Julius Evola. Septentrionis Lux


LA PUERTA 
octubre 29, 2019, 8:47 pm
Filed under: Espiritualidad, Joan Montcau, Metafísica, Tradición

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LA PUERTA

 

“Mira que estoy a la puerta y llamo” .

 

Apocalipsis 3, 20

 

 

La puerta se nos muestra como un lugar de acceso a una realidad superior, es todo un Arquetipo, en este caso de carácter femenino por lo que tiene de “penetración”, al contrario del Muro, símbolo de carácter masculino por lo que tiene de “contención”, de “separación” de dos mundos. Pero este paso de acceso, de “penetración”, siempre tiene los dos sentidos, como todo Símbolo es ambivalente, puede tener varios significados, unos de carácter positivo y otros negativo, de forma que también se puede realizar en sentido inverso. Por un lado el símbolo de traspasar una puerta puede significar el paso a un mundo superior, a otro estado de conciencia y de decondicionamiento, a un Orden Nuevo de la realidad y también espiritual.

 

Por otro lado la apertura de una puerta (simbólicamente hablando) puede significar absolutamente todo lo contrario, la penetración en nuestro mundo de las potencias del caos y de la oscuridad, la entrada en nuestro mundo de las fuerzas infernales. La llegada de la Modernidad, su implantación tiránica en el mundo de forma global y con todas sus perversiones y destrucciones, es todo un Símbolo de lo que ocurre cuando se abren las puertas a la Subversión, ello consciente o inconscientemente, el resultado siempre es el mismo. Ocurrió con Occidente en la etapa que discurre entre los Siglos XIV-XVII, génesis de la actual aberración modernista (güelfismo, humanismo, protestantismo, liberalismo, etc), ocurrió con la Catolicidad tras el odioso Concilio Vaticano II (1962-65, aunque la decadencia venía de atrás…), ocurrió con el Estado del 18 de Julio mucho antes de la maldita Tra(ns)ición y de la muerte del Caudillo. Una cosa que enseña sobremanera la Historia (con mayúscula) es que con la Subversión no se pacta, se la combate. Abrir las puertas a la misma no es señal de bondad o de fortaleza, sino de debilidad, de degeneración extrema y de traición.

 

Jano, el dios de doble faz de los romanos, era el Guardián de las Puertas en la antigua Roma. Simbología análoga tienen en el Cristianismo los dos San Juan, San Juan de Verano y San Juan de Invierno, las Dos Puertas Solsticiales… De todas formas toda gran civilización porta en sí las semillas de su propia autodestrucción (Grecia, Roma, Egipto, Medievo, etc.), de la misma manera que toda tiranía o civilización caricaturesca como la actual, porta en sí los gérmenes de un nuevo renacer. De la misma manera que la Modernidad ha abierto las puertas al Mal, ese “núcleo que represente la salvaguarda de lo permanente” y que lucha por mantenerse en pie y de avanzar sobre las ruinas de esta pseudo-civilización paródica e infernal, abre las puertas simbólicas a lo Alto, pudiendo constituirse en germen de un nuevo renacer, de un nuevo ciclo ascencional y áureo. SEMPER FIDELIS.

 

FUERZA HONOR Y TRADICIÓN

 

 

Joan Montcau

 



ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA DEL PENSAMIENTO DE RENÉ GUÉNON
octubre 19, 2019, 11:36 am
Filed under: Espiritualidad, Tradición

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Nuestro apreciado Javier Martín nos ha hecho llegar unas reflexiones que, a pesar de que él no había redactado en formato artículo, nosotros no hemos querido dejar sin la merecida difusión y hemos, por ello, decidido el publicarlas:

ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA DEL PENSAMIENTO DE RENÉ GUÉNON

Guénon niega (“Introducción general al estudio de las doctrinas hindúes”) la identidad racial de occidentales e hindúes o iranios, aduciendo que la identidad lingüística sólo apunta a un préstamo o asunción de lengua ajena. Claro que, por otro lado, incurre en “la madre de todas las contradicciones” cuando se contradice al alabar la obra de Tilak, quien demuestra el origen polar e identidad racial de todos los indo-europeos… Guénon (como buen masón) siente animadversión hacia todo lo occidental -como si de algo “bárbaro” e inferior se tratase- al tiempo que sobrevalora todo lo “oriental” (semitismo incluido, también como buen masón).

