Julius Evola. Septentrionis Lux


MARCHA POR EL GARRAF (25-X-2020)
noviembre 1, 2020, 9:45 am
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5 racons secrets del Garraf i Baix Llobregat - El món ens espera
MARCHANDO ENTRE DOS PARQUES NATURALES, EL MONTBAIG Y EL GARRAF | Julius  Evola. Septentrionis Lux
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Aplec conjunt a la Creu de Can Cartró per celebrar els seus 60 anys -  Ajuntament de Torrelles

MARCHA POR EL GARRAF (25-X-2020)

“Quien ha escuchado alguna vez la voz de las montañas, nunca la podrá olvidar”. 

Proverbio Tibetano

“La Tierra y el Cielo, bosques y campos, lagos y ríos, las montañas y el mar son excelentes escuelas que nos enseñan muchísimas cosas que no se pueden aprender en los libros.”

John Lubbock


   Dura y agotadora marcha de la Hermandad Totalitaria Barcino de 40 km por el Parque Natural del Garraf. Ascendimos a tres emblemáticas montañas: la Roca del Barret (299 m), la Penya del Moro (467 m) y Puig Vicenç (también 467 m) aunque esta última forma parte del Parque Agroforestal del Montbaig-Montpedrós-Puig Vicenç; de hecho partimos desde este espacio natural desde Molí Nou, justo al lado de la Colonia Güell -inmortal obra del gran Gaudí, sin duda uno de los últimos constructores sagrados de Occidente -, para introducirnos en el Garraf puesto que ambos parques naturales están uno junto al otro empalmando en la localidad de Torrelles de Llobregat, donde por cierto aconsejamos visitar su bella Iglesia de estilo modernista. Ambos parques naturales se encuentran ubicados en Barcelona, contando concretamente el del Garraf cerca de 13.000 hectáreas y englobadas entre 9 municipios entre las comarcas del Baix Llobregat, Alt Penedès y el Garraf.

   Como indicamos más arriba, iniciamos la marcha partiendo desde la estación de Renfe de barroco aspecto “Molí Nou”, pasando por el interior del “pueblo falangista” Ciudad Cooperativa -un barrio obrero realmente, extraordinaria construcción de los años 50-60 del pasado siglo y de neta inspiración totalitaria, la antítesis de las actuales y aberrantes “ciudades dormitorio” democráticas-; llegamos a los descampados y huertos que justo están en frente y dejamos a nuestra derecha la Colonia Güell hasta adentrarnos plenamente en el “Anillo Verde del Baix Llobregat”, muy bien señalizado. Cogemos una pista forestal que va hacia San Ramón por el camino antiguo de Torrelles de Llobregat, pero antes de llegar al mismo cogemos un desvío a nuestra derecha que nos interna en pleno bosque cerrado y de fuerte ascenso; este sendero conduce al cerro de Can Cartró cuya cima está coronada por una enorme Cruz del término. De hecho dicha cima (338 m) es el punto de confluencia entre los municipios de Torrelles, Sant Boi, Sant Climent y Santa Coloma de Cervelló. De aquí nos encaminamos al “Coll de Querol” también sacralizado con dos cruces de hierro, la del centro del llano tiene una placa con un poema inscrito del gran monje y asceta medieval San Francisco de Asís dedicado a la naturaleza; esta Cruz es mucho más grande que la otra ya internada en el bosque adyacente y también con otra pequeña placa con otro poema del mismo Santo. Cogemos la pista forestal que va hasta la cima del “Monte Tabor” (356 m) con una torre de vigilancia incluida que lo corona, el acceso al mismo es muy empinado hasta llegar al tramo final que es muy pedregoso. Las vistas desde la cima amaneciendo son de fábula, la ermita de San Ramón presidiendo el Montbaig, el Delta del Llobregat, el sagrado mar Mediterráneo, las montañas del Ordal. “La naturaleza es el arte de Dios” (Dante Alighieri)…

   Seguimos subiendo por un sendero pétreo hasta llegar a una urbanización y en cuya plazoleta hay una capilla u oratorio dedicado a Sant Martí de Porres, el famoso “Fray Escoba”. Después de un ligero refrigerio continuamos la marcha hacia nuestro primer gran objetivo: la Roca del Barret, montaña de conglomerado de color rojizo y con formaciones fantasmales debido a la erosión, de hecho entre sus curiosas formaciones a modo de “ciudad encantada” hay cuevas naturales en las que uno puede adentrarse, cosa que hicimos gozando de las preciosas vistas de toda la sierra y cadena montañosa, y más tratándose de un día otoñal fresco y muy nublado. “La esperanza de la vida vuelve con el Sol” decía Juvenal, pero por suerte, dado que aún nos quedaban muchos km por delante y mucho ascenso, aquél no golpeaba por el momento con toda su fuerza. Señalar que se puede ascender a la cima de la roca trepando fácilmente, ya que la composición de la misma facilita el agarre tanto de pies y de manos para su trepada: “Todas las obras de la naturaleza deben ser tenidas por buenas” (Cicerón), aunque en este caso no faltan chiflados y tarados al estilo “New Age” que quieren ver construcciones “artificiales” en todas estas moles de piedra, el mismo tipo de basura humana que también afirman ver ovnis cada día 11 de mes en Montserrat y demás locuras típicas de una sociedad desquiciada, descentrada, desacralizada y de un mundo perverso que ha caído totalmente en las garras de las fuerzas demoníacas. Cuando se extirpa o se expulsa a Dios de nuestras vidas y de nuestro entorno, aparece el Diablo pagando con moneda menuda…

   Accedemos de nuevo a la pista forestal -cada vez más ascendente- que nos lleva hasta la Penya del Moro, de cuya cima y vistas poco pudimos disfrutar ya que la procesión de Covidiotas y de domingueros procedentes de los pueblos adyacentes y colindantes, a modo de chorreo, era constante, odiosa y desesperante. “Las montañas no son estadios donde satisfacer nuestra ambición deportiva, sino catedrales donde practicar nuestra religión» (Anatoli Boukreev), algo que jamás entendería toda esa chusma materialista y consumista con sus odiosas mallitas y bozales, y con su característica y ruidosa charlatanería vacía e insustancial que oscurece allí donde vayan: “Aparta, Señor, de nuestros oídos las voces sempiternas de los fariseos, a quienes el misterio de toda redención ciega y entenebrece” (“Oración por los Caídos de la Falange”, Rafael Sánchez Mazas).

   Llegamos al Puig Vicenç tras extraviarnos un poco por el bosque tras bajar de la Penya del Moro. Se trata de una montaña de 467 metros de altitud, el punto más alto de Torrelles de Llobregat y de la Sierra de Can Güell donde se encuentra ubicado. En su cima hay un vértice geodésico donde confluyen los límites de los términos municipales de Sant Vicenç dels Horts, Vallirana y Torrelles de Llobregat, además el aspecto visual de dicha montaña nada tiene que ver con el de las otras dos, dado que ésta por sus formaciones roqueras y su flora tiene más bien un aspecto pre-pirenaico. Descendemos por la tartera de fuerte bajada serpenteante, ello hasta llegar nuevamente a Torrelles de Llobregat, un pueblo que se encuentra en una hondonada y rodeado de montañas y bosques. Continuamos la marcha hasta finalizarla en nuestro punto de partida en Molí Nou donde tomamos unas más que merecidas cervezas. En definitiva, dura y extenuante jornada pateadora, pero valió muy mucho la pena. Esperando, pues, muy impacientes la próxima marcha que se antoja cercana si la actual tiranía plandémica nos lo permite…

FUERZA HONOR TRADICIÓN

Joan Montcau 


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