Julius Evola. Septentrionis Lux


LIBROS: SIMBOLOGÍA OCULTA DE LA CRUZ
agosto 30, 2019, 11:26 am
Filed under: Espiritualidad, Metafísica, Tradición

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LIBROS: SIMBOLOGÍA OCULTA DE LA CRUZ

 

“El tiempo es la imagen de la eternidad en movimiento.”

PLATÓN

 

Muy interesante libro donde explica este símbolo -la Cruz- sumergido en las profundidades más insondables, en sin duda uno de los grandes símbolos por excelencia de Tradición Primordial Nórdico-polar. Se sabe que desde la más remota antigüedad, los hombres hicieron uso de este símbolo en las más variadas formas. Dicho símbolo aparece representado en infinidad de monumentos, cerámicas, monedas, adornos, pendientes, collares, lápidas, etc, en distintas civilizaciones de la antigüedad. La encontramos en casi todas las culturas como India, Egipto, Babilonia,  Roma, Grecia, Persia, Troya, Japón, China, también aparece entre algunos pueblos americanos como Aztecas, Incas, Mayas… También es el símbolo por excelencia del Cristianismo; lo fue también de todas las Órdenes ascético-miltares del Medievo, incluso fue el símbolo supremo (en su versión esvástica) del III Reich… Estamos hablando por tanto de un símbolo Universal, Metahistórico y Metafísico.

 

A través de las páginas de este libro se efectúa un apasionante viaje y desfilan por él, los continentes míticos de Hiperbórea y Atlántida, el primero según textos tradicionales Sede Primordial de la Edad de Oro, “semen de la Raza Aria” según la Tradición indoaria; el segundo al parecer en una determinada etapa centro subsidiario del primero y del que procederían la mítica raza solar de los Tuatha de Dannan, también los íberos, etc; los ritos de los antiguos faraones (curiosamente todas estas tradiciones decían proceder -sus Antepasados y Fundadores- de una “isla occidental”…), las costumbres de los hindúes, las ceremonias de persas, griegos, romanos; el origen del Laburu Cántabro y de la Esvástica. Se dan varias interpretaciones del simbolismo de la Cruz, incluido de la Tradición Cristiana incluso con derivaciones como la Cruz de San Andrés…

 

La Cruz principalmente simboliza los 4 elementos, también la manifestación del Principio Supremo, y del Hombre Primordial. Si René Guénon dijo que el símbolo era la expresión sensible de una idea suprasensible, la Cruz en sus distintas variaciones, derivaciones o grafías, lo es por antonomasia…

 

Joan Montcau

 

 

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EL ANONIMATO
agosto 28, 2019, 3:12 pm
Filed under: Ética y valores, Espiritualidad, Metafísica, Tradición

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EL ANONIMATO

 

“Permanecer solo deliberadamente, en una sociedad e la que cada día más, la conveniencia evidente sería hacerse gregario, es la forma de heroísmo que aquí os invito a abrazar.

 

HENRY DE MONTHERLANT, 1960

 