Sabido es que para Guénon la “tradición heroica” resulta algo extraño y sospechoso; lo regio se reduce a mera autoridad temporal; la Bhagavad-gītā remite, al decir del autor francés, a una concesión más o menos incomprensible a una casta inferior (los shatriya, guerreros) por parte de los legítimos detentadores de la tradición (los bráhmana, por supuesto); incluso su concepto de “tradición primordial” sufre de una total distorsión, pues todo lo más se remite a la Edad de Plata o segundo ciclo.

Ya puestos, añadiremos que la defensa de Guénon del cristianismo (a nivel teórico, no en la práctica ni en sus confesiones a sus allegados -documento confidencial inédito-), “religión” plebeya completamente refractaria desde sus orígenes a todo esoterismo e iniciación (por más que Guénon se empeñe en creer en un cierto “esoterismo cristiano” que termina remitiendo al hermetismo -tradición perfectamente pre-cristiana y muy iniciática- a tenor sobre todo de las fraternidades de constructores medievales herederas de tradiciones anteriores y que por imperativos históricos utilizaban el cristianismo como cobertura exterior, al igual que sin ir más lejos el propio gibelinismo), ha terminado por conducir a sus seguidores (los de Guénon), sobre todo a los de “estricta observancia”, a la confusión y a un callejón sin salida del que la única alternativa viene ser la “conversión” a religiones foráneas como el Islam o la resignación a una “fe” en la “salvación” propugnada por el catolicismo (la afiliación a la masonería o lo que hoy día detenta esa denominación, contradictoria en esencia con el propio catolicismo, ni siquiera la podemos tomar seriamente en consideración).

La aseveración de los “pensadores” cristianos de que el mismo o “lo es todo”, en el sentido de que representa la “revelación” definitiva que anula todo lo demás, o por el contrario “no es nada”, no representa ningún dilema para un Tradicionalista que se precie. Para los guenonianos se presenta un inconveniente añadido, a saber, que si fuese la “revelación definitiva” también debería obviamente ser la última, y resultaría difícil, por ejemplo, justificar la existencia del Islam, a no ser que consideremos que éste “no es nada”. Guénon osciló bastante con todo esto, llegando incluso a expresar su inquietud por (citando un solo ejemplo) la presencia determinante del “asno” tanto en los evangelios como en la católico-medieval “fiesta del asno”, habida cuenta de que el susodicho representa las fuerzas disolventes, ligado en la tradición al Seth egipcio. Claro que los católicos han pretendido por todos los medios

soslayar todo esto, y utilizar la obra de Guénon como una cómoda ratificación de la “fe” de su infancia, cuya regalada “salvación”, incomprensible desde el lado esotérico, les evita toda incomodidad de un compromiso interior realizador.

A diferencia de Guénon, cuyo anti-occidentalismo le llevó a propugnar una (re)cristianización de Occidente a fin de “salvar lo que todavía pudiese ser salvado”, juzgamos, con Evola y otros autores afines, mucho más realista y consecuente con su espíritu la idea de una (re)romanización de Europa, es decir, la conformación de la misma en el orden de un Sacro-Imperio metafísicamente centrado. Por supuesto con la consideración, todavía más realista, de que “tras los últimos derrumbes la situación general ha tomado ya un curso irreversible” y de que “el fracaso colectivo está ya asegurado, el individual no”.

 

Javier Martín

 



LIBROS: “JOSÉ ANTONIO, TESTIMONIO”
octubre 18, 2019, 11:26 pm
Filed under: Ética y valores, Metapolítica, Política y tradición, Tradición

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LIBROS: “JOSÉ ANTONIO, TESTIMONIO”

 

PATRIOTISMO VIRIL Y EL HOMBRE DE RAZA FUGAZ

 

“No hay más remedio que aplicarse cada cual en lo suyo, a la dulce esclavitud del trabajo. Sea nuestra oración de todas las mañanas: TE OFREZCO, ESPAÑA, LA LABOR QUE VOY A HACER DURANTE EL DÍA, PARA QUE TE PONGAS EN CAMINO DE SER PERFECTA; YO NO REGATEARÉ FATIGA EN MI TAREA HASTA ACABARLA CON PERFECCIÓN. Si no hacemos eso, no lograremos nada. Todo lo que llegue nacerá traspasado de muerte con ese frío del telar en que duermen las lanzaderas”.

