Julius Evola. Septentrionis Lux


IDIOVARIACIONES MOTIVADAS POR LA ´RAZA DEL ALMA´. BRAQUICEFALIAS CANTÁBRICAS
octubre 5, 2019, 6:46 pm
Filed under: Cultura y pensamiento, Eduard Alcántara, Julius Evola, Metafísica

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IDIOVARIACIONES MOTIVADAS POR LA ´RAZA DEL ALMA´. BRAQUICEFALIAS CANTÁBRICAS

 

Julius Evola postulaba la realidad de las idiovariaciones ocurridas en el idioplasma (núcleo) motivadas por el actuar de la ´raza del alma´, tanto en sentido negativo como en sentido positivo (dependiendo de cuáles sean esos valores actuantes de la raza del alma). Por ello se puede encaminar uno a plasmar, p. ej., caracteres físicos propios del tipo nórdico (hiperbóreo) o, por el contrario, alejados de él. Santiago Andrés comentó en una conferencia cómo sin influencias exógenas (sin mezclas habidas con gentes foráneas) las gentes cantábricas habían pasado de la dolicocefalia mayoritaria o una braquicefalia más que considerable en el transcurso de unos pocos cientos de años (creemos recordar que comentó que esto había sucedido desde el medievo hasta el s. XVIII). La observación craneal de los restos de cráneos en estas dos etapas demuestra el misterioso cambio, que sólo puede tener una explicación acaecida en los valores de la raza del cuerpo. Los cántabros prestos a la Reconquista (dolicocéfalos) habrían pasado, ya en la Edad Moderna, a una cierta vida de ensimismamiento en sus aldeas ancladas en esos valles que atraen a la reclusión semibucólica y habrían acabado saturados de esos sentimientos aldeanos que provocan esa morriña casi depresiva cuando se alejan de sus tierras. Braquicefalia coincidente con la de los alpinos (Suiza, Austria,…) acreedores de un tipo de vida aldeana y distendida que han visto cómo sus cráneos se han hecho como más acordes con el sedentarismo (más cuadrados y con aspecto de más pesados) a diferencia de aquellos cráneos dolicocéfalos casi aerodinámicos (alargados hacia atrás) propios de hombres con espíritu de empresa y aventuras. Esto lo decimos sin menoscabo de que entre las poblaciones alpinas europeas no haya habido (pues, de hecho, sí lo ha acaecido), en tiempos ya milenarios, cruzas con razas uralo-altaicas y/o mongoloides; une especie de inmigración procedence de esos enclaves orientales, en forma de cuña, partió en dos el orbe europeo (orbe este de extracción indoeuropea).

 

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com

 



CEMENTERIOS
octubre 4, 2019, 9:22 pm
Filed under: Cultura y pensamiento, Espiritualidad

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CEMENTERIOS

 

“Sepulturero, es hermoso contemplar las ruinas de las ciudades, pero es más hermoso todavía contemplar las ruinas de los hombres.”

CONDE DE LAUTRÉAMONT

 

“El lugar lógico para encontrar una voz de otros tiempos es un cementerio de otros tiempos.”

HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT

 

 

 

En las modernas ciudades, muchas hoy verdaderas megalópolis con sus horrorosas construcciones “funcionales” y sin alma, los cementerios (las Ciudades de los Muertos) son quizás uno de los pocos lugares donde hoy se puede disfrutar de silencio, de tranquilidad, de cierta paz. Pero también en ellos hay lugar para el Arte y la Belleza, algo que cada vez empieza a brillar más por su ausencia en las ciudades de los “vivos”; recorrer el interior de uno de ellos, observar y meditar sobre el variado simbolismo que hay en sus lápidas, muros, templetes, etc., es algo así como una “ruta iniciática”, un peregrinaje al interior de uno mismo.

