Julius Evola. Septentrionis Lux


“Otra” historia de Cataluña
julio 9, 2009, 8:53 pm
Filed under: Eduard Alcántara, Historia

La historia de Cataluña viene sufriendo desde hace algo más de un siglo tal manipulación que lo que se nos ha venido contando como tal podría acabar asemejándose más a la historia de Tanzania o de Papúa-Nueva Guinea que a la verdadera historia de esta tierra hispana.

Desde círculos catalanistas y/o independentistas oficiales o no no se ha parado de tergiversar, de falsear, de silenciar, de magnificar y de trocar la realidad de los aconteceres políticos y sociales, y de sus causas, que se han venido sucediendo en Cataluña a partir, sobre todo, de finales del siglo X d. C

La causa principal de este proceso manipulativo es bien diáfana: promover entre los catalanes sentimientos antiespañoles haciéndoles creer que la historia catalana ha sido siempre la de la lucha continua contra la enemiga, opresiva y sanguinaria España por conseguir la soberania y librarse de ese yugo esclavizante y humillador

Nosotros, en el presente artículo, haremos un rápido recorrido milenario por la historia del Principado catalán, deteniéndonos en algunos episodios puntuales, significativos e importantes a la hora de esclarecer hechos. Por la misma naturaleza de un artículo no podremos, ni es nuestra intención, extendernos en realizar profusas relaciones de datos ni de acontecimientos, sino que trazaremos unas cuantas pinceladas que le den claridad a algunas de aquellas realidades que han sido ennegrecidas o ensombrecidas. 

Antes de llegar al citado s. X no estaría de menos recordar que en la Antigüedad los pueblos íberos que habitaban el territorio de la actual Cataluña no manifestaban rasgos ni costumbres ni se servían de un habla diferentes con respecto a esos mismos iberos que vivían a lo largo de, esencialmente, toda la franja mediterránea de la Península Ibérica. Ni habría que olvidar que toda esta última constituiría, más tarde, un todo unitario como Provincia del Impero Romano y, posteriormente, como Reino Visigodo.

Este querer común unitarista se vio trágica y bruscamente truncado por un factor externo: la invasión mahometana. Invasión que provocó el que buena parte de los genuinos y legítimos moradores de la Península se refugiara en sus montañas norteñas –Pirineos, Cordillera Cantábrica- esperando el momento de iniciar la reconquista del solar patrio invadido, pero perdiendo el contacto entre ellos e iniciando, en consecuencia, dicha reconquista de manera autónoma bajo el impulso de nuevos y diversos reinos.

Cuando, tras casi ocho siglos de Reconquista, la situación se normalizó y las aguas volvieron a su cauce con la victoria sobre los últimos musulmanes del Reino nazarí de Granada los reinos cristianos hegemónicos existentes en ese momento no dudaron un ápice en que su único destino posible y natural era el de seguir por el camino que ya habían hecho realidad los Reyes Católicos con sus nupcias. Destino que no era otro que el de la unión política entre las coronas de Aragón y de Castilla y unión que también fue impulsada -como parte que era de la Corona de Aragón- por Cataluña.

Durante estos casi ocho siglos de ocupación sarracena las tierras catalanas no fueron ajenas a esta pretensión y a este proceso unificadores. Así desde que el conde catalán Borrell II no renueva –tras el saqueo, el año 985, de la ciudad de Barcelona por parte de las tropas de Almanzor- su juramento de fidelidad con la monarquía franca, serán continuos los testimonios, deseos y hechos unitaristas que tendrán su origen en tierras catalanas, tales como la unión entre los condados catalanes y el Reino de Aragón acontecida el año 1.137 tras la boda entre el conde Ramón Berenguer IV y la princesa aragonesa Petronila. O tales como los reiterados anhelos de unificar la Península manifestados por el rey de la ya corona catalanoaragonesa (Corona de Aragón) Jaime I “El Conquistador”.