José Antonio Primo de Rivera, 15-XII-1930. “JOSÉ ANTONIO, TESTIMONIO”, Editorial Doncel 1969.

 

El entonces falangista Adriano Gómez Molina publicó con motivo del XXXIII Aniversario del Alzamiento Nacional la obra arriba señalada. Se trataba de un libro de escritos -algunos íntimos- y de discursos distribuidos por orden cronológico y recopilados por temas del Fundador de la Falange. La novedad de dicho libro es que en el mismo aparecen una serie de textos que en su día no se recogieron, vayan a saber ustedes porqué, en las “Obras (in)Completas” que el Régimen del 18 de Julio publicó desde la Victoria de 1939 a través de la Falange oficial y organizaciones adyacentes y/o dependientes de la misma (Sección Femenina principalmente). Ediciones del Movimiento a lo largo de los años 60 publicó al margen de las citadas “Obras”, varios libros de textos inéditos de José Antonio; pero no sería hasta el año 1976 cuando el Instituto de Estudios Políticos de un Movimiento ya más que esclerotizado y moribundo publicara a título póstumo las obras “más completas” (valga la redundancia) que hasta entonces se habían publicado de José Antonio, se trataban ya de dos gruesos tomos y no del tomo de poco más de 900 páginas que hasta entonces se habían publicado de forma tan reiterada. Pero aun así, seguían siendo “incompletas” ya que en las mismas no aparecían textos que aparecieron a posteriori o que fueron “oportunamente” orillados por considerarlos entonces demasiado “fascistas”: “Germanos contra bereberes”, “Cuaderno de notas de un estudiante europeo”, “Aristocracia y Aristofobia”, tampoco apareció el informe secreto que sobre la situación política española  José Antonio Primo de Rivera redactó e hizo llegar al gobierno italiano en el verano de 1935, etc… Es muy curioso constatar que estas nuevas Obras “Completas” de José Antonio aparecieron en pleno proceso de Tra(ns)ición, es decir cuando el ya carcomido y corroído Estado del 18 de Julio estaba en pleno proceso de desmoronamiento y de autodestrucción, con un Movimiento Nacional y un Gobierno en manos de pseudo-falangistas: Ignacio García, conocido ya como “El Sepulturero” (último jefe del Frente de Juventudes, último jefe del SEU, último Secretario General del Movimiento…) y el canalla del “puedo prometer y prometo”, Adolfito Suárez. Esto último nos permite entrar en otro tema…

El autor del libro, más bien el recopilador del mismo, en el prólogo reivindica el discurso “revolucionario” del José Antonio de 1935 frente al presunto discurso “derechista” o “conservador” del Mitin de la Comedia del 29 de Octubre de 1933. Evidentemente el José Antonio de 1935-36 estaba mucho más radicalizado, pero el Eje Fundamental, los valores y los principios no habían variado un ápice entre ambos discursos. Sin duda este entonces falangista radicalizado (Adriano Gómez Molina) y “abierto a la izquierda” es de los que se quedó con el discurso puramente economicista de la Falange, como tantos otros que en los años sesenta-setenta exaltaban y se quedaron con la parte puramente sindicalista y societaria de la Falange a la vez que rehuían de los aspectos claramente fascistas que de su doctrina emergían, construyendo así una Pseudofalange más histérica que histórica.

La deriva de este entonces “rabioso revolucionario” que hasta el Discurso de la Comedia le parecía “poco revolucionario” y “derechista”, fue el colmo de lo grotesco y de lo risible. Este personaje tan “revolucionario” fue de los que entre otros muchos “falangistas” (Martín Villa, Rosón, Sancho Rof, Torcuatito alias “El Murciélago”, el citado Ignacio García, Eduardo Navarro, etc), pasó al equipillo del Perjuro Adolfito Suárez durante la Tra(ns)ición. Adriano Gómez Molina ya desde joven ocupó puestos muy significativos en el organigrama de la Secretaría General del Movimiento, en donde una de sus responsabilidades más significativas fue nada menos que la de Director de la Academia Nacional de Mandos del Frente de Juventudes, de la que salían los conocidos Instructores elementales y titulados en profesores de F.E.N. (Formación del Espíritu Nacional) y Educación Física. Eran, por decirlo de alguna forma, los llamados a impartir a las futuras generaciones las esencias de lo joseantoniano; para luego acabar con las huestes del nefasto Suárez y su podrida UCD… Por cierto, según las malas lenguas su famoso (el de Suárez) “puedo prometer y prometo” lo cogió prestado de otro traidor “azul” hoy reconvertido en tertuliano telebasuril y que además presume de rabioso antifranquismo y antifascismo: Fernando Ónega. Éste en 1975 era nada menos que Jefe de Prensa de la Guardia de Franco, los que hasta entonces se presentaban como “los duros y los más puros” del Régimen y del Movimiento, en fin…

