Julius Evola. Septentrionis Lux


LAS CRISIS ECONÓMICAS DEL CAPITALISMO. LA POLÍTICA AL SERVICIO DE LA ECONOMÍA.
julio 23, 2015, 9:31 am
Filed under: Economía y consumo, Eduard Alcántara, Política

     Hace un tiempo, coincidiendo con el punto más álgido alcanzado por la última crisis económica española, un amigo, desde allende los mares, nos pidió que le aclaráramos algunos puntos acerca de sus causas y del comportamiento y funcionamiento generales del sistema económico hegemónico en la mayor parte de nuestro planeta. Nosotros, además, le explicamos cómo la inoperancia del sistema económico capitalista no está exenta de relación con el mismo sistema liberal de partidos políticos.

     Pero antes que nada le recordamos aquella máxima, como resumen de todo lo que había sucedido y sucede, de que la banca siempre gana

     Le explicamos a nuestro requiriente que “La democracia está intrínsecamente viciada en sus principios fundamentales y en su cosmovisión (https://septentrionis.wordpress.com/2009/07/04/acerca-de-la-democracia-igualitarismo-derechos-y-deberes/) y vicia el mismo funcionamiento de la economía. Cada equis años tienen lugar elecciones generales que darán el poder (salvo componendas de coaliciones) al partido más votado en las urnas. Éste querrá volver a ganar las siguientes y para ello no podrá embarcar al país en grandes obras e infraestructuras que no tenga tiempo de acabar al final de la legislatura. Y no lo embarcará porque el pueblo no las verá acabadas (por falta de tiempo) y quizá no vuelva, por ello, a darle la posibilidad de poder volver a ganar las próximas elecciones o no lo embarcará en dichas grandes y basilares obras porque si es derrotado en los próximos comicios tal vez el nuevo partido (opositor) ganador deshaga lo que aquél emprendió por no estar de acuerdo con ello.

     Por razones como éstas los partidos en el poder en las demoplutocracias optan por la realización de pequeñas obras que puedan ser acabadas antes del fin de una legislatura y que puedan, así, presentar al pueblo como frutos de su acción de gobierno, siéndoles, de este modo, más factible ganar las próximas elecciones. Y se aventuran en un sinfín de obras (que puedan ser apreciadas en todos los rincones del país) que irán vaciando las arcas del Estado hasta que éste roce la bancarrota. Una posibilidad de bancarrota a la que nunca suelen mirar, pues son conscientes de que no se eternizarán en el poder y que seguramente serán otros políticos los que tendrán que cargar con el muerto de la quiebra económica del Estado.

    ¿Y cuál será la solución que el mundo capitalista dará a estas posibilidades de quiebra? Pues será la de que la banca preste dineros al Estado en peligro para que éste se los devuelva con sustanciosos intereses en el término de tiempo acordado. ¡Gran negocio para la finanza! Para la misma finanza que gobierna el mundo. Para la banca que subvenciona las campañas electorales de los partidos políticos y después les perdona a éstos parte de la deuda adquirida (o toda) a cambio de favores y de que la política se subyugue a la finanza. ¡El demon de la economía!, que denunciaba Julius Evola como una de las características del mundo moderno. 

     Que la banca es la que gobierna el mundo se hace constatable al ver cómo, por ejemplo, en España cuando unas entidades bancarias tuvieron serios problemas económicos el gobierno (en este caso del socialista de José Luis Rodríguez Zapatero) fue en su ayuda inyectándoles desorbitadas cantidades del dinero de todos los contribuyentes. En cambio esto no lo hace cuando entra en crisis una empresa (sea grande, mediana o pequeña).”