Por todo esto resulta cómico que hace algunos años desde el gobierno autónomo catalán y desde todo tipo de instituciones y círculos catalanistas se nos quisiera vender la celebración de los mil años que se cumplían desde que el mencionado conde Borrell II rompió su compromiso de vasallaje con el rey franco como el recuerdo del momento en el que, por fin, tras siglos y siglos de sufrimientos, sojuzgamiento y deseos e intentos frustrados se hacía realidad el gran sueño ancestral deseado por todos los catalanes: el de su independencia (Tampoco hay que olvidar que los condados que dieron definitivamente la espalda al reino franco constituían únicamente territorios situados, aproximadamente, en lo que hoy en día vendría a ser el norte de Cataluña.)  

La España de que hablábamos líneas arriba, ya unificada bajo el reinado de los Reyes Católicos sellará sus páginas más excelsas a lo largo del siglo XVI y los soldados catalanes contribuirán -codo a codo con castellanos, vascos, extremeños,…- a que por toda Europa se canten las gestas de los invencibles Tercios. 

Pero ya bien entrado el siglo XVII comienzan a entrar en España desde Francia los primeros tufillos uniformadores y centralistas. De ellos se verá impregnado el valido del rey Felipe IV, el conde-duque de Olivares, quien recomendará textualmente al monarca “reducir estos reinos de que se compone España al estilo y leyes de Castilla”

En Europa, en aquellos años se desarrolla la Guerra de los Treinta Años (1.618-1.648). Las imposiciones que, en soldados y dinero, el conde-duque quiere obligar a cumplir a Cataluña –para luchar contra Francia- chocan con las decisiones tomadas por instituciones forales catalanas como la Diputación del General. El día 7 de junio de l.940, celebración del Corpus Christi, un incidente aislado, en la ciudad de Barcelona, acaba con un segador herido por un funcionario y con la posterior y famosa revuelta de los segadores que se encontraban en la ciudad y que la historiografía catalanista ha querido convertir maliciosamente en una insurrección antiespañola.

El nefasto canónigo Pau Claris –Presidente, por entonces, de la Diputación del General o Generalidad- integra Cataluña en el reino de Francia con la oposición de amplios sectores de la población catalana que a la postre –y a pesar de la mencionada política homogeneizadora y agresiva de Olivares- la harán retornar a sus cauces naturales e históricos, esto es, a su reincorporación política a la Corona española y al común esfuerzo militar para expulsar a las tropas francesas del Principado. Y este desligarse de Francia y reintegrarse en España se hace a pesar del peligro que existía de no lograr expulsarlas de todas las tierras catalanas, tal como sucedió. Así pues, los catalanes prefirieron correr el riesgo de la mutilación de su territorio antes que perder su condición de españoles y como consecuencia del fin de la guerra Francia se quedó, por el Tratado de los Pirineos del año l.659, con las comarcas del Rosellón y el Conflent y con la mitad norte de la Cerdaña.  

Pero si los Habsburgos o Austrias fueron respetuosos con las idiosincracias, con las instituciones, con los usos y, en definitiva, con los fueros de los diferentes reinos que se habían unido para constituir la Corona española e hicieron, por tanto, posible que se hablara, durante sus respectivos reinados, de las Españas, los Borbones no seguirían estos pasos sino justo los contrarios.

Si los Austrias creían que en la pluralidad y diversidad de sus territorios estribaba la riqueza cultural del conjunto de sus reinos, los Borbones opinaban que en el centralismo nivelador y despersonalizador podían hallar la fuerza de sus Estados.

Así pues, si los Habsburgos respetaron, tras el fin de la guerra contra Francia (1.659), la continuidad de las instituciones forales catalanas sin tener en cuenta las graves veleidades y actuaciones francófonas sucedidas bajo la dirección de Pau Claris, los Borbones no hicieron lo mismo al acabar, el año l.714, la Guerra de Sucesión y clausuraron el Parlamento catalán y prohibieron la Generalidad y el uso oficial de la lengua catalana; emprendiendo la abusiva castellanización de Cataluña. 