Evola en un famoso artículo que escribió en los últimos años de su vida, calificó al hombre moderno como “el hombre de Raza Fugaz”, es decir aquél que es incapaz de mantener los mismos principios, la misma concepción del mundo y de la vida, el mismo Eje Existencial a lo largo de toda su vida, ésta está presa de los vaivenes y de las corrientes que el mundo exterior nos depara sin poder mantener la solidez interior. Son seres volubles, cambiantes, como dice el popular refrán “se arriman al sol que más calienta”. Este tipo de hombres, así como el fenómeno hoy tan frecuente del “chaqueterismo”, son ya típicos de sociedades decadentes y ginecocráticas, sociedades de carácter materialista donde la cantidad prima sobre la calidad. También Evola evoca el principio de la “Impersonalidad Activa” para hacer frente a los procesos de destrucción que de la Modernidad emanan; no buscar reconocimientos ni recompensas, hacer lo que hay que hacer pero sin excentricidades ni grandilocuencias, frialdad y desapego ante un mundo que ya nada tiene que ver con nosotros, “laconismo militar de nuestro estilo” como decía José Antonio. Por ello el Maestro Romano comparaba al chulesco, presuntuoso y bocazas hombrecillo de la Modernidad con un crustáceo, aparentemente fuertes e indestructibles por fuera, enormemente frágiles por dentro…

Reivindicamos pues el Patriotismo viril, guerrero y de estirpe de la Falange Histórica, ello frente a las distintas y varias ‘deshechas’ e ‘izmierdas’ -que no son pocas en esta nacioncita venida a menos y de pesadilla, además de terreno de pasto del susodicho “Hombre de Raza Fugaz”-, y a cual más traidora, vil y repugnante.

 

FUERZA HONOR Y TRADICIÓN

 

Joan Montcau

 



BIBLIOTECA: R U B R I C A T U S 
octubre 11, 2019, 9:18 pm
Filed under: Ética y valores, Historia

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BIBLIOTECA:

 

R U B R I C A T U S

 

Gran novela de la historiadora y arqueóloga Isabel GarcíaTrócoli, ella con el Río Llobregat (Rubricatus) y la fundación de Barcino por los romanos de fondo. La novela como hilo conductor se basa en un periodo de transición, una época de cambio, cuando una cultura -la Ibero/layetana-, decae y se solapa con la nueva -la Romana-; el Viejo Orden ya gastado y con sus virtualidades metafísicas y espirituales ya agotadas, es sustituido por un Nuevo Orden, como el “Árbol Seco” de las leyendas del Medievo que acaba reverdeciendo y recuperando su antiguo vigor y prestancia.

 

Y es aquí en donde entran en acción dos sagas familiares protagonistas de la novela: una romana y una layetana. Sucesión de tradiciones de carácter heroico y guerrero, con un idéntico ETHOS y cosmovisión. La acción se desarrolla en el año 13 antes de Cristo y retrata la fundación de la Barcelona romana, el antiguo Barkeno de los pueblos layetanos y que Roma lo transformará en Barcino, una especie de sub-sede de la sagrada ciudad de Roma, un centro menor -aunque no por ello carente de importancia- de la Tradición Primordial aunque subordinado a la divina Roma.

 

Los principales protagonistas de la novela son Cayo Celio, veterano centurión de las guerras cántabras que con sus compañeros de la Cuarta Macedónica reciben al Emperador Octavio Augusto en el puerto de la ibérica Barkeno, allá donde el Río Rubricatus (Llobregat) desemboca sus rojizas aguas. El motivo es la fundación de la colonia Barcino (Año 13 A.C.). Barkal, último noble y aristócrata layetano consciente de que su cultura está herida de muerte, sin renunciar por completo a ella vive al estilo romano con su hija Garza, fruto de una relación con una misteriosa hechicera celta. Lucio (nombre derivado de Lug, Dios solar de las artes y los oficios), hijo del centurión Cayo Celio y educado en ambas culturas, en su persona se sintetizan y armonizan ambas espiritualidades guerreras y aristocráticas, la layetana y la romana. Lucio ha tenido una venturosa vida de lucha y combate con las legiones en Egipto y Germania, vuelve a Barcino tras la muerte de su padre para reencontrarse con el amor de su vida: Garza. Durante su estancia en Barcino se ve obligado a luchar y a combatir a aquellos layetanos que se resisten a abandonar su cultura ya en decadencia y a aceptar el Nuevo Orden romano.

