Julius Evola. Septentrionis Lux


EL BUDISMO ZEN, prólogo
julio 3, 2016, 10:09 am
Filed under: Buddhismo, Eduard Alcántara, Espiritualidad, Metafísica, Tradición

EL BUDISMO ZEN, prólogo

Hemos sido honrados con la petición que nos ha hecho llegar el autor de la presente obra en el sentido de que tuviéramos a bien el prologarla y no podíamos por menos que acceder a ella por una cuestión de cortesía y agradecimiento, por otra cuestión de cercanía y fructífera relación que mantenemos desde hace ya un tiempo con él y por una tercera que responde a nuestra alta valoración sobre el tema objeto de estudio del libro. Si a todo esto añadimos el que, tras su lectura, hemos concluido que los aportes que se nos ofrecen en sus páginas resultan de mucho interés se comprenderá el porqué de nuestra respuesta afirmativa ante tal petición.

Esta obra sigue los pasos lógicos que la hacen desembocar donde tiene que desembocar, pues empieza su andadura en los orígenes del budismo de la mano del príncipe Gautama Siddharta en el s. VI a. C., la continúa con su llegada a la China en el s. VI d. C., de la mano de Bodhidharma, en la forma conocida como chan y acaba desembocando en el budismo zen por la llegada, desde aquel país, del budismo chan al Japón. Un budismo zen que nuestro autor ha tenido a bien explicar en su faceta doctrinal y en su otra práctica. Es por ello que a través de la lectura de sus páginas el lector aprehenderá los fundamentos que vertebran el zen y recibirá incluso un aporte práctico que puede serle de mucha utilidad si es que alberga intereses que vayan más allá de lo meramente teórico para adentrarse en el terreno de la propia experimentación interior.

Nos referíamos en el primer párrafo a nuestra alta valoración del budismo zen. Podríamos señalar que el budismo, a nivel genérico, hace ya bastante tiempo que despertó nuestro interés y es por ello que no en vano hasta hemos vertebrado algunos de nuestros ensayos alrededor de esta vía Espiritual y alrededror de algunas de sus doctrinas constitutivas; tal como, p. ej., hicimos, en su día, en nuestro escrito “Consideraciones metafísicas sobre el aborto. La doctrina de los nidana” (https://septentrionis.wordpress.com/2009/02/08/consideraciones-metafisicas-sobre-el-aborto-la-doctrina-de-los-nidana/ ). Pero en concreto a su versión japonesa del zen le otorgamos una consideración especial pues lo concebimos como una especie de vuelta al espíritu del budismo originario, el implementado por Sakyamuni y que quedó por escrito en el canon pali. Es esencialmente gracias a los indispensables trabajos del gran intérprete italiano de la Tradición Julius Evola que hemos podido valorar, por un lado, en su justa y exacta medida el enorme caudal del budismo de los orígenes y, por otro lado, la concordancia de la esencia del zen con las enseñanzas originarias del Buddha. Nos congraciamos con el autor del libro que prologamos en que también haya considerado la importancia de los aportes de Evola y haya, por ello, echado mano a su “La dottrina del risveglio. Saggio sull´ascesi buddhista” (en alguna de sus versiones en lengua castellana) y a trabajos específicos que el gran maestro romano dedicó en concreto al zen; alguno de los cuales fueron editados por Ediciones Heracles dentro del libro “Tradiciones varias. Escritos sobre pitagorismo, mitraísmo y zen”; aclaremos también que la primera obra citada de Evola dedica algún capítulo específico al zen. El resto de la bibliografía en que se ha basado nuestro Augustus Rex nos parece de lo más caudal, acertada, bien seleccionada y hasta, en muchos aspectos, complementaria entre sí.

Acordamos con el autor de la presente obra en que el budismo apareció como una vía de realización interior y no como una forma religiosa. Perseguía, pues, la transformación interior del practicante y no la adhesión a una fe determinada. Abogaba por la automatización de una serie de hábitos y de un estilo de vida que pusieran en disposición de poder pasar a unas etapas en las que lo que se pretendía era el descondicionamiento, de forma metódica, con respecto de todo aquello que aturde, domina, ata, esclaviza y aliena al hombre …con respecto a las pasiones, a los bajos instintos, a los sentimientos exacerbados, a las pulsiones primarias, a las emociones embriagadoras, a los egoísmos, a los miedos, a los complejos, a la ira o al odio. Sólo de este modo el hombre puede vaciar su mente o alma de elementos perturbadores y dejarla limpia como una patina en la que se podrá reflejar la Realidad Suprasensible, pues el fin de esta vía de transformación interior no tiene como objetivo último el lograr la calma y el autocontrol mentales del practicante sino el ir, gracias a estos logros, más allá en busca de la realización espiritual, esto es, en busca del conocimiento de planos sutiles de la realidad que no pueden ser aprehendidos con los sentidos, en busca de la consecución de planos de conciencia superiores al ordinario, en busca de la activación en el propio cuerpo de toda la potencialidad sutil que lo vehicula en sus raíces suprafisiológicas y que lo hará unirse con el entramado nouménico del cosmos, lo hará ser Uno con este entramado y lo hará desechar la dualidad que lo agitaba ansiando y deseando lo otro con respecto a lo cual se consideraba diferente. En busca -incluso más allá de todo esto- de traspasar los umbrales de todo este plano sutil y metafísico de la realidad manifestada y llegar a la Gnosis de lo Inmanifestado que se halla en el origen de todo el mundo manifestado (sea del sensible sea del Suprasensible), llegar al Conocimiento del Vacío Absoluto, de lo Imperecedero, lo Eterno, lo Indefinible, lo Incalificable y llegar, asimismo, a la Identificación ontológica (transustanciación del, ya, Despertado) con Esto: con lo Absoluto, con el Principio Supremo y Primero. En este punto se habrá llegado a la Iluminación …y si éste es el fin último que no en vano define al Buda como ´el Iluminado´ se desecharán las posturas que contemplan al budismo como algo así como una terapia mental para el control de la psique, tal como ha acontecido con la interpretación mayoritaria que de esta disciplina interna de realización espiritual se ha hecho y se viene haciendo en Occidente …Y es que la realidad del budismo, tal como Evola la expresó, va “más allá del teísmo y del ateísmo”, pues, por un lado, como vía esotérica emprende el camino del conocimiento y de la activación de fuerzas sutiles que vertebran nuestra fisiología sutil y que se hallan en todo el entramado cósmico y, por ello, directamente soslaya la “existencia” y el culto a divinidades del tipo concebido por las formas religiosas (va, pues, “más allá del teísmo”) y, por otro lado, ha quedado claro que el budismo concibe la existencia de planos Metafísicos de la realidad a los que debe aspirarse a integrarse (va, pues, “más allá del ateísmo”; más allá, pues, de una concepción materialista del mundo).

Con el devenir del tiempo el budismo de los orígenes fue convirtiéndose en una nueva forma religiosa. Una mayoría lo malinterpretó y lo entendió como una nueva fe hacia unas nuevas deidades: los Budas. De este modo, por un lado apareció el budismo mahayana, que aunque en un principio no renunció al carácter esotérico del budismo original -a la búsqueda y gnosis de lo Superior- acabó deviniendo en un ritualismo exagerado y vaciado del poder de transformación del rito y por otro lado surgió el budismo hinayana, que aunque renunció a esa especie de barroquismo ritual vacío en que había decaído el mahayana lo hizo a cambio de también renunciar a cualquier tipo de esoterismo y, por tanto, a cualquier objetivo de transustanciación interna del hombre …su estilo austero podía recordar el espíritu original del budismo pero ya no se trataba más de una vía de realización interior sino de una forma religiosa, meramente, por ende, de carácter exotérico: piadoso y devocional.

Esta bajada de nivel -de lo iniciático y esotérico a lo religioso y exotérico- fue consecuencia directa de su adopción masiva, pues es evidente que son sólo unos pocos -portadores de una especial potencialidad espiritual y de la determinación y voluntad necesarias para poderla hacer pasar de potencia a acto- los que son aptos para recorrer el arduo, metódico, difícil y riguroso camino de la transformación interior. Se trata, pues, ésta de una opción existencial de corte aristocrático: sólo los aristos -en su sentido etimológico, entendido como los mejores- los que pueden transitar por esta tan difícil y exigente vía.

