Julius Evola. Septentrionis Lux


EL ALTAR DE HÉRCULES Y LA FUNDACIÓN MÍTICA DE LA CIUDAD DE BARCELONA

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EL ALTAR DE HÉRCULES Y LA FUNDACIÓN MÍTICA DE LA CIUDAD DE BARCELONA

“El pasado es un prólogo”.

William Shakespeare

“El mejor profeta del futuro es el pasado”.

Lord Byron

Cerca de 500 años antes de la fundación mítica de Roma (753 A.C.), según la mitología, Hércules, tras el cuarto trabajo de los 12 que le fueron impuestos en penitencia por haber asesinado a su mujer y sus hijos, se une a los argonautas liderados por Jasón en la búsqueda del Vellocino de Oro cruzando el Mediterráneo con nueve navíos. Una tormenta dispersó la flota cerca de la costa catalana, aunque consiguieron reagruparse todos salvo una nave. Jasón le ordenó a Hércules la búsqueda del noveno navío (Barca Nona), que encontró a orillas de la colina de Montjuïc (posiblemente la zona actualmente conocida por Can Tunis, antiguo barrio ubicado entre el Puerto de Barcelona y el Cementerio de Montjuic, demolido tras la ampliación del puerto en el 2004). Al parecer, a los tripulantes les fascinó tanto el lugar que con la ayuda de Hércules y Hermes fundaron una ciudad con el nombre de Barcanona sobre la cima del Mons Iovis (Monte de Júpiter, el actual Montjuic), Barcanona hopónimo pues de Barcelona. Esto en cuanto a la fundación mítica o legendaria de dicha ciudad. Dice también la leyenda que Hércules levantó un altar, bebió agua y una vez en la cima, tras observar fascinado toda la belleza que le rodeaba, decidió fundar una ciudad…

La fundación oficial e histórica de Barcelona lo fue en torno a los años 15 a. C. y el 10 a. C., durante el reinado del Emperador Augusto. El centro de irradiación, el “Axis Mundi” de la nueva ciudad romana, se ubicaría en un pequeño promontorio del llano de Barcelona cercano a la costa, el monte Táber (25 m altitud). El nuevo poblado recibió el nombre completo de Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino. El nombre de Barcino era una latinización de Barkeno, centro sagrado también para la tradición antecesora ibero-layetana (1). De hecho parece ser que los dos promontorios mencionados también fueron sagrados para los layetanos; recordemos, el Mons Iovis (fundación mítica por Hércules, Barcanona) y el Mons Táber (fundación histórica, Barcino), zona donde hoy están ubicadas las ruinas de un Templo dedicado a Augusto). Por otro lado resaltar que la ciudad de Barcelona, al igual que otras ciudades o centros sagrados del Mediterráneo como lo fueron Roma, Atenas o Jerusalén también están dominadas o asentadas sobre 7 cerros o colinas (2), curiosidades de la Geografía Sagrada…

Para acceder al llamado “Altar de Hércules” subimos por la parte sudoeste de la montaña, sin duda la parte más bella, boscosa y salvaje de la misma, y también -¡¡¡menos mal!!!- la menos turística y masificada. Según vamos subiendo y vamos dejando atrás los últimos edificios del casco urbano, nos damos de bruces con una bella edificación de origen militar conocida como “El Polvorín de Montjuic”; se trata de un edificio histórico que da nombre al Barrio del Polvorín -precisamente por donde hemos subido- construido en la segunda mitad del S.XVIII, hoy propiedad de la ciudad de Barcelona y convertido en un teatro. Dicha edificación se levantó concretamente en 1773 y construida por el Ejército tras la Guerra de Sucesión Española (1701-15).
Más arriba, ya en la vertiente noroeste de la Montaña Sagrada, se encuentra un precioso paraje junto a un complejo deportivo, estamos hablando de la Reserva Natural de la Foixarda, la única reserva natural de la ciudad.