 

En las lápidas, como mínimo, aparecen el nombre y la fecha de nacimiento y muerte de la persona. Pero a menudo hay mucho más, y ahí están los símbolos para el que quiera verlos, estudiarlos, intentar al menos comprenderlos y una vez ello vivenciarlos, ya que el símbolo es una imagen visible de una Idea Suprasensible…

 

Muchas tumbas también llevan símbolos con significados específicos, lo que puede indicar la edad del fallecido (joven o anciano), su ocupación laboral, religión, las organizaciones a las que perteneció, el servicio militar u otros significados.

 

Vamos a hacer una pequeña relación de símbolos que nos podemos encontrar en cualquier cementerio, así como su significado:

 

ANCLA: A veces un oficio o rama de la Milicia. También simbolizar un principio de Orden y de Estabilidad sobre el Caos.

 

ÁNGEL: Mensajero entre Dios y el Hombre. Un Intermediario sacro que hace de puente simbólico entre ambos.

 

VELA: Símbolo de la Vida Eterna.

 

CADENA CON ESLABÓN PERDIDO: Círculo familiar roto, pérdida de un familiar querido.

 

CORONA: Victoria o la Victoria sobre la Muerte. Cruz y Corona: Jerarquía, Autoridad, Aristocracia del Espíritu.

 

PUERTA: Entrada al cielo. Transición de la Vida Terrena a la Vida Celeste.

 

MANOS: Varias posiciones. Juntas, despedida o matrimonio; orando, para la vida eterna; apuntar hacia arriba, camino al cielo; apuntar hacia abajo, la mano de Dios.

 

RELOJ DE ARENA: El tiempo se ha agotado, el tiempo corre rápidamente. El tiempo como “imagen móvil” de la Eternidad.

 

ANTORCHA: La conquista de la Vida Eterna. Acción y Contemplación.

 

BOLA: Ciclo de la vida, la eternidad. También símbolo del Macrocosmos.

 

UN LIBRO ABIERTO: Las Sagradas Escrituras, pero también simbolizaría el libro por antonomasia: EL LIBRO DE LA VIDA, “del cual todos los libros de los hombres son pálidos reflejos” (Antonio Gaudí).

 

MARIPOSA: Símbolo del Renacimiento o del “Nacido Dos Veces” (nacimiento espiritual después del físico). Al pasar por diferentes estados (oruga, crisálida y mariposa) se relacionaría con la vida, la muerte y la resurrección. La amplia gama de colores de las mariposas simbolizaría la Multiplicidad dentro de la Unidad, la manifestación del Principio Supremo.

 

CALAVERA: Simboliza el final de la vida terrena. La calavera con alas o con huesos simboliza el alma que ha abandonado el cuerpo y se dirige hacia la otra vida, hacia la Patria Celeste. La Calavera también simboliza la muerte del Hombre Viejo y el nacimiento del Hombre Nuevo.

 

EL HUSO Y LAS TIJERAS: Simboliza el hilo de la vida que se puede cortar en cualquier momento.

 

LA ESFERA Y LAS ALAS: Simbolizan el proceso de la vida y de la muerte que gira incesantemente como la esfera.

 

EL OLIVO: Simboliza la paz. “Pax Triumphalis”.

 

EL ROBLE: Simboliza el valor militar.

 

EL LAUREL: Simboliza la gloria.

 

EL CIPRÉS: La costumbre de utilizar cipreses en los cementerios es antiquísima, encontrándonos que las antiguas civilizaciones griega y romana ya lo plantaban y atribuían toda una simbología alrededor de la muerte. La forma ascendente y frondosa del tronco hacia la copa de este árbol encaminaba (según la mitología) las almas de los difuntos hacia los cielos. Al ser un árbol de hoja perenne simboliza también la Inmortalidad.

 

ADORMIDERA: Símbolo pagano del sueño eterno.