Para Julius Evola el perdido sentido del budismo original pudo, con el tiempo, ser recuperado cuando en Japón se asumió el budismo objeto de este nuestro libro: el zen. Así, el zen recobró, por un lado, la esencia iniciática del budismo como vía de realización y, por otro lado, se mostró con ese estilo austero que fue el que transmitió Sakyamuni (Gautama Siddharta), pues para la práctica del zen -tal como de forma muy ilustrativa comentaba en cierta ocasión un buen conocedor suyo: Ernesto Milà- “no se necesita más que un muro desnudo frente al que sentarse para meditar y concentrarse”.

El budismo plasmado en el canon pali y el zen nos recuerdan en su estilo austero con ese otro estilo que definió al hombre clásico de la antigüedad greco-latina. Nos recuerdan, especialmente, esa opción existencial que en la antigua Roma fue el estoicismo. Sin duda la templanza, el autocontrol, el dominio de sí mismo y la indiferencia ante todo aquello que no es sustancial en nuestra vida son logros del alma –mente- que la mantienen alejada de los disturbios que acontecen a nuestro alrededor y que pueden distorsionar la psique del común de los mortales. El estoicismo, el budismo originario y el zen se erigen como instrumentos de gran valor ante cualquier turbulencia que pueda desatarse a nuestro alrededor. Turbulencia que se quedará en agua de borrajas cuando llegue al alma de aquél que sepa permanecer impasible ante lo accesorio y ante lo que turba y perturba al hombre común. Los Séneca o los Marco Aurelio pueden ser un perfecto modelo existencial a seguir. Estos logros descondicionadores de la mente constituyen la médula del nigredo del que hablaba la tradición hemético-alquímica, ya que sólo a partir de la putrefacción y de la limpieza de escorias psíquicas –del subconsciente y lo irracional- puede aspirarse a la calma psíquica ante los vaivenes y desequilibrios que acosan al ser humano en el seno de este mundo del devenir y especialmente en plena Edad Crepuscular por la que transita el presente ya de por sí deletéreo kali-yuga (la Edad de Hierro de la que hablaba Hesíodo). En esta línea, podemos leer en el libro objeto de nuestro prólogo que “el verdadero dhyana (meditación, trabajo interno) es el que hace que nuestra mente resplandezca mientras los conflictos explotan a nuestro alrededor”. Estas concomitancias entre el budismo zen y el espíritu clásico de la vieja Europa nos hacen percibir como muy cercana a nuestra más genuina idiosincracia la vía interior fundada por el príncipe Sakya y seguida, de manera fidedigna, en el zen japonés y no nos la hacen contemplar como algo exótico, extraño y exógeno a nosotros, al homo europaeus.

La extinción del apego y del deseo comportan un estado de calma, sosiego, autodominio e impasibilidad que en caso de llegarse al Despertar alumbran, en el Iluminado, un sello de natural Majestad hierática que es del tipo olímpico y solar (el Sol, el astro imperturbable que no se mueve) que fuera propio del Hombre de la Tradición Primordial que aconteció durante el Satya-yuga o Edad de Oro hiperbórea y que es la propia de aquéllos que gracias a haber emprendido la ´vía del Héroe´ han arribado a tal condición de Despertados. Sólo el arquetipo del guerrero es válido para encarar estos procesos de transustanciación ontológica pues, como comentábamos en nuestro ensayo “Los ciclos heroicos”, “es acción interior lo que se precisa a lo largo de todos estos procesos conocidos con el nombre de Iniciación. El ascesis no es otra cosa que ejercicio interno. La necesaria e imprescindible práctica interior es, en definitiva, acción. Y es por todo esto por lo que la vía más apropiada para completar el arduo y metódico proceso iniciático es aquella conocida como ´vía de la acción´ o vía del guerrero o shatriya.” (https://septentrionis.wordpress.com/2009/02/08/los-ciclos-heroicos/ )

No puede, por ello, sorprendernos el que el fundador del budismo perteneciese a la casta shatriya de la India (una de las castas compuestas por los descendientes de los indoeuropeos -indoarios- que llevaron a la Península del Indostán la tradición védica), pues Gautama Siddharta era un príncipe del linaje con más fama de bravura en el combate: los Sakyas (de aquí que también fuese conocido como Sakyamuni: ´el sabio del clan sakya´). Y no puede, por ello, sorprendernos que el zen calara muy hondo entre la casta guerrera del Japón, los samuráis, pues el código de honor y comportamiento -el bushido– por el que los guerreros japoneses conducían sus vidas casa totalmente con la autodisciplina, el espíritu de autosacrificio y de superación que exige la severa vía heroica iniciática del zen.

Estamos, pues, tratando con un tipo de Espiritualidad solar, alumbrada por lo que Evola definió como ´la luz del norte´ (por el origen norpolar y circumpolar -Thule, Hiperbórea, Airianem Vaejo, Monte Meru, la Isla Blanca,…- de este tipo de Espiritualidad y por hallarse -en el hemisferio norte- esa Estrella Polar situada siempre -inamovible, imperturbable- al norte). Nos hallamos ante un tipo de espiritualidad Regia, mayestática, guerrera y heroica del mismo tenor que la que resplandeció aquí en Occidente, p. ej., alrededor de una saga artúrica y de un ciclo del Grial en los que los buscadores del Grial eran caballeros y no clérigos y en los que no aparecen iglesias sino castillos como el de Camelot o el del rey Anfortas. El carácter Regio de este tipo de espiritualidad -iniciática y heroica- se reconoce en la misma tradición hermético-alquímica, donde en Occidente fue conocida como el Ars Regia. Podrá el lector comprobar cómo mismamente el autor de nuestro libro señala que “en el zen la Conciencia Iluminada se compara con un Rey”.

En contraposición con este tipo de espiritualidad iniciática, solar, olímpica, regia, heroico-guerrera y activa nos topamos con esa otra manera de mirar al Hecho Trascendente sin posibilidad de actualizarlo en uno mismo ni de llegar a su Conocimiento, sino conformándose, simplemente, con creer en Él, con tener fe en Él y con rendirle pasiva devoción …hablamos, en este caso, de religiosidad más que de espiritualidad y lo hacemos de un tipo de religiosidad sacerdotal, pasiva y propia de lo que Evola catalogó como ´luz del sur´.

Nuestras filias por el budismo zen nos vienen también dadas por considerarlo una vía Tradicional stricto sensu, ya que no concebimos el significado de ´Tradición´ como equiparable al de ´metafísca pura´. Para mejor aclarar estas divergencias nos remitimos a unas reflexiones que hace un tiempo vertíamos al respecto:

No hay que obviar el significado de ´Espiritualizar la materia´ en el sentido iniciático de actualizar el Espíritu en el seno de la materia representada por nuestro cuerpo y nuestra mente. Tras lo cual no se trata de evadirse en una especie de ´Metafísica pura´ que ignore y se desgaje del cuerpo sino que se trata de ´materializar el Espíritu´, esto es, de impregnar nuestro cuerpo y nuestra mente con ese Espíritu que habíamos Despertado a través de la Iniciación. De este modo, ahora sí, nos dice Evola que podemos hablar de Tradición y no, repetimos, de ´Metafísica pura´, por cuanto la Tradición exige la sacralización  de la materia: sacralizar el mundo, trasladar el macrocosmos al microcosmos y aspirar a la consecución del Imperium, aquí abajo, como reflejo del Ordo que rige allí arriba.

     El concepto de ´materializar el Espíritu´ hay, pues, que entenderlo en el sentido de que el Espíritu, una vez pasado de potencia a acto a través de la Iniciación, no debe ignorar al cuerpo (la materia), para que puedan evitarse, de este modo, posturas como las de aquellos ayunos extenuantes suicidas o el propio suicidio en sí practicado como medio de ´liberar al Espíritu aprisionado por un cuerpo al que había, pues, que eliminar´; posturas ejecutadas, p. ej., por maniqueístas extremos como los cátaros. Nos alejamos, de este modo, de evasionismos con respecto a la posibilidad de actuar en este mundo de aquí abajo. (Por supuesto que esta alusión al catarismo no debe llamar a confusión, pues como religiosidad de tipo lunar y, por ende, meramente devocional no conocía de la Iniciación.)

