Julius Evola. Septentrionis Lux


MARCHANDO POR LA “MONTAÑA DEL GRIAL” (2-5/II/2020)
febrero 23, 2020, 11:44 pm
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MARCHANDO POR LA “MONTAÑA DEL GRIAL” (2-5/II/2020)

 

“Se puede afirmar, por ejemplo, que el Grial es un “misterio” nórdico; pero tan sólo a condición de entender por “nórdico” a algo sumamente más profundo y más comprensivo que “alemán” o aún “indogermánico”, algo que en vez remita a la tradición hiperbórea, la cual hace una misma cosa con la misma tradición primordial del presente ciclo. En realidad, justamente desde esta tradición se pueden deducir todos los temas principales de las leyendas en cuestión”.

 

JULIUS EVOLA

 

Antes de entrar en materia, unas palabras sobre el simbolismo de la montaña que nos trae -Montserrat- a modo de introducción: Para algunos personajes representativos del Romanticismo y del Clasicismo alemán (von Humboldt, Goethe, Schiller, Wagner), Montserrat era identificada con la Montaña del Santo Grial, con el Montsalvat simbólico de la leyenda. Lo mismo ocurrió con el famoso Jefe de la Orden Negra SS del III Reich Heinrich Himmler, de ahí la visita que hizo personalmente a Montserrat en Octubre de 1940, en plena II Guerra Mundial con una Alemania en esos momentos victoriosa y triunfante, fascinado como estaba -como tantos otros en la Alemania Nacionalsocialista- con la herejía cátara y las elucubraciones de un Otto Rahn (1), una auténtica subversión -el catarismo y la herejía albigense- de tipo lunar y femenino-demoníaca en gran medida precursora del güelfismo y del protentantismo que acabaron demoliendo el fabuloso edificio de la Cristiandad Medieval y su Sacro Imperio (2).

 

Independientemente de que el Santo Grial fuera o no un objeto “histórico” o “físico” (más bien Metahistórico y Metafísico), el simbolismo del mismo entronca directamente con la Tradición Primordial; el Grial sería el depósito de la Sabiduría Divina, y su conquista o acceso a la misma equivaldría a la conquista del “Oro Filosofal” de la Tradición Hermética, a la Rubedo de la Alquimia: ESPIRITUALIZAR LA MATERIA, MATERIALIZAR EL ESPÍRITU. De ahí que hayan “varios” Griales y que hayan sido varios objetos identificados como tales. Independientemente de la localización geográfica o temporal del mismo, todos ellos se corresponden a una misma imagen o visión del mundo. Lo mismo podríamos decir de la Montaña Sagrada; todas las montañas en mayor o menor medida son una imagen del CENTRO DEL MUNDO (simbolismos de Verticalidad, Orden, Jerarquía, Totalidad, Ascensión). Así pues estamos ante dos “Símbolos Fundamentales de la Tradición Primordial y de la Ciencia Sagrada” (René Guénon): La Montaña y la Copa Sagrada. AXIS MUNDI (Eje del Mundo) y RECEPTÁCULO DE LA TRADICIÓN, simbolizando éste a la Cueva, lugar de nacimiento de los Héroes divinos y solares (Cristo, Mitra, Horus, Attis, Dionisio, Orfeo, Krishna), también la Cueva de las iniciaciones prehistóricas. La cueva o caverna al igual que la montaña, es un arquetipo universal directamente relacionado con un nuevo nacimiento (o “renacimiento”), el nacimiento espiritual aparte del puramente físico y corpóreo. El mismo altar de los templos e Iglesias cristianas simboliza también a la cueva o derivaciones de la misma: gruta, catacumba o cripta (recordemos por cierto la impresionante Cripta del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat que también visitamos)… Hechos unos cuantos apuntes simbólicos, a continuación entramos ya en las marchas y caminatas propiamente dichas…

 

Escogimos un albergue (albergue Abad Oliba) que hay cerca del Monasterio de Montserrat para una estancia de tres días con sus respectivas noches. Apenas nos llevamos comida puesto que lo fundamental en la estancia no era comer sino caminar, marchar, buscar; alejarse del “mundanal ruido” como decía nuestro gran poeta y místico del Siglo de Oro Fray Luis de León, e intentar alcanzar otros estados superiores de conciencia y decondicionarse en la medida de lo posible del mundo profano y profanador, empresa harto complicada y extremadamente difícil en estos tiempos nauseabundos que corren.

