Julius Evola. Septentrionis Lux


CURIOSIDADES ARQUITECTÓNICAS EN LA GRAN URBE: EL CASTILLO DE SANTA EULALIA
agosto 15, 2019, 11:33 am
Filed under: Historia, Tradición

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CURIOSIDADES ARQUITECTÓNICAS EN LA GRAN URBE: EL CASTILLO DE SANTA EULALIA

“Una de las mayores miserias espirituales de nuestro tiempo reside en la alienación en la que vivimos respecto a nuestro entorno urbano. El hombre occidental de nuestros días mantiene una relación abstracta y vacía con la ciudad en la que vive. Normalmente, sabe poco de su historia, y sobre todo del profundo conjunto de significados que, con gran frecuencia, se esconde en sus monumentos, en sus calles, en sus plazas, en sus fuentes, en sus iglesias, en sus edificios oficiales”.

Antonio Martínez, “En busca del alma secreta de la ciudad”. El Manifiesto.

Hospitalet de Llobregat es el segundo municipio de Cataluña en cuanto a número de habitantes y uno de los mayores de toda España en cuanto a densidad de población, también una de las mayores de Europa, y eso teniendo en cuenta que la capital -Barcelona- “nos robó” (tejemanejes de los politicastros liberales de la época, como siempre vamos…), cientos y cientos de hectáreas -1000 hectáreas aproximadamente entre 1920 y 1933- arrebatándonos así el acceso que hasta entonces teníamos hacia la montaña en su lado Norte (Sierra de Collserola, Finestrelles) y hacia el mar en su lado Sur (la famosa Marina de Hospitalet con su bello faro aún hoy en pie pero al que ya no se puede acceder, lugar hoy de horrendos y ruidosos polígonos industriales conocido como ‘Zona Franca’). El nombre originario de Hospitalet, por documentos escritos ya del Siglo X, fue Provençana y que entonces prácticamente doblaba en territorio al Hospitalet actual, extendiendo sus dominios hasta la ya citada Sierra de Collserola (hoy convertida en Parque Natural, uno de los mayores parques metropolitanos del mundo con cerca de 9000 hectáreas repartidas entre tres comarcas: el Barcelonés, el Baix Llobregat y el Vallés Occidental), y el Río Llobregat (bautizado por los romanos como Rubricatus, el Río Rojo, ello por el tono marrón sanguina de sus aguas debido a las arcillas que conforman su lecho); Provençana proviene del nombre latino de Provius o Proventius. El nombre de “l’Hospitalet”, en catalán “el pequeño hospital”, proviene del hospital de pobres —un albergue en el que se practicaba la beneficencia y se acogía a los viajeros, al parecer fundado y dirigido inicialmente por la Orden monástico-militar de los Hospitalarios— que se construyó a finales del siglo XII junto a la Torre Blanca. Esta casa estaba junto al Camino Real, la antigua Vía Augusta, alejada de la Iglesia de Santa Eulalia de Provençana, junto al límite con Cornellá. El pueblo se consolidó a partir del siglo XIII en torno al hospital y no alrededor de la iglesia de Provençana.

Dentro de Hospitalet se encuentra uno de los barrios más populares y simbólicos de dicha ciudad: Santa Eulalia. En dicho barrio se encuentran una serie de curiosidades arquitectónicas y de símbolos de gran trascendencia. El camino, la actual Calle de Sta. Eulalia, es uno de los principales protagonistas de la historia del barrio y la ciudad. Es de época romana e iba desde Barcino (Barcelona) hasta Cornelianum (Cornellà) y el Delta, que era el puerto principal de la colonia romana, ya que muchos barcos fondeaban en los arenales del Delta. Lo podemos considerar el ramal costero de la sagrada Vía Augusta. Por los alrededores de la Ermita de Santa Eulalia de Provençana (Siglo XII, originalmente había una villa y templo romanos) estaba la señal de la milla 4 de este camino romano.