     Podríamos., en similar línea, echar mano de algo que comentamos en un trabajo nuestro (“Evola frente al fatalismo”: https://septentrionis.wordpress.com/2010/08/19/evola-frente-al-fatalismo/ ) cuando escribíamos que “el maestro italiano afirma que “el punto de vista del Vedânta es que el mundo, procedente de estados no manifestados, vuelve a sumergirse en ellos al final de cierto período, y ello recurrentemente. Al final de tal período, todos los seres, bon gré mal gré, serán por tanto liberados, ´restituidos´. Evola nos advierte del fatalismo que envuelve a estas creencias y nos advierte de que si el hombre, junto a toda la manifestación, volverá a Reintegrarse en el Principio Supremo del que procede y será, así, restituido a lo Eterno e Inmutable no se hace necesaria ninguna acción: ni interna tendente a la Liberación ni externa que apunte a la Restauración del Orden Tradicional, ya que, tarde o temprano, toda la humanidad (así como todo el mundo manifestado) acabará Liberada cuando haya sido reabsorbida por el Principio Primero. Obvia el haber de señalar la pasividad a la que dichas creencias pueden llevar.

     Igualmente nos advertía Evola de que considerar, tal como hace el Vedânta, al mundo manifestado como mera ensoñación (Mâya) puede abocar a posturas evasionistas con respecto al plano de la inmanencia. Puede llevar al refugio en el Mundo de la Trascendencia y a dar la espalda a una realidad sensible sobre la que el Hombre Tradicional debe tener muy claro que debe actuar para sacralizarla y convertirla  en un reflejo de lo Alto (recuérdese el Imperiumhttps://septentrionis.wordpress.com/2009/02/08/el-imperium-a-la-luz-de-la-tradicion/, en el microcosmos, como reflejo del Ordo macrocósmico). De no actuar en este sentido nos olvidaríamos -empleando terminología del hermetismo alquímico- del coagula que debe seguir al solve en todo proceso de metanoia o transformación interna; nos olvidaríamos, pues, de la ´materialización del Espíritu´ que debe seguir a la fase de ´Espiritualización de la materia´ propia de los procesos Iniciáticos.

Este considerar lo incontestablemente Tradicional (y alejado, pues, de lo que sería la ´metafísica pura´) de los fundamentos del budismo zen nos lo recuerda Augustus Rex cuando señala que “los maestros zazen dicen que la Tierra es la Tierra Pura del Buda”, su ámbito de actuación. O cuando nos recuerda que la extinción del deseo a la que puede llevar la práctica iniciática del zen no consiste en la anulación total de los sentimientos, de las emociones o de la sensibilidad …no consiste, pues, en la negación del compuesto físico-psíquico del ser humano sino que de lo que se trata es de llegar a ser “ni apasionado ni desapasionado, ni hipersensible ni insensible” y se trata, en la misma línea, de “subyugar a los sentimientos negativos (a éstos, no a todos) al control de la propia voluntad”, De este modo llegaremos a “la justa medida: ni exceso ni privación.”

La certidumbre de que el zen está totalmente alejado de concepciones de carácter evasionista con respecto al mundo de aquí abajo, al microcosmos, nos la vuelve a afianzar nuestro autor cuando nos explica el contenido del cuarto de los Cinco Rangos que algunas escuelas del zen enumeran a la hora de explicar los logros que van jalonando la vía que puede conducir al Despertar. Ese cuarto rango aludido es el conocido como “Rango de los méritos cooperados” …quien lo ha consumado en sí debe brindarse para ejercer el gobierno de su comunidad, con el objeto, en definitiva, de contribuir a armonizar el mundo de aquí abajo -el microcosmos- a semejanza de la armonía que rige en el macrocosmos.

Creemos llegado ya el momento, tras todo lo que hemos expuesto, de pasarle directamente el testigo a esta valiosa obra.

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com

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Conferencia: “Julius Evola a través de su obra”

conferencia imagen 9 abril 2016 Evola a través de su obra

Conferencia: “Julius Evola a través de su obra”



LA TRADICIÓN
marzo 21, 2016, 11:38 am
Filed under: Eduard Alcántara, Espiritualidad, Metafísica, Metapolítica, Tradición

La Tradición está vigente cuando una comunidad vive y actúa en forma sacralizada. Cuando el punto de referencia por el que se rige es el de lo Superior. Cuando lo Alto es la guía de sus accionares cotidianos y de su proyecto común.

Para vivir de acuerdo y en concordancia a los planos Superiores de la realidad lo de aquí abajo debe, siguiendo la máxima hermética, ser como lo de Arriba, por lo que el mero creer en lo Trascendente no sacraliza lo de abajo (a las comunidades y a sus organizaciones políticas) sino que se debe tener el poder de activar las fuerzas sutiles o divinas que componen el entramado del cosmos y, a su vez, armonizan sus dinámicas. Para ello se ha de comenzar por la activación de dichas fuerzas en el interior de uno mismo, tras lo cual será factible el propiciar, de forma favorable para la comunidad, el accionar de esas fuerzas en el ámbito cósmico. En illo tempore la totalidad de los seres humanos experimentaban lo Eterno e Imperecedero en su propio ser …hablamos de la Tradición Primordial hiperbórea, de la Edad de Oro (en Hesíodo) o del Satya-yuga (en la tradición védica del hinduismo), pero el hombre decayó y este status sacro sólo quedó al alcance de unos pocos, de los mejores, de los aristos. Ellos conquistaron la Eternidad en vida y transformaron su interior gracias a metódicos trabajos internos que se conocen con el nombre de Iniciación …Y se constituyeron en la casta sacro-soberana de sociedades Tradicionales en las que otros formaron, por vocación, la casta guerrera y unos últimos, por su popia ecuación personal, la productiva. Estas sociedades trifuncionales fueron las propias del Mundo de la Tradición. Pero aunque el Mundo Tradicional periclitó no lo ha hecho, sin embargo, la posibilidad de Restaurarlo. Un nuevo Ciclo Heroico debe volver a actualizar la Tradición perdida pero sin conformarse con ser transitorio, tal cual acaeció en otras épocas, sino irreductible ante cualquier embate del deletéreo, materialista, utilitarista, gregario, alienante, disolvente, oscuro e ínfero mundo moderno. Los Héroes deben, por ello, encabezar la rebelión que vuelva a restituir la nueva Edad Áurea.

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com



DISCERNIENDO DE PAR EN PAR
diciembre 30, 2015, 11:26 am
Filed under: Eduard Alcántara, Espiritualidad, Metafísica, Religiones, Tradición

DISCERNIENDO DE PAR EN PAR

Extractamos, seguidamente, reflexiones vertidas a propósito de ciertos intercambios mantenidos en diversos medios en el transcurso de los cuales hemos pretendido aclarar diferencias entre vías y conceptos metafísicos, además de concepciones existenciales, que en apariencia parecieran compartir semejanzas esenciales pero que en realidad divergen sobremanera. Hemos enfrentados a unos con los otros en parejas. Tan solo no obedece a esta estructura dual el último apartado, el referido al arte musulmán, que hemos querido añadir con ocasión de la penúltima dicotomía que se refiere también al universo del Islam.

1. LAS MANZANAS DEL PARAÍSO BÍBLICO Y LAS DEL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES

Es significado el caso de que según este libro de corte religioso semítico cual es el Génesis -de la Biblia- el hombre no debe acceder a la Sabiduría y, paralelamente, a la Liberación. Tiene por ello prohibido comer de las manzanas del Árbol de la Vida. Adán lo hizo y fue por ello desterrado del Paraíso. En cambio, en el seno de las tradiciones espirituales indoeuropeas el hombre tenía la opción de elegir el camino de la transmutación interior que llevar a la Iluminación, a la Gnosis y al Despertar. Así, nos lo explican los mitos que nos hablan de la búsqueda (por parte de Jasón, de Hércules,…) del Jardín de las Hespérides donde las manzanas doradas y el vellocino de oro simbolizaban la adquisición de la Sabiduría y la Inmortalidad para aquél que las encontrara (las manzanas)y lo hallara (el vellocino).