 

No relataremos de forma pormenorizada las rutas que llevamos a cabo los días 3, 4 y 5 de febrero, sino que haremos una descripción general de las mismas, como si hubiese sido realmente una gran marcha por etapas.

 

Llegamos a Montserrat el día 2, pero decidimos tomarlo como un día de descanso, relajación y meditación. Cuatro libros en el interior de nuestra mochila para leer e interiorizarlos: el Nuevo Testamento, “Manual del Jefe” de Corneliu Codreanu, “Diario de la Cárcel” también de Codreanu y “El Mito de Europa” de Adinolfi. Lectura de pasajes del Evangelio y del Manual de Jefe después de cenar y antes de acostarse, puesto que el día 3 comenzaba la Marcha.

 

El día 3 por la mañana hicimos una pequeña ruta por el bello pueblo de Monistrol, visitamos primeramente el Museo del Cremallera, instalado el mismo en la antigua estación hoy reconvertida en Museo. Posteriormente visionamos la Iglesia del pueblo (originariamente del S. X, estaba cerrada), de tipo renacentista. Fue destruida (para variar nuevamente…) durante la Cruzada por la chusma roja, reconstruida por el Estado del 18 de Julio tras Victoria de las Fuerzas Nacionales acaudilladas por el Generalísimo Francisco Franco. Recorrimos posteriormente la parte antigua del pueblo hasta llegar a la Ermita del Ángel (S. XVII), no sin antes pasar por el Paseo de la Canaleta, en el recorrido hay restos de muralla del Siglo XIV y un acueducto del XVI. Esa zona fue testigo de la Primera Guerra Carlista (1833-40), la primera gran Cruzada de la España contemporánea contra los Hijos de las Tinieblas (léase Liberalismo). Un poco más arriba y llegando ya a la plaza nos encontramos con el “Palau Prioral”, una construcción representativa del gótico civil catalán encargada por el Prior de la Abadía de Montserrat en el S. XIV.

 

Ya por la tarde recorrimos dos Vía Crucis, el de la “Santa Cova” y el “dels Degotalls”, prácticamente ambos en solitario puesto que al ser un día laborable y estar nublado no se vio prácticamente un alma más aparte de las nuestras, mejor que mejor… Entre ambos trayectos hicimos una pequeña visita a la Cripta del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat (también cerrada), así como al precioso, marcial y viril monumento que preside la plazoleta y que nos muestra a un guerrero carlista Caído en combate en actitud moribunda pero portando consigo la Sagrada Bandera. De vuelta al albergue una cena ligera y lectura del “Diario de la cárcel” de Codreanu y de unos pasajes del “Apocalipsis de San Juan”, muy necesario hoy interiorizar dicho texto sagrado en estos tiempos finales y crepusculares que estamos viviendo; seguidamente el sueño reparador. El día 4 se antojaba muy duro…

 

El día 4 hicimos dos rutas, la primera y de muy fuerte ascenso serpenteante -la Miranda de Fra Garí- y que nos encamina hacia una balconada con una fuerte pendiente y caída vertical, hay unas barandas de madera que permiten a uno asomarse sin riesgo de caídas; también hay un banco adosado a la pared pétrea en el que nos podemos sentar para disfrutar de las impresionantes vistas y echar algún que otro bocado. Dicho sendero está en un ramal del “Camino de San Miguel” a la derecha una vez nos adentramos por dicho camino iniciándolo desde la plaza, metros más arriba pasando por la estación del funicular de Sant Joan y muy cerca del camping (cerrado en invierno). Durante el trayecto y antes de coger el sendero ascendente, varias estatuas y esculturas de singular atractivo, pero lo que más nos atrajo fue un obelisco de la OJE colocado con motivo de una Marcha Mariana del año 1966; evidentemente el acrónimo OJE se ha borrado “misteriosamente” de la talla…