 

A lo largo de la novela aparecen montañas, zonas y lugares hoy muy conocidos, pero con los nombres que en su momento les dieron los romanos: la actual montaña de Montjuic era conocida como Mons Jovis, Montaña de Júpiter; aparte del nacimiento oficial e histórico de la ciudad de Barcino (Año 13 A.C.), está el nacimiento Metahistórico y Mítico cuando según la leyenda el divino Hércules tras el naufragio en una tormenta de la Barca Nona (Novena) en la costa de Barcelona, él y los suyos ascendieron por la colina y sobre su cima se decidió la fundación de la ciudad. Precisamente entorno a dicha montaña parece ser, aunque no está muy claro, que también estuvo el centro espiritual de los pueblos layetanos (al parecer los layetanos se extendían por las comarcas del Baix Llobregat, el Vallés tanto Oriental como Occidental, el Maresme y el Barcelonés, es posible que incluso llegaran a la comarca del Bages), dicho Centro recibiría el nombre de Laie o Laiesken, aunque otras teorías dicen que tal denominación no indicaría a una ciudad en sí sino a una “región” o pueblo, es decir a la totalidad de los pueblos layetanos…Otros nombres que aparecen a lo largo del libro son el Podium Aquilae, la actual montaña del Tibidabo; el Promontorium Heraklides, es decir la actual montaña de San Ramón o Montbaig; Ad Fines el actual Martorell donde aún se conservan restos del antiguo puente romano, etc, lugares todos ellos de irresistible encanto y que vale la pena visitar y patearlos a fondo…

 

A lo largo del sobrio y electrizante relato intrigas, ambiciones familiares y políticas, luchas personales, guerra y muertes, envidias, venganzas, amistad, camaradería, honor, Milicia, Culto a los Antepasados, etc. Muy buena novela en definitiva donde la autora no puede ocultar su fascinación y admiración hacia ambas culturas y tradiciones guerreras europeas que lucharon y convivieron en nuestro territorio patrio. En este estupendo libro se incluye además un mapa de la primitiva Barcino con sus nombres romanos y de la desembocadura del Rubricatus.

 

Joan Montcau

 



IDIOVARIACIONES MOTIVADAS POR LA ´RAZA DEL ALMA´. BRAQUICEFALIAS CANTÁBRICAS
octubre 5, 2019, 6:46 pm
Filed under: Cultura y pensamiento, Eduard Alcántara, Julius Evola, Metafísica

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IDIOVARIACIONES MOTIVADAS POR LA ´RAZA DEL ALMA´. BRAQUICEFALIAS CANTÁBRICAS

 

Julius Evola postulaba la realidad de las idiovariaciones ocurridas en el idioplasma (núcleo) motivadas por el actuar de la ´raza del alma´, tanto en sentido negativo como en sentido positivo (dependiendo de cuáles sean esos valores actuantes de la raza del alma). Por ello se puede encaminar uno a plasmar, p. ej., caracteres físicos propios del tipo nórdico (hiperbóreo) o, por el contrario, alejados de él. Santiago Andrés comentó en una conferencia cómo sin influencias exógenas (sin mezclas habidas con gentes foráneas) las gentes cantábricas habían pasado de la dolicocefalia mayoritaria o una braquicefalia más que considerable en el transcurso de unos pocos cientos de años (creemos recordar que comentó que esto había sucedido desde el medievo hasta el s. XVIII). La observación craneal de los restos de cráneos en estas dos etapas demuestra el misterioso cambio, que sólo puede tener una explicación acaecida en los valores de la raza del cuerpo. Los cántabros prestos a la Reconquista (dolicocéfalos) habrían pasado, ya en la Edad Moderna, a una cierta vida de ensimismamiento en sus aldeas ancladas en esos valles que atraen a la reclusión semibucólica y habrían acabado saturados de esos sentimientos aldeanos que provocan esa morriña casi depresiva cuando se alejan de sus tierras. Braquicefalia coincidente con la de los alpinos (Suiza, Austria,…) acreedores de un tipo de vida aldeana y distendida que han visto cómo sus cráneos se han hecho como más acordes con el sedentarismo (más cuadrados y con aspecto de más pesados) a diferencia de aquellos cráneos dolicocéfalos casi aerodinámicos (alargados hacia atrás) propios de hombres con espíritu de empresa y aventuras. Esto lo decimos sin menoscabo de que entre las poblaciones alpinas europeas no haya habido (pues, de hecho, sí lo ha acaecido), en tiempos ya milenarios, cruzas con razas uralo-altaicas y/o mongoloides; une especie de inmigración procedence de esos enclaves orientales, en forma de cuña, partió en dos el orbe europeo (orbe este de extracción indoeuropea).

