manifestaciones culturales autóctonas de la zona.

Estemos todos convencidos de que el despertar a la realidad ilusionante de construir un proyecto común para todos las gentes y pueblos que siempre han tenido a Europa como su hogar primigenio y que compartieron, en tiempos remotos, un origen y, hasta no hace muchos siglos, una cosmovisión comunes representará algo tan excelso y grandioso que cualquier tipo de posible rencilla interna se difuminará como gota en el océano.

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1 comentario so far
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yo quisiera de los paises europeos y con su imagen y que idioma hablan

Comentario por telma canel




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