Julius Evola. Septentrionis Lux


LAS CRISIS ECONÓMICAS DEL CAPITALISMO. LA POLÍTICA AL SERVICIO DE LA ECONOMÍA.
julio 23, 2015, 9:31 am
Filed under: Economía y consumo, Eduard Alcántara, Política

     Hace un tiempo, coincidiendo con el punto más álgido alcanzado por la última crisis económica española, un amigo, desde allende los mares, nos pidió que le aclaráramos algunos puntos acerca de sus causas y del comportamiento y funcionamiento generales del sistema económico hegemónico en la mayor parte de nuestro planeta. Nosotros, además, le explicamos cómo la inoperancia del sistema económico capitalista no está exenta de relación con el mismo sistema liberal de partidos políticos.

     Pero antes que nada le recordamos aquella máxima, como resumen de todo lo que había sucedido y sucede, de que la banca siempre gana

     Le explicamos a nuestro requiriente que “La democracia está intrínsecamente viciada en sus principios fundamentales y en su cosmovisión (https://septentrionis.wordpress.com/2009/07/04/acerca-de-la-democracia-igualitarismo-derechos-y-deberes/) y vicia el mismo funcionamiento de la economía. Cada equis años tienen lugar elecciones generales que darán el poder (salvo componendas de coaliciones) al partido más votado en las urnas. Éste querrá volver a ganar las siguientes y para ello no podrá embarcar al país en grandes obras e infraestructuras que no tenga tiempo de acabar al final de la legislatura. Y no lo embarcará porque el pueblo no las verá acabadas (por falta de tiempo) y quizá no vuelva, por ello, a darle la posibilidad de poder volver a ganar las próximas elecciones o no lo embarcará en dichas grandes y basilares obras porque si es derrotado en los próximos comicios tal vez el nuevo partido (opositor) ganador deshaga lo que aquél emprendió por no estar de acuerdo con ello.

     Por razones como éstas los partidos en el poder en las demoplutocracias optan por la realización de pequeñas obras que puedan ser acabadas antes del fin de una legislatura y que puedan, así, presentar al pueblo como frutos de su acción de gobierno, siéndoles, de este modo, más factible ganar las próximas elecciones. Y se aventuran en un sinfín de obras (que puedan ser apreciadas en todos los rincones del país) que irán vaciando las arcas del Estado hasta que éste roce la bancarrota. Una posibilidad de bancarrota a la que nunca suelen mirar, pues son conscientes de que no se eternizarán en el poder y que seguramente serán otros políticos los que tendrán que cargar con el muerto de la quiebra económica del Estado.

    ¿Y cuál será la solución que el mundo capitalista dará a estas posibilidades de quiebra? Pues será la de que la banca preste dineros al Estado en peligro para que éste se los devuelva con sustanciosos intereses en el término de tiempo acordado. ¡Gran negocio para la finanza! Para la misma finanza que gobierna el mundo. Para la banca que subvenciona las campañas electorales de los partidos políticos y después les perdona a éstos parte de la deuda adquirida (o toda) a cambio de favores y de que la política se subyugue a la finanza. ¡El demon de la economía!, que denunciaba Julius Evola como una de las características del mundo moderno. 

     Que la banca es la que gobierna el mundo se hace constatable al ver cómo, por ejemplo, en España cuando unas entidades bancarias tuvieron serios problemas económicos el gobierno (en este caso del socialista de José Luis Rodríguez Zapatero) fue en su ayuda inyectándoles desorbitadas cantidades del dinero de todos los contribuyentes. En cambio esto no lo hace cuando entra en crisis una empresa (sea grande, mediana o pequeña).”

     En cuanto a las razones concretas que motivaron la crisis económica española -y del Occidente en general- le comentábamos a nuestro interlocutor que “muchos bancos entraron en crisis porque pretendieron enriquecerse a más no poder concediendo créditos a cualquiera que los pidiese sin exigirle avales de garantía de que podrían devolver dichos créditos con los intereses correspondientes. Aquí radica el inicio de la crisis que se inició en los EE. UU. en el 2.009 y que se extendió por gran parte del planeta. Créditos otorgados a la vivienda sin exigir ningún tipo de garantías. Muchos, a las primeras de cambio, no se pudieron devolver y a los bancos no les llegaron los ingresos cuantiosos que habían previsto con esta idea de que: a más créditos concedidos más ganancias obtendremos. El caso de la crisis bancaria en España fue similar y se le añadió el agravante de que se concedieron todo tipo de créditos a la industria de la construcción. Ésta tiró de la economía española hasta que la banca (que, por lo explicado anteriormente, ya le había visto las orejas al lobo) dejó de prestarle dinero (igual que a la mayoría de otros sectores solicitantes) y contribuyó, así, al hundimiento de la economía española.”