Si en una cosa se distinguen las modernas y subversivas sociedades democráticas de masas, de otras civilizaciones que las precedieron de carácter estas autoritario, totalista, orgánico y jerárquico, precisamente es en la disolución y aniquilamiento del principio de la personalidad. El hombre moderno, desprincipiado, sin valores ni referentes elevados, se ha convertido en un mero esclavo de las tendencias e impulsos animalescos y demoníacos que anidan en él y a los que hay que vencer para que se afirme una verdadera personalidad, ello después de arduos procesos de conquista y de transformación interior. Ante el mero Yo Egótico que en todos anida, debe prevalecer el Sí Interor, la Raza del Espíritu. A ese combate entre ambos principios que en todos reside, el Yo Egótico y el Sí Interior, en tradiciones como la Mitraica y la Zoroástrica (ambas de origen ario-persa) se le denominó Gran Guerra Santa, lucha y combate espiritual dentro de uno mismo. Ni que decir tiene que la concepción sarracena de la misma constituye una grotesca y diabólica parodia… El Hombre de la Tradición INSISTE (vivir hacia dentro, en torno a un centro y orden metafísicos, en torno al Principio Supremo); el moderno subhumano o “hombre-masa” de las podridas democracias mundialistas o sin mundializar, que lo mismo da, EXISTE, es decir vive hacia afuera, descentrado, desprincipiado, sin orden ni concierto, su vida es un completo caos que se refleja en cualquier acto de su miserable vida. Estamos hablando de dos tipos humanos radicalmente opuestos entre sí, completamente antitéticos. Por otro lado la diferencia fundamental que hay entre Persona e Individuo, ya que mientras la primera pertenecería a la parte espiritual, orgánica y jerarquizada del hombre, el segundo haría alusión a lo abstracto e informe, a lo puramente numérico, a aquello que carece de cualidades propias, el principio de la DIFERENCIA desaparece en él. Por ello para este criminal y repugnante Sistema todos somos meros “seres humanos”, desaparece el viril y aristocrático principio de la Diferenciación y en cambio aparece el subversivo y decadente principio de la “Igualdad”. Normal que una civilización así sea ante y sobre todo Materialista, término que procede de Mater (Madre), ya que para ella todos sus hijos son iguales, sin diferenciación e independientemente de los sexos, las cualidades o defectos de cada uno (democracia), mientras la civilización de Pater (Padre) encarnaba los principios de la Diferenciación, la Casta, la Raza, el Orden, la Aristocracia. Telurismo ginecocrático antítesis y negación de la Aristocracia y de la espiritualidad olímpica y solar.

 

 

Por otro lado existe también un doble aspecto del anonimato o de “impersonalidad” según el tipo humano y de civilización que encarnen uno u otro respectivamente. Por un lado el anonimato “por lo bajo”, de carácter catagógico, que es el del hombre-masa, multitudes de “hombres solos” que pululan atomizados por las grandes urbes a modo de gigantescas termiteras, sin rumbo ni concierto, despersonalizados y esclavizados, casi como zombis o muertos vivientes; por otro lado el anonimato “por lo alto”, de carácter anagógico, el del hombre de la Tradición y también el del hombre diferenciado del resto, que vive en la modernidad pero existencial y espiritualmente está  o se siente alejado de ella, que busca el decondicionamiento. El primer tipo de impersonalidad conduce al individualismo y a la masa anónima y sin alma, el segundo conduce al ser soberano, a la persona absoluta; para esto último Julius Evola reivindicaba el principio de la IMPERSONALIDAD ACTIVA: hacer lo que se tiene o lo que se debe de hacer, ser y vivir en torno a la IDEA, nuestra verdadera Patria, no buscar reconocimientos ni recompensas ni el aplauso. La “obra bien hecha” como decían las antiguas hermandades artesanales, o como rezaba la consigna templaria por excelencia, verdadero reflejo de la Impersonalidad Activa en el Medievo: NADA PARA MÍ SEÑOR, NADA PARA MÍ, SINO PARA MAYOR GLORIA DE TU NOMBRE…

 

FUERZA HONOR Y TRADICIÓN!!!

 

Joan Montcau

 



LIBROS: EL MISTERIO DEL GRIAL
agosto 26, 2019, 11:28 pm
Filed under: Espiritualidad, Metafísica, Metapolítica, Tradición

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LIBROS: EL MISTERIO DEL GRIAL

 

“La búsqueda del Grial, es en esencia, una vicisitud interior. No se trata, como experiencia, de algo similar al éxtasis místico. Es, más bien, un poder primordial que llega a ser positivamente evocado. Quien sabe asumirlo es cualificado para los altos cometidos oscurecidos de la leyenda y que son, en realidad, su núcleo central”.