 

Una vez bajamos de Fra Garí emprendemos el camino hacia Sant Jeroni, el punto más alto de la montaña de Montserrat (1.237 m). En lugar de hacerlo desde el ya citado Camino de San Miguel, ya que más arriba estaba cortado como consecuencia de unos desprendimientos recientes, lo hacemos desde el Camino Viejo de Sant Jeroni, mucho más duro y costoso, cientos y cientos de escalones (más de 1000 según nos informan) median hasta el mirador de Sant Jeroni. El camino es agotador pero el premio final, las espectaculares panorámicas que se observan desde la cima y mirador de Sant Jeroni, hacen que haya valido la pena tanto esfuerzo. Podremos divisar los Pirineos, el Montseny, Collserola y Sant Llorenç de Munt con la ayuda de una Rosa de los Vientos gigante que hay en el centro del mirador circular. El trayecto de bajada lo haremos por el Camino Nuevo de Sant Jeroni que nos lleva primero al mirador de la “Serra de les Paparres”, seguidamente al “Pla de les Tarántules” (972 m), y ya muchos metros más abajo a la ermita de San Miguel primero y a la Cruz y mirador de San Miguel después.

 

Ya de vuelta al albergue después de un día tan agotador, una buena ducha y unas cuantas lecturas para finalizar la jornada. Terminamos de leer el “Diario de la cárcel” del gran Héroe y Mártir rumano. Es impresionante el idealismo, el fanatismo totalitario y la viril espiritualidad de aquel joven incomparable, y ello en unos momentos tan dantescos para él (fue salvajemente asesinado en 1938), para su Movimiento y para su Patria. Corneliu Zelea Codreanu Mártir del Genio Europeo PRESENTE!!! Después de las oraciones de rigor, el sueño reparador; mañana nos espera también una dura jornada y que cerrará el ciclo de los tres que nos habíamos fijado.

 

El día 5 es ya el día en el que finaliza nuestra estancia en la Montaña Sagrada, por ello decidimos emprender nuestro regreso descendiendo por la “Canal dels Matxos”, fuerte sendero descendente que nos lleva directos al pueblo de Monistrol. El camino en alguno de sus tramos está equipado con grapas y cables para facilitarnos así los correspondientes descensos. El uso de las manos se hace necesario en varios tramos de esta canal.

 

Una vez llegamos a un llano junto a la carretera, en una ladera se encuentra una Abadía de monjas benedictinas, el Monasterio de Sant Benet de Montserrat, el edificio actual fue construido en 1954, de tipo neorrománico, está situado en el municipio de Marganell, en una ladera de la montaña de Montserrat, cerca de la Colonia Puig, sobre un acantilado que domina el camino de Monistrol de Montserrat.

 

La Colonia Puig está frente al Monasterio pero en el otro lado de la carretera, se trata de un antiguo hotel de lujo abandonado desde finales de los 80 del pasado siglo, durante nuestra Cruzada se transformó en un hospital de sangre dependiente del Gobierno demomarxista de la criminal República judeomasónica, felizmente abatida y liquidada por el genio militar del Invicto Caudillo. Allí se acogían a militares republicanos y civiles gravemente heridos, la mayoría criminales y chusma fanatizada por el demonismo rojo-separatista. Finalizada la Cruzada y con la “alegría primaveral” (tal como reza el sagrado himno de la Falange) que acompañaría a la instauración del Nuevo Estado con la Victoria del sufragio de las armas nacionales, el hotel volvió a abrir sus puertas. Como todo edificio en estado ruinoso y con mucha historia detrás, también un halo de misterio acompaña al complejo arquitectónico hoy en estado ruinoso: ruidos, imágenes espectrales, psicofonías, eso según los testimonios de algunos chiflados que alucinan con cualquier extraña gilipollez que se presente ante sus ojos cortos de miras y sus averiados cerebros saturados de marihuana y escasos de neuronas….