 

2. INMORTALIDAD VS ETERNIDAD

Desde una perspectiva Tradicional la inmortalidad se situaría en el terreno de las divinidades, de los numens, del mundo manifestado (aunque sutil y metafísico) del Ser y la eternidad entendería del la No Manifestación, del Principio Supremo, de la Posibilidad Universal o del No Ser Incondicionado del que ha hablado siempre una determinada metafísica. La inmortalidad del cuerpo del andrógino original de la Tradición Primordial era un reflejo (aquí abajo, en la physis) del Principio eterno vivo y operante que aún atesoraba en su seno, pues lo de arriba se refleja en lo de abajo. Otro cuestión bien antagónica es el demónico aspirar al alargo de la vida material (la inmortalidad del cuerpo); el alargo de la pervivencia del compuesto psicofísico del hombre.

3. ACCIÓN VS CONTEMPLACIÓN

A propósito de un buen texto de Mauricio Purto sobre  “Meditaciones de las cumbres” y en relación a lo que en él se afirma acerca de la elección por parte de Evola de la vía de la acción –y no la de la contemplación- a la hora de encarar la búsqueda de la Trascendencia bien estaría aclarar lo que supone esta vía de la acción y bien estaría aclarar que si la vía de la contemplación admitiéramos que es la propia de la casta sacerdotal esta vía quedaría reducida a la mera devoción o a la mecánica recitación de oraciones y jaculatorias sin capacidad de poder provocar la metanoia o palingénesis del sujeto. Si, por el contrario, entendemos la contemplación no en esta vertiente inoperante y pasiva sino como vehículo transfigurante deberíamos asimilar dicha vía contemplativa a la activa.

       En relación con la vía de la acción en nuestro escrito “Los ciclos heroicos” (https://septentrionis.wordpress.com/2009/02/08/los-ciclos-heroicos/) afirmábamos que:

     “Es acción interior lo que se precisa a lo largo de todos estos procesos conocidos con el nombre de Iniciación. El ascesis no es otra cosa que ejercicio interno. La necesaria e imprescindible práctica interior es, en definitiva, acción. Y es por todo esto por lo que la vía más apropiada para completar el arduo y metódico proceso iniciático es aquella conocida como ´vía de la acción´ o vía del guerrero o ´shatriya´.”

     (…) “…una acción interna que es la única capaz de hacer factible el acometer cualquier intento de transustanciación interior.”

     (…) “…guerreros porque éstos son los que llevan intrínsecamente asociada la ´vía de la acción´. Y ésta puede revestirse de una vertiente externa (combate material, lucha territorial o lid física) y/o también –si así algunos se lo proponen firmemente- de una vertiente interna que es la que les puede conducir a la Gnosis del Principio Supremo que se halla en el origen del mundo manifestado y es, asimismo, la que les puede, paralelamente, hacer viable su Identificación, en el plano del ser, con dicho Principio Eterno.”

 

4. COSMOVISIÓN VS IDEOLOGÍA. SUPERHUMANISMO VS ANTROPOCENTRISMO

Desde la óptica Tradicional se defiende una cosmovisión de la vida y de la existencia enfrentada a la alienante de este nuestro mundo moderno, en lugar de abogar por identificarse con el concepto de ideología que es hijo de la Revolución Francesa y de sus fuentes y emanaciones políticas y filosóficas. El concepto cosmovisión no admite medias tintas ni enfoques parciales y autónomos del pensamiento y del vivir sino que, por el contrario, aboga por una visión y una percepción de la existencia que abarca la totalidad del actuar y del sentir del hombre y de las sociedades e instituciones. Anhela la superación de las diferentes versiones del materialismo triunfante y del modelo de hombre como mero conglomerado psicofísico en pos de ese superhumanismo al que se refiere un autor como Giorgio Locchi. Un superhumanismo que no puede por menos que enfrentarse al antropocentrismo y que reconoce como piedra angular de la existencia la dimensión Superior y Trascendente del ser humano.

  1. EMANACIONISMO VS CREACIONISMO

 La aparición del hombre -como del resto del Cosmos- sería el resultado de la manifestación -por emanación– del Motor Inmóvil (echando mano de Aristóteles) o Principio Supremo. Por ello el hombre compartiría con dicho Principio la Inmortalidad (en forma aletargada; el fin a perseguir debería ser pasarla de potencia a acto: Despertarla). En cambio el creacionismo postula la creación ex nihilo (a partir de la nada) del universo y del hombre. Por tanto éste al no ser el resultado de la emanación “divina” no compartiría con dicha divinidad la Inmortalidad en forma de semilla que hay que reavivar y su Liberación (el Despertar del que habla el budismo) se hace imposible.

 

  1. VÍA DE LOS ANTEPASADOS (“ESPÍRITU” DE LA SANGRE) Y VÍA DE LOS DIOSES

El “espíritu de la sangre” no sería otra cosa que la inmersión, tras la muerte, en el demon, genio o tótem propio de un linaje o de un clan (o, en este caso, de una raza); vía ésta que no es otra que la “vía de los antepasados” (pitra-yana) deparada para los más ante la “vía de los dioses” (deva-yana) deparada para los menos y que constituiría, ésta sí, la auténtica Liberación hacia la Realidad Incondicionada.

 

7. INTERPRETACIÓN METAFÍSICA DE LAS INTERRELACIONES ENTRE DIOSES Y HOMBRES EN LOS MITOS. TUATHA DE DANNAN, ODÍN-FREYA, ZEUS-HERA, SHIVA-KALI


En cuanto al tema de Sigmund y Odín y la intervención del dios para facilitar la muerte del héroe no debemos hacer reflexiones que pertenezcan a un plano diferente a las que debemos hacer alrededor de las influencias que hubiera podido tener Freya en las decisiones de Odín …y este plano debe ser el metafísico y no el humano. Fuera, pues, de comentarios mundanos debemos ascender a un nivel interpretativo esotérico y, así, nosotros no tenemos por menos que recordar unos comentarios muy acertados que hace ya bastantes años nos realizó Enrique Ravello alrededor de la raza solar de los Tuatha de Dannan. A nosotros nos llamaba la atención el que una raza solar llevara asociada a su etnónimo el de ´Dannan´, ya que este término nos parecía remitir a divinidades de tipo demétrico-ctonio. Ravello en cambio nos hizo un símil, muy aclaratorio, con Shiva y kali. Kali baila alrededor de su consorte Shiva simbolizando, en realidad, a la 
shakti (energía cósmica) que con su accionar facilita el que el Principio (Shiva- o, según el enfoque, el Atman) pase de potencia a acto (se actualice) y, de este modo, se manifieste; tal como puede actualizarse en el interior del hombre diferenciado gracias a la activación de la dicha energía (denominada, en el seno del hombre, kundalini). Así, Dannan equivaldría a Kali (la shakti) y explicaría, en buen grado, la consecución de la divinidad por parte de esa raza solar (los Tuatha). Y, del mismo modo, Freya simboliza (en un plano no exotérico sino esotérico) esa shakti que actualiza a Odín para que se manifieste y, en lo exotérico, tome decisiones y actúe. En este sentido deben interpretarse  las influencias que Freya (o Hera) haya tenido sobre Odín (o Zeus) en las decisiones de éste.

Si Odín le rompe a Sigmund la espada nothung debemos ver el reflejo de la espiritualidad Tradicional para la cual el mundo de los hombres y el de los dioses no se halla irremisiblemente separado. Los hombres con sus ritos pueden interactuar con el mundo nouménico (de los dioses) y éste, por mor de los dichos ritos, manifestarse en el mundo sensible y, además, -en el caso del Iniciado- ser símbolo -esta manifestación nouménica- de los efectos suprasensibles reales que el hombre, como consecuencia de su accionar, puede experimentar en su fuero interno. Así comprenderemos cómo los dioses aparecen en la Ilíada enfrentándose entre ellos en el mismo campo de batalla en el que lidian los ejércitos aqueo y troyano y comprenderemos, asimismo, cómo el héroe Diomedes ataca –en el transcurso de esta guerra- a Afrodita y la hiere en una mano o cómo hiere, de una lanzada, al mismo Ares en un costado y obliga al dios sangrante a retirarse al Olimpo. Podríamos entender el enfrentamiento entre Diomedes y Ares como el del Héroe que ha arribado al Despertar al Principio Primero Inmanifiesto y que, por ello, se halla por encima incluso de la divinidad de un Ares que como dios forma parte del mundo (aunque sutil) manifestado.

     Desde la óptica de la metafísica está fuera de lugar cualquier interpretación de los mitos que se sustente en criterios racionalistas, psicológicos, morales y, en definitiva, humanos.