 

JULIUS EVOLA

 

Gran libro del Maestro Romano Julius Evola publicado en 1937, en plena Era del Fascismo en Europa y en la etapa ascendente del III Reich alemán, esta “ola de inquietud europea” (José Antonio) que Intentó en pleno Siglo XX la regeneración de una Europa que hoy parece encaminarse resueltamente hacia su definitivo ocaso.

 

El Grial más que un determinado objeto o “copa”, algo físico, se trata realmente de un símbolo de un centro espiritual que conecta directamente con la Tradición Primordial Nórdico-polar y la mítica Edad de Oro. Tiene por tanto un carácter Metahistórico y Metareligioso, además tiene más conexión con el principio guerrero que con el puramente contemplativo. Como señala Evola “es curioso que en todos los textos, los custodios del Grial o del lugar en el cual se manifiesta, no sean de los sacerdotes, sino de los caballeros, de los guerreros y, además, que aquel lugar venga descrito no como un templo o una iglesia, sino como una corte o como un castillo”.

 

A lo largo del libro, Evola detalla la influencia que su simbolismo tuvo en diversas corrientes de pensamiento y acción tradicional, especialmente durante la Edad Media y en el Renacimiento dentro del marco del Sacro Imperio Romano-Germánico, el I Reich, donde se intentó imponer la concepción gibelina, es decir la tentativa de realizar, organizar y unificar Occidente bajo el signo de un Imperio Sagrado, por encima de las arrogancias y pretensiones de un Papado fundamentalmente ENEMIGO (hoy lo estamos viendo a la perfección) de Europa y de la metafísica  imperial.

 

A lo largo del libro desfilan temas como el Ciclo Olímpico, el tema hiperbóreo, la tradición céltica y la misteriosa raza sagrada y solar de los Tuatha de Dannan, el Ciclo Artúrico, leyendas y mitos relacionados con el Grial (el Preste Juan, el Árbol del Imperio, el Señor Universal, el Rayo, la Lanza, el Rey Pescador, la Sede del Grial). Luego movimientos y organizaciones que de forma directa  o indirecta tuvieron relación con el Mito: templarios, cátaros, Fieles de Amor y la poesía trovadoresca en general, Dante y la Tradición Hermética, órdenes de constructores (inicialmente ligadas principalmente al templarismo y otras órdenes ascético-militares) y que finalmente acabaron degenerando en la moderna, aberrante y subversiva Masonería especulativa actual, germen de las revoluciones modernas antitradicionales y democráticas; finalmente los rosacruces…

 

Estos últimos, los rosacruces, cadenas iniciáticas que al parecer surgieron por todo Occidente tras la liquidación de los templarios en el Siglo XIV, al menos continuaron aunque fuera ya de forma subterránea, la conexión de Europa con la Tradición Primordial, pero con la Guerra de los Treinta Años se produce el derrumbe definitivo, la Paz de Westfalia de 1648 que supuso definitivamente la victoria de la subversión del “humanismo” renacentista (antecedente directo del liberalismo y del individualismo) y del protestantismo sobre los fundamentos reales y sagrados del Sacro Imperio (principio del fin de los Imperios español y alemán); era el establecimiento de la Modernidad con todas sus consecuencias y vertientes a cual más demoníaca (liberalismo, marxismo, anarquismo, evolucionismo, freudismo, etc), pseudo-civilización negadora y radicalmente opuesta de la Tradición cuyos gérmenes empezaron a asentarse en el Siglo XIV con la destrucción de la Orden del Temple.  Simbólicamente esos Rosacruces (nada que ver con el actual rosacrucianismo que constituye una grotesca y moderna parodia) según sus últimos textos del Siglo XVII “decidieron retirarse a la espera de tiempos mejores”, o como decían los gibelinos del Medievo cuando “el laurel vuelva a reverdecer…”

 

Libro en definitiva muy recomendable, en él se analiza uno de los grandes símbolos de la cultura occidental precristiana, su lectura apasionante nos ayudará a comprender el mundo actual en el que vivimos y cuáles han sido sus orígenes, así como ciertas fuerzas de poder que lo rigen y dominan en esta Edad Oscura o Kali-Yuga, la “Tierra Baldía” de la leyenda  artúrica, un mundo en el que los hombres diferenciados del resto de la masa se ven obligados a vivir (más  bien  sobrevivir), luchando (física, psíquica y espiritualmente) contra las potencias del caos y de la subversión para ganar así la Inmortalidad.