 

Dos datos curiosos: queda constancia de un banquete que acogió dicho hotel en 1955 para celebrar el décimo aniversario de las motocicletas Montesa. El otro dato curioso es que en dichas estancias estuvo Alejandro Finisterre, poeta, inventor, editor y creador del futbolín, que resultó herido en Madrid y fue trasladado al hotel para acelerar su recuperación por los problemas respiratorios que arrastraba. Amante del deporte, pero gravemente afectado en sus piernas por las heridas de la guerra, observando además que los niños ingresados no tenían nada con lo que jugar, el Sr. Finisterre se alió con un carpintero de Monistrol para crear, en el mismo hotel, el primer futbolín español, sin duda uno de mejores inventos para la diversión de los chavales (y no tan chavales…), y hoy prácticamente desaparecido en esta infame y repulsiva sociedad afeminada e idiotizada hasta la náusea. Hoy parece un invento casi prehistórico en medio de tarados robotizados y sin alma. Finisterre se exilió tras la finalización de la Cruzada y cuando regresó a España ya en los años 60, cual sería su sorpresa cuando observó con sus propios ojos que su invento de antaño ahora era algo así como un “juego nacional” extendido por todo el territorio patrio. Curiosidades de la vida sin duda, y del destino…

 

Continuamos la marcha y es ahora cuando vienen los tramos más entretenidos del camino. Descensos en roca equipados con grapas y cableados varios como dijimos más arriba. Ya en Monistrol, concretamente en el bar de la parada del ferrocarril “Aeri de Montserrat”, a degustar una suculenta y deliciosa paella además de un buen vino, y después de vuelta al infierno urbanícola, ahora eso sí, con energías renovadas. SEMPER FIDELIS!!!

 

FUERZA HONOR Y TRADICIÓN

 

Joan Montcau

 

 

NOTAS:

 

(1) Evola en su “Misterio del Grial y la Tradición Gibelina del Imperio”(1937) despachó al Catarismo con unas cuantas palabras no muy benévolas: mezcla de Cristianismo de los orígenes (la visión de Evola del Cristianismo de los orígenes era nefasta), de maniqueísmo (ídem de lo mismo) y de Budismo degenerado. Para Evola los verdaderos detentadores de ese Grial simbólico no fueron los cátaros tal como afirmaba Otto Rhan, sino los templarios. Ambos movimientos encarnaban cosmovisiones y espiritualidades opuestas y antitéticas. El Catarismo sería una emanación de la Luz del Sur, telúrica, lunar, ginecocrática. El Templarismo sin embargo lo sería de la Luz del Norte, uránico-viril, aristocrática, solar. Así que la “Cruzada contra el Grial” de la que tanto hablaba Otto Rhan realmente fue la que se llevó a cabo y acabó con la Orden del Temple a principios del Siglo XIV, que supuso el triunfo del güelfismo a la corta o a la larga, y no la que acabó con la aberración cátara en el Siglo XIII tal como afirmaba ese pseudoespiritualista de pacotilla con pretensiones de convertirse en una especie de gurú de las SS (pese a tener sangre judía, por cierto…). Los dos libros que Otto Rahn dedicó al tema y que fueron una especie de “best-sellers” en la Alemania hitleriana, eran desde el punto de vista tradicional y metafísico pura basura. Hablamos de “La Cruzada contra el Grial” y de “La Corte de Lucifer” (dicen que Himmler los tuvo en muy alta estima…). No es de extrañar que hoy esos dos bodrios -junto con “El Mito del Siglo XX ” de A. Rosenberg, otro libelo antitradicional-, sean considerados hoy como auténticos “libros sagrados” por los modernos “neopaganos hitleristas” de baja estofa infectados como están de repugnante veganismo, de animalismo, de puro panteísmo naturalista y de anticristianismo primario. Parece ser que Himmler ordenó distribuir gratuitamente entre los oficiales de alta graduación de las SS ejemplares de esos libros y que el propio Himmler portaba un ejemplar de la Corte de Lucifer cuando visitó Montserrat.