     En cuanto a las razones concretas que motivaron la crisis económica española -y del Occidente en general- le comentábamos a nuestro interlocutor que “muchos bancos entraron en crisis porque pretendieron enriquecerse a más no poder concediendo créditos a cualquiera que los pidiese sin exigirle avales de garantía de que podrían devolver dichos créditos con los intereses correspondientes. Aquí radica el inicio de la crisis que se inició en los EE. UU. en el 2.009 y que se extendió por gran parte del planeta. Créditos otorgados a la vivienda sin exigir ningún tipo de garantías. Muchos, a las primeras de cambio, no se pudieron devolver y a los bancos no les llegaron los ingresos cuantiosos que habían previsto con esta idea de que: a más créditos concedidos más ganancias obtendremos. El caso de la crisis bancaria en España fue similar y se le añadió el agravante de que se concedieron todo tipo de créditos a la industria de la construcción. Ésta tiró de la economía española hasta que la banca (que, por lo explicado anteriormente, ya le había visto las orejas al lobo) dejó de prestarle dinero (igual que a la mayoría de otros sectores solicitantes) y contribuyó, así, al hundimiento de la economía española.”

     Nuestro amigo hispanoamericano nos formulaba, por aquel entonces, esta otra cuestión: “¿Podrían tener que acudir a rescates económicos España e Italia?”. A la que nosotros le repondimos: “Pues, por un lado, es posible, ya que aunque estén haciendo “los deberes” en materia presupuestaria a base de aplastar el llamado “Estado del bienestar” (en materia de pensiones, estabilidad laboral, sanidad, educación,…) si “los mercados” (esto es, el capital financiero, especulador y usurero internacional) hacen caso a las llamadas ´primas de riesgo´ que fijan las especuladoras ´agencias de ratting´ y deciden no invertir sus dineros en los bonos que los Estados ponen en venta (para financiarse y/o pagar sus deudas) los dichos Estados pueden entrar en peligro de bancarrota y necesitar el ser ´rescatados´. Pero, por otro lado, los países mencionados han visto cómo sus gobiernos títeres de la finanza internacional son dirigidos por peones (Monti, en esos momentos, en Italia, el ministro de economía español Luis de Guindos,…) fieles a los poderes (FMI, Consejo de Relaciones Internacionales, Club Bieldeberg, Comisión Trilateral, Banco Mundial, Banco Central Europeo,…) que, realmente, manejan el mundo y estos peones van a aplicar todas las medidas que los dichos poderes les sugieran, con lo cual el contento de éstos será total y quizás los mentados países no necesiten ser “rescatados”  financieramente.

     El salir de la crisis (con o sin ayuda) será, en todo caso, algo transitorio pues cada vez más las crisis económicas inherentes al sistema capitalista ocurrirán con mayor frecuencia y tendrán efectos más devastadores, sobre todo en Europa, pues este continente ve cómo su tejido industrial está despareciendo debido a la competencia desleal que supone el competir con las economías de países como la China (uno de los muchos efectos negativos de la globalización). La economía de Europa, pues, cada vez se hace más volátil e inestable; España es un buen ejemplo de ello, ya que la anterior pujanza económica reventó como un globo al sostenerse sólo gracias al ´ladrillo´ (la construcción) y el turismo.

      Los motivos de las crisis dependen de los países en sus detalles pero son semejantes en su esencia. El caso de España es el siguiente: inmersos en la vorágine del consumismo los españoles gastaban por encima de sus posibilidades. Todos los bancos financiaban fácilmente dichos gastos (en muchos casos ‘caprichos’ generados por esas pulsiones consumistas) sin pedir avales …hasta que la precariedad de la mayoría de empleos y las míseras soldadas imposibilitó la devolución de los préstamos y, entonces, la banca, cerró el grifo de este tipo de créditos.

     Los constructores han visto la imposibilidad de vender la mayoría de las viviendas que habían construido o estaban en construcción y de devolver a la banca lo que ésta les prestó para construir las viviendas. Al no percibir la banca los dineros prestados a las constructoras, más sus intereses, dejó definitivamente de prestar dinero a particulares (que querían adquirir vivienda y/o coche nuevos, pasar las vacaciones,…) y también a las pequeñas, medianas y grandes empresas para la financiación de sus actividades. Éstas han cerrado y provocado un paro mayúsculo que se ha unido al propio de esa construcción (sobre todo, de viviendas) que vio cómo la banca le cerraba el grifo por las razones antes aludidas. Las empresas constructoras se vieron, como se ha señalado, ante la imposibilidad de vender sus viviendas de nuevo cuño debido a que a los particulares que podrían haberlas adquirido los bancos les negaron la financiación por la escasez de liquidez que las entidades bancarias empezaron a padecer a causa de la imposibilidad de devolución de los créditos que habían concedido a particulares (movidos por ese afán consumista aludido) que tenían salarios muy bajos y/o empleos inestables. Es decir, todo aconteció bajo la dinámica de la pescadilla que se muerde la cola.