Seguimos subiendo en dirección al Cementerio que también vale mucho la pena visitar, una verdadera y gigantesca Ciudad de los Muertos con un impresionante enjambre de calles en su interior y orientado hacia el Este (Ex Oriente Lux!!!), y en el que reposan también los restos mortales de varios Mártires y Héroes de nuestra Santa Cruzada de Liberación Nacional (1936-39), lugar por tanto de cultos marciales, viriles y totalitarios…

Antes de llegar al Cementerio, metros más abajo, nos encontramos con un valle con amplias vistas al mar Mediterráneo y al Delta del Llobregat, haciendo de extraordinario balcón natural. Sobre la explanada se hayan las ruinas o los restos de lo que algunos arqueólogos consideran como un antiguo santuario o complejo cultual prehistórico nórdico-atlántico, y según algunas leyendas se trataría por otro lado de las ruinas de un centro sagrado levantado por el mítico Hércules tras la fundación de la ciudad de Barcelona (3). Lo vergonzoso del asunto es que tratándose de unas ruinas antiquísimas, las mismas carezcan de ningún género de protección, ni siquiera los restos de un antiguo castillo que se encuentra poco más arriba, levantado al parecer sobre un asentamiento ibérico -layetano- y al lado de una antigua cantera ya explotada en época romana (hoy conocida como el Fossar de la Pedrera, y donde también el Estado del 18 de Julio enterró después de fusilar a cientos de canallas y criminales de guerra); estamos hablando del “Castell del Port”, una estructura defensiva de Barcelona muy relevante desde el siglo XI hasta la segunda mitad del siglo XV, estructura de la que sólo quedan también ruinas y una placa conmemorativa puesta por una entidad excursionista en colaboración con el Ayuntamiento de Barcelona con motivo del Milenario del “Barri del Port”.

Entre los restos de ese presunto “santuario prehistórico”, hay una gran roca en forma de altar con una inscultura o cazoleta en el centro presumiblemente para recoger el agua de la lluvia o del rocío y con canaletas, todo ello sin duda destinado para algún tipo de ritual o de cultos de libación. Lugar de obligada visita pues, y sobre el que la Hermandad Totalitaria Barcino, como si de unos nuevos augures se tratasen, consagraron de nuevo -esta vez en 2018- la ciudad de Barcelona como Hija directa de Roma que es, y tal como hiciera según la leyenda su mítico Fundador el Héroe Divino Hércules hace más de 3500 años.

Roma pues, fue la madre fundacional a partir de la cual surgieron otros centros tradicionales y sagrados que se fueron fundando por todo el dominio romano, siendo Barcino uno de ellos y el primero con lo que respecta a toda la península ibérica. Barcino no fue fundada como una urbe más al modo de Tarragona, Badalona o Mérida, sino como Centro Espiritual, como un espacio consagrado ritualmente, a la vez depositario, heredero y representante de la Tradición Primordial, aunque subsidiario o secundario como hemos visto de la Roma Eterna. El Divino Octavio Augusto, Imperator y Pontifex Maximus, ostentando a la vez el Poder Real y el Sacerdotal, fundó oficialmente Barcino como una Colonia romana, como una imagen a la vez de Roma y del Centro del Mundo; así que de la misma manera que en la cima del Capitolio se erigía el tabernáculum en honor y recuerdo al mítico Fundador de Roma (Rómulo), en Barcino se erigía la BARCA (Arce Sacrorum, Arca Sagrada, símbolo de la conservación, de la defensa y de la protección de la Tradición). En definitiva, el divino Augusto fundó Barcino sobre el Mons Táber análogamente a como Hércules fundó la BARCA sobre el Mons Iovis. De la misma manera que sobre la cima del Mons Táber se erigió un Templo en honor a Augusto del que hoy también sólo quedan ruinas, Hércules hizo otro tanto en una época mítica sobre el Mons Iovis, ruinas que careciendo hoy del nivel de protección que merecerían -y con mayor motivo- como en cambio sí tienen hoy las primeras, no por ello carecen ni mucho menos del valor y del interés (y no hablo del meramente “turistico”) de éstas últimas. Así pues nos encontramos ante dos fundaciones de Barcino (la mítica y la “oficial”), ante dos Tabernáculum o “Arcas Sagradas”, igualmente ambas emanaciones o imágenes del Centro del Mundo y de la Tradición Primordial. La BARCA que es la Ciudad de Barcino, pese a que su pueblo hoy envilecido haya perdido el espíritu y el contacto con sus verdaderos orígenes y con la sagrada memoria de sus divinos Ancestros (“Memoria Histórica” con mayúsculas, mejor dicho Metahistórica…), su simbolismo sigue permaneciendo intacto y al alcance de todos aquellos que aún posean cierta dimensión de la trascendencia y cierta visión mítica en esta era de tinieblas y de ocaso de la verdadera intelectualidad en la que vivimos. Por otro lado no hay que olvidar que la Ciudad de Barcino se levantó sobre otro centro espiritual y sagrado preexistente como ya hemos indicado alguna vez: Laye o Laie, centro espiritual, metafísico e iniciático de la región de Layetana (5); el mismo parece ser que estuvo asentado precisamente entre Mons Iovis y el Mons Táber. De hecho el arriba citado “Castell del Port” se levantó sobre los restos de asentamientos y silos layetanos como han señalado diversos historiadores y arqueólogos de nuestra ciudad.