 

(2) Frente a las afirmaciones de Otto Rahn de que entre los fundadores del Temple hubo según él algún cátaro, o de que los templarios se negaron a participar en la Cruzada contra los albigenses por cierta afinidad ideológica, doctrinal o espiritual con ellos, Ernesto Milá es categórico, la primera afirmación es total además de manifiestamente falsa, el Templarismo no tuvo absolutamente nada que ver con el Catarismo, eran como hemos dicho más arriba dos tipos de espiritualidad totalmente opuestas e irreconciliables. En cuanto a la segunda afirmación de Rahn es simplemente una verdad a medias, que a veces es muchísimo peor que una mentira; la verdad es que el Temple no actuó militarmente contra el Catarismo porque en la regla y estatutos de la Orden tenían prohibido luchar contra otros cristianos (aunque fueran herejes como es en este caso), PERO SÍ la apoyaron logísticamente. Aconsejamos la lectura a este respecto del libro “Guía de Los Cátaros: Ruta Herética de España, Francia y Andorra”, de Ernesto Milá.

 



ASCENSO AL PUIG D’OLORDA, VISITA A LA PEDRERA Y A LA CRUZ (10-II-2020).
febrero 18, 2020, 8:46 pm
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ASCENSO AL PUIG D’OLORDA, VISITA A LA PEDRERA Y A LA CRUZ (10-II-2020).

“Lo que antes era un sendero ahora es camino real”.

MARCIAL

“No pido otra cosa: el cielo sobre mí y el camino bajo mis pies”.

ROBERT LOUIS BALFOUR STEVENSON

El Puig d’Olorda es una cima de 450 metros ubicado entre los municipios de Barcelona , Molins de Rei y Sant Feliu de Llobregat, en la Sierra de Collserola .

La cima lo coronan una torre de vigilancia de incendios y una inmensa cruz, que ha dado el nombre de la Cruz con la que a menudo se designa esta montaña en los pueblos de alrededor. Al lado oriental de la cima se encuentran la ermita de Santa Cruz de Olorda y la Pedrera de los Pájaros, al lado hay un restaurante con terrazas, extraordinarias vistas las que tenemos en los alrededores. Buen lugar sin duda para un buen almuerzo o refrigerio después de la caminata de marras o simplemente para hacer un breve intermedio en la misma.

Iniciamos la marcha desde la localidad de Hospitalet de Llobregat; cuando llegamos a Pedralbes ascendemos hacia la montaña de Sant Pere Mártir por un sendero que hay muy cerca del Cuartel del Bruc, el mismo de fuerte subida que inicialmente nos lleva directos hacia un viejo y gran depósito de agua en forma alargada situado sobre el Coll de Finestrelles, bautizado por la Hermandad Totalitaria como “El Arca” precisamente por la apariencia que tiene de embarcación; una metáfora teniendo en cuenta que según la mitología dicho artilugio tuvo la misión sagrada de “embarcar” a los elegidos y salvarlos del diluvio apocalíptico que arrasó a antiguas humanidades ya degradadas y corrompidas, con la función divina de fundar un Orden Nuevo o un nuevo Ciclo Ascensional, nuevas civilizaciones: ahí estás los mitos de Noé, de Gilgamesh, Viracocha, Horus y sus Shemsu Hor, etc. Dichas Arcas o Barcos Celestes siempre acababan embarrancando en montañas sagradas a la espera de la retirada de las aguas para así fundar e iniciar un nuevo ciclo civilizatorio. Todo un símil que deja bien claro la opinión que la Hermandad Totalitaria tiene de la megalópolis plutocrática (símbolo de las aguas caóticas y apocalípticas) que está a los pies de todas estas montañas sagradas por las que marchamos.