     En fin, la finanza manda en el sistema capitalista y es la máxima responsable de las crisis y la que siempre sale ganando, pues ya se sabe el dicho de que ´a río revuelto ganancia de pescadores´. Mientras exista el capitalismo liberal y financiero seguirán existiendo y repitiéndose las crisis.

     Las cifras macroeconómicas pueden ser indicativo del engorde de los grandes consorcios comerciales, de trusts, cárteles, monopolios y de la usurocracia apátrida mientras, paradójicamente, las condiciones sociales y económicas de la inmensa mayoría de la población y el tejido productivo de un país se van al garete.

     En América latina pasará lo mismo en la medida en que sus gobiernos sean títeres totales de los poderes internacionales. Sus economías son de ´libre mercado´ y esto las incluye dentro del capitalismo mundial y las sitúa en situación de riesgo (más o menos próximo); los corralitos (como en la Argentina de De la Rúa en 2.001) se pueden, sin duda, repetir.”

     A modo de epílogo le comentábamos a nuestro amigo queEl neoliberalismo es igual a globalización y ésta a postmodernidad. Es la fase que Evola definió como la del Quinto Estado, la del hombre fugaz, del hombre-masa gregario. Es la Edad del Paria, sin raíces y sin tradición, propia de nuestros tiempos. Es la fase crepuscular de la ya de por sí oscura edad del Kali-yuga , Edad de Hierro o Edad del Lobo. Estamos, pues, en la última fase de la etapa más decadente del actual ciclo humano o mânvantara . Nos hallamos ante tanto grado de decadencia (crisis económicas, de valores, políticas,…) que dudamos que el actual estado de cosas pueda sobrevivir demasiado tiempo.”