El conflicto generado alrededor de la Guerra de Sucesión ha sido uno de los más vergonzantemente adulterados por el catalanismo militante. Ni el más mínimo atisbo de secesión existió entre ninguno de los protagonistas catalanes durante este conflicto bélico. Se trataba básicamente de la lucha entre dos maneras de concebir la estructuración del Estado español e incluso de dos maneras de percibir la existencia: 

La lucha entre el centralismo igualador encarnado por los partidarios de los Borbones y el ordenamiento orgánico-foral personalizado por los Austrias. Y Cataluña optó por el segundo al considerarlo el más provechoso, adecuado y justo para España y así queda patente al rememorar la proclama que hizo el Consejero en Jefe del Ayuntamiento de Barcelona, Rafael de Casanova, para que – en los estertores del conflicto armado- sus habitantes acudieran a defenderla: “¡Por España y por los Austrias!” 

Frente a un borbonismo impregnado por los primeros efluvios de la Ilustración racionalista y laicizante que empezaban a recorrer Francia, los catalanes optaron por apoyar al bando de los Habsburgos, santo y seña de lo tradicional y religioso. Así lo corroboraron, como botón de muestra, las imágenes sagradas de vírgenes y santos patrones que cada gremio subió a las murallas barcelonesas en su defensa ante la acometida del ejército borbónico. 

Si todavía alguien duda del secular sentimiento español del pueblo catalán no habría más que darle una ojeada a períodos cada vez más cercanos al nuestro, como lo es el siglo XIX, para observar dónde tuvo sus principales feudos aquel movimiento genuinamente español, enraizado en lo más profundo y tradicional de la historia de España, como lo fue el carlismo: en Cataluña, Navarra y Vasconia. En estas tres regiones fue donde más encarnizadamente se luchó contra el liberalismo –apátrida por definición- bajo el lema “Dios, Patria y Rey”. 

En este mismo s. XIX se perfilan primero y se definen después algunos de los componentes más característicos del actual folclore catalán. Uno de ellos es el de su música y baile:

Tres eran las danzas musicadas que tenían mayor difusión en el Principado, a saber: las jotas –sobre todo en las comarcas leridanas-, las sardanas y el “espanyolet” (=españolito). A la hora de la elección del que tendría que ser considerado el baile típico y representativo por antonomasia de Cataluña las jotas fueron rechazadas por los primeros representantes de un regionalismo que empieza a aparecer en esa época y que acabará convirtiéndose –con el discurrir del siglo- en catalanismo cada vez más radicalizado Y serán básicamente marginadas por no ser exclusivas del territorio catalán y tener, en consecuencia, lazos evidentes con las bailadas y cantadas en otras muchas regiones de una España con la que, estos “regionalistas” no desean ningún parentesco. E igual suerte corrió el “espanyolet” por razones obvias que tienen que ver con su mismo nombre. Por eliminación los honores de la elección se los acabó llevando la sardana; promocionada, además, por el recopilatorio que de ellas hizo el jienense afincado en Cataluña José Ventura. 

El liberalismo que se iba imponiendo en toda Europa va cambiando las mentalidades de sus gentes, sobre todo de la clase burguesa, que es la que lo promueve y más apasionadamente lo profesa, porque aplicado al terreno económico, el capitalismo, le puede suponer, y le supone, pingües beneficios. El liberalismo comporta sustancialmente el triunfo del egoísmo y del individualismo: cada cual tiene libertad de pensar y actuar como le venga en gana aun a costa de contravenir los intereses generales de la comunidad en que se encuentra inmerso. Y, en su versión económica, el capitalismo da, también, patente de corso para poder llevar a cabo cualquier tipo de actividad económica, aunque contravenga el interés general. Este egoísmo al igual que desestabiliza la armonía social, también puede desestabilizar la política y dinamitar unidades territoriales. En este contexto, una parte de la burguesía catalana aprovechó algunos de los agravios históricos centralistas que hemos ido analizando e insatisfecha porque sus intereses económicos particulares no se vieron, en ocasiones, favorecidos, en la medida y manera en que ella hubiese deseado, por algunas decisiones políticas adoptadas por determinados gobiernos españoles -como, por ejemplo, la retirada de leyes proteccionistas de las que se había beneficiado la industria catalana-, aprovechó, decíamos, aquellos agravios históricos para ir generando un cada vez mayor sentimiento catalanista, con ribetes claramente antiespañoles, entre parte de la sociedad catalana. 