Muy cerca de esta zona se encuentra el precioso barrio de la Mercè, casi a los pies del depósito de agua. La sensación que da cuando paseas por el barrio de la Mercè es que estás en un pueblo, con sus casitas blancas de planta baja y piso. Nosotros dado su apariencia lo llamamos “el pueblo romano”. El barrio de la Mercè se construyó en los años 40 tras la finalización de nuestra Cruzada por iniciativa de la Obra Sindical del Hogar, durante aquella gigantesca Obra de Estado sin parangón en toda la Europa contemporánea que fue la Era de Franco. Se levantaron 123 casitas blancas protegidas, aunque hoy en día son algunas más. Estamos pues ante una preciosa obra de factura totalitaria que combinan a la perfección arte, belleza, equilibrio, simplicidad y estética.

Una vez superado el collado donde se encuentra “El Arca”, nos dirigimos hacia la tartera que nos conduce a un mirador, el ascenso es algo dificultoso debido a la irregularidad del terreno y lo pedregoso del mismo, no faltando algún que otro trompazo debido a los resbalones. Llegados a dicho mirador ya nos dirigimos hacia la otra tartera que ya nos lleva hacia la cima de Sant Pere Mártir, fuerte ascenso también pero algo más sombreado, ya que en este sendero hay varios árboles que en ciertos momentos y durante el ascenso nos protegen de la solana.

Llegamos a la cima de Sant Pere Mártir y nos detuvimos ante las ruinas de una antigua ermita, rezamos un Padrenuestro por todos nuestros gloriosos y divinos Ancestros y Antepasados, gritamos un ETERNO PRESENTE por todos los Mártires y Caídos por Dios, por España y por la Tradición sapiencial, su recuerdo es hoy el mejor alimento existencial en medio como estamos de una desalmada pseudo-civilización demoníaca e intrínsecamente perversa.

Vamos cresteando hasta llegar a otro mirador situado en la falda del Turó d’en Cors, colindante a la localidad de Vallvidrera; estaba lleno de porquería, normal teniendo en cuenta que suele ser lugar de reuniones nocturnas (y a veces no tanto,) y terreno de pasto de subhumanidad varia que no sabe distinguir un espacio natural de una pocilga…. Asqueados ante tanta inmundicia apenas nos paramos en tan degradada zona, una pena teniendo en cuenta las extraordinarias vistas que hay en dicho mirador del Valle de San Justo, en fin…

Descendemos por una zona muy boscosa en dirección a Molins de Rei, concretamente hacia el paraje de Santa Creu d’Olorda, zona donde además de un restaurante y merendero hay varios puntos de interés: los restos de una antigua iglesia románica, además de la “Pedrera dels Ocells”. La citada iglesia corresponde a la antigua parroquia de Santa Creu d’Olorda documentada ya en el Siglo XI y modificada en los siglos XVI y XVII. Según los paneles (des)informativos todo el conjunto “fue incendiado” (como por arte de magia como suele ser costumbre en estos casos…) en 1936 durante la Cruzada, siendo luego restaurado por el Estado del 18 de Julio (para variar…)

La “Pedrera dels Ocells” es un mirador situado cerca del Puig d’Olorda -nuestro objetivo final- y la ya citada Ermita de Santa Creu d’Olorda. Fue construida a partir de una antigua mina de pizarras negras a principios de los años 90 del pasado Siglo. Tras haber sido cerrada durante años por motivos de seguridad, se reabrió al público como humedal para la observación de aves. Se trata de un espacio naturalista, curioso y estético, con unas paredes de pizarra que llaman bastante la atención y unos charcos de aguas de color rojizo, lugar donde podemos oír el canto de diversos pájaros si no hacemos ruido y prestamos atención. Claro que estos pájaros sin duda son más bellos que los “pajarracos rojos” (valga la redundancia y el símil siniestro) que asolaron la zona durante la Cruzada, aunque según la demencial propaganda democrática el paraje al parecer sufrió una misteriosa combustión espontánea, sin comentarios…