     Eduard Alcántara

     eduard_alcantara@hotmail.com



Tesis sobre los musulmanes
febrero 17, 2009, 9:52 pm
Filed under: Economía y consumo, La Rata Negra, Política, Religiones
En tanto la población musulmana permanezca alrededor, o por debajo del 2% de la de cualquier país, ésta será vista por la población local como una mínoría amante de la paz, y no como una amenaza hacia los demás ciudadanos. Éste es el caso de lo que ocurre en:
Estados Unidos: 0,6% de musulmanes
Australia: 1,5% de musulmanes
Canadá: 1,9% de musulmanes
China: 1,8% de musulmanes
Italia: 1,5% de musulmanes
Noruega: 1,8% de musulmanes
Con una población que alcance entre el 2% y el 5%, los musulmanes comienzan con el proselitismo entre otras minorías étnicas y grupos descontentos del lugar, a menudo con reclutamientos considerables en cárceles y entre las bandas callejeras. Esto está ocurriendo en:
Dinamarca: 2,0% de musulmanes
Alemania: 3,7% de musulmanes
Reino Unido: 2,7% de musulmanes
España: 4,0% de musulmanes
Tailandia: 4,6% de musulmanes
A partir del 5% de población musulmana, estos ejercen una influencia desorbitada con respecto al porcentaje de población que representan. Por ejemplo, insistirán en la introducción de los alimentos halal (limpios de acuerdo a los preceptos islámicos), asegurándose de esta manera empleos de manipuladores de alimentos reservados a los musulmanes. Empezarán las presiones sobre las cadenas de supermercados para que muestren alimentos halal en sus estanterías – junto con las correspondientes amenazas si no se cumplen estos requisitos. Esto está ocurriendo en:
Francia: 8,0% de musulmanes
Filipinas: 5,0% de musulmanes
Suecia: 5,0% de musulmanes
Suiza: 4,3% de musulmanes
Holanda: 5,5% de musulmanes
Trinidad y Tobago: 5,8% de musulmanes
Llegados a este punto, trabajarán para que la autoridad gubernamental les permita que ellos mismos se regulen bajo la Sharia, la Ley Islámica (dentro de sus ghettos). El objetivo último de los islamistas es establecer la Sharia en todo el mundo.
Cuando los musulmanes se aproximan al 10% de la población, tienden a aumentar la anarquía como un medio de quejarse sobre sus condiciones de vida en el país. En París ya hemos visto las revueltas imparables con quema de coches y de mobiliario urbano. En esta situación, cualquier acción no musulmana ofende al Islam, y resulta en insurrecciones y amenazas, como las de Amsterdam tras la oposición a las viñetas de Mahoma y películas sobre el Islam. Estas tensiones se ven a diario, particularmente en los sectores musulmanes de:
Guyana: 10,0% de musulmanes
India: 13,4% de musulmanes
Israel: 16,0% de musulmanes
Kenia: 10,0% de musulmanes
Rusia: 15,0% de musulmanes
Tras alcanzar el 20%, las naciones pueden esperar disturbios espeluznantes, formación de milicias jihadistas, asesinatos esporádicos, y la quema de iglesias
Etiopía: 32,8% de musulmanes
Con un 40% de musulmanes, las naciones experimentan masacres generalizadas, ataques terroristas crónicos, y guerra ininterrumpida de milicias, como las de:
Bosnia: 40,0% de musulmanes
Chad: 53,1% de musulmanes
Líbano: 59,7% de musulmanes
Los países que alcanzan un 60% de población musulmana experimentan persecuciones sin límite de los no-creyentes de todas las demás religiones (incluyendo a los musulmanes no ortodoxos), limpiezas étnicas esporádicas (genocidios), el uso de la Ley de la Sharia como arma, y el establecimiento de la Jizya, el impuesto sobre todos los infieles, como está ocurriendo en:
Albania: 70,0% de musulmanes
Malasia: 60,4% de musulmanes
Qatar: 77,5% de musulmanes
Sudan: 70,0% de musulmanes
A partir del 80% deben esperarse intimidaciones y jihad violenta sobre la población no islámica, algún tipo de limpieza étnica dirigida por el Estado, e incluso algún genocidio, a medida que estas naciones expulsan a los pocos infieles que van quedando, y se dirigen hacia el objetivo de un Estado 100% musulmán, tal y como se ha experimentado ya, o está en vías de consecución en:
Bangla Desh: 83,0% de musulmanes
Egipto: 90,0% de musulmanes
Gaza: 98,7% de musulmanes
Indonesia: 86,1% de musulmanes
Irán: 98,0% de musulmanes
Irak: 97,0% de musulmanes
Jordania: 92,0% de musulmanes
Marruecos: 98,7% de musulmanes
Pakistan: 97,0% de musulmanes
Palestine 99,0% de musulmanes
Siria: 90,0% de musulmanes
Tajikistan: 90,0% de musulmanes
Turquía: 99,8% de musulmanes
Emiratos Árabes: 96,0% de musulmanes
Alcanzar el 100% marcará el comienzo de la Paz de “Dar-es-Salaam” (el Paraíso de la Paz Islámico). Aquí, se da por supuesta la existencia de la paz, porque todo el mundo es islámico, las Madrás son las únicas escuelas, y el Corán la única palabra, como ocurre en:
Afganistán: 100% de musulmanes
Arabi Saudita 100% de musulmanes
Somalia 100% de musulmanes
Yemen: 100% de musulmanes
Desgraciadamente, la paz nunca se alcanza, puesto que en estos estados con el 100% de musulmanes, aquellos más radicales intimidan y vomitan odio, y satisfacen sus ansias asesinando a los musulmanes menos radicales, por una variedad de razones.
“Antes de cumplir los nueve años, ya había aprendido la doctrina básica de la vida árabe: Era yo contra mi hermano; yo y mi hermano contra nuestro padre; mi familia contra mis primos y el clan; el clan contra la tribu; la tribu contra el mundo, y todos juntos contra los infieles” ( Leon Uris “El Peregrinaje / The Haj” )
Es importante entender que en algunos países, con bastante menos que el 100% de población musulmana, como en Francia, la minoría musulmana vive en ghettos, dentro de los cuales constituyen el 100%, y en los que viven bajo la Ley de la Sharia. La policía nacional no osa entrar en esos ghettos. No hay Tribunales, ni escuelas nacionales, ni establecimientos religiosos no musulmanes. En estas situaciones, los musulmanes no se integran en la comunidad en general. Los niños asisten a las Madrás (escuelas musulmanas), y sólo estudian el Corán. Incluso relacionarse con un infiel es un crímen castigable con la muerte. Por lo tanto, en algunas áreas de ciertas naciones, los imanes y los extremistas musulmanes ejercen más poder que el que la media nacional de penetración de la población podría indicar.
Mil quinientos millones de musulmanes representan hoy el 22% de la población mundial. Pero su tasa de nacimientos eclipsa a la de los cristianos, hinduístas, budistas, judíos y todos los demás creyentes. Los musulmanes superarán el 50% de la población del mundo al final de este siglo.
Una de las formas de parar la quinta columna que representa el islam en los países europeos, es manifestar un mensaje claro y rotundo sobre el origen cristiano de la identidad europea. Y exigir reciprocidad a los países musulmanes en materia de libertad religiosa y construcción de templos cristianos. Si no se hace así los islámicos lo entienden como una debilidad y aprovechan para penetrar y difundir el islamismo en las naciones europeas. Entre responsabilidades nuestras está defender nuestra tierra y el legado de nuestros antepasados. Así que, A LAS ARMAS CUANTO ANTES!!!