 

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com

 



¡¡¡VIVA LA MUERTE!!!
octubre 5, 2019, 1:22 pm
Filed under: Espiritualidad, Metafísica

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¡¡¡VIVA LA MUERTE!!!

 

“LA NOSTALGIA ES EL VÍNCULO SAGRADO QUE EXISTE ENTRE EL CORAZÓN Y LA PATRIA”

 

Rudolf Kinau, “Camaradas”. 1943.

 

Obsérvese esta escultura de mármol muy misteriosa y enigmática que se encuentra en un famoso cementerio de la provincia de Barcelona fundado en 1775. La escultura representa a la muerte, en forma de un esqueleto alado, dando un beso en la frente de un hombre joven y atlético (símbolo de la Juventud Intemporal), imagen que puede evocar tanto el éxtasis en el rostro del fallecido al dejar este mundo (acceso a la Patria del Más Allá), como la tristeza por renunciar a la existencia en la flor de la vida (abandonar la Patria del Más Acá), una verdadera obra de arte que cuadra a la perfección con la Weltanschauung del Fascismo. La Muerte como la “más leal Compañera” como reza uno de los grandes Himnos de la Legión Española (VIVA LA MUERTE!!! su grito de guerra); la Muerte como parte de nuestra vida terrena y a la vez Vía de Acceso hacia la Eternidad para unos y el Infierno para otros, porque muchos son los llamados y pocos los escogidos” (Mateo 22: 14).

 

Dicen que la Muerte nos acaba igualando a todos (concepción plebeyizante e igualitaria); completamente falso, no es lo mismo morir como un león que como una rata de alcantarilla. Como decía Platón “las almas vulgares carecen de destino”, y en el mundo crepuscular de la actual subhumanidad democrática abundan por doquier la vulgaridad y la maldad. Esa especie de “democracia de la salvación post-mortem” de la que hacen gala ciertas doctrinas pseudo-espirituales y anti-tradicionales claramente subversivas, son una de tantas emanaciones de la “Luz del Sur” ginecocrática y telúrico-demoníaca opuestas a la verdadera sacralidad viril, apolínea y solar.

 

Joan Montcau

 



CEMENTERIOS
octubre 4, 2019, 9:22 pm
Filed under: Cultura y pensamiento, Espiritualidad

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CEMENTERIOS

 

“Sepulturero, es hermoso contemplar las ruinas de las ciudades, pero es más hermoso todavía contemplar las ruinas de los hombres.”

CONDE DE LAUTRÉAMONT

 

“El lugar lógico para encontrar una voz de otros tiempos es un cementerio de otros tiempos.”

HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT

 

 

 

En las modernas ciudades, muchas hoy verdaderas megalópolis con sus horrorosas construcciones “funcionales” y sin alma, los cementerios (las Ciudades de los Muertos) son quizás uno de los pocos lugares donde hoy se puede disfrutar de silencio, de tranquilidad, de cierta paz. Pero también en ellos hay lugar para el Arte y la Belleza, algo que cada vez empieza a brillar más por su ausencia en las ciudades de los “vivos”; recorrer el interior de uno de ellos, observar y meditar sobre el variado simbolismo que hay en sus lápidas, muros, templetes, etc., es algo así como una “ruta iniciática”, un peregrinaje al interior de uno mismo.