 

8. METAFÍSICA vs RELIGIOSIDAD: AKENATHON, MOISÉS Y EL MONOTEÍSMO DEL JUDAÍSMO

 

Según un texto de Jan Assman se extrae la percepción de que el monoteísmo de la religión judía tendría su origen en la reforma efectuada por el faraón Akenathon, en la que se habría considerado a la divinidad Amón-Ra por encima de las otras y/o en forma exclusiva. Aunque en realidad Amón-Ra simbolizaría al Principio Primero que se halla en el origen de la manifestación, por lo que no se debería, en este supuesto, hablar de monoteísmo, pues no se consideraba a una deidad (la cual, como tal, ya formaría parte del mundo de la manifestación, aunque en su forma más sutil y espiritual) sino a un Principio Eterno e Inmanifestado. Este entendimiento de nivel esotérico propio de Akenathon y sus seguidores habría sido mal interpretado por Moisés (que según Jan Assman habría sido un general del faraón) y habría, así, sido rebajada a un nivel exotérico la reforma realizada por el tal faraón, no entendiendo de metafísica y cerniéndose a la mera religiosidad, ignorando la Espiritualidad de corte solar -luz del norte- (el Sol era el símbolo de Amón-Ra) y no entendiendo más que de devocionalismo de corte lunar -luz del sur.

 

9. PARAÍSO MUSULMÁN VS PARAÍSO JOSÉ ANTONIO

    Pueblos como los semitas -y otros afines o semitizados por el accionar de ciertas religiones- han hecho gala siempre de un telurismo lunar que conlleva un sensualismo muy impregnado en sus entrañas. Así han concebido un paraíso erótico y sensual al que accederán aquéllos que mueran combatiendo por Allah. El devoto integrista no entiende de posibles mensajes esotéricos encriptados tras la descripción de un tal paraíso y se toma dicha descripción al pie de la letra: siete palacios de jade, con siete harenes cada uno y setenta y siete huríes en cada uno de ellos de las que podrá disfrutar en estado de erección eterna a la edad permanente de 33 años… ¿Se inmolarían estos integristas si en lugar de un paraíso erótico acorde con su idiosincracia se les ofreciera otro al estilo del que nos describía, hace 76 años, José Antonio Primo de Rivera?: Hace unos días recordaba yo ante una concurrencia pequeña un verso romántico: “No quiero el Paraíso, sino el descanso” –decía–. Era un verso romántico, de vuelta a la sensualidad; era una blasfemia, pero una blasfemia montada sobre una antítesis certera; es cierto, el Paraíso no es el descanso. El Paraíso está contra el descanso. En el Paraíso no se puede estar tendido; se estáverticalmente como los ángeles. Pues bien: nosotros, que ya hemos llevado al camino del Paraíso las vidas de nuestros mejores, queremos un Paraíso difícil, erecto, implacable; un Paraíso donde no se descanse nunca y que tenga, junto a las jambasde las puertas, ángeles con espadas.”

 

10. CRÍTICAS A ASPECTOS DEL ARTE SAGRADO MUSULMÁN

Se justifica la iconoclastia musulmana bajo el argumento de que el arte sagrado pictórico o escultórico más o menos realista atrae la atención del profesante hacia los detalles de la imagen representada (atención de corte, pues, externo) en lugar de hacerlo hacia la Realidad Superior que simboliza. Se nos dice que para evitar esto es por lo que la caligrafía árabe ocupa en las mezquitas el lugar de las imágenes. Sin embargo también se nos señala cómo el Islam admite las representaciones de tulipanes (simbolizan a Allah) y de rosas (representan a Mahoma). Sin duda de esta manera se evita el representar las imágenes de ambos, pero ¿el visionado de ambas flores no puede provocar la dispersión del profesante hacia los detalles y la belleza de ambas y apartarlo de la meditación de lo Metafísico que es lo que debería ser?

 

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com

 

 

 

 



El Fuero Juzgo, Recesvinto. A vueltas con el enfrentamiento entre ‘luz del norte’ y ‘luz del sur’
   Siguiendo con nuestra costumbre (fruto de nuestra afición por la historia) de echarle (cuando el tiempo nos lo permite) una ojeada a las efemérides ocurridas en tal día como en el que uno se halla, hace tres (el pasado 30 de septiembre) leíamos que en tal día del año 653 Recesvinto fue proclamado rey del Reino Visigodo que se había establecido en la totalidad de la Península Ibérica. Inmediatamente nos vino a la memoria el que bajo su reinado fue redactado el Fuero Juzgo (conocido así en su traducción al posterior romance)Liber Iudiciorum, Lex Visigothorum Lex gothica. En uno de sus apartados se  acaba por dar legitimidad a los matrimonios mixtos entre visigodos e hispanorromanos …matrimonios que hacía ya que eran una realidad pero que, hasta la aprobación de este cuerpo de leyes, no estaban legalmente respaldados y legitimados. La realidad de los hechos y el Fuero Juzgo que los legitima contrasta sobremanera con lo acaecido posteriormente a la caída del Reino Visigodo cuando durante el prolongado período de dominio de la Península por parte del islam (casi ocho siglos) la existencia de matrimonios mixtos entre cristianos y musulmanes brilló por su ausencia y la fusión entre ambos resultó inconcebible. El porqué de tal fuerte contraste entre ambos períodos histórico-políticos hay que hallarlo  en el hecho de que si bien visigodos e hispanorromanos compartían cosmovisiones similares musulmanes y cristianos, por contra, eran portadores de una manera de percibir y vivir el mundo y la existencia antagónica. (1) 
 
