Julius Evola. Septentrionis Lux


EL SIMBOLISMO DE LOS COLORES (En la Antigüedad, la Edad Media y los Tiempos Modernos); Fréderic Portal.
marzo 21, 2021, 11:14 am
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El simbolismo de los colores – José J. de Olañeta, Editor
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«El poder del símbolo es más grande que el de los hombres»

 Olimpiodoro

“Nosotros creemos que debe ser llevado a cabo un esfuerzo por el triunfo de la Verdad y la elevación del hombre empobrecido y decaído, esclavo y orgulloso a un tiempo de sus mismas cadenas, olvidado de su verdadera potencia que es la conquista de la eternidad y el retorno al Señor, Principio Supremo y fuente absoluta de Beatitud”.

Guido De Giorgio


TITULO Y AUTOR:

EL SIMBOLISMO DE LOS COLORES (En la Antigüedad, la Edad Media y los Tiempos Modernos); Fréderic Portal.


1 ¿Qué tipo de libro es?

En palabras de René Guénon, “se trata de una obra del mayor interés, e incluso indispensable, para todo aquel que se interese por el tema, pues no hay libro alguno que pueda sustituirlo”. El autor hace un recorrido sobre la simbología de los colores que hubo en todas las grandes civilizaciones tradicionales de la historia de la humanidad. Partiendo de la “Revelación Primordial” que tuvo lugar según todos los textos sagrados en un tiempo mítico y metahistórico de la presente -y ya terminal- humanidad, en la Edad de Oro del presente Manvantara o Ciclo Humano, el autor va desgranando el significado que los colores tuvieron en civilizaciones como las de Egipto, la India, China, Japón, Grecia, Roma, etc, hasta llegar al actual demoníaco mundo de la subversión anti y contradicional donde todo es pura parodia y farsa caricaturesca (etapa -la Modernidad- que dicho autor inicia con el Renacimiento). El autor se centra principalmente en nuestra Edad Media gibelina con el esplendor del impresionante y apasionante arte gótico, etapa de gran intelectualidad, espiritualidad y simbolismo hoy tan incomprendida y vilipendiada por la chusma democrática y moderna, considerando tal época como la “Edad Oscura” por excelencia, envenenados como están por la superchería progresista y cientifista que han conducido a toda la humanidad a una disoluta y antidivina “aldea global” de locos y de majaderos sin alma.

Partiendo de los 7 colores divididos en primarios o puros (amarillo, rojo y azul), y derivados o secundarios (verde, naranja y violeta) -además de los múltiples tonos intermedios-, el blanco sería la quintaesencia de todos ellos, símbolo de la Divinidad o de la Luz Increada. Cogiendo el símbolo tradicional del Círculo (símbolo del Cosmos), el color blanco sería su centro metafísico, el Principio Supremo del que emanan o se manifiestan el resto de los colores que se encuentran dentro de dicho círculo, símbolo del Orden. El color negro se encontraría en el exterior de dicho círculo: el Caos, las Tinieblas; símbolo de esta “Edad Oscura” descentrada y desprincipiada por la que deambulamos en esta era terminal de pesadilla…

El autor señala para la exégesis de los colores tres niveles de interpretación: la “lengua divina” (interpretación metafísica), la “lengua sagrada” (interpretación religiosa), y la “lengua profana” (interpretación puramente exotérica, más materialista digamos…); así mismo también señala que en cuanto a la interpretación simbólica de los colores hay una “Regla de las Combinaciones” y una “Regla de las Oposiciones”; por poner un ejemplo en cuanto a la primera Regla, el amarillo sería la mezcla del rojo y del blanco, simbolizando por tanto la Revelación y la Sabiduría Divina; en cuanto a la segunda Regla, tendríamos al color blanco como símbolo de la pureza y de la espiritualidad primordial, siendo el color negro como su perfecta antítesis, como símbolo del Mal y de lo falso, de la Mentira (Mundo Moderno, Kali-Yuga: la Edad Oscura).