 

En las lápidas, como mínimo, aparecen el nombre y la fecha de nacimiento y muerte de la persona. Pero a menudo hay mucho más, y ahí están los símbolos para el que quiera verlos, estudiarlos, intentar al menos comprenderlos y una vez ello vivenciarlos, ya que el símbolo es una imagen visible de una Idea Suprasensible…

 

Muchas tumbas también llevan símbolos con significados específicos, lo que puede indicar la edad del fallecido (joven o anciano), su ocupación laboral, religión, las organizaciones a las que perteneció, el servicio militar u otros significados.

 

Vamos a hacer una pequeña relación de símbolos que nos podemos encontrar en cualquier cementerio, así como su significado:

 

ANCLA: A veces un oficio o rama de la Milicia. También simbolizar un principio de Orden y de Estabilidad sobre el Caos.

 

ÁNGEL: Mensajero entre Dios y el Hombre. Un Intermediario sacro que hace de puente simbólico entre ambos.

 

VELA: Símbolo de la Vida Eterna.

 

CADENA CON ESLABÓN PERDIDO: Círculo familiar roto, pérdida de un familiar querido.

 

CORONA: Victoria o la Victoria sobre la Muerte. Cruz y Corona: Jerarquía, Autoridad, Aristocracia del Espíritu.

 

PUERTA: Entrada al cielo. Transición de la Vida Terrena a la Vida Celeste.

 

MANOS: Varias posiciones. Juntas, despedida o matrimonio; orando, para la vida eterna; apuntar hacia arriba, camino al cielo; apuntar hacia abajo, la mano de Dios.

 

RELOJ DE ARENA: El tiempo se ha agotado, el tiempo corre rápidamente. El tiempo como “imagen móvil” de la Eternidad.

 

ANTORCHA: La conquista de la Vida Eterna. Acción y Contemplación.

 

BOLA: Ciclo de la vida, la eternidad. También símbolo del Macrocosmos.

 

UN LIBRO ABIERTO: Las Sagradas Escrituras, pero también simbolizaría el libro por antonomasia: EL LIBRO DE LA VIDA, “del cual todos los libros de los hombres son pálidos reflejos” (Antonio Gaudí).

 

MARIPOSA: Símbolo del Renacimiento o del “Nacido Dos Veces” (nacimiento espiritual después del físico). Al pasar por diferentes estados (oruga, crisálida y mariposa) se relacionaría con la vida, la muerte y la resurrección. La amplia gama de colores de las mariposas simbolizaría la Multiplicidad dentro de la Unidad, la manifestación del Principio Supremo.

 

CALAVERA: Simboliza el final de la vida terrena. La calavera con alas o con huesos simboliza el alma que ha abandonado el cuerpo y se dirige hacia la otra vida, hacia la Patria Celeste. La Calavera también simboliza la muerte del Hombre Viejo y el nacimiento del Hombre Nuevo.

 

EL HUSO Y LAS TIJERAS: Simboliza el hilo de la vida que se puede cortar en cualquier momento.

 

LA ESFERA Y LAS ALAS: Simbolizan el proceso de la vida y de la muerte que gira incesantemente como la esfera.

 

EL OLIVO: Simboliza la paz. “Pax Triumphalis”.

 

EL ROBLE: Simboliza el valor militar.

 

EL LAUREL: Simboliza la gloria.

 

EL CIPRÉS: La costumbre de utilizar cipreses en los cementerios es antiquísima, encontrándonos que las antiguas civilizaciones griega y romana ya lo plantaban y atribuían toda una simbología alrededor de la muerte. La forma ascendente y frondosa del tronco hacia la copa de este árbol encaminaba (según la mitología) las almas de los difuntos hacia los cielos. Al ser un árbol de hoja perenne simboliza también la Inmortalidad.

 

ADORMIDERA: Símbolo pagano del sueño eterno.

 

La relación de símbolos podría ser mucho más larga y extensa, hay que tener en cuenta que en su mayoría pertenecen a esa “Religio Perennis” o Tradición Primordial que marcan el origen del actual Manvantara (Ciclo Humano), muy próximo a su final por cierto…

 

Los cementerios incluso en las gigantescas junglas de asfalto, hierro, cemento y cristal, son “espacios sagrados”, pequeños oasis en medio del inmenso desierto espiritual que es la ciudad moderna. Si el cementerio simboliza la Ciudad de los Muertos, la moderna, ruidosa e infernal urbe del hombre-masa simboliza la Ciudad de los Muertos en vida, de una pseudo-civilización sin alma…

 

Joan Montcau