Julius Evola. Septentrionis Lux


La falange, un movimiento mítico-poético y heroico-viril
noviembre 14, 2009, 3:02 pm
Filed under: Janus Montsalvat, Metapolítica, Política

“Nosotros tenemos que volver a ordenar a España desde las estrellas”.

Cuando aquel gran caudillo hispánico que fue José Antonio Primo de Rivera, síntesis de trovador y de señor feudal, pronunció esta bella frase en uno de sus magníficos discursos -y que en este mundo pestilente, sub-humano y groseramente materialista y anti/contra-espiritual causaría una mezcla de asombro, extrañeza, risa y repugnancia-, no hacía nada más que encuadrar la doctrina falangista dentro de lo que los antiguos germánicos denominaban GOTTELSWELTANSCHAUUNG, “Visión Divina del Mundo”, por ello los líderes históricos de la Falange primigenia afirmaban que su doctrina “es inmortal porque es la expresión de la Justicia Divina en el Siglo” (Manuel Hedilla, discurso 24-XII-1936).

Simbólicamente, José Antonio nos quería dar a entender que el falangismo no era la creación más o menos genial de determinados personajes históricos, sino la emanación por irradiación (Simbolismo del Principio Supremo manifestado), más o menos potente, de un Centro espiritual metafísico y metahistórico.

Cuando José Antonio afirmaba que su Falange histórica -nacida quizás por razones meramente políticas y coyunturales- terminara confundiéndose con la “Falange Eterna”, es decir, con el mítico y legendario “Reino del Grial” del Medievo gibelino -centro iniciático que conserva el legado de la Tradición Primordial y al que sólo acceden los elegidos-, simbólicamente ello significaba que el color azul (en el simbolismo esotérico de los colores, el azul significa la Verdad Divina manifestada a los hombres) de su Movimiento acabara asimilándose con el de la Patria Celeste residencia de los Dioses y donde los mejores “hacen guardia sobre los luceros”. Precisamente el azul fue el color simbólico de Hiperbórea, Patria mítica de nuestros ancestros y Centro Supremo de la Humanidad en la Edad de Oro.

El Haz de Cinco -número simbólico del hombre primordial- Flechas Solares señalan el Camino que lleva a las estrellas, así como la doble puerta solar representadas en el Yugo -la salida y puesta del Sol- nos señalan el origen mítico, metafísico y metahistórico de la doctrina falangista. La Rosa prendida en el Haz, otro símbolo falangista, simboliza el renacimiento espiritual -el alumbramiento del “Sí interior” contra el “Yo egótico”-, el despertar del Hombre Interior -con razón Antonio Medrano habla de que lo que se trata en realidad es de INSISTIR (vivir hacia adentro, en torno a un Centro metafísico simbolizado por el Corazón) más que de EXISTIR (vivir hacia afuera, descentrado y desorientado, muy típico del hombre-masa de la Modernidad)-: el nacimiento del Hombre Nuevo. Mientras el mundo moderno, ya en plena fase de disolución y descomposición diabólicas, siga existiendo , la Revolución de la Falange siempre estará pendiente…

A continuación reproduciremos una serie de textos de la Falange Histórica -verdadera muestra de falangismo metafísico y solar- que nos señalan ese simbólico “Camino hacia las estrellas” -“Creemos en la aurora, en las estrellas y en los trigos” decía el falangista Utrera Molina- al que sólo tienen acceso los mejores, es el DEVA-YANA de la tradición indo-aria, la “Vía de los Dioses”:

“España es para nosotros el fragmento más entrañable de este Cosmos, una parte bien lograda en el Universo, que quiere vivir y realizar la armonía divina, repitiendo rítmicamente la Naturaleza del todo, en la gran traslación imperial hacia la unidad de destino, y en la rotación y revolución nacional de su conciencia irrenunciable. Ni la Patria es indiferente al Orden Universal, ni las Artes pueden ser indiferentes al Orden de la Patria”.

Rafael Sánchez Mazas, 1940.

“En la amanecida inmortal de España, crecerán espigas de sangre, se amasará con ellas el pan nuevo que será pan de sangre; y cuando nuestros hijos coman de ese pan sobre la mesa de la Patria, arrojados fuera los cobardes y los sacrílegos, la generación de nuestros hijos será la generación Nacionalsindicalista invencible y activa; porque toda la tierra de España, palmo a palmo, está teñida de nuestra sangre, que es trigo eterno y semilla fecundadora; y nosotros tenemos la dura y gloriosa misión de abrir el surco, de sembrar y de morir; y bajaremos a la tumba con el ademán impasible y el rumor alegre de las canciones viejas”.

Antonio Díaz Rodríguez, 1938.

“La conciencia de pertenecer a un pueblo elegido, está presente en la interpretación de nuestra guerra como Cruzada y de España como pueblo llamado a salvar al hombre moderno del abismo en el que se haya caído”.

