Julius Evola. Septentrionis Lux


Respuesta a carta de un amigo y camarada
julio 4, 2009, 4:07 pm
Filed under: Ética y valores, La Rata Negra

     Tu misiva, apreciado amigo y camarada, me recordó, en su intencionalidad, al artículo escrito por José Antonio Primo de Rivera y dedicado a D. José Ortega y Gasset “Homenaje y reproche a Ortega”…

     Me dices que el hombre moderno no comparte nuestra común cosmovisión ni nuestros valores y actitudes. Y más aún añadiría: no posee la capacidad crítica y de análisis  que casi todos nosotros, en mayor o menor medida, poseemos  y expresamos ante la realidad social, económica, cultura y política circundante. Se trata de un hombre –el moderno- átono, indiferente, pasivo, cobardón, manipulable y, sobre todo, AMORFO.

     Lo malo no es que esta corrompida y zafia sociedad se mueva al son de pulsiones y pasiones, ya que estas actitudes, si bien alejadas de nuestro estilo, serían prueba de que  este sujeto postmoderno posee motivaciones de algún tipo. Eso sí, motivaciones erradas como podrían ser, por ejemplo, las de un ansia desmedida de satisfacción personal (o, para hablar con más propiedad, subpersonal),  las del egoísmo, las del consumismo,… Pero motivaciones que, por lo menos, no harían de él ese individuo ÁTONO al que nos hemos referido.

     La principal hipótesis que defiendo es que nuestra sociedad se haya anegada en un relativismo atroz y esto me parece, si cabe, aún más grave que lo anterior.

     Este hombre consumista, mero sujeto –pasivo- económico y, por ende, frágil, vanidoso y superficial es lo más totalmente alejado del ideal humano que nosotros perseguimos y por el que luchamos. Pero este sujeto –así lo pienso- es recuperable.

     Sus modelos, su ética y sus parámetros sociales no han sido discernidos ni juzgados por él.

    Este individuo ha delegado irresponsablemente, en un Sistema que, ofreciéndole bagatelas (económicas, sociales, instintivas,…), ha anulado su capacidad de pensar, discernir y elegir libremente. El Fausto del Siglo XXI no ha vendido su alma al Molloch por su afán de inmortalidad, de eterna juventud… No. El hombre moderno ha vendido su alma por: un crédito barato, una semana más de vacaciones o por poder cambiar de coche cada tres años. ¡Estúpido, pero cierto!

     Se trata de alguien vacío, intoxicado por el Sistema y sus medios y aterrado por no significarse –por no aparentar-. Es incapaz de pensar por sí mismo y vive bajo la bota liberticida de lo “políticamente correcto”.

 

     Nuestra lucha –lo dije y me reafirmo- es una lucha por la libertad: para que el hombre actual pueda y deba asumir sus responsabilidades. Ésta es la verdadera libertad. La LIBERTAD (1), así, con mayúsculas y a la que ninguno de nosotros debe temer sino, muy al contrario, anhelar conquistar.

     En base a esa LIBERTAD pienso que cualquier ciudadano –después de cumplir con sus obligaciones para con el Estado y después, por ejemplo, de cubrir las necesidades de su familia- cualquier ciudadano, decía, es libre de disponer de sus bienes materiales, de su dinero, como a bien tenga. No procedería, por el contrario, que ese ciudadano dejara de ejercer sus responsabilidades: descuidando, por ejemplo, a su familia (no cubriera los gastos de colegio, hipoteca, enfermedades,…), en cuyo caso hasta sería de ley la actuación de la Justicia… Nos gustará más o menos en qué se gaste sus legítimos ingresos pero si ha cubierto sus obligaciones con la Hacienda pública y si no descuida sus responsabilidades defiendo la creencia de que con su dinero es Dios.

     Creo que en esto estaremos de acuerdo: no debemos interferir en su libertad y responsabilidad para con su pecunio; reitero una vez más: siempre y cuando sea responsable con sus obligaciones para con la comunidad y para con los suyos.

     Otro cantar es que me desagrade el despilfarro en lo que considero superficialidades: consumismo feroz , ludopatías,…

     Entiendo que el problema nace de un Sistema, como el actual, en el que el hombre se ha convertido en un mero elemento de producción y al cual se le ha anulado la capacidad de elegir, de pensar y de actuar libremente. Por el contrario, en el Estado en el que sueño habrá, obviamente, derechos para todos y deberes de los que nadie –reitero: NADIE- podrá sustraerse.