Esperamos en breve efectuar otra excursión a esta zona de gran atractivo y extraña belleza, admirar sus olvidadas y orilladas ruinas, y conmemorar de nuevo el rito fundacional de la ciudad del mítico Hércules en el altar orientado hacia el Mar Mediterráneo y hacia la desembocadura del río Rubricatus (Río Rojo) que es como los romanos bautizaron al actual río Llobregat.

BARCINO AB HERCULEA CONDITA (inscripción de la fachada gótica del Ayuntamiento de Barcelona, Siglo XV). Roma llamaba a los barceloneses “barcinonensis” o “faventinos”, es decir “favorecidos por los Dioses”, y la ciudad era llamada PIA FAVENTIA: “la favorecida por los Dioses por sus Cultos Religiosos”. ASÍ SEA.

FUERZA HONOR Y TRADICIÓN

Joan Montcau

NOTAS:

(1) Algunas referencias a un asentamiento “ibérico” llamado “Laie” o “Laiesken” parecen legendarias; la inscripción Laiesken encontrada en algunas monedas probablemente haría referencia al nombre de todo el territorio layetano (comarcas del Barcelonés, Baix Llobregat, Vallés Oriental y Occidental, Maresme, incluso podría que hasta el Bages), no de un poblado. Sin embargo como dice el historiador de la ciudad Estanislau Roca, “la larga historia entre ciudad y montaña devino compulsa, sometida entre el amor y el odio. Por su singularidad, como un símbolo de relación entre el cielo y la tierra, así como por sus condiciones de defensa, y de amplia visión y dominio territorial propiciaron que, en Montjuïc, los íberos establecieran el primer asentamiento humano importante del que se tiene constancia (hay muchas pruebas arqueológicas en tal sentido). Y es de suponer que, por las dificultades de establecer el comercio en la montaña y por los problemas de comunicación y transporte debido al accidentado relieve, se construyera más tarde la ciudad romana del Táber. El asentamiento ibérico de Montjuïc se fue romanizando y convivieron dos Barcelonas, la Barcino del Táber y la Laye de Montjuïc, hasta que se abandonó esta última. A partir de entonces, y durante largo tiempo, Montjuïc fue una montaña lejana que acogió poco más que actividades agrícolas y un cementerio judío al que debe su nombre”. Esto último es una de las versiones que tanto gustan a cierto tipo humano totalmente antitradicional; es absurdo pensar que un insignificante cementerio de determinado colectivo racial o cultural acabe dando nombre a una montaña de tamañas resonancias simbólicas, míticas y metahistóricas. Nuevamente volvemos a hacer hincapié en la teoría de la ELECCIÓN DE LAS TRADICIONES, los que nos honramos de ser Hijos de Roma, de aquella gran civilización patriarcal, viril y solar, o los que se consideran más bien como los hijos bastardos de la Luz del Sur (los partidarios del presunto “Montjuïc judío” curiosamente son los que hoy abrazan en masa la causa criminal del separatismo y de la Antiespaña pura y dura…) Lo que está claro es que, como dice Ernesto Milá en su monumental “Guía de la Barcelona Mágica”, no parece que hubieran grandes problemas entre los romanos y los iberos layetanos, quizás porque ya éstos estaban muy influenciados por Grecia y la cultura helena, a diferencia de otros pueblos ibéricos de la península con los que Roma tuvo que lidiar.

(2) Las 7 colinas de los 4 centros sagrados -Axis Mundi- del Mediterráneo son las siguientes:
-Atenas: Las 7 colinas más importantes son Licabeto (la más elevada dentro de la ciudad), Acrópolis, Filopappos y Tourkovounia. Otras colinas menores incluyen el Arditós, Strefi, Ninfeon o Mouseion.
-Jerusalén: Las 7 colinas son: 1- “Escopus”, 2-“Nob”, 3-“el Monte de la Corrupción” o “el Monte de la Ofensa” o “el Monte de la Destrucción”, 4- El original “Monte Sión”, 5-la colina Suroeste también llamada “Monte Sión”, 6- el “Monte Ofel”, y 7- “La Roca”
-Las 7 colinas de Roma son:: El Aventino, el Celio, el Palatino, el Capitolio, el Quirinal, el Viminal, y el Esquilino.
-Barcelona: Las colinas son -además del Mons Táber-, Monterols, Putxet, Creueta del Coll, Carmel, Rovira y Peira. Mons Iovis cuando la “fundación mítica” de Hércules era prácticamente una isla. La Isla, otra de las imágenes simbólicas del Centro o Eje del Mundo en la Tradición Primordial y Sapiencial.