       Julius Evola en su obra  Sintesi di dottrina della raza nos habla de tres “estratos”  de raza como constitutivos del hombre: la ‘raza del espíritu’, la ‘raza del alma’ y la ‘raza del cuerpo’. Un Hombre de la Tradición para ser considerado tal debería cumplir con los tres: su ‘raza del espíritu’ debería estar informada por un tipo de espiritualidad solar que concibe la posibilidad de hacerse uno con el Principio Primero Inmutable y Eterno, su ‘raza del alma’ debería forjarse a través de los valores propios del guerrero y su ‘raza del cuerpo’ debería ser un reflejo de las anteriores y quedar, pues, incluso definidos y reflejados en el rostro esos valores de la ‘raza del alma’ propios de la casta guerrera, tales como la nobleza, el ser honorable, la fidelidad, el espíritu de servicio y sacrificio, la austeridad o la “gravitas”. Es en las estirpes indoeuropeas Tradicionales donde esa conjunción de los tres estratos raciales llegó, alguna vez, a consumarse.
     Definida esta doctrina Tradicional racial hallamos que tanto entre la población hispana del tardo Imperio Romano y como entre los visigodos que se asentaron en las tierras de la Península Ibérica existe cierta notable aproximación hacia ese ideal racial, ya que los hispanorromanos (resultado de la mezcla entre íberos y celtas autóctonos y legionarios romanos afincados en Hispania tras ser licenciados), a pesar de ser los herederos de los postreros suspiros del Imperio Romano occidental, pertenecen en lo físico, básicamente, al tronco indoeuropeo (‘raza del cuerpo’), conservan aún ciertas cualidades propias del talante legionario romano (‘raza del alma’) (2) y en lo religioso profesan un cristianismo despojado de los principales elementos espurios del judaísmo gracias a su contacto con la agonizante -pero otrora Tradicional- religiosidad romana precristiana (‘raza del espíritu’). Los visigodos, por su parte, también pertenecen al tronco indoeuropeo, hacen suyos los valores del guerrero y, tras la conversión del rey Recaredo (año 587) practican un cristianismo (el catolicismo trinitario) que ya, desde el punto de vista teológico, no imposibilita la opción de acceso a la Trascendencia (al contrario de lo que sucedía con el arrianismo, negador de la divinidad de Cristo, con el que entraron en la Península): cumplen, pues, también, de forma aproximada, con los tres estratos raciales definidos en la ‘doctrina de la raza’ expuesta por Evola. No nos debe, pues, de extrañar que tras la conversión de Recaredo se multiplicaran los matrimonios mixtos entre hispanorromanos y visigodos y que Recesvinto, con su Fuero Juzgo, acabara por otorgarles legitimidad de ley.
     Contrariamente a esto no ocurrió lo mismo tras la invasión sufrida (a partir del 711 y hasta 1.492) por el Reino Visigodo a manos de los sarracenos ¡…a pesar de lo enormemente prolongado de este período! Y no acontecieron tales matrimonios mixtos a pesar de que el tema de la ‘raza del cuerpo’ no representó ningún especial obstáculo si tenemos en cuenta que la mayoría de la población musulmana de Al Andalus era de origen indoeuropeo (3) al igual que lo eran los cristianos (descendientes de hispanorromanos y, más aún, de la nobleza visigoda) contra los que lucharon durante este largo período. Pero, por contra, en los estratos de la ‘raza del Espíritu’ y la ‘raza del cuerpo’ las distancias entre cristianos y musulmanes resultaron poco menos que insalvables. Es así que en el plano de la ‘raza del Espíritu’ unos (los nominalmente cristianos) conciben un cosmos rico en esencias metafísicas (que el exoterismo explica en las figuras angélicas) jerarquizadas entre ellas y otros (los musulmanes) contemplan un universo árido en el que en lo alto se halla Allah y aquí abajo los hombres, con la nada (metafísicamente hablando) de por medio. O que la misma idea de paraíso celestial, como reflejo de la manera de entender la vida y la existencia, resulte altamente contrastante entre, por un lado, musulmanes y, por otro, cristianos que habían descabalgado muchas de las adherencias del judaísmo con las que iniciaron su andadura. Idea del paraíso, la del cristianismo medieval combatiente, que se hallaba en la línea de la que nos describía José Antonio Primo de Rivera en una de sus magníficas reflexiones y que recordábamos hace un tiempo cuando comentábamos que pueblos como los semitas -y otros afines o semitizados por el accionar de ciertas religiones- han hecho gala siempre de un telurismo lunar que conlleva un sensualismo muy impregnado en sus entrañas. Así han concebido un paraíso erótico y sensual al que accederán aquéllos que mueran combatiendo por Allah. El devoto integrista no entiende de posibles mensajes esotéricos encriptados tras la descripción de un tal paraíso y se toma dicha descripción al pie de la letra: siete palacios de jade, con siete harenes cada uno y setenta y siete huríes en cada uno de ellos de las que podrá disfrutar en estado de erección eterna a la edad permanente de 33 años… ¿Se inmolarían estos integristas si en lugar de un paraíso erótico acorde con su idiosincracia se les ofreciera otro al estilo del que nos describía, hace 76 años, José Antonio Primo de Rivera?: Hace unos días recordaba yo ante una concurrencia pequeña un verso romántico: “No quiero el Paraíso, sino el descanso” –decía–. Era un verso romántico, de vuelta a la sensualidad; era una blasfemia, pero una blasfemia montada sobre una antítesis certera; es cierto, el Paraíso no es el descansoEl Paraíso está contra el descanso. En el Paraíso no se puede estar tendido; se está verticalmente como los ángeles. Pues bien: nosotros, que ya hemos llevado al camino del Paraíso las vidas de nuestros mejores, queremos un Paraíso difícil, erecto, implacable; un Paraíso donde no se descanse nunca y que tenga, junto a las jambas de las puertas, ángeles con espadas”.
     E igualmente en el estrato de la ‘raza del alma’ nos topamos con esas distancias insuperables entre esas gentes andalusíes dadas a lo sensual, a una ‘vida-muelle’ y al engorde y satisfacción de lo sensitivo (4) y las otras gentes herederas del Reino Visigodo perdido portadoras de una clara vocación guerrera y muy volcadas a una vida austera dispuesta al servicio y a la disciplina y autodisciplina. De nuevo José Antonio. en su escrito de prisión “Germanos contra bereberes” nos supo ofrecer un retrato de una exactitud encomiable sobre el contraste tan agudo entre los unos y los otros y, así, nos decía que “…el tipo de dominación árabe era preponderantemente político y militar. Los árabes tenían vagamente el sentido de la territorialidad. No se adueñaban de las tierras, en el estricto sentido jurídicoprivado. Así pues la población campesina de las comarcas más largamente dominadas por los árabes (Andalucía, Levante) permanecía en una situación de libre disfrute de la tierra, en forma de pequeña propiedad y, acaso, de propiedades colectivas. El andaluz aborigen (…) gozaba, pues, una paz elemental y libre, inepta para grandes empresas de cultura, pero deliciosa para un pueblo indolente, imaginativo y melancólico (…). En cambio los cristianos, germánicos, traían en la sangre el sentido feudal de la propiedad. Cuando conquistaban las tierras erigían sobre ellas señoríos, no ya puramente políticomilitares como los de los árabes, sino patrimoniales al mismo tiempo que políticos. El campesino pasaba, en el caso mejor, a ser vasallo. La organización germánica, de tipo aristocrático, jerárquico, era, en su base, mucho más dura. Para justificar tal dureza se comprometía a realizar alguna gran tarea histórica. (…) Toda aquella enorme armadura: Monarquía, Iglesia, aristocracia, podía intentar la justificación de sus pesados privilegios a título de cumplidora de un gran destino en la Historia. Y lo intentó por doble camino: la conquista de América y la Contrarreforma.”
     Es pues que con estas mimbres tan dispares, tanto en el plano de la ‘raza del espíritu’ como en el de la ‘raza del alma’, nadie ha, pues, de extrañarse de que no existiese ningún tipo de fusión entre el orbe musulmán (‘luz del sur’) y el orbe denominado como cristiano (‘luz del norte’) durante los ocho siglos de presencia islámica en la Península Ibérica (5) …realidad incontestable y tan contrastante con lo ocurrido en la etapa histórica precedente a la invasión agarena cuando los matrimonios entre visigodos e hispanorromanos se habían generalizado de tal forma que el rey Recesvinto, elegido rey tal día como un 30 septiembre del 653, les concedió (al año siguiente) carta de legitimidad legal en un contexto de equiparación en derechos a ambas poblaciones.
     NOTAS:
(1) No se verá falto de relación este escrito nuestro con otro que recientemente publicamos bajo el título “Tal día como hoy (24 de septiembre) de 1.410: episodio del enfrentamiento entre ‘luz del norte’ y ‘luz del sur'”: https://septentrionis.wordpress.com/2015/09/24/tal-dia-como-hoy-24-de-septiembre-de-1-410-episodio-del-enfrentamiento-entre-luz-del-norte-y-del-sur/
(2) El general romano Flavio Aecio sería un buen ejemplo de heroísmo en estas fases terminales de la romanidad occidental. Su espíritu legionario le llevó a la victoria, junto a sus aliados visigodos, francos y alanos, frente a las terribles hordas hunas en la batalla de Los Campos Cataláunicos, en el 451.
(3) Los, aproximadamente, seis millones de habitantes que Al Andalus tuvo en su momento de máxima expansión territorial no casan con las cifras de invasores: unos 10.000 expedicionarios entraron, a las órdenes de Tariq y Muza, en el 711 por el sur de la Península al atravesar el Estrecho de Gibraltar. Además, estos expedicionarios no es ni mucho menos descartable que fueran, en gran número, vándalos islamizados (abocados, tiempo atrás, al norte de África por el Reino Visigodo) y tropas visigodas del bando witiziano de la provincia de Ceuta gobernada por el conde visigodo D. Julián. El mismo nombre de Tariq es de origen visigodo (Taric, Alaric, Roderic,…). El grueso, pues, de la población de Al Andalus estaba constituida por hispanorromanos y visigodos (sobre todo witizianos enfrentados con el Rey D. Rodrigo) islamizados bien por cierta afinidad religiosa con el invasor (un cierto críptico arrianismo subsistente aun entonces y no distante con el Islam en su calibraje de la enorme distancia ontológica existente entre Dios y el hombre), bien por alianzas político-militares (witizianos y musulmanes) contra los visigodos de D. Rodrigo, bien por evitar el pago excesivo de impuestos en el supuesto de seguir abrazando la fe cristiana, bien por conservar parcelas de poder y pasar, así, muchos nobles visigodos, de ser condes a convertirse en valíes.
(4) Era tal la propensión, de parte de las gentes de Al Andalus, hacia los placeres sensuales y hacia la suntuosidad   que sus mismos correligionarios africanos protagonizaron expediciones militares para hacerse con el control de la España musulmana y retornarla al integrismo que emana del Corán. Almorávides en el siglo XI, almohades en el XII y benimerines en el XIII saltan el Estrecho de Gibraltar con el objeto de poner coto a las vivencias  licenciosas del Islam.
(5) Tal como pretendimos demostrar en nuestro escrito: “¿Medio moros, medio judíos?”: https://septentrionis.wordpress.com/2009/07/05/medio-moros-medio-judios/
 