 

La relación de símbolos podría ser mucho más larga y extensa, hay que tener en cuenta que en su mayoría pertenecen a esa “Religio Perennis” o Tradición Primordial que marcan el origen del actual Manvantara (Ciclo Humano), muy próximo a su final por cierto…

 

Los cementerios incluso en las gigantescas junglas de asfalto, hierro, cemento y cristal, son “espacios sagrados”, pequeños oasis en medio del inmenso desierto espiritual que es la ciudad moderna. Si el cementerio simboliza la Ciudad de los Muertos, la moderna, ruidosa e infernal urbe del hombre-masa simboliza la Ciudad de los Muertos en vida, de una pseudo-civilización sin alma…

 

Joan Montcau

 



ASEVERACIONES ANTIEVOLUCIONISTAS
septiembre 30, 2019, 5:44 pm
Filed under: Cultura y pensamiento, Eduard Alcántara, Tradición

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ASEVERACIONES ANTIEVOLUCIONISTAS

Al margen de lo que expusimos en nuestro escrito “Contra el darwinismo” y de algunos aportes que aparecen en los comentarios sitos al pie del mismo (1) hemos creído conveniente exponer ciertas reflexiones, asertos y proclamas que, en contra de la impostura claramente subversiva que supone el darwinismo, elaboramos en disputa dialéctica con cierto apreciado compañero proevolucionista.

Quisimos dejarle claro que el Tradicionalismo y el evolucionismo son irreconciliablemente antagonistas.

Por ello escribimos que:

En el s. XIX, un hombre llamado Darwin, con intenciones nítidamente antitradicionales se inventó, echándole mucha imaginación, una teoría y la pretendió revestir de solidez científica. Aunque no existieran, en tal época, “apoyos” en materia de biología genética y/o molecular para darle consistencia a sus teorías éstas recibieron rápidamente todo tipo de apoyos incondicionales, ya que a los arietes de la subversión antitradicional les pareció un arma inigualable para acabar de demoler los restos que aún pudiesen quedar del otrora edificio Tradicional. Tras los apoyos a semejante fantasiosa teoría no se hallaba el amor a la ciencia (por cierto, en minúscula como profana que es) sino ansias deletéreas de acabar con cualquier atisbo de dignificación del hombre (que irremisiblemente ha de venir siempre de lo Alto).

Los hay muchos a los que, incluso aun sin molestarse en entrar en el análisis científico del evolucionismo, les viene bien esta teoría porque apunta a la línea de flotación de una concepción Superior de la existencia que ellos, por manera de ser (a veces casi innata y otras adquirida por las influencias nefastas de la modernidad), aborrecen y detestan.

Esos saltos cualitativos, que postula la impostura darwiniana, entre la no vida (átomos, moléculas,…) y la vida (bacterias,…) exigen de una imaginación total. Que de lo simple pueda surgir algo más complejo y cualitativamente diferente es algo que resulta inimaginable. Que de un ser vivo inferior pueda generarse otro más complejo hasta llegar al hombre es como esperar que una mente humana con coeficiente intelectual a nivel de idiotez o imbecilidad pueda acabar generando, realizando y/o elaborando lo que por naturaleza le es imposible: descubrimientos científicos, sistemas filosóficos,… En catalán hay un dicho que dice que “d´on no n´hi ha, no raja” (donde no hay no chorrea…) que vendría a traducirse con aquel “no le pidas peras al olmo”.

Las leyes de la termodinámica puede ser utilizadas para darle categoría de credibilidad indiscutible a las tesis evolucionistas pero estamos hartamente convencidos de que la energía no puede obrar milagros antinatura y no puede lograr que, por sus propios medios, el inválido realice un salto de pértiga estratosférico o lo inferior genere lo superior.  ¡Claro que la Tradición concibe la realidad de la energía y se sustenta en el papel primordial representado por los numens o fuerzas sutiles pero, obviamente, su enfoque es otro!

No podemos conformarnos en aceptar bovinamente permanecer en el lodazal de los bajos vuelos a los que nos lleva la aceptación de la superchería evolucionista.

El conocimiento, sin fisuras, de la Tradición y su adhesión a ella …ésta debe ser nuestra trinchera ante los embates destructivos y alienantes a los que nos quiere someter el infame y degradante mundo moderno que nos ha tocado padecer.