Reflexiones sobre Cocacola
febrero 1, 2009, 6:17 pm
Filed under: Economía y consumo, Janus Montsalvat

Hace poco leímos un artículo muy interesante de Isidro-Juan Palacios sobre el simbolismo de las bebidas. En las civilizaciones tradicionales y pre-modernas, se crearon “bebidas de fuego”, es decir alcohólicas, ya que el ardor y embriaguez que producían se asimilaban al calor solar, a la potencia y calentor del Astro Rey. Bebidas como el vino, la cerveza, el vodka, etc. eran consideradas por estos pueblos que vivían la Tradición , bebidas sagradas.

Pero con la llegada de la modernidad, sobre todo en la etapa final del Kali-Yuga, la civilización moderna prototípica como es la americana ha inventado su propia bebida “sagrada”: la coca-cola, esta bebida satánica no sólo no produce ardor como las tradicionales, sino que ha de beberse contra mas fría mejor y además su color simboliza el de ese combustible fósil base de la actual economía planetaria -y sobre todo de la americana- y que está convirtiendo nuestro planeta en un inmenso y globalizado estercolero: el petróleo. Éste, en la última gran civilización que hubo en Occidente y que fue la Edad Media , era considerado como “aqua infernalis” (agua del infierno).

Así pues. esos dos símbolos que refleja esa bebida nauseabunda que es la coca-cola que son el “frío” y el “negro”, significarían, pues, la muerte de la primavera paradisíaca que existía en la Edad de Oro y por otro lado, la maldad. la oscuridad y el caos que acompañan en esta fase terminal del Kali-Yuga o Edad Oscura.

No deja de ser curioso cuanto menos de que los gobiernos occidentales por eso de “las afinidades electivas” de las que hablaba nuestro Maestro Julius Evola, hagan propaganda masivamente a favor de la Coca-cola y en contra de la bebidas de fuego con la excusa barata de que “destruyen nuestra juventud”. ¿No quedamos en que nuestros “maravillosos” jovencitos son el no va más, tan preparaditos ellos y tan “echaos pa’lante”? Que estos sean unos auténticos imbéciles incapaces de gobernarse a sí mismos, no es culpa de las bebidas sagradas, además ¿no dicen los textos sagrados que las cosas santas no hay que echarlas a los cerdos?. ¿Por qué no se habla de los destrozos que produce ese veneno negro en el organismo a un plazo más o menos largo?: diabetes debido a los altos contenidos de azúcar, descalcificación ósea sobre todo en los meses de verano debido a que la dependencia de la misma hace que cuando se tiene sed se beba en demasía en detrimento de otras bebidas naturales -agua, zumos, etc.- y que, por lo tanto, dejan a uno en permanente estado de deshidratación, embotamiento de los sentidos, afeminamiento, etc.