     De acuerdo con esta filosofía en el Estado en el que sueño habrá que aplicar aquella máxima del fascismo que rezaba así: “Al enemigo… liquidadlo, al desafecto… vigiladlo, al indiferente… la legislación vigente y al amigo… cuidadlo”. Creo que esta máxima expresa con nitidez cómo el Estado velará por los intereses comunes. (Desde luego, y tal como afirmaba D. Miguel de Unamuno, “¡los conversos… a la cola!”)

 

 

    Pienso que es recuperable toda esa masa amorfa y carente de referentes dignos de ser seguidos en que se ha convertido el común de nuestros semejantes. Y eso lo pienso a pesar de que, en nuestro país –en España- legislaciones educativas como la L.O.S.E. o  la L.O.G.S.E. han creado, con demoledora fuerza, ese ser envilecido por lo material y borreguil en lo social. Es muy pesada la losa constituida por muchos años de pésima educación y que ha llevado al alejamiento de valores como los del esfuerzo, el mérito, el discernimiento, la capacidad de tener la iniciativa de elaborar y/o defender posturas propias en todos los ámbitos, el respeto a la verdad, la adhesión a la ley natural, la solidaridad, el respeto a sí mismo, el respeto a la palabra dada,… Esta losa ha cumplido, a la perfección, el objetivo que perseguía este funesto y disolvente Sistema y que no es otro que el de haber moldeado a su gusto individuos-masa que han delegado sus personales responsabilidades en una cuadrilla de políticos tahúres que jamás les harán partícipes en la toma de decisiones.

     De acuerdo estoy en que, por mucho que se adhiera (ese individuo-masa) a unas ideas-fuerza defendidas por nuestro entorno político con fines electoralistas y/o proselitistas, el hecho de acoger en nuestras filas a esa masa despersonalizada, materialista y alienada no nos reportaría, precisamente, nada positivo, ya que resultaría hasta contraproducente por las tensiones y contradicciones que crearía en nuestro discurso, pero en vista a ser posibilista y entendiendo que éstos son hoy nuestros compatriotas (nuestros españolitos) del siglo XXI no debemos cerrar nuestra política a esa mayoría, pero sí deberemos intentar reeducar a la masa en otros parámetros y ahí es donde debe destacar, por ejemplo, con especial relevancia la figura del MAESTRO; figura a la que hay que dignificar ya que la transformación de los valores (o, para mejor definirlos, contravalores) que imperan en esta disolvente sociedad será tarea fundamental, ineludible, prioritaria y vital en el Nuevo Estado que aspiramos a edificar algún día. Familia y Escuela son las instituciones básicas para formar al hombre libre y responsable en el que creemos y por el que luchamos.

    La labor es ardua, pero no imposible. Se trata de una tarea a largo plazo; generación a generación. Nuestro cometido es el de ser como un espejo en el que la sociedad vea, aprecie y construya otros valores que –estamos seguros de ello- son inmensamente más edificantes que los actuales.

    Me gustaría que nosotros tuviésemos la capacidad de llegar al común de la gente, de llegar a ese Juan español al que, pese a todo, le creo capaz de llegar a asumir y compartir los valores que nosotros defendemos, tal como los compartieron, en épocas pretéritas, sus antepasados.

     En estos tiempos únicamente los más aptos, los más formados, los más nobles… en suma, los –anímicamente- más puros deben ser el ejemplo vivificador para los demás: los eugenios de este siglo y/o los Hombres de la Tradición; éstos son los que han de devolver su esencia metafísica a la Nación. El ejemplo, la constancia y la responsabilidad para con las ideas son las mejores bazas para que se pueda (ese Juan español) mirar en ese espejo y para que se consiga, así, dar forma a una filosofía de vida Tradicional y noble, alejada de estos subvalores y de estos degradantes referentes que la actual sociedad adopta.

     Sin medios económicos, mediáticos y políticos son nuestras mejores armas el ejemplo personal y el respeto a los valores de nuestros antecesores.

 

     Reitero mi creencia en que no debemos rechazar al confuso y equivocado hombre moderno por mucho grado de perversión a que hayan llegado sus usos y costumbres. Al contrario, debemos combatir ese alienamiento relativista con nuestro mensaje y ejemplo.

     Nuestra propuesta, que bien podría definirse como redentora, va dirigida a ese sujeto desarraigado de moral y valores, a ese individuo perdido y sin referentes. Nuestra propuesta no debe de quedarse en el deseo de implantar un sistema socio-económico alternativo sino que debe tener diáfana la idea de que conlleva en sí toda una filosofía de vida contrapuesta a la presente y de que se trata de una cosmovisión amplia y generosa que se marca el objetivo de dar respuesta a ese hombre perdido y confuso de nuestro siglo.

