Julius Evola. Septentrionis Lux


EL FANATISMO ISLAMISTA, UNA NUEVA VERSIÓN DEL VIEJO PROFETISMO
diciembre 31, 2018, 2:48 pm
Filed under: Espiritualidad, Religiones

EL FANATISMO ISLAMISTA, UNA NUEVA VERSIÓN DEL VIEJO PROFETISMO

Leemos en el Linga Purana:

“Son los más bajos instintos los que estimulan a los hombres del Kali-Yuga. Ellos eligen preferentemente ideas falsas. No dudan en perseguir a los sabios. El deseo les atormenta. La negligencia, la enfermedad, el hambre, el miedo se extienden. Habrá graves sequías. Las diferentes regiones de los países se opondrán unas a las otras. Los libros sagrados ya no se respetarán. Los hombres no tendrán moral, y serán irritables y sectarios. En la edad de Kali se extienden las falsas doctrinas y los escritos engañosos. Las personas tienen miedo ya que descuidan las reglas enseñadas por los sabios y no efectúan ya más los ritos correctamente…”

Evola en su monumental “Revuelta contra el mundo moderno” ya señaló que es indiscutible que, por débiles que fueran, los lazos del hebraísmo primitivo con la Tradición Primordial fueron evidentes, aunque generalmente como “copias” o “asimilaciones” de otras tradiciones sagradas anteriores al mismo : el mito de Melquisedek (El Rey del Mundo, el Preste Juan de la tradición gibelino-imperial del Medievo), el mito del Jardín del Edén o del Paraíso Terrestre (Hiperbórea, sede de la Edad de Oro y de la Tradición Primordial nórdico-polar, “Semen de la Raza Aria” en las tradiciones persa e indo-aria, o la Atlántida después como sub-sede en un Ciclo posterior), el de los Elohim, los hijos de los dioses (los hiperbóreos), el Diluvio Universal, la catástrofe que acabó con la civilización nórdico-polar, el simbolismo de la Torre de Babel (pérdida de la Unidad Primordial), la lucha de Jacob con el ángel (acto de afirmación heroica y de aristocracia espiritual-guerrera), etc. Pero la llegada del Profetismo supuso la ruptura definitiva del hebraísmo con la Tradición Primordial y trajo consigo un tipo de espiritualidad completamente deletérea, enfermiza, fanática y telúrica, con rasgos plebeyizantes y antiaristocráticos. El triunfo del profetismo supuso la sustitución, según Evola, del tipo viril y olímpico del vidente por el de aquél que se convierte en esclavo de una fuerza o poder que no controla y que actúa desde el exterior, en definitiva la contrafigura del verdadero Asceta o Iniciado. El carácter antitradicional de estos personajes queda perfectamente reflejado en el hecho de que sus “profecías” están plagadas de alusiones a lo social o al mundo material y fenoménico (recordemos, ya más cercano a nuestros tiempos, a un “profeta” muy famoso de la modernidad, Nostradamus, curiosamente también de origen judío…). Eran como los chiflados de la sectas varias de hoy y de la inmunda fauna pseudo-espiritual de nuestros días, aunque evidentemente en estos últimos casos estemos hablando ya de una abismal caída de nivel, ya más desastrosa y caótica; al fin y al cabo estamos ya en la fase de disolución y de desintegración que caracterizan el final de la Edad de Hierro o Kali-Yuga, y lo que vemos no son nada más que restos anímicos o residuos larvarios de cuerpos ya muertos y en descomposición. Ni que decir tiene que, al contrario de otras doctrinas tradicionales de origen indo-europeo como, por ejemplo, el hinduismo, el helenismo, la romanidad clásica, el mundo celta o el mundo nórdico-germánico, el hebraísmo no conoció nunca ningún intento de restauración heroica (la Edad de los Héroes en la tradición helénica, y más cercanamente el Ciclo del Grial, del Emperador Dormido, en nuestro Medievo gibelino), considerado el mismo ya de por sí como “satánico” por esta pseudo-tradición demónica y telúrico-ginecocrática, ya que para la misma el hombre es un simple esclavo y servidor de su terrible Dios egocéntrico, caprichoso y sediento de sangre al que siempre hay que alabar y ser sumiso, siempre con actitud de miedo y apocamiento, no cabe en él verdadero impulso a la trascendencia, ninguna posibilidad de superación espiritual y de adquisición de un verdadero Conocimiento autotransformador (la Gran Guerra Santa de la que hablaba el mitraísmo ario y del que el islamismo ha hecho una parodia diabólica y una pálida copia, es decir la lucha contra las tendencias caóticas y oscuras de uno mismo y el perfeccionamiento interior)…

Pues a lo que íbamos, el islamismo, al menos en su versión más rigorista e integrista (wahabismo, salafismo, sunnismo), es MÁS DE LO MISMO solo que a un nivel mucho más degradado que el viejo profetismo judío y, por lo tanto, más temible. El mismo Mahoma presentaba todas las características y el aspecto de un auténtico poseso cabalgado por fuerzas oscuras, un médium poseído por unas fuerzas que era incapaz de controlar, es decir un “obseso de Dios” como denominaban a los antiguos y degradados profetas judíos. Y decimos a un nivel más degradado porque, mientras el profetismo judío es una religión al servicio exclusivo de una raza, mejor dicho, de una anti-raza como es la judía, el profetismo musulmán es una religión de masas e igualitarizante y, además -y esto es lo más peligroso-, con pretensiones globalizantes (nos resistimos a utilizar el término sacro e imperial de UNIVERSALIDAD, opuesto a todo tipo de colectivismo, sea islámico, democrático o de cualquier otro tipo). Si Europa históricamente se ha afirmado luchando contra el Islam, no comprendemos cómo pueden haber personas dentro de “nuestro entorno” (es un decir) que apoyen e incluso comulguen con estos descerebrados y criminales supersticiosos que pretenden comparar el cobarde terrorismo yihadista con los heroicos kamikaze japoneses de la II Gran Guerra, y esto ocurre con cierta frecuencia con determinados personajes “evolianos” de cierta escuela argentina rabiosamente antieuropea, éstos han llegado a calificar a los criminales y terroristas cobardes islamistas como “soldados de la Tradición”, cuando realmente esta gentuza lo que son es la avanzadilla más subversiva y antitradicional del Nuevo Orden Mundial, como dice Dugin las ratas y los gusanos que devoran un cuerpo en plena fase de descomposición, es decir el moderno y plutocrático Occidente liberal y progresista que sería la culminación del “Ocaso de Occidente” anunciado Oswald Spengler ya en los años 20 del pasado Siglo. Está a la vista que el islamismo hoy es el arma que el Nuevo Orden Mundial está utilizando a placer para destruir Europa mediante la inmigración/invasión. Las próximas décadas van a ser la mar de divertidas y apasionantes, la “paz y el amor” de los tarados afeminados y fumetas hippies de los 60 (hoy serían los tontopollas del “refugees welcome”…), serán sustituidos en breve por la barbarie, el salvajismo, el terror y la guerra. Tiempo al tiempo…

 

Joan Montcau

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