En lugar de coger el sendero ascendente que nos lleva directamente a la cima del Puig d’Olorda, escogemos la pista forestal que va bordeando hasta llegar a la pedrera del mismo nombre, en la falda de la citada montaña. El lugar es espectacular y muy solitario, además de poco transitado al parecer por los riesgos de desprendimiento que hay y que ya advierten varias señales de peligro. La pedrera de roca calcárea fue intensamente explotada por una fábrica de cemento hasta en año 2006, aunque la misma siguiera funcionando hasta el 2014. Es curioso todo el conjunto, las formas caprichosas y fantasmales de muchos de sus montículos y collados debido a la explotación minera, pero también los restos ruinosos de dicha fábrica ya abandonada y en muchas zonas comida por la maleza. ¡Da la apariencia de una especie de Chernobil caricaturesco y en miniatura!

Después de visitar la pedrera y algunos lugares del complejo minero, nos encaminamos hacia la cima del Puig d’Olorda. Es la montaña más grande, por extensión, de la Sierra de Collserola y también la menos poblada y/o construida como hemos dicho, de ahí el aspecto de soledad y de tranquilidad extrema del lugar, con tan sólo 1,4 hectáreas de terreno construido, y eso que según la información del Parque Natural la montaña está poblada desde el Siglo V… Esta cima está incluida en el listado de las 100 cimas de la FEEC.

El ascenso a la cima desde la pedrera es muy empinado, trayecto corto pero intenso. Una vez llegados a la citada cima, los gritos rituales de rigor por nuestros Caídos ante la gran Cruz que la corona, de imponente estética y aspecto totalitarios, construida en la década 1920-30. Hay también una enorme torre de observación y de vigilancia, un vértice geodésico sobre un verdadero “castillo roquero” además de un enorme panorama y unas vistas de fábula, sin duda una zona de gran belleza y encanto.

Una vez alcanzados y superados con creces todos nuestros objetivos en tan instructiva y alegre marcha, emprendemos el descenso dirigiéndonos hacia la estación de Renfe de Molins de Rei, estación construida según los parámetros estéticos totalistas de la época (año 1941), un tipo de arte constructivo de carácter monumentalista, calificado hoy por la chusma progre y democrática con ironía de “arte colosalista e imperialista”, ello muy entendible, por otra parte, por el tipo de basura y de bazofia que esta gentuza tarada considera hoy como “arte”.

Nos olvidábamos, un pequeño inciso: muy poco antes de salir de los límites del Parque Natural y de adentrarnos en el casco urbano de la parte alta del pueblo de Molins, nos encontramos con las ruinas de otra joya del Medievo: Castellciuró, un castillo documentado en el Siglo XI y que parece ser fue construido sobre los restos de una torre de origen visigótico del Siglo VIII, destruida por las hordas sarracenas de Almanzor. El castillo fue concedido a la Orden de los Hospitalarios en el Siglo XII según consta en ciertas crónicas. En 1202 era propiedad de la Orden del Temple, aunque parece ser que pasó nuevamente a la Orden de los Hospitalarios tras la destrucción de la Orden del Temple a principios del Siglo XIV, villanía y crimen nefando que abriría las puertas de Occidente al triunfo de la subversión güelfa y poco a poco a la descomposición interna y posterior derrumbamiento de Sacro Imperio Romano-Germánico.

FUERZA HONOR Y TRADICIÓN

Joan Montcau



RUTA TOTALITARIA POR LA “OTRA BARCELONA” (11-I-2020).
febrero 9, 2020, 3:33 pm
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RUTA TOTALITARIA POR LA “OTRA BARCELONA” (11-I-2020).

 

“Veo mi camino, pero no sé adónde conduce. Es no saber adónde voy lo que me inspira para recorrerlo”.