Con esta dinámica acabó el s. XIX y empezó el XX. …Y se llegó a la Guerra Civil, durante la cual, en el Principado, un mínimo de 20.000 catalanes –según las cifras más bajas que se manejan- fueron asesinados por sus ideas políticas; en la mayoría de los casos por militar o simpatizar con partidos de clara tendencia españolista. Y durante la cual más de 30.000 catalanes –también según los números más reducidos que se barajan- lucharon en las filas del bando Nacional, ya fuera formando parte del ejército regular o encuadrados en las Milicias de la Falange o en los Tercios de Requetés. Cifras a las que no puede ni acercarse a distancia ninguna otra de las regiones que durante la mayor parte de la contienda civil permanecieron en zona Republicana. Y cifras que toman una mayor dimensión si tenemos en cuenta el evidente riesgo de perder la vida que conllevaba el intentar pasarse furtivamente de una zona en conflicto a la otra.

Justo tras la toma de Barcelona por las tropas del General Franco algunos de sus más destacados oficiales empezaron a trazar, con una serie de medidas como la de prohibir la difusión de unos carteles propagandísticos que la Falange había elaborado en catalán, las líneas básicas de la que sería la postura oficial que, a partir de esos instantes, se adoptaría hacia la cultura catalana. Un nuevo episodio del desatino centralista y ultrajante que tan bien han sabido aprovechar los enemigos de la identidad española que, al socaire del liberalismo, hemos visto, líneas arriba, siempre han intentado enrarecer la conciencia y los sentimientos del pueblo catalán.

Y es que si no creemos, por antinaturales, en principios como el que afirma que todos los hombres somos iguales, tampoco creemos que los pueblos deban serlo, porque si defendiéramos lo contrario y anhelásemos la homogeneización cultural dentro de los estados, deberíamos, por lógica consecuencia, ser partidarios del actual proceso de globalización mundial que está conduciendo a la disolución de tradiciones e idiosincracias en el magma abrasador del Pensamiento Único que no entiende de personalidades culturales propias sino única y exclusivamente de producción y consumo y, por ende, de mercado mundial indiferenciado. 

Es encomiable la actitud histórica de la mayoría del pueblo catalán de no haber querido renunciar a su condición de españoles –a pesar de los agravios que, en ocasiones, ha sufrido-, pero hay que mantenerse vigilantes –como lo siguen estando muchas de las gentes que pueblan Cataluña- ante la labor continua de zapa contra los cimientos de la españolidad que no cesa por parte del gobierno de la Generalidad, de su aparato educativo tergiversador, de los medios manipuladores de comunicación que controla y de otros sectores , entidades y círculos políticos, sociales y supuestamente culturales no oficiales. Además, esta tarea dinamitera sucede con el consentimiento y la dejadez de unos gobiernos –los españoles- que hace ya muchos años que perdieron toda legitimidad para poder regir los destinos de nuestro país. 

Conocemos la tergiversación de acontecimientos y los argumentos de los que arrancó y en los que se asienta el separatismo. Lo condenamos por antinatural, antihistórico, aldeano, romo de miras y egoísta, pero también atacamos sin paliativos el centralismo por antitradicional, antiorgánico e irrespetuoso con el acerbo cultural de los pueblos. Y lo hacemos porque creemos que, tal como afirmó el escritor falangista Ernesto Giménez Caballero, tan perniciosos son “los separatistas como los separadores”; entendiendo a estos últimos como los que con sus actitudes y políticas centralistas y humilladoras provocan la aparición y reacción de los secesionistas.