     Nuestro amigo hispanoamericano nos formulaba, por aquel entonces, esta otra cuestión: “¿Podrían tener que acudir a rescates económicos España e Italia?”. A la que nosotros le repondimos: “Pues, por un lado, es posible, ya que aunque estén haciendo “los deberes” en materia presupuestaria a base de aplastar el llamado “Estado del bienestar” (en materia de pensiones, estabilidad laboral, sanidad, educación,…) si “los mercados” (esto es, el capital financiero, especulador y usurero internacional) hacen caso a las llamadas ´primas de riesgo´ que fijan las especuladoras ´agencias de ratting´ y deciden no invertir sus dineros en los bonos que los Estados ponen en venta (para financiarse y/o pagar sus deudas) los dichos Estados pueden entrar en peligro de bancarrota y necesitar el ser ´rescatados´. Pero, por otro lado, los países mencionados han visto cómo sus gobiernos títeres de la finanza internacional son dirigidos por peones (Monti, en esos momentos, en Italia, el ministro de economía español Luis de Guindos,…) fieles a los poderes (FMI, Consejo de Relaciones Internacionales, Club Bieldeberg, Comisión Trilateral, Banco Mundial, Banco Central Europeo,…) que, realmente, manejan el mundo y estos peones van a aplicar todas las medidas que los dichos poderes les sugieran, con lo cual el contento de éstos será total y quizás los mentados países no necesiten ser “rescatados”  financieramente.

     El salir de la crisis (con o sin ayuda) será, en todo caso, algo transitorio pues cada vez más las crisis económicas inherentes al sistema capitalista ocurrirán con mayor frecuencia y tendrán efectos más devastadores, sobre todo en Europa, pues este continente ve cómo su tejido industrial está despareciendo debido a la competencia desleal que supone el competir con las economías de países como la China (uno de los muchos efectos negativos de la globalización). La economía de Europa, pues, cada vez se hace más volátil e inestable; España es un buen ejemplo de ello, ya que la anterior pujanza económica reventó como un globo al sostenerse sólo gracias al ´ladrillo´ (la construcción) y el turismo.

      Los motivos de las crisis dependen de los países en sus detalles pero son semejantes en su esencia. El caso de España es el siguiente: inmersos en la vorágine del consumismo los españoles gastaban por encima de sus posibilidades. Todos los bancos financiaban fácilmente dichos gastos (en muchos casos ‘caprichos’ generados por esas pulsiones consumistas) sin pedir avales …hasta que la precariedad de la mayoría de empleos y las míseras soldadas imposibilitó la devolución de los préstamos y, entonces, la banca, cerró el grifo de este tipo de créditos.

     Los constructores han visto la imposibilidad de vender la mayoría de las viviendas que habían construido o estaban en construcción y de devolver a la banca lo que ésta les prestó para construir las viviendas. Al no percibir la banca los dineros prestados a las constructoras, más sus intereses, dejó definitivamente de prestar dinero a particulares (que querían adquirir vivienda y/o coche nuevos, pasar las vacaciones,…) y también a las pequeñas, medianas y grandes empresas para la financiación de sus actividades. Éstas han cerrado y provocado un paro mayúsculo que se ha unido al propio de esa construcción (sobre todo, de viviendas) que vio cómo la banca le cerraba el grifo por las razones antes aludidas. Las empresas constructoras se vieron, como se ha señalado, ante la imposibilidad de vender sus viviendas de nuevo cuño debido a que a los particulares que podrían haberlas adquirido los bancos les negaron la financiación por la escasez de liquidez que las entidades bancarias empezaron a padecer a causa de la imposibilidad de devolución de los créditos que habían concedido a particulares (movidos por ese afán consumista aludido) que tenían salarios muy bajos y/o empleos inestables. Es decir, todo aconteció bajo la dinámica de la pescadilla que se muerde la cola.

     En fin, la finanza manda en el sistema capitalista y es la máxima responsable de las crisis y la que siempre sale ganando, pues ya se sabe el dicho de que ´a río revuelto ganancia de pescadores´. Mientras exista el capitalismo liberal y financiero seguirán existiendo y repitiéndose las crisis.

     Las cifras macroeconómicas pueden ser indicativo del engorde de los grandes consorcios comerciales, de trusts, cárteles, monopolios y de la usurocracia apátrida mientras, paradójicamente, las condiciones sociales y económicas de la inmensa mayoría de la población y el tejido productivo de un país se van al garete.

     En América latina pasará lo mismo en la medida en que sus gobiernos sean títeres totales de los poderes internacionales. Sus economías son de ´libre mercado´ y esto las incluye dentro del capitalismo mundial y las sitúa en situación de riesgo (más o menos próximo); los corralitos (como en la Argentina de De la Rúa en 2.001) se pueden, sin duda, repetir.”

     A modo de epílogo le comentábamos a nuestro amigo queEl neoliberalismo es igual a globalización y ésta a postmodernidad. Es la fase que Evola definió como la del Quinto Estado, la del hombre fugaz, del hombre-masa gregario. Es la Edad del Paria, sin raíces y sin tradición, propia de nuestros tiempos. Es la fase crepuscular de la ya de por sí oscura edad del Kali-yuga , Edad de Hierro o Edad del Lobo. Estamos, pues, en la última fase de la etapa más decadente del actual ciclo humano o mânvantara . Nos hallamos ante tanto grado de decadencia (crisis económicas, de valores, políticas,…) que dudamos que el actual estado de cosas pueda sobrevivir demasiado tiempo.”

     Eduard Alcántara

     eduard_alcantara@hotmail.com

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