Para triturar el darwinismo podríamos considerar teorías como la de la entropía con su tendencia al caos -a la involución- y no a la mejora -evolución- cuando se habla de cambios.

Igualmente podríamos objetar, en otro orden de cosas, el que el evolucionismo no nos explica de dónde provienen los quarks. Existen un punto retroactivo en el darwinismo en el que se llega a un callejón sin salida y este callejón se halla en el origen del cosmos: ¿de dónde provienen esos quarks? Quizás los evolucionistas deberían admitir la teoría del Diseño Inteligente defendida por algunos científicos y que se hallaría en el origen de todo, pero, claro, admitirlo sería admitir que existe otra realidad de orden metafísico que no contemplan los darwinistas; que existe un Principio Primero Eterno, Inmanifestado, Incalificable e Indefinible. Sería admitir que el cosmos no proviene de la materia, sino de lo Inmaterial: de lo Trascendente. Sería admitir la existencia de un plano de la Realidad de carácter Suprasensible, además de inasible e inmesurable con las herramientas de las ciencias profanas y fenomenológicas. Sólo las Ciencias Tradicionales, Sapienciales y Sagradas, a través de la Iniciación, pueden/podían llegar a la Gnosis de esas Realidades Suprasensibles y del mismo Principio Supremo. Ellas entienden/entendían de lo Inmanifestado y del mundo sutil o nouménico, mientras que las profanas sólo entienden del fenoménico, sensitivo o superficial. Ni que decir tiene que para analizar e investigar a este último sí que son, dichas ciencias profanas, adecuadas; pero no para entender de una Realidad Superior que se les escapa y para cuya comprensión resultan inútiles, inoperantes y muestran su incompetencia e impotencia.

Hay que combatir sin ambages teorías que al concedernos un origen material nos abocan a la sumisión ad aeternum a ese materialismo que se encuentra en la base de todos los males existenciales por los que pasa nuestro decrépito mundo. Sólo el Espíritu puede elevarnos por encima de las prisiones y las servidumbres con las que nos atenaza la materia; y admitir la presencia (larvaria, eso sí) en nuestro interior del Espíritu sólo se puede hacer si consideramos nuestro origen no como un origen material sino Espiritual: si consideramos que procedemos del Principio Primero por emanación de éste y por ello compartimos con el mismo su Eternidad (nuestra heroica labor será la de intentar Despertarla).

¡Rechacemos el materialismo en cualquiera de sus formas! ¡Rechacemos los subproductos y excrecencias del mundo moderno! ¡Rechacémoslos ya sean de orden político, económico, filosófico, “científico” o cultural (pseudocultural, sería más apropiado decir)! ¡Rechacemos, entre ellos, a un darwinismo que tanto ha hecho por aplastar los escasos vestigios que, en su época, pudieran quedar de Tradición!

El darwinismo ha sido una de las armas más efectivas que la modernidad ha utilizado en contra de la Tradición y ha sido, por ello, una de las principales causas de los destrozos existenciales que vivimos en la actualidad. ¿Qué le queda al hombre al que el evolucionismo le ha decapitado su función Superior: la Trascendente? Pues sólo le queda la mente o psique para que ésta, cuando no tiene la suprema guía del Espíritu, acabe campando por el caos que le es consustancial. A este hombre se le ha abocado al abismo actual por habérsele mutilado lo Absoluto. Él es el producto de los daños irreparables que han provocado teorías deletéreas como la evolucionista. Los paradigmas de la Tradición son los que nos sitúan en el adecuado camino de oposición raigal y total al pútrido estado de cosas originado por el señorío del deletéreo mundo moderno. Hay que pugnar por soltar todo el lastre alienador que nos han ido colocando sobre nuestras espaldas tantos años de estudio -en este esclavizador Sistema Educativo- y de nefastas influencias de los mass media. Resulta  difícil decir no a aquello que teníamos tan asimilado desde que éramos tan jóvenes: nos hablaron de evolucionismo en la escuela, en el Instituto, seguramente también en la Universidad recibimos una buena dosis anestesiante de esta disolvente pseudoteoría, quizás después (llevados por una cierta pasión a lo que con tanto ahínco nos habían inculcado) nos echamos al coleto lecturas sobre las bondades del darwinismo,… ¿¡Quién sabe si incluso nuestra vida laboral está directa o indirectamente relacionada con el evolucionismo!? ¿¡Quién sabe, asimismo, si hemos creado, entusiásticamente, escuela explicándoles a congéneres nuestros los vericuetos “científicos” del evolucionismo!? Debe resultar muy difícil explicarles ahora a estos nuestros prosélitos que lo que, debido a la ascendencia que teníamos sobre ellos, se creyeron a pies juntillas es una auténtica falsedad provocadora, además, de gran parte de los derrumbes que padece el desangelado mundo por el que transitamos.