 Lo dicho: QUE NO NOS FALSEEN LA HISTORIA DE CATALUÑA. Y recordar: ¡NI SEPARATISTAS NI SEPARADORES1

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15 comentarios so far
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La idea de que los reinos cristianos medievales buscaban la unidad es una quimera del nacionalismo español del mismo nivel o mayor que algunas quimeras de los nacionalismos periféricos. Precisamente si el rey Ramiro casó a su hija con Ramón Berenguer IV fue para frenar los afanes expansionistas de Castilla. Si tanto era su deseo de unidad, no habría sido más fácil casarla con el rey Alfonso? Por otro lado, son continuas no sólo las rencillas entre los reyes cristianos, sino la subdivisión de sus reinos a la muerte de cada soberano, lo que es prueba fehaciente y reiterada de que, salvo ocasionales proclamas puramente retóricas, en realidad no había ninguna vocación de unidad entre los cristianos peninsulares.

Comentario por Vilanova

Sr. Vilanova:
Lo lógico de los procesos unitarios es no comenzarlos por el tejado. En el caso que nos atañe lo lógico fue lo que sucedió: primero accionar hacia la unidad de los reinos y/o territorios contiguos y después –una vez conseguido esto- alzar las miras hacia la unidad de los ahora más vastos reinos anteriormente unificados. Lo lógico, pues, es que primero se unieran Castilla y León, por una parte, y Aragón y Cataluña por la otra.
Sobre lo que comenta acerca de “las rencillas entre los reyes cristianos” escribe Julián Juderías en su obra “La leyenda negra” (1ª edición de 1.914) que “hubo en la lucha (la Reconquista) no solamente pausas de larga duración, sino alianzas de moros y cristianos contra cristianos, porque, no obstante el espíritu religioso de la lucha, el individualismo propio de la raza se manifestaba casi con la misma violencia y producía efectos no menos desastrosos que en las épocas anteriores”. (…) “Sin embargo, la incorporación de los reinos cristianos se llevó a cabo sin efusión de sangre, merced a enlaces sucesivos de los monarcas.” Y el mismo Juderías, al hablar de las entendimientos habidos (léase el caso de la conquista de Murcia) entre Jaume I y Fernando III el Santo nos dice que “no solamente se ha dado ya un gran paso hacia la unidad moral, de la unidad de pensamiento…”
No olvidemos lo que declaró Jaume I el Conqueridor tras la firma, junto al infante Alfonso (futuro Alfonso X el Sabio) del Tratado de Almizra por el que cedía Murcia a Castilla: “És lo millor per Déu i per Espanya”.
Saludos cordiales:

Comentario por Eduard Alcántara

Sr. Vilanova,

Su comentario rozael insulto, si nó la ignorancia. ¿Está acaso llamando usted nacionalistas españoles a los cronistas de siglo VIII, IX, XX y XI?

Las crónicas y documentos históricos que muestran que la lucha contra los musulmanes no se fundamentaba en la religión (aunque ello fuera un gran añadido de concienciación unitaria) sino la de la recuperación de España, de la “patria” que se les ha arrebatado, son cientos.

Lea usted a Américo Castro (duramente criticado por la historiografia clásica española),y cuyo pensamiento fue respaldado por Vicens y Vives. O lee a Luis Suárez, o a ALbornoz, o a Sánchez Moreno. O mejor, léete directamente las fuentes, De Rebus Hispaniae, el Historia Arabum, el Chronicon Mundi…

En fin, para qué seguir. Acusar de nacionalismo español a lo que es Historia refleja que tus ideaslas has obtenido por subjetividad de lo que tu crees, y no por ser un estudioso de la materia.

Antes de insultar de esa manera, deberías tener la decencia de informarte antes. Yo no soy ningún nacionalista español, y que los reinos cristianos y sus reyes se sentían reyes de España, y que sentían a España como su “patria” no lo digo yo,lo dicen las fuentes.

Estaría encantado de compatir muchas de ellas aquí, pero la verdad, hace ya tiempo que no me gusta perder el tiempo con gente que habla de historia sin saber, nada más que en base a lo que ellos creen que pasó, sin abrir un sólo libro de Historia.