Los destrozos que el petróleo -agua infernal- hace en la naturaleza, violándola, degradándola y contaminándola, son parejos a los que la coca-cola hace en el organismo humano, es la ley de las analogías “lo que es arriba igual es abajo”, como decía el adagio hermético. La ciencia de los símbolos es tan precisa como las matemáticas o la geometría.

Un vaso de bebida “refrescante” ya sea aqua infernalis (coca-cola o pepsi-cola), o fanta o cualquier otra bebida antitradicional, equivale a un vaso de agua con TRECE CUCHARADAS DE AZÚCAR (lo ponemos con mayúsculas para resaltar lo criminal y bochornoso del asunto) añadidos al mismo. ¿Se imaginan por un momento los destrozos que tales cantidades de azúcar puede llegar a ocasionar al cuerpo humano y más si éste aún está en período de formación al tratarse de consumidores principalmente jóvenes?. Luego está el tema de los edulcorantes que son aún mas dañinos que la propia azúcar: el aspartamo, por ejemplo, es un edulcorante artificial que aparece en alguna de estas bebidas infernales “sin azúcar”, pero que es altamente cancerígeno…

 También está el tema de la lata de aluminio donde preferentemente se embotella hoy en día dichas bebidas: está casi demostrado -aunque por supuesto poco o nada se dice de ello- que el aluminio se filtra en la bebida debido al gas carbónico que éstas contienen y que a largo plazo podrían desembocar en graves enfermedades cerebrales como el Alzheimer o el Parkinson. Por todo esto nos causa mucha hilaridad cuando escuchamos las advertencias de ciertos carniceros de bata blanca -¿médicos?; ¿no era antaño la medicina auténtica, una ciencia sacertotal?- aconsejar a diestro y siniestro “no beber”… ¡A ver: no beber qué!, eso es lo que tendríamos que contestar a esos burócratas de la salud. ¿Por qué estos criminales sin escrúpulos no denuncian este tipo de bebidas infernales mucho mas destructivas que las bebidas de fuego?.

Ya lo decía Hipócrates “que tu alimento sea tu medicina” y no recurrir, o hacerlo mínimamente si no hay mas remedio, a esos burócratas fríos y desalmados que aún se atreven a jurar cínicamente un juramente en el que ni siquiera creen ni practican (¿cuantos medicuchos de hoy, tan modernos y tolerantes ellos, en día se oponen a las prácticas abortivas?).



Grandes superfícies comerciales
febrero 1, 2009, 5:40 pm
Filed under: Economía y consumo, Eduard Alcántara

El entramado económico propio del liberalismo, con sus consecuentes acumulación de capital en unas pocas manos, explotación y alienación del trabajador, aniquilación de la pequeña y mediana propiedad y conversión del ser humano en un simple factor de consumo, encuentra un digno expositor de su esencia y proceder en las grandes superficies comerciales.

Hace un tiempo fueron publicados en estas páginas, bajo el título de “Juan Pérez” algunos fragmentos epistolares en los que un camarada nos hacía unas cuantas reflexiones sobre la naturaleza autómata y vacua del hombrecillo común que había sido modelado por el sistema político que tiraniza a la mayor parte de nuestros congéneres. Pues bien, en esta ocasión reproduciremos, tal cual han sido escritos, algunos juicios y análisis que el mismo camarada nos transmitió, hace poco, en otra carta acerca, básicamente, de las grandes superficies comerciales. Comentarios que tienen su arranque en diversas situaciones de explotación de las que ha sido, y es, víctima un amigo común que desempeña su actividad laboral en uno de estos macrocentros.