(3) Por otro lado señalar que también hay otro paquete legendario que dice que fueron los cartagineses quienes fundaron Barcelona, y que precisamente dicho nombre provendría de la familia cartaginesa de los Barca… Dos Concepciones del Mundo pues totalmente opuestas en cuanto a los orígenes legendarios de la ciudad de Barcelona. La Luz del Norte encarnada por Roma, y la Luz del Sur encarnada por Cartago. Lo cierto es que ha sido la “Vía Romana” la que más ha prevalecido en el inconsciente colectivo barcelonés y la que ha gozado de siempre de mucha más popularidad. Además la ciudad está plagada de monumentos, estatuas, referencias, etc a Hércules, a Hermes, a Júpiter; sin duda el eco de un pasado ancestral. Entramos aquí de nuevo en un nuevo tema de “ELECCIÓN DE LAS TRADICIONES” como indicamos más arriba, es decir que así será el carácter, el desarrollo y el quehacer de un pueblo, de una sociedad, de una civilización, de un Estado, etc según prevalezca una u otra Concepción del Mundo. Espiritualidad solar y apolínea frente a un tipo de espiritualidad descompuesta, demétrica, telúrica, titánico-demoníaca, matriarcal. Por suerte Roma aplastó a Cartago, la Luz triunfó sobre el Caos y las Tinieblas de esa repugnante civilización semítica y antieuropea.

(4) Según Josep M. Gracia en dicho estudio (“Barcelona. La Ciudad de las Aves”), los layetanos contrariamente a lo que se suele afirmar, se tratarían realmente de un pueblo celta y no íbero. Estarían organizados en torno a un soberano que ostentaba o aunaba en sí mismo tanto la Autoridad Espiritual como el Poder Temporal; dicho pueblo habría descendido de los Alpes y tenían por símbolos o atributos la Lanza o Punta de Lanza -otro símbolo representativo del EJE DEL MUNDO- (como se observa en numerosas cercas que se conservan y como figura todavía en las banderas de algunos municipios que estuvieron bajo su dominio). El autor recalca ese origen nórdico quedando constancia en la actual Saint-Germain-en-Laye, en la región de Íle-de-France. Precisamente esta región, o el centro de ella, cuya capital es actualmente París, fue conocida antiguamente como Sylva Ledia, es decir “el bosque sagrado de Laia”… Estamos pues, como vemos, en un terreno verdaderamente apasionante y digno de estudiar con verdadera devoción. Íberos (más o menos helenizados a la llegada de los romanos como dice Ernesto Milá) o celtas (como afirma Josep M. Gracia), lo cierto es que esos pueblos layetanos forman parte de nuestra herencia arquetípica, ancestral, sagrada y mítica.

(5) Aquí entramos en otra sugestiva hipótesis de trabajo también apuntada por el autor de “Barcelona. La Ciudad de las Aves”: Laia se trataría de una Diosa solar (como la Isis egipcia o la Atenea griega) símbolo de la Sabiduría Divina, la Poetisa y la Augur por excelencia; el autor apunta que el culto a Santa Eulalia (Santa Patrona de Barcelona cuya festividad se celebra el 12 de febrero) sería una cristianización del culto a Laia surgido pues en la Romanidad tardía (principios del Siglo IV de nuestra era). Según la leyenda Santa Eulalia nacida en Barcino, concretamente en Sarriá, era una joven cristiana caracterizada por su verbo bello y poético, por su “buen hablar” y sabiduría pese a sus orígenes humildes. Al no querer renegar de su condición cristiana, fue martirizada para que renegara de su fe sin conseguirlo. Según dicha leyenda los restos mortales de la Santa y Mártir “fueron devorados por las aves”, según nuevamente el autor esto indicaría la función oracular, mistérica e iniciática vinculada al “canto de las aves”, fundamental en el rito de los augures a la hora de fundar una ciudad sobre la cima de un monte, considerada la Montaña como la perfecta imagen del “Templo Primordial”, así como del carácter “angélico” y celestial que de las aves se tiene en la Weltanschauung tradicional.