Saludos cordiales.

Comentario por temax

No creo tener los mismos conociamientos historicos que quien ha comentado esto anteriormente pero quiero dejar mi opinion; ¿que primero se unieron Castila y leon y despues Aragon y Cataluña????? Cataluña era reino para unirse a alguien en ese momento???? yo tengo entendido que eran varios condados los cuales se anexaron a la Corona de Aragon (Jaime I era rey de Aragon no de Cataluña), lo que hizo grande a Aragon fue la conquista del reino de Valencia.
En la bandera de España estan los cuatro reinos que crearon esto, Leon, Navarra, Aragon y Castilla y no dejando de lado la pequeña Granada

Comentario por feli

Feli:
Fíjese que en mi respuesta al Sr. Vilanova hablo de “la unidad de los reinos y/o territorios contiguos”. Utilizo el término “territorios” precisamente pensando en los condados catalanes (unificados desde época del conde Guifré el pilós, o Wifredo el velloso, y que aumentaron en número y/o extensión a medida que fueron reconquistándoles territorios a los musulmanes invasores). Unos condados que se unieron al Reino de Aragón gracias al matrimonio habido entre el conde catalán Ramón Berenguer IV y la princesa Petronila de Aragón. Esta unificación pasó a llamarse Corona de Aragón y sus reyes lo eran, por tanto, tanto del territorio del Reino de Aragón como del de los condados catalanes. Con Jaume I el conqueridor (o conquistador) esta Corona de Aragón abarcará también los reconquistados (a los musulmanes) Reino de Valencia y Reino de Mallorca.
En la bandera de España aparecen las barras de la Corona de Aragón que representa a estos cuatro territorios en ella unificados.
Saludos:
Eduard Alcántara

Comentario por Eduard Alcántara

En el Decreto de Nueva Planta no se prohibe el uso del catalán:
http://elprincipatdecatalunya.blogspot.com/2009/10/nueva-planta-de-la-real-audiencia-del.html

Comentario por Javi Hispánico

A ver, no vamos a ser nosotros quienes hagamos victimismo barato (de ése tan consustancial a los discursos nacionalistas), pues tenemos un hondo sentido de España, pero es un hecho que, por el Decreto de Nueva Planta, al idioma catalán se le vetaba el ámbito oficial.

Comentario por Eduard Alcántara

Si has leido el Decreto original que hay en mi blog verás que no se menciona para nada a la lengua catalana.
Hasta este Decreto la lengua de la Real Audiencia habia sido el latín, a partir del citado Decreto seria el castellano.
La única lengua perjudicada seria el latín.

Comentario por Javi Hispánico

Te copio textualmente de wikipedia (ahora no hablo de la real Audiencia, donde, como bien dices, la lengua perjudicada fue el latín y la beneficiada el castellano -el catalán no…):
“El cuarto decreto que afectaba sólo a Cataluña se dictó el 9 de octubre de 1715, despachado por Real Cédula con fecha de 16 de enero de 1716.
(…)
Igualmente, el idioma oficial de la administración dejó de ser el catalán y fue sustituido por el castellano, aplicándose desde entonces obligatoriamente en las escuelas y juzgados.”
Saludos cordiales:
Eduard Alcántara

Comentario por Eduard Alcántara

Bien! Muy bien! Ahora entiendo tu error en este tema. Basas tus argumentos en la wikipedia….En mi blog te he dejado el Decreto ORGINAL, y si te molestas en leerlo podrás comprobar como la wikipedia o está equivocada o miente. Seguramente no conozcas el funcionamiento de la “Santa Wikipedia”.