 

Joan Montcau

 



CURIOSIDADES ARQUITECTÓNICAS EN LA GRAN URBE: EL CASTILLO DE SANTA EULALIA
agosto 15, 2019, 11:33 am
Filed under: Historia, Tradición

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CURIOSIDADES ARQUITECTÓNICAS EN LA GRAN URBE: EL CASTILLO DE SANTA EULALIA

“Una de las mayores miserias espirituales de nuestro tiempo reside en la alienación en la que vivimos respecto a nuestro entorno urbano. El hombre occidental de nuestros días mantiene una relación abstracta y vacía con la ciudad en la que vive. Normalmente, sabe poco de su historia, y sobre todo del profundo conjunto de significados que, con gran frecuencia, se esconde en sus monumentos, en sus calles, en sus plazas, en sus fuentes, en sus iglesias, en sus edificios oficiales”.

Antonio Martínez, “En busca del alma secreta de la ciudad”. El Manifiesto.

Hospitalet de Llobregat es el segundo municipio de Cataluña en cuanto a número de habitantes y uno de los mayores de toda España en cuanto a densidad de población, también una de las mayores de Europa, y eso teniendo en cuenta que la capital -Barcelona- “nos robó” (tejemanejes de los politicastros liberales de la época, como siempre vamos…), cientos y cientos de hectáreas -1000 hectáreas aproximadamente entre 1920 y 1933- arrebatándonos así el acceso que hasta entonces teníamos hacia la montaña en su lado Norte (Sierra de Collserola, Finestrelles) y hacia el mar en su lado Sur (la famosa Marina de Hospitalet con su bello faro aún hoy en pie pero al que ya no se puede acceder, lugar hoy de horrendos y ruidosos polígonos industriales conocido como ‘Zona Franca’). El nombre originario de Hospitalet, por documentos escritos ya del Siglo X, fue Provençana y que entonces prácticamente doblaba en territorio al Hospitalet actual, extendiendo sus dominios hasta la ya citada Sierra de Collserola (hoy convertida en Parque Natural, uno de los mayores parques metropolitanos del mundo con cerca de 9000 hectáreas repartidas entre tres comarcas: el Barcelonés, el Baix Llobregat y el Vallés Occidental), y el Río Llobregat (bautizado por los romanos como Rubricatus, el Río Rojo, ello por el tono marrón sanguina de sus aguas debido a las arcillas que conforman su lecho); Provençana proviene del nombre latino de Provius o Proventius. El nombre de “l’Hospitalet”, en catalán “el pequeño hospital”, proviene del hospital de pobres —un albergue en el que se practicaba la beneficencia y se acogía a los viajeros, al parecer fundado y dirigido inicialmente por la Orden monástico-militar de los Hospitalarios— que se construyó a finales del siglo XII junto a la Torre Blanca. Esta casa estaba junto al Camino Real, la antigua Vía Augusta, alejada de la Iglesia de Santa Eulalia de Provençana, junto al límite con Cornellá. El pueblo se consolidó a partir del siglo XIII en torno al hospital y no alrededor de la iglesia de Provençana.