2.- Resume su temática

Un estudio del color en las diversas tradiciones espirituales, pero partiendo desde una ortodoxia católica. Según René Guénon dicha obra escrita en la primera mitad del siglo XIX, vino a poner un poco de orden y de ortodoxia entre todo aquel marasmo de infinidad de sectas subversivas y antitradicionales que con “pretensiones esotéricas” e “iniciáticas” surgieron a lo largo de aquel maldito siglo, casi como una especie de contrapartida pseudoespiritual al odioso racionalismo y materialismo emanados del espíritu infernal de la Enciclopedia y de su vomitivo “Siglo de las Luces” (s. XVIII); etapa esta del siglo XIX en la que se instauró según Julius Evola la segunda fase de la subversión antitradicional: la Era Demoníaca (en la que estamos ya plenamente…) Por poner otro ejemplo muy actual en esta fase final del Kali-Yuga, tenemos el símbolo universal del Arcoíris, que en el simbolismo tradicional era el puente simbólico y metafísico que unía lo divino con lo humano, el Cielo con la Tierra; en la Edad Oscura se ha convertido por inversión diabólica en el símbolo paradigmático de la actual subhumanidad depravada, y también de la llamada “Agenda 2030” en estos tiempos plandémicos que estamos viviendo (“curiosamente” un Arcoíris en forma de círculo, pero sin el punto central, convirtiéndose por tanto en el símbolo del Anticristo cósmico)…

3.- ¿Quién es su autor?

El Barón Fréderic Portal, un gran erudito católico de saberes verdaderamente enciclopédicos. Conocía el Avesta, el Ramayana, el Visnú-Purana, el Tao Te King, el Bhagavad Gita, los Edda, los clásicos de Grecia y Roma, por supuesto la Biblia, etc, hasta el punto de afirmar que “el Cristianismo, esperado o revelado, fue el Centro de todos los cultos, tanto antes como después de la aparición de Dios sobre la Tierra”, coincidiendo en ello con otro tradicionalista católico también contemporáneo y compatriota suyo: Joseph de Maistre; éste hablaba de un “Cristianismo anterior a la Historia”, algo que también llegó a afirmar San Agustín, uno de grandes Padres de la Iglesia. Fréderic Portal fue además un gran devoto de la mística y visionaria alemana Anne Catherinne Emmerich, que vivió a caballo entre los siglos XVIII y XIX.


4.- ¿Es parcial o imparcial en el tema que trata?

Totalmente parcial. El autor remarca lo que supusieron el humanismo renacentista y el protestantismo para el simbolismo tradicional por lo nefasto de ambos movimientos subversivos que orientaron al hombre hacia el empirismo y el racionalismo, alejándolo por tanto de las realidades profundas y del pensamiento analógico (simbólico), también de la Belleza y de la Verdad. Se remarca la ampulosidad y lo cargante del arte barroco en tal sentido, un arte fundamentalmente falso, artificioso y superficial desde el punto de vista tradicional (comparemos las representaciones del Cristo triunfante y victorioso del Medievo en actitud mayestática -el Pantocrátor-, con las representaciones de un Cristo humillado, vencido, doliente y sangrante del Barroco y con el que tanto disfruta la plebe). Por supuesto del antiarte y de las profanaciones de la postmodernidad nihilista en la que estamos inmersos hoy, mejor ya ni hablar (que por suerte su autor no llegó a conocer)…

5.- Detalles de la edición

Editorial Olañeta, colección SOPHIA PERENNIS, año 2005.

6.- Desacuerdos, anécdotas a su alrededor y relación personal con el mismo.

Desacuerdos prácticamente ninguno. Desconocía a dicho autor hasta la lectura de esta gran obra que tenemos entre manos.

7.- ¿Por qué lo elegiste para leer?

Hay pocos estudios de dicha temática desde la cosmovisión tradicional.

8.- ¿Cuál es tu valoración del libro como tal?, ¿y su temática?

Altamente positiva la valoración de la obra, y su temática más que recomendable


9.- ¿Para quién está enfocado este libro?

En el momento en que apareció (1839), el objetivo fue recuperar para las mentes adormecidas de los católicos principalmente, el rico simbolismo de los colores especialmente en el entonces tan denostado como incomprendido arte gótico. Denunciar por un lado el materialismo y racionalismo cientifista emanados de la criminal y genocida Revolución burguesa y liberal de 1789, por el otro a las diversas corrientes ya no sólo anti sino descaradamente contratradicionales que buscaban conjuntamente tanto la una como la otra destruir los últimos cimientos de una Europa cada vez más subvertida desde la Paz de Westfalia de 1648 tras la Guerra de los Treinta Años.

10.- A quién lo recomendarias?

Generalmente a todos los amantes del simbolismo tradicional, y del arte gótico en particular.


Joan Montcau


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