Algunos restos arqueológicos parecen indicar la existencia de una villa romana donde después se construyó la citada iglesia. El hallazgo más importante fue la de una escultura que representa un Cabeza de Medusa, que actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico de Barcelona, cuando debiera estarlo en el de Hospitalet, en fin… Desde la antigüedad clásica griega, la imagen de la cabeza de Medusa aparece representada en el artilugio que aleja el mal conocido como Gorgoneion.

Aparte de la Cabeza de Medusa, la Vía Augusta, la bella Ermita románica (que también sufrió la ira y el salvajismo de la chusma marxista durante la Cruzada como tantos y tantos otros monumentos sacros, sometidos hoy a la perversa desmemoria histérica de los tarados y giliprogres de toda laya), citar también una antigua y bella masía hoy convertida en la Casa Gallega, pero que en el pasado fue también un local del Frente de Juventudes – aquella maravillosa y viril empresa falangista y formativa juvenil sin parangón en la España y Europa contemporáneas-, y entre algún que otro monumento de interés arquitectónico o artístico, destacar sobre todo el famoso “Castillo de Santa Eulalia”…

En la calle Blas Fernández Lirola, a la altura del nº 74, llama la atención una fachada en piedra amarillenta de Montjuïc que destaca de todo el resto de fachadas de la calle porque es la viva imagen de un “castillo medieval”. .. Realmente se trata de una construcción moderna del Siglo XX y tras la cual se esconde una historia de amor, amor no correspondido quizá, o un amor platónico y caballeresco que como tal nunca puede llegar a materializarse, de ello poco más se sabe.

El Sr. Blas Fernández Lirola, el constructor de esa curiosa a la vez que fascinante edificación y que acabaría dando su nombre a la calle, era un librero con establecimientos en la Calle Aribau y en el conocido mercado de Sant Antoni de la Ciudad Condal, cuando a principios de los años 30 decidió empezar la construcción de lo que se conocería más adelante como “El Castell de la Pepa” o , sencillamente, “El Castell” (el castillo). Este personaje misterioso que tenía fama de excéntrico y que estaba especializado en la venta de libros viejos y de época, al parecer estaba perdidamente enamorado de una jovenzuela (quizás la Pepa de marras…) y en su honor se dispuso a construir un castillo para regalárselo.

Así las cosas, el librero empezó poco a poco a levantar el edificio en la medida que daba el presupuesto. Presupuesto que estiraba aprovechando materiales de construcción provenientes de antiguos edificios derruidos del Eixample barcelonés (Plan Cerdá, obra faraónica ideada por el gran arquitecto Ildefonso Cerdá y sólo parcialmente ejecutada, ya que él quería grandes y amplios espacios verdes para su ciudad utópica e ideal), con los cuales conseguía unos materiales de gran calidad provenientes de las canteras de Montjuïc (ya en buena parte cerradas en el momento en que inició la construcción de su castillo), la montaña sagrada y mágica conocida por los antiguos romanos como Montjovis (Monte de Júpiter), y donde según la leyenda sobre su cima Hércules fundó la ciudad de Barcelona, convirtiendo a ésta en un “espacio sagrado”, en otro Axis Mundi, Centro Sagrado emanado de la Tradición Primordial aunque en este caso secundario o subsidiario al estar subordinado a la Roma Eterna… Esta forma de aprovechamiento también le permitió incorporar elementos estructurales, ornamentales y decorativos señoriales pre-modernistas provenientes de estos edificios, tales como la escalera, suelos e incluso alguna escultura, lo que proporcionaba a la vivienda un imponente aspecto medieval. Un verdadero reciclaje en toda regla en definitiva. Como rezaba un viejo himno totalitario muy español y muy azul: “de la entraña del pasado nace NUESTRA REVOLUCIÓN…”