Dentro de Hospitalet se encuentra uno de los barrios más populares y simbólicos de dicha ciudad: Santa Eulalia. En dicho barrio se encuentran una serie de curiosidades arquitectónicas y de símbolos de gran trascendencia. El camino, la actual Calle de Sta. Eulalia, es uno de los principales protagonistas de la historia del barrio y la ciudad. Es de época romana e iba desde Barcino (Barcelona) hasta Cornelianum (Cornellà) y el Delta, que era el puerto principal de la colonia romana, ya que muchos barcos fondeaban en los arenales del Delta. Lo podemos considerar el ramal costero de la sagrada Vía Augusta. Por los alrededores de la Ermita de Santa Eulalia de Provençana (Siglo XII, originalmente había una villa y templo romanos) estaba la señal de la milla 4 de este camino romano.

Algunos restos arqueológicos parecen indicar la existencia de una villa romana donde después se construyó la citada iglesia. El hallazgo más importante fue la de una escultura que representa un Cabeza de Medusa, que actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico de Barcelona, cuando debiera estarlo en el de Hospitalet, en fin… Desde la antigüedad clásica griega, la imagen de la cabeza de Medusa aparece representada en el artilugio que aleja el mal conocido como Gorgoneion.

Aparte de la Cabeza de Medusa, la Vía Augusta, la bella Ermita románica (que también sufrió la ira y el salvajismo de la chusma marxista durante la Cruzada como tantos y tantos otros monumentos sacros, sometidos hoy a la perversa desmemoria histérica de los tarados y giliprogres de toda laya), citar también una antigua y bella masía hoy convertida en la Casa Gallega, pero que en el pasado fue también un local del Frente de Juventudes – aquella maravillosa y viril empresa falangista y formativa juvenil sin parangón en la España y Europa contemporáneas-, y entre algún que otro monumento de interés arquitectónico o artístico, destacar sobre todo el famoso “Castillo de Santa Eulalia”…

En la calle Blas Fernández Lirola, a la altura del nº 74, llama la atención una fachada en piedra amarillenta de Montjuïc que destaca de todo el resto de fachadas de la calle porque es la viva imagen de un “castillo medieval”. .. Realmente se trata de una construcción moderna del Siglo XX y tras la cual se esconde una historia de amor, amor no correspondido quizá, o un amor platónico y caballeresco que como tal nunca puede llegar a materializarse, de ello poco más se sabe.

El Sr. Blas Fernández Lirola, el constructor de esa curiosa a la vez que fascinante edificación y que acabaría dando su nombre a la calle, era un librero con establecimientos en la Calle Aribau y en el conocido mercado de Sant Antoni de la Ciudad Condal, cuando a principios de los años 30 decidió empezar la construcción de lo que se conocería más adelante como “El Castell de la Pepa” o , sencillamente, “El Castell” (el castillo). Este personaje misterioso que tenía fama de excéntrico y que estaba especializado en la venta de libros viejos y de época, al parecer estaba perdidamente enamorado de una jovenzuela (quizás la Pepa de marras…) y en su honor se dispuso a construir un castillo para regalárselo.

Así las cosas, el librero empezó poco a poco a levantar el edificio en la medida que daba el presupuesto. Presupuesto que estiraba aprovechando materiales de construcción provenientes de antiguos edificios derruidos del Eixample barcelonés (Plan Cerdá, obra faraónica ideada por el gran arquitecto Ildefonso Cerdá y sólo parcialmente ejecutada, ya que él quería grandes y amplios espacios verdes para su ciudad utópica e ideal), con los cuales conseguía unos materiales de gran calidad provenientes de las canteras de Montjuïc (ya en buena parte cerradas en el momento en que inició la construcción de su castillo), la montaña sagrada y mágica conocida por los antiguos romanos como Montjovis (Monte de Júpiter), y donde según la leyenda sobre su cima Hércules fundó la ciudad de Barcelona, convirtiendo a ésta en un “espacio sagrado”, en otro Axis Mundi, Centro Sagrado emanado de la Tradición Primordial aunque en este caso secundario o subsidiario al estar subordinado a la Roma Eterna… Esta forma de aprovechamiento también le permitió incorporar elementos estructurales, ornamentales y decorativos señoriales pre-modernistas provenientes de estos edificios, tales como la escalera, suelos e incluso alguna escultura, lo que proporcionaba a la vivienda un imponente aspecto medieval. Un verdadero reciclaje en toda regla en definitiva. Como rezaba un viejo himno totalitario muy español y muy azul: “de la entraña del pasado nace NUESTRA REVOLUCIÓN…”