F. Javier Conde, 1942.

“La concepción falangista tiene un perfil ardiente y heroico. Es dura. Hombres ganados con transigencias, con tácticas suaves no nos sirven. Habladles claro, sed resueltos y violentos en vuestras palabras y en vuestras obras (son las “negaciones absolutas y las afirmaciones soberanas” de las que hablaba el gran Donoso Cortés y no la bazofia humanitario-pacifista que predica la Gran Prostituta. Perdón por el inciso). No ocultéis a nadie vuestra misión. Hay que batirse con nobleza de cara: el que tenga miedo, que lo diga. Que llegue a todos por vosotros un estilo y una manera de ser. NO aguantéis a nadie; no hagáis concesiones, odiad las medias tintas, las transigencias y las retiradas. Vuestros primeros hombres han de responder a estas condiciones y estar formados en este espíritu; preferid uno eficaz a muchos medianos”.

José Antonio Girón, 1943. Hacia una Nueva Aristocracia.

“Las grandes capitales” y “los grandes capitales” -super-urbanismo y gran capitalismo- siguen siendo los enemigos de la humanidad labradora. El labrador se juega con esfuerzo heroico su cosecha, a las vueltas del tiempo, en la rueda del año. Pero en esta ruleta de las cuatro estaciones, en este tablero al cual pone su vida el labrador, la Ciudad y la Banca tienen los ceros. El campo es una víctima de los tahúres de la Ciudad y de la Banca”.

Rafael Sánchez Mazas. “Esquema de una política de aldea”, 1935.

“Cuando el Estado se encuentra en la sima, cuando las instituciones están podridas, abandonadas o deshechas, cuando la situación nacional es deplorable, cuando un pueblo, como pasaba en España (y pasa ahora, añadimos nosotros), ha renunciado a su destino cobardemente; cuando un pueblo, como sucedía con el nuestro, se ha dejado arrebatar todas sus instituciones sin un tiro de defensa; cuando un pueblo se declara vencido, está postrado, entonces el empujón que le renueva, la violencia que le saca de quicio, la revolución que le perturba, sólo le puede lanzar por el camino ascensional de la grandeza”.

Dionisio Ridruejo, 1938.

“Entrar en la Falange equivale a entrar en un orden religioso. En una formación dinámica de cuerpo y alma… Todo en nosotros se ha supeditado al mantenimiento de un frente moral. Nuestras ideas sobre la Patria, la conducta, la economía, el estilo, la historia, la política, la sociedad, el hombre, han dependido únicamente de unos imperativos morales. Esta moral no consiste en una moral utilitaria, ni palabrera, ni patriótica, ni nostálgica, ni sentimental, ni llorona, sino en una moral religiosa de fraternidad y de justicia (como decía Évola, hay que diferenciar entre la “pequeña moral”, vomitiva y despreciable, de la plebe, de la “gran moral” de los señores). Parte la Falange de una CONCEPCION TOTAL DEL MUNDO Y DEL HOMBRE, de una concepción clásica y cristiana, que asumímos por entero en sus imperativos de hoy frente a la realidad histórica. Es una manera de concebir a Dios, al Mundo, al Cielo y a la Tierra, al Espíritu y al Cuerpo, a la Idea y a la Acción, por una convinción inseparable de que la vida humana debe ser regulada por una sabiduría que la trasciende, por fines que la trascienden, y, en primer lugar, por una sabiduría divina, por un Dios ordenador, sin el cual no concebimos la Naturaleza ni la Historia”.

Rafael Sánchez Mazas, 1933.

“La revolución que queremos consiste en volver a la auténtica jerarquía de los valores, en saber, sencillamente, que por encima de nosotros está la Patria y por encima de la Patria está Dios, en saber que el hombre no puede ser esclavo del hombre ni del dinero, que sobre la verdad económica existe la verdad teológica y que la verdad teológica nos dice que no es justo que haya quien se muera de hambre, mientras otros disfrutan de todos los lujos. En una palabra, la revolución que nosotros queremos es la revolución de las ideas, que, al fin y al cabo, es la única que marca rumbo y huella en la marcha de los pueblos”.

José Luis de Arrese, 1940.

“Nuestra revolución es la del espíritu contra la materia. De la armonía contra el número. De la calidad contra la cantidad. De los cuerpos sociales contra las colectividades puramente numéricas. De la nación viva contra la patria sin alma”.

José Antonio. 1935.

 

 

Como veis, camaradas, la selección de sólo unos cuantos textos de la Falange histórica -la verdadera-, nos muestran el abismo doctrinal, metafísico y existencial que separan a ésta de todas las Pseudo-falanges que surgieron posteriormente y hasta nuestros días, y no digamos de esa gentuza “abierta a la izquierda” y “políticamente correcta” que ni siquiera han tenido el ESTILO -algo sagrado para la Falange primigenia- a la hora de elegir unas siglas; evidentemente nos estamos refiriendo a esa caricatura paródica, grotesca y diabólica que es la FEA (siglas de Falange Española… “Auténtica”).

SEMPER FIDELIS.

Janus Montsalvat

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