     Pena, más que desprecio, es lo que debemos sentir por esas masas alienadas, confusas y faltas de referentes que este demoníaco Sistema partitocrático ha creado con la finalidad de -una vez anuladas, asnadas y acríticas- poder manipularlas, pervertirlas y desarraigarlas.

    Creo firmemente en esa herencia ancestral, en esas voces nunca apagadas –soterradas tal vez- que, en lo más profundo del alma del hombrecillo moderno, nunca se extinguieron y nunca dejaron del todo de oírse. Esas voces de la España eterna, forjadas generación tras generación, que creo que no pueden ser silenciadas por mucha que sea la fuerza de este alienante Sistema.

     Subsiste en una gran parte de la sociedad (pese a lo consumista, hedonista y superficial de sus aspiraciones y de sus existencias) un ansia de Patria, un ansia de defender la vieja piel de toro frente al separatismo galopante y disgregante que la sacude inmisericordemente y considero este ansia como muy positiva y como un paso adelante de cara a la futura regeneración de nuestro alienado individuo-masa, ya que dicho anhelo de Patria representa un aspirar a algún ideal constructivo y de empresa en común que se halla bien alejado de los intereses materialistas y del egoísmo y positivismo que guían su monótona y anodina existencia vegetativa. Lo cual nos hace albergar esperanzas en una posible recuperación de esos compatriotas a base de hacerles pasar por el tamiz de una pedagogía adecuada. Los creo recuperables y dignos si, algún día, se lograra que pudieran formar parte de otro sistema político más eficaz y ético.

 

     Sin que nosotros no seamos depositarios de una fortaleza moral e intelectual clara no creo posible la tarea salvífica, pues los medios con los que cuenta el Sistema son extensos y apabullantes. ¡No desfallecer ni cansarnos frente a la mentira, la ocultación y la demagogia imperantes! Ese hacer frente en soledad a sus medios pervertidores es el baluarte y la fuerza de nuestro mensaje y de nuestra fe.

 

     Despido estas letras con los esperanzadores versos de Ángel María Pascual, que representan una voz de esperanza e ilusión para estos oscuros tiempos:

 

                          En tu propio solar quedaste fuera,

                          Del orbe de tus sueños hacen criba.

                          Pero allí, donde estés, cree y espera.

                          El cielo es limpio y en sus bordes liba

                          claros vinos del Alba, Primavera.

                          Pon arriba tus ojos; siempre arriba.

                        

                 ……………………………………………………….  

 

(1)   Sobre el concepto de libertad y en vistas a otro enfoque interesante transcribo, a  continuación, estas reflexiones vertidas por el gran pensador tradicionalista español del s. XIX Donoso Cortés:

 

     “El hombre es esclavo solamente cuando cae en manos de un usurpador. La libertad vive en pocos hombres y dado que es propuesta impúdicamente a todo el mundo, la trinidad democrática no es más que un engañabobos.

     El hombre es libre cuando no obedece sino a su legítimo dueño. No hay otra esclavitud sino aquélla en que cae el que se sujeta a un tirano ni más tirano que el que ejerce una potestad usurpada ni otra libertad sino la que consiste en la obediencia secundada a potestades legítimas.”

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2 comentarios so far
Deja un comentario

Dices que “Pena, más que desprecio, es lo que debemos sentir por esas masas alienadas, confusas y faltas de referentes”.
¿Acaso sienten pena por nosotros? Donde yo vivo se limpian el culo con Elite que es una marca de papel higienico.

Comentario por Raul Tao

Apreciado Raúl Tao:
No estás falto de razón, pues más que ´pena´ resulta ´penoso´ el estado de aborregamiento bovino y comportamiento compulsivo al que han llegado dichas masas. Es el signo de los tiempos, aunque en las manos del Hombre que opta por la vía Heroica está el intentar cambiarlos.
Creo, en otro orden de cosas, que te confundí en un mensaje reciente con el tal Raúl y envié en un sólo ´pack´ mi respuesta a él y a un comentario tuyo sobre la posibilidad de que ciertos ritos exotéricos pudieran vehiculizar influencias propias del pitra-yana. Al margen de lo que respondí me parece que tu reflexión no carece de cierta enjundia.
Saludos:
Eduard Alcántara

Comentario por septentrionislux




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