De este modo, y tal como reza en la fachada del castillo, las obras se alargaron desde el 1935 hasta el 1945 (se supone que tales obras sufrieron un parón durante la Cruzada de Liberación Nacional de 1936-39), momento en el que se dio por finalizado un edificio de 3 pisos de unos 170 metros cuadrados de planta, con fachada “medieval” tanto a la calle como al patio interior, y donde las ventanas destacan por ser arcos ojivales y los dinteles de las puertas por ser arcos de herradura de inspiración románica. Todo un castillo de la Edad Media construido en el Hospitalet de pleno siglo XX, verdaderamente fascinante. Año 1945, el año de finalización de la construcción, pero también el año de la derrota de Europa por las potencias de la subversión mundial enemigas de todo lo bello, noble y grande, valores que este extraño monumento aún encarna en medio del caos y de la enorme fealdad de la urbe moderna y sus construcciones “funcionales” sin alma.

A finales de los años 40, Lirola, que según parece no llegó a vivir en el edificio, cedió el mismo al Ayuntamiento de L’Hospitalet con el fin de que fuese destinado a usos culturales. El edificio fue aceptado por el consistorio, el cual, en reconocimiento, puso su nombre a la calle en que se había construido, es decir Blas Fernández Lirola, aunque popularmente es más conocida por “la calle del castillo”. El alcalde de entonces, Enrique Jonama, Jefe Local de la Falange hospitalense, decidió convertirlo en una escuela de bellas artes, ello al menos hasta 1952. En la actualidad el castillo de Santa Eulalia está siendo utilizado como almacén (o eso dicen) del Museo de l’Hospitalet. Un uso que, por desgracia, pudiera ser efímero habida cuenta de los intensos rumores que apuntan a su abandono por parte del Ayuntamiento (al cual pertenece) y que, debido a que no está protegido oficialmente, ni catalogado como patrimonio de la ciudad de ningún modo (está excluido del Plan Especial de Protección del Patrimonio Artístico, la “PEPPA”, malditas ironías del destino…), sumadas a las conocidas tendencias patrimonicidas, antihistóricas y antiartísticas (por otro lado generalizado en cualquier nauseabunda plutocracia) del consistorio, en manos como está de politicastros de la peor especie y calaña, un nido de separatistas, progres, podemitas y sociatas de baja estofa, pudiera ser el fin del edificio tal y como lo conocemos. Esperemos que su destino sea análogo al verdadero castillo de Hospitalet, el Castell de Bellvís de La Torrassa y que a punto estuvo de ser demolido de haber sido por la asquerosa chusma mencionada, menos mal que gracias a la oposición y movilización vecinal finalmente el mismo se salvó de la demolición y hoy ha pasado a ser Bien Cultural de Interés Nacional. Los Hombres de la Tradición seguiremos buscando el “alma secreta” de nuestras ciudades, las que no tienen un origen puramente moderno, aquellas de origen mítico, remoto o legendario (y en España abundan de forma aplastante), y hoy la mayoría convertidas en junglas atomizadas de asfalto, ruido y barbarie democrática, porque como dijo Marco Furio Camilo (446-365 a. C), militar y político romano de ascendencia patricia:

“NUESTRA CIUDAD FUE FUNDADA RELIGIOSAMENTE; LOS DIOSES MISMOS DESIGNARON EL LUGAR Y SE ESTABLECIERON CON NUESTROS PADRES. POR ARRUINADA QUE ESTÉ, AÚN ES LA MORADA DE NUESTROS DIOSES NACIONALES”.