     Eduard Alcántara
     eduard_alcantara@hotmail.com


TAL DÍA COMO HOY (24 DE SEPTIEMBRE) DE 1.410: EPISODIO DEL ENFRENTAMIENTO ENTRE LUZ DEL NORTE Y LUZ DEL SUR
septiembre 24, 2015, 4:39 pm
Filed under: Eduard Alcántara, Espiritualidad, Historia, Metafísica, Tradición
      Como tenemos por uno de nuestros intereses el de la historia le hemos echado hoy (24 de septiembre) un vistazo (como hacemos con cierta asiduidad) a las efemérides y, tras esto, aprovechando que tal día como hoy del año 1.410 el regente del entonces Reino de Castilla, el infante Fernando (futuro rey de la Corona de Aragón, como Fernando I, tras el Compromiso de Caspe -1.412), tomó la ciudad de Antequera (en la actual provincia de Málaga), que formaba parte, por aquel entonces, del reino nazarí (sarraceno) de Granada (último reducto islámico en la Península Ibérica), aprovechando, decíamos este hecho histórico, recordaremos que la Reconquista, por parte de las huestes cristianas, de una Península Ibérica que a partir del siglo VIII había caído bajo el dominio del islam hay que enmarcarla en el contexto de una lid que tiene su epicentro en lo metapolítico y en lo metafísico, pues se trata de un episodio agonal entre la Luz del Norte y la luz del sur, entre un cristianismo bastante despojado de su inicial naturaleza judeocristiana y un islam fiel representante del talante y las esencias de las Religiones del Libro. Se trata de la lucha entre un cristianismo que había hecho suyo buena parte del legado espiritual del mundo precristiano europeo y un islam de impronta raigal semita. Se trata del enfrentamiento entre ese cristianismo que a partir de su entronización como religión oficial del Imperio Romano (fines del s. IV, con el emperado Constantino “el Grande”) había soltado su inicial lastre igualitarista, humanitarista, pacifista, pusilánime y subversivo para con el poder político para, por contra, aceptar lo jerárquico y entender de la necesidad de la existencia del estamento guerrero (posturas que se vieron reforzadas tras el contacto con los pueblos germánicos que invadieron, hacia finales del s. V, el Imperio Romano occidental), se trata, comentábamos, del enfrentamiento entre este cristianismo desjudaizado y un islam totalmente alógeno al más genuino palpitar del homo europaeus Tradicional. Se trata del combate entre un cristianismo que ya antes de su romanización se había enriquecido con el aporte heleno de una metafísica que entendía, más que de un universo, de un pluriverso (como diría Santiago de Andrés) en el que entre la divinidad suprema asumida como tal y el hombre aceptaba toda una serie de entes intermedios escalonados jerárquicamente según su mayor o menor proximidad a esa divinidad suprema y, por otro lado, un islam que entre Allah y el hombre no concebía (ni concibe) más que un vacío metafísico total y una separación insalvable. Se trata de un cristianismo en el que entre Dios y el hombre situaba al hombre-dios (el Cristo o Xristos) como puente que acercaba ontológicamente a ambos y, en la otra trinchera, un islam que ante la imposibilidad del creyente de acercarse a su dios sólo le quedaba (y le queda) el someterse, en forma humillada, a él. Se trata de un cristianismo que en el Alto Medievo entendió de justas, torneos y cruzadas desterrando su inicial impronta pacifista. Se trata de un cristianismo que ya había dejado de lado el arrianismo que durante buena parte del Reino visigodo (que se deshizo con la invasión islámica) había sido religión oficial …que ya había, pues, superado ese resabio del cristianismo semítico primigenio según el cual no había modo de acercamiento entre Creador y criatura, pues el arrianismo no concebía a Cristo como Hijo de Dios sino tan sólo como hombre, por lo que el puente entre lo Alto y el hombre no existía. Se trata, pues, de un cristianismo trinitario (el de los visigodos del Rey D. Rodrigo) que al estar, en el momento de la invasión musulmana de la Península Ibérica (711), en guerra civil contra resabios (más o menos encriptados) del viejo arrianismo visigodo se encontró con la desagradable sorpresa de ver cómo sus propios hermanos de sangre (el bando visigodo oponente witiziano) tejían pactos militares (que resultaron fatales para la existencia del Reino Visigodo) con el enemigo sarraceno, pues ambos aliados (musulmanes y witianos-“arrianos”) compartían esa concepción religiosa semítica (propia de la luz del sur) según la cual el hiato ontológico entre la divinidad y los hombres resulta insalvable; ambos aliados compartían ese árido monoteísmo consustancial a las llamadas Religiones del Desierto (árido monoteísmo para el que no existe hierba -vida metafísica- entre lo Supremo y lo terreno). Fueron pocos los invasores musulmanes (las huestes de Tariq y Muza apenas alcanzaban los 10.000 combatientes) pero ese “arrianismo” larvado que aún existía entre los witizianos provocó la conversión al islam de buena parte de la población peninsular; conversión favorecida por ese librarse de ser presa de impuestos abusivos en caso de no convertirse a la fe de Mahoma.
     Las mesnadas del infante Fernando que recobraron Antequera traían consigo ese tipo de espiritualidad, tan cercano a la Luz del Norte, que concibe la posibilidad heroica de la divinización del hombre escalando por los peldaños iniciáticos que, en otro plano, el exoterismo cristiano “europeizado” presenta en forma de potestades, arcángeles, querubines,… y que el precristiano presentaba en las figuras de dioses representantes de jerarquías diferentes y en las figuras de héroes que habían realizado en sí lo divino. Contendían, aquellas huestes castellanas, contra las últimas resistencias (ese mentado reino nazarí de Granada) que aún pugnaban porque no desapareciera la religiosidad de la luz del sur en nuestro solar hispano.
     Seguramente puede resultar inconsistente el denominar ‘cristianismo’ a la espiritualidad propia de las gentes de los reinos de Asturias, León, Castilla, Aragón, Navarra, los condados catalanes y otros más que batallaron contra los mahometanos… Lo de ‘cristianos’ puede resultar tan sólo un decir, algo tan solo nominal, pero bien haya servido para mejor entender a qué hechos históricos hemos hecho mención.
     EDUARD ALCÁNTARA
     eduard_alcantara@hotmail.com


LAS CRISIS ECONÓMICAS DEL CAPITALISMO. LA POLÍTICA AL SERVICIO DE LA ECONOMÍA.
julio 23, 2015, 9:31 am
Filed under: Economía y consumo, Eduard Alcántara, Política

     Hace un tiempo, coincidiendo con el punto más álgido alcanzado por la última crisis económica española, un amigo, desde allende los mares, nos pidió que le aclaráramos algunos puntos acerca de sus causas y del comportamiento y funcionamiento generales del sistema económico hegemónico en la mayor parte de nuestro planeta. Nosotros, además, le explicamos cómo la inoperancia del sistema económico capitalista no está exenta de relación con el mismo sistema liberal de partidos políticos.

     Pero antes que nada le recordamos aquella máxima, como resumen de todo lo que había sucedido y sucede, de que la banca siempre gana

     Le explicamos a nuestro requiriente que “La democracia está intrínsecamente viciada en sus principios fundamentales y en su cosmovisión (https://septentrionis.wordpress.com/2009/07/04/acerca-de-la-democracia-igualitarismo-derechos-y-deberes/) y vicia el mismo funcionamiento de la economía. Cada equis años tienen lugar elecciones generales que darán el poder (salvo componendas de coaliciones) al partido más votado en las urnas. Éste querrá volver a ganar las siguientes y para ello no podrá embarcar al país en grandes obras e infraestructuras que no tenga tiempo de acabar al final de la legislatura. Y no lo embarcará porque el pueblo no las verá acabadas (por falta de tiempo) y quizá no vuelva, por ello, a darle la posibilidad de poder volver a ganar las próximas elecciones o no lo embarcará en dichas grandes y basilares obras porque si es derrotado en los próximos comicios tal vez el nuevo partido (opositor) ganador deshaga lo que aquél emprendió por no estar de acuerdo con ello.