Precisamente en la Bandera o Estandarte de Santa Eulalia aparecen una Cruz de San Jorge roja bordada sobre un campo de color blanco, que históricamente ha sido considerado como la “señal de la ciudad”, además del busto de la Santa en el aspa del estandarte. Por un lado ya hemos señalado en otras ocasiones que la Cruz es uno de los grandes símbolos por antonomasia de la Tradición Primordial; por otro lado el color rojo va asociado a la Iluminación, la Iniciación (la Rubedo alquímica). En cuanto al color blanco, en todas las tradiciones se designa a los centros espirituales como lugares simbólicamente “blancos”, muy a menudo como “islas blancas” (en el sentido de lugar cercado, consagrado, espacio ritualizado), es decir como reproducciones del Axis Mundi. El blanco es el color de la pureza y de la autoridad espiritual, del Conocimiento, del “descenso” de lo celeste en nuestro mundo. Thule, Atlantis, Avalon eran denominadas las “islas blancas”, el Monte Meru de la Tradición indoaria era conocido también como “monte blanco”, así mismo la ciudad Alba Longa fundada por el hijo de Eneas y que fue la antecesora de Roma, era la “ciudad blanca”, así como la colina donde fue fundada (monte Albano) se conoció como la “montaña blanca”, y así sucesivamente. La “blancura” pues siempre ha ido ligada a la emanación o instauración de un centro espiritual y sagrado dependiente de la Tradición Primordial. Como concluye el autor con unas frases que reproducimos a continuación: “la BARCA fundada por Hércules y que fue Barcelona -y que seguramente en muchos sentidos ocultos a la fría mentalidad moderna todavía es-, se conservó intacta y actualizada en la Santa y Mártir Eulalia, la bien hablada Patrona y Heredera de la Ciudad de las Aves”. Barcino, la “Ciudad Blanca”. Así pues Laie, Barca-nona, Barcino, Santa Eulalia; distintas fases sagradas de un mismo proceso a la vez Mítico, Metahistórico e Histórico que llaman a la Puerta de todos aquellos que estemos en la disposición de abrirla…

En lo que nos toca a la parte hospitalense (área metropolitana Barcelona-Sur) de Totalitalium/Barcino, añadir que Santa Eulalia también es la Patrona de Hospitalet de Llobregat, ciudad que como símbolos identitarios además del estandarte heráldico de la Santa (cruz roja sobre fondo blanco), también tiene la “Cabeza de Medusa”, una pieza de mármol circular hallada en los restos de una antigua villa romana probablemente del Siglo I ó II de nuestra era, se cree que debía formar parte de un conjunto funerario más complejo, siendo algo así como una especie de medallón para alejar los malos augurios; todo esto se descubrió durante unas obras públicas que se efectuaron a finales del Siglo XIX, curiosamente muy cerca de la ermita románica del Siglo XII que se levantó en honor de la Santa Patrona y que aún permanece en pie pese a los sacrilegios y diversos destrozos que sufrió durante la Cruzada de 1936-39 por parte de la chusma demoníaca: Santa Eulalia de Provençana. Precisamente Provençana era como los romanos denominaban a Hospitalet de Llobregat, que por entonces extendía sus dominos hasta la Sierra de Collserola (conocida entonces como la Sierra Oscura), el río Llobregat (Rubricatus) y el Mar Mediterráneo. Por otro lado muy cerca pasa uno de los ramales de la antigua Vía Augusta que vertebraba la ciudad y que la atravesaba de punta a punta, es más, concretamente en esta zona la misma es conocida como “Carretera de Santa Eulalia”, nombre que además también ha dado al barrio donde se ubica dicha ermita; casualidades o CAUSALIDADES del destino… Barcino, Vía Augusta, Santa Eulalia; nuevamente Mito, Leyenda e Historia se unen una vez más en un mismo conjunto simbólico, metahistórico y metafísico, esta vez en la despreciaba y maltratada Hospitalet de Llobregat. En próximas entregas ya hablaremos con más detenimiento de los orígenes romanos de esta ciudad hoy víctima de decenios de olvido desde el punto de vista histórico y arqueológico, de brutal arrasamiento demo-plutocrático y desmedulamiento especulativo, y de unas más que estudiadas desmemorias, ocultamientos y ninguneos acerca de nuestro más o menos remoto y ancestral pasado.

 

 

 


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