SEMPER FIDELIS!!! FUERZA HONOR Y TRADICIÓN!!!

Joan Montcau

 



MARCHANDO ENTRE DOS PARQUES NATURALES, EL MONTBAIG Y EL GARRAF
agosto 3, 2019, 10:21 am
Filed under: Sin categoría

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MARCHANDO ENTRE DOS PARQUES NATURALES, EL MONTBAIG Y EL GARRAF

Iniciamos la ruta desde la estación de RENFE Molí Nou, en la localidad de Sant Boi de Llobregat, muy cerca de la Colonia Güell. La Colonia Güell es una pequeña colonia industrial situada en el término municipal de Santa Coloma de Cervelló (Barcelona). Está considerada uno de los referentes para estudiar la arquitectura de Antonio Gaudí y es también uno de los conjuntos modernistas y atractivos turísticos más importantes de una Cataluña que cada vez camina más hacia la deriva, en manos como está de tanto descerebrado, traidor y renegado; la misma fue declarada en 1991 Bien de Interés Cultural. Dentro de dicho conjunto histórico, destacar principalmente la bella Cripta inacabada de Gaudí y las ruinas de la misteriosa Torre Salvana, más conocida como “el Castillo del Inferno”, inicialmente del Siglo X, de tipo románico. Dicho castillo sufrió diversas reformas hasta su definitivo abandono en el Siglo XVIII, desgraciadamente hoy terreno de pasto para chiflados varios, gilipollas satanistas, tarados que ven ovnis hasta en la sopa, drogatas, perroflautas con o sin lacito amarillo, depende de la gravedad y del tipo de subnormalidad que padezcan (siendo ya de por sí grave la enfermedad mental de esos contrahechos eunocoides), etc…

Entre las localidades de Sant Boi de Llobregat y de Santa Coloma de Cervelló, pasamos por un barrio enormemente emblemático y a la par, muy desconocido u ocultado hoy en cuanto a su verdadero origen. Se trata del barrio de Ciutat Cooperativa de Sant Boi; el mismo se construyó en torno a la zona ya citada de Molí Nou, según la propuesta rompedora -de inspiración netamente falangista- del Ayuntamiento franquista de la época, que buscaba, con la mentalidad de la misma, el bienestar de los trabajadores y de sus respectivas familias. El proyecto en concreto rompía con el concepto de ciudad dormitorio alrededor de las grandes áreas metropolitanas. La Ciutat Cooperativa debía de ser más humana, con comodidades y servicios y donde las relaciones de vecindad hicieran posible la solidaridad, la cohesión, el hermanamiento. El 31 de octubre de 1965 tuvo lugar el acto de entrega de llaves, hacía pocos días que las obras se habían terminado. Un pueblo más, en definitiva, de los cientos que se crearon durante la Era de Franco y que hoy siguiendo la “logica” estúpida y criminal de la perversa Ley de Desmemoria Histérica, habrían de ser demolidos…

Continuamos la ruta dejando a nuestra derecha la Colonia Güell, ascendemos directamente ya hacia dentro de los límites del Parque Afro-Forestal del Montbaig-Montpedrós, una inclinada pista forestal que discurre entre huertos y cultivos y que nos lleva directos hasta la cima de Can Cartró (338 m), Can Cartró es la montaña más alta de Sant Boi de Llobregat y el punto más alto de su término municipal. En la cima de la montaña, hasta 1915, existió el Pi de Can Cartró. Un majestuoso pino piñonero al parecer que desapareció en 1915 a causa de un rayo y, según las crónicas de principios del siglo XX, el mismo hacía de referencia de los marineros que llegaban al puerto de Barcelona. En dicha cima hay una gran Cruz, “La Creu de Can Cartró”.