De este modo, y tal como reza en la fachada del castillo, las obras se alargaron desde el 1935 hasta el 1945 (se supone que tales obras sufrieron un parón durante la Cruzada de Liberación Nacional de 1936-39), momento en el que se dio por finalizado un edificio de 3 pisos de unos 170 metros cuadrados de planta, con fachada “medieval” tanto a la calle como al patio interior, y donde las ventanas destacan por ser arcos ojivales y los dinteles de las puertas por ser arcos de herradura de inspiración románica. Todo un castillo de la Edad Media construido en el Hospitalet de pleno siglo XX, verdaderamente fascinante. Año 1945, el año de finalización de la construcción, pero también el año de la derrota de Europa por las potencias de la subversión mundial enemigas de todo lo bello, noble y grande, valores que este extraño monumento aún encarna en medio del caos y de la enorme fealdad de la urbe moderna y sus construcciones “funcionales” sin alma.

A finales de los años 40, Lirola, que según parece no llegó a vivir en el edificio, cedió el mismo al Ayuntamiento de L’Hospitalet con el fin de que fuese destinado a usos culturales. El edificio fue aceptado por el consistorio, el cual, en reconocimiento, puso su nombre a la calle en que se había construido, es decir Blas Fernández Lirola, aunque popularmente es más conocida por “la calle del castillo”. El alcalde de entonces, Enrique Jonama, Jefe Local de la Falange hospitalense, decidió convertirlo en una escuela de bellas artes, ello al menos hasta 1952. En la actualidad el castillo de Santa Eulalia está siendo utilizado como almacén (o eso dicen) del Museo de l’Hospitalet. Un uso que, por desgracia, pudiera ser efímero habida cuenta de los intensos rumores que apuntan a su abandono por parte del Ayuntamiento (al cual pertenece) y que, debido a que no está protegido oficialmente, ni catalogado como patrimonio de la ciudad de ningún modo (está excluido del Plan Especial de Protección del Patrimonio Artístico, la “PEPPA”, malditas ironías del destino…), sumadas a las conocidas tendencias patrimonicidas, antihistóricas y antiartísticas (por otro lado generalizado en cualquier nauseabunda plutocracia) del consistorio, en manos como está de politicastros de la peor especie y calaña, un nido de separatistas, progres, podemitas y sociatas de baja estofa, pudiera ser el fin del edificio tal y como lo conocemos. Esperemos que su destino sea análogo al verdadero castillo de Hospitalet, el Castell de Bellvís de La Torrassa y que a punto estuvo de ser demolido de haber sido por la asquerosa chusma mencionada, menos mal que gracias a la oposición y movilización vecinal finalmente el mismo se salvó de la demolición y hoy ha pasado a ser Bien Cultural de Interés Nacional. Los Hombres de la Tradición seguiremos buscando el “alma secreta” de nuestras ciudades, las que no tienen un origen puramente moderno, aquellas de origen mítico, remoto o legendario (y en España abundan de forma aplastante), y hoy la mayoría convertidas en junglas atomizadas de asfalto, ruido y barbarie democrática, porque como dijo Marco Furio Camilo (446-365 a. C), militar y político romano de ascendencia patricia:

“NUESTRA CIUDAD FUE FUNDADA RELIGIOSAMENTE; LOS DIOSES MISMOS DESIGNARON EL LUGAR Y SE ESTABLECIERON CON NUESTROS PADRES. POR ARRUINADA QUE ESTÉ, AÚN ES LA MORADA DE NUESTROS DIOSES NACIONALES”.

SEMPER FIDELIS!!! FUERZA HONOR Y TRADICIÓN!!!

Joan Montcau

 

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“NUESTRA CIUDAD FUE FUNDADA RELIGIOSAMENTE; LOS DIOSES MISMOS DESIGNARON EL LUGAR Y SE ESTABLECIERON CON NUESTROS PADRES. POR ARRUINADA QUE ESTÉ, AÚN ES LA MORADA DE NUESTROS DIOSES NACIONALES”.
Pues no, no lo es, lo que se haya hecho no está más, como los dioses.

Comentario por Raúl




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