 

Rosalía de Castro

 

Gran jornada la del sábado 11 de Enero. Ruta por los alrededores de la catedral de Barcelona, admirando su rico simbolismo, sus estatuas y monumentos, escudos, etc. Se visitó también el precioso Belén ubicado en el Museu Marès y de corte totalmente tradicional, nada que ver con la basura satánica que la endemoniada y tortilleril verruga con patas (la “alcaldesa” de la Barcelona putrefacta) instaló en la Plaza de San Jaime, un verdadero y diabólico insulto a los barceloneses de bien (cada vez menos a medida que el Mal avanza) y a la Catolicidad. Otra manifestación más a imagen microcósmico de la eterna lucha entre las Fuerzas de la Luz y las de la Tinieblas en el plano macrocósmico.

Entre todas las leyendas fundacionales de nuestra ciudad, tal como nos relató magistralmente nuestro guía totalitario J.G., seguramente la que mejor ha llegado hasta nuestros días es la que atribuye la fundación de Barcelona a Hércules, el Héroe divino y solar de la Tradición Romana. Sin duda esta es la que más casa con nuestra Weltanschauung (Visión de Mundo) uránica y “nórdica”: la barca que se extravía, la nona, es en la que se encuentra el propio Héroe y la expedición de la cual formaba parte ésta en principio no era para fundar una nueva ciudad, si no que esta no era otra que la de Jasón y los Argonautas en busca del Vellocino de Oro. Hércules, tras embarrancar dicha barca en la costa, ascendió a la cima del Monte de Júpiter (el actual Montjuic) y se quedó maravillado de dicha colina y valles que la rodeaban, es entonces cuando decidió fundar una ciudad bautizándola como Barcanona, la barca novena y de aquí el nombre de Barcelona. De hecho muy cerca del actual cementerio de la Montaña Sagrada están los restos de un misterioso asentamiento, y en el mismo hay una gran roca con una inscultura o cazoleta conocida tradicionalmente como “El Altar de Hércules”…

Sea como sea, la popularidad de Hércules sigue siendo tal que aún hoy se pueden observar en las calles de la ciudad numerosas esculturas y fuentes, así como la existencia de una calle que lleva su nombre en el corazón de la ciudad. Esta popularidad no le debe de hacer mucha gracia a otro personaje que durante siglos compitió por ser el fundador de Barcelona, Aníbal Barca. Aquí estamos nuevamente ante un tema de “elección de tradiciones” como dijo Julius Evola en su inmortal obra “Los Hombres y Las Ruinas”: según la Tradición prototípica que se escoja como cosmovisión, así será el alma y la personalidad de un pueblo, sociedad o Estado determinados: mientras el mito “herculiano” es de carácter solar, ascético-guerrero, antidemocrático y aristocrático; el mito “anibaliano” (válgase la expresión) sería su antítesis, es decir lunar, ginecocrático, femenino-demoníaco y telúrico. La Luz del Norte contra la Luz del Sur, dos tipos de espiritualidad total e irreconciliablemente opuestas y antitéticas. La Aristocracia Sacral emanada de la Tradición Primordial en toda su pureza, y la promiscuidad materialista y panteísta antesala de la superstición progresista, igualitaria y democrática, la Modernidad en definitiva. La elección de la Hermandad Totalitaria está muy clara pues…

Finalmente visita al Museo de Historia de la ciudad, un viaje simbólico por la Barcelona ancestral, mítica y legendaria, la Barcelona anterior a la llegada del demonismo y de la peste modernista, progresista y democrática. La Barcelona layetana, la romana, la visigótica y la medieval, sucesión de tradiciones igualmente viriles y heroicas. Vale la pena visitar dicho Museo, una estancia que se nos antojó corta, todo ello en familia y con un guía de lujo. Para los más pequeños se efectuó una gincana cultural, aunque como suele ser costumbre en este tipo de eventos, los más mayores disfrutaron tanto o más que sus hijos, no faltando alguna que otra “trampa” para poder alzarse con la victoria final… Y es que el alma totalitaria no está exenta a veces de ese aire entre juvenil y pícaro que caracteriza a nuestra cosmovisión antidemocrática del mundo que hoy se bate casi en retirada ante el avance de las ruinas y de las tinieblas de la Edad Más Oscura. SEMPER FIDELIS!!!

FUERZA HONOR Y TRADICIÓN

Joan Montcau