Yo citaré a Marcelo Capdeferro, que en su libro (que te recomiendo) “Otra Historia de Cataluña” escribió:

“Pag.359: Contrariamente a lo que tanto se ha divulgado, el Decreto de Nueva Planta no se ensañó con el idioma catalán. No se menciona siquiera este asunto. Tan sólo en el artículo 4º se dice que “Las causas de la Real Audiencia se substanciarán en lengua castellana”. Es la única alusión al idioma. Tal disposición no es discriminatoria con la lengua catalana, por la sencilla razón de que, hasta entonces, las causas de la Real Audiencia se habían sustanciado en lengua latina. El latín se había mantenido como lengua oficial, diplomática, cancilleresca, jurídica y científica.

Aquí podreis encontrar el Decreto de Nueva Planta original:

http://elprincipatdecatalunya.blogspot.com/2009/10/nueva-planta-de-la-real-audiencia-del.html

Gracias y un saludo.

Comentario por Javi Hispánico

Tal vez tengas razón en el sentido de que el Decreto de Nueva Planta sólo parece hablar de la Real Audiencia, pero, sin duda se dictaron otras leyes u ordenanzas que, por lógica, regularon otros aspectos de la vida pública y que estuvieron en la línea centralista-borbónica del Decreto de Nueva Planta y que serían los que dictaminaron la prohibición del catalán como lengua en las escuelas o a otras cuestiones sabidas como la de la prohibición de los somatenes o la del cierre de las universidades catalanas y su sustitución por la de Cervera.
Saludos:
Eduard Alcántara

Comentario por Eduard Alcántara

Pues si existen esas leyes que tu dices podrias documentarlas.
Es que es muy sencillo decir que la Nueva Planta prohibió el catalán y quedarse tan ancho.
Yo estuve tiempo buscando un escaneado del original y por suerte lo encontré, y demostré que esa afirmación era mentira. Sabia que era mentira por los muchos libros de historia que leo.
Así que pediria un poco de seriedad, si decimos que tal rey prohibió tal lengua intentemos argumentarlo con pruebas.

Gracias y un saludo.

Comentario por Javi Hispánico

Por ejemplo, Antoni Ferret en su libro “Compendi d´història de Catalunya” (publicado en 1.976) no habla sólo del Decreto de Nueva Planta sino también (textualmente) de otras disposiciones que lo completaron. De lo poco que fue respetado fue el Derecho Civil Catalán.
Saludos:
Eduard Alcántara

Comentario por Eduard Alcántara

Muy buena información,me ha sido de ayuda para aclararme algunas cosas que ya sabía. He oído muchas historias de la gente diciendo que Cataluña fue un reino. No se molestan en leer un libro y se creen lo que les cuentan, y así pasa con todo, no sólo con este tema. Esque buscar la información es trabajar y molestarse y eso no mola.

Tengo una pregunta que no tiene que ver con el tema, Habláis más abajo sobre la wikipedia, y a mi me encanta leerme los artículos de ésta, pero ¿de veras está tan equivocada? sólo la leo en español. Soy estudiante y me gustaría saber si hay alguna página similar más fiable en la web porque me encanta la historia. Gracias por leerme y un saludo.

Comentario por zafiro

Nos alegra de que la información haya sido de tu agrado. La información es poder y el poder y sus adláteres suelen tergiversarla o, simplemente, falsearla para sus propósitos, a menudo, turbios. En lo referente a los catalanes el hecho importante es que éstos siempre compitieron durante el Medievo con castellanos, leoneses, aragoneses o navarros para ver quién eran más y mejor español y tuvieron, a lo largo de esta etapa histórica, como principal denuedo el de conseguir ese ideal de la unidad política de la Península Ibérica que se rompió por culpa de la invasión musulmana iniciada en el año 711.
En otro orden de cosas, wikipedia ofrece muchísima información histórica y no es cuestión de ignorar esta enciclopedia, sino que de lo que se trata es de aprovecharse de los datos objetos que suministra y poner en tela de juicios interpretaciones, matices y opiniones que en sus páginas se viertan. Con mucha más modestia en medios y en entradas pero con objetividad en determinados polémicos temas, personajes y episodios históricos es aconsejable visitar Metapedia:
http://es.metapedia.org/wiki/P%C3%A1gina_Principal.
Un saludo:
Eduard Alcántara

Comentario por septentrionislux




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