     Por razones como éstas los partidos en el poder en las demoplutocracias optan por la realización de pequeñas obras que puedan ser acabadas antes del fin de una legislatura y que puedan, así, presentar al pueblo como frutos de su acción de gobierno, siéndoles, de este modo, más factible ganar las próximas elecciones. Y se aventuran en un sinfín de obras (que puedan ser apreciadas en todos los rincones del país) que irán vaciando las arcas del Estado hasta que éste roce la bancarrota. Una posibilidad de bancarrota a la que nunca suelen mirar, pues son conscientes de que no se eternizarán en el poder y que seguramente serán otros políticos los que tendrán que cargar con el muerto de la quiebra económica del Estado.

    ¿Y cuál será la solución que el mundo capitalista dará a estas posibilidades de quiebra? Pues será la de que la banca preste dineros al Estado en peligro para que éste se los devuelva con sustanciosos intereses en el término de tiempo acordado. ¡Gran negocio para la finanza! Para la misma finanza que gobierna el mundo. Para la banca que subvenciona las campañas electorales de los partidos políticos y después les perdona a éstos parte de la deuda adquirida (o toda) a cambio de favores y de que la política se subyugue a la finanza. ¡El demon de la economía!, que denunciaba Julius Evola como una de las características del mundo moderno. 

     Que la banca es la que gobierna el mundo se hace constatable al ver cómo, por ejemplo, en España cuando unas entidades bancarias tuvieron serios problemas económicos el gobierno (en este caso del socialista de José Luis Rodríguez Zapatero) fue en su ayuda inyectándoles desorbitadas cantidades del dinero de todos los contribuyentes. En cambio esto no lo hace cuando entra en crisis una empresa (sea grande, mediana o pequeña).”

     En cuanto a las razones concretas que motivaron la crisis económica española -y del Occidente en general- le comentábamos a nuestro interlocutor que “muchos bancos entraron en crisis porque pretendieron enriquecerse a más no poder concediendo créditos a cualquiera que los pidiese sin exigirle avales de garantía de que podrían devolver dichos créditos con los intereses correspondientes. Aquí radica el inicio de la crisis que se inició en los EE. UU. en el 2.009 y que se extendió por gran parte del planeta. Créditos otorgados a la vivienda sin exigir ningún tipo de garantías. Muchos, a las primeras de cambio, no se pudieron devolver y a los bancos no les llegaron los ingresos cuantiosos que habían previsto con esta idea de que: a más créditos concedidos más ganancias obtendremos. El caso de la crisis bancaria en España fue similar y se le añadió el agravante de que se concedieron todo tipo de créditos a la industria de la construcción. Ésta tiró de la economía española hasta que la banca (que, por lo explicado anteriormente, ya le había visto las orejas al lobo) dejó de prestarle dinero (igual que a la mayoría de otros sectores solicitantes) y contribuyó, así, al hundimiento de la economía española.”

     Nuestro amigo hispanoamericano nos formulaba, por aquel entonces, esta otra cuestión: “¿Podrían tener que acudir a rescates económicos España e Italia?”. A la que nosotros le repondimos: “Pues, por un lado, es posible, ya que aunque estén haciendo “los deberes” en materia presupuestaria a base de aplastar el llamado “Estado del bienestar” (en materia de pensiones, estabilidad laboral, sanidad, educación,…) si “los mercados” (esto es, el capital financiero, especulador y usurero internacional) hacen caso a las llamadas ´primas de riesgo´ que fijan las especuladoras ´agencias de ratting´ y deciden no invertir sus dineros en los bonos que los Estados ponen en venta (para financiarse y/o pagar sus deudas) los dichos Estados pueden entrar en peligro de bancarrota y necesitar el ser ´rescatados´. Pero, por otro lado, los países mencionados han visto cómo sus gobiernos títeres de la finanza internacional son dirigidos por peones (Monti, en esos momentos, en Italia, el ministro de economía español Luis de Guindos,…) fieles a los poderes (FMI, Consejo de Relaciones Internacionales, Club Bieldeberg, Comisión Trilateral, Banco Mundial, Banco Central Europeo,…) que, realmente, manejan el mundo y estos peones van a aplicar todas las medidas que los dichos poderes les sugieran, con lo cual el contento de éstos será total y quizás los mentados países no necesiten ser “rescatados”  financieramente.

     El salir de la crisis (con o sin ayuda) será, en todo caso, algo transitorio pues cada vez más las crisis económicas inherentes al sistema capitalista ocurrirán con mayor frecuencia y tendrán efectos más devastadores, sobre todo en Europa, pues este continente ve cómo su tejido industrial está despareciendo debido a la competencia desleal que supone el competir con las economías de países como la China (uno de los muchos efectos negativos de la globalización). La economía de Europa, pues, cada vez se hace más volátil e inestable; España es un buen ejemplo de ello, ya que la anterior pujanza económica reventó como un globo al sostenerse sólo gracias al ´ladrillo´ (la construcción) y el turismo.

      Los motivos de las crisis dependen de los países en sus detalles pero son semejantes en su esencia. El caso de España es el siguiente: inmersos en la vorágine del consumismo los españoles gastaban por encima de sus posibilidades. Todos los bancos financiaban fácilmente dichos gastos (en muchos casos ‘caprichos’ generados por esas pulsiones consumistas) sin pedir avales …hasta que la precariedad de la mayoría de empleos y las míseras soldadas imposibilitó la devolución de los préstamos y, entonces, la banca, cerró el grifo de este tipo de créditos.

     Los constructores han visto la imposibilidad de vender la mayoría de las viviendas que habían construido o estaban en construcción y de devolver a la banca lo que ésta les prestó para construir las viviendas. Al no percibir la banca los dineros prestados a las constructoras, más sus intereses, dejó definitivamente de prestar dinero a particulares (que querían adquirir vivienda y/o coche nuevos, pasar las vacaciones,…) y también a las pequeñas, medianas y grandes empresas para la financiación de sus actividades. Éstas han cerrado y provocado un paro mayúsculo que se ha unido al propio de esa construcción (sobre todo, de viviendas) que vio cómo la banca le cerraba el grifo por las razones antes aludidas. Las empresas constructoras se vieron, como se ha señalado, ante la imposibilidad de vender sus viviendas de nuevo cuño debido a que a los particulares que podrían haberlas adquirido los bancos les negaron la financiación por la escasez de liquidez que las entidades bancarias empezaron a padecer a causa de la imposibilidad de devolución de los créditos que habían concedido a particulares (movidos por ese afán consumista aludido) que tenían salarios muy bajos y/o empleos inestables. Es decir, todo aconteció bajo la dinámica de la pescadilla que se muerde la cola.

     En fin, la finanza manda en el sistema capitalista y es la máxima responsable de las crisis y la que siempre sale ganando, pues ya se sabe el dicho de que ´a río revuelto ganancia de pescadores´. Mientras exista el capitalismo liberal y financiero seguirán existiendo y repitiéndose las crisis.

     Las cifras macroeconómicas pueden ser indicativo del engorde de los grandes consorcios comerciales, de trusts, cárteles, monopolios y de la usurocracia apátrida mientras, paradójicamente, las condiciones sociales y económicas de la inmensa mayoría de la población y el tejido productivo de un país se van al garete.

     En América latina pasará lo mismo en la medida en que sus gobiernos sean títeres totales de los poderes internacionales. Sus economías son de ´libre mercado´ y esto las incluye dentro del capitalismo mundial y las sitúa en situación de riesgo (más o menos próximo); los corralitos (como en la Argentina de De la Rúa en 2.001) se pueden, sin duda, repetir.”

     A modo de epílogo le comentábamos a nuestro amigo queEl neoliberalismo es igual a globalización y ésta a postmodernidad. Es la fase que Evola definió como la del Quinto Estado, la del hombre fugaz, del hombre-masa gregario. Es la Edad del Paria, sin raíces y sin tradición, propia de nuestros tiempos. Es la fase crepuscular de la ya de por sí oscura edad del Kali-yuga , Edad de Hierro o Edad del Lobo. Estamos, pues, en la última fase de la etapa más decadente del actual ciclo humano o mânvantara . Nos hallamos ante tanto grado de decadencia (crisis económicas, de valores, políticas,…) que dudamos que el actual estado de cosas pueda sobrevivir demasiado tiempo.”

     Eduard Alcántara

     eduard_alcantara@hotmail.com