He aquí algunas de sus reflexiones sobre el tema en cuestión:

“…el brutal sistema de las grandes superficies abusa de una manera feroz de sus trabajadores. Hace y deshace a su antojo. Pero la verdad es que de muchas de las injusticias que provoca también tienen la culpa los Ayuntamientos y otras instancias superiores de gobierno, ya que, aparte de las múltiples ventajas que les ofrecen para instalarse en sus suelos y de la patente de corso que se les otorga, parecen esconder algún taimado empeño en poner fin al pequeño y tradicional comercio, cargándolo con impuestos abusivos y asfixiantes.

En la mayoría de los casos los beneficios de estas multinacionales no repercuten en las arcas del Estado o de las Comunidades o Ayuntamientos en cuyos territorios se instalan, gozando, para más oprobio, de excelentes ventajas fiscales, sino que suelen reinvertir sus ganancias allá donde su olfato mammonístico les indica.

(…)Además, aprietan en exceso a sus proveedores, en un régimen de cuasi monopolio.

Nos deberíamos sensibilizar mucho más con este tema y, pese al, supuesto, ahorro de dinero y de tiempo que supone el ir a comprar en ellas, nos deberíamos abstener de hacerlo y considerarlas totalmente ajenas a nuestra cultura.

(…)La gente que acude a ellas compra y gasta más de lo que necesita. Sus especialistas en márqueting y ventas saben sacar excelente partido a la imbecilidad humana y crean necesidades superfluas en sus clientes.

Son fieles representantes del típico capitalismo deshumanizado y frío, sólo preocupado de los beneficios, y se hallan en las antípodas de aquellas, prácticamente, fenecidas tiendas de ultramarinos donde el trato era familiar, donde existía una relación personal con los clientes, en las que se fiaba y a las que solamente se acudía a comprar lo que se necesitaba.
En las grandes superficies toca, en cambio, pasear entre neones y estantes asépticos para sublimar las insatisfacciones personales gastando dinero a lo tonto y a lo bobo.

No se trata, en definitiva, más que del imperio de patrones culturales calvinistas que definen valores y principios allá donde se instalan.

Estos macrocentros se han convertido en los nuevos foros y ágoras del Mundo Moderno. Son símbolo de la Decadencia de Occidente. ¿No nos debería repugnar el contemplar en ellos en, sobre todo, sábados, domingos y festivos a familias enteras, abuelas incluidas, paseando borregamente, viendo estanterías y gastando compulsivamente en innecesariedades? ¿Y qué decir de esas pandillas de adolescentes, vestidos de teleserie hollywoodiana y aburridos con catorce o quince años, cuya diversión consiste en instalarse todo el día en dichos centros?¿Es que no existen parques y plazas? ¿Se ha perdido la cultura de la calle, de la charla y de la convivencia? ¿Prefieren nuestros jóvenes los espacios cerrados, atestados de marabuntas de personas -clónicas todas-, a los parques, a buscar amigos en la calle, a relacionarse, a conocer gente, a divertirse un poco?

Se está abocado, en su interior, a gastar en exceso y, lo más grave, sin apenas apetecerle a uno, únicamente por hábito. Y se está también abocado a diluirse en el flujo de una masa amorfa, vanal y aborregada que destila una atonía vital desesperante y uniformada.

Hemos de considerar a estas grandes superficies como a uno de los caballos de Troya del pensamiento único y políticamente correcto de una globalización que nos invade. Y no sólo a nosotros, sino también al llamado Tercer Mundo y a sociedades que conservaban bastante intactas sus peculiaridades, especificidades, sus valores y sus modos propios de convivencia y consumo.

Ellas son el signo de unos tiempos en los que el individualismo, el egoísmo y la insolidaridad han triunfado y en los que se acabó aquel legado grecorromano que también concebía a las ciudades, y sus ágoras, foros, plazas y calles, como lugares para la convivencia, el encuentro, la discusión, el debate y, en suma, …la vida.

(…) La mayor parte de la gente que acude a tales superficies comerciales sólo pretende quemar el tiempo, matar el tedio y, repetimos, sublimar sus insatisfacciones personales viendo escaparates y estantes y gastando sin ilusión en lo adquirido.

Para más patetismo, el aspecto tan aséptico, frío e impersonal que presentan, hace que la gente que pulula en su interior parezca robots o extras de una película despersonalizada y sin argumento”.