Bajamos de dicha montaña por un sendero boscoso hasta acceder a un llano donde también se haya una cruz del término, “Creu del Coll de Querol”, punto de confluencia de varios senderos. Cogemos el sendero de la derecha que conduce primero hacia la cima del Turó del Tabor (344 m), espléndidas vistas desde la misma, divisándose toda la sierra y al fondo el mar.

Continuamos hacia la Penya del Moro (467 m) y seguidamente ya hacia Begues, ya dentro de los límites del Parque Natural del Garraf, caminos muy pedregosos y accidentados pero en los que uno se deleita viendo ruinas de masías, invadidas hoy por la flora y el verdor del bosque y antaño estructuras imponentes, desde luego más imponentes que nuestros tobillos ya ligeramente castigados y un tanto doloridos del gran kilometraje y desnivel acumulados…

Una vez entrados ya en el término municipal de Gavá, llegamos a una explanada que está en la falda montaña del castillo que la corona, en dicha explanada se encuentra la bella Ermita de La Mare de Déu de Bruguers o sencillamente Ermita de Bruguers, se trata de un edificio originalmente románico del Siglo XIII en el pueblo de Bruguers, a medio camino de los núcleos de Begues i Gavá (comarca del Baix Llobregat) incluida en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña. El color rojizo de las piedras con la que se construyó así como el de las montañas que la rodean, recuerdan o rememoran el nombre que originalmente dieron los romanos al río que riega la comarca: RUBRICATUS (Llobregat), el Río Rojo, el color de las iniciaciones y de la iluminación del hermetismo occidental (la Rubedo alquímica). Justo al lado de dicha ermita comienza un Vía Crucis que asciende por la montaña.

Ascendemos por un sendero rocoso que inicialmente hace de balconada hasta adentrarnos en el interior de la montaña misma, pero primeramente pasamos por la Roca Foradada, de aquí a la imponente y misteriosa Cueva de Bruguers, y ya mucho más arriba llegamos al Castillo Eramprunyà que corona la cima de la montaña de enfrente. Según vamos ascendiendo tenemos unas excelentes vistas del Prat, Gavà, Castelldefells y toda Barcelona. Encima de la Cueva de Bruguers, coronando la cima hay una cruz, para llegar a ambas nos encontramos un canal de fuerte subida equipado con un cable de acero para ayudarnos en al ascenso. Un último esfuerzo y ya estamos en el interior de la citada cueva donde nos encontramos la imagen de la Virgen de Bruguers, así como diferentes objetos, ofrendas que la gente ha ido dejando, disfrutando de las formas curiosas que ha hecho la erosión en el interior de la cueva y de las vistas que tenemos desde allí. Cumplidos ambos objetivos nos dirigimos hacia las ruinas del imponente castillo originariamente del Siglo X. Los restos del castillo de Eramprunyá están ubicados en la cima de una montaña adyacente a la que se puede llegar cresteando (400 m) entre acantilados con magníficas vistas del Delta del Llobregat y parte del Garraf. Dicho castillo fue construido como parte del sistema defensivo de la frontera entre Al-Ándalus y el Imperio carolingio y como sede de control político y económico y militar en la zona entre el Garraf y el Llobregat, fue propiedad de los condes de Barcelona. Hasta hace unos años su entrada era libre, hasta que las gamberradas, guarradas y salvajadas de la chusma obligaron a vallar todo el recinto e impedir así su libre acceso, desde entonces las rutas son guiadas y con cita previa. Una vez cumplidos todos los objetivos marcados, iniciamos el descenso hasta llegar a la localidad de Viladecans en busca de un merecido refrigerio. Ruta más que recomendable en definitiva, ella entre pistas forestales varias, bosques, fuertes riscos y barranqueras y como vimos, caminos de suave escalada equipados.

FUERZA, HONOR Y TRADICIÓN!!!

Joan Montcau