Hagamos un acto supremo de valentía y rompamos con esta teoría de mercadillo que nos hace descender de las bestias cuando, por el contrario, fácilmente nos apercibimos que es hacia las bestias hacia donde vamos. Nos estamos animalizando a marchas forzadas. Somos cada vez más primarios y esclavos del submundo pulsional. Somos cada vez más groseros y menos sutiles. No evolucionamos, sino que claramente involucionamos.

Démosle una patada, sin contemplaciones y definitiva, a las supuraciones elaboradas por Charles Darwin. Entonces nos hallaremos, sin duda, en el buen camino -o cerca del buen camino- para oponernos de raíz a este inmundo mundo moderno.

No hay síntesis posible entre Tradicionalismo y evolucionismo, sino que hay enfrentamiento, irreconciliabilidad absoluta y encono total y raigal. No se pueden hacer síntesis entre lo que arrastra al hombre a lo ínfero y lo que lo Eleva por encima de su misma condición humana.

Se deben descartar los subproductos de la modernidad y recorrer los caminos no averiados; aquellos caminos que nos colocarán en la antípoda del vermicular mundo moderno para, así, combatirlo con las armas adecuadas y no con unas armas del enemigo que acabarán hiriéndonos, si cabe, más todavía; quizás ya irremisiblemente.

(1) “Contra el darwinismo”: https://septentrionis.wordpress.com/2009/02/19/contra-el-darwinismo/

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com

 

 



LA NATALIDAD. LA PROCREACIÓN
septiembre 29, 2019, 5:06 pm
Filed under: Cultura y pensamiento, eduard_alcantara@hotmail.com, Tradición

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LA NATALIDAD. LA PROCREACIÓN

 

En el seno de un Mundo Tradicional no existiría polémica alrededor del tema del mayor o menor índice de natalidad. Somos seres humanos, vivimos en este mundo (el microcosmos) y no podemos ir en contra de nuestra componente física: en contra de la biología. Como Tradicionalistas aspiramos a sacralizar lo físico y no a evadirnos de ello (esto sería más propio del vedântino evasionista). Si fuésemos estrictamente seguidores de ese tipo de “metafísica pura” que predispone a una suerte de ‘fuga con respecto a la realidad sensible’ seguramente seríamos bastante poco dados a apoyar la procreación, pero, por contra, la Tradición conoce tanto del (utilizando nomenclatura hermético-alquímica) solve (espiritualizar el cuerpo) como del coagula (corporizar el espíritu), por lo cual no considera la vida como “un valle de lágrimas”, no desprecia lo físico-corporal, sino que concibe el cuerpo como el templo del Espíritu.

En el Mundo de la Tradición no se correría ese peligro (el que sí se da en el mundo moderno) de que una alta tasa de natalidad fuese sinónimo de desarrollo de lo cuantitativo-amorfo-despersonalizado-gregario-masificado-individualista-atomizado-catagógico en detrimento de lo cualitativo-vertical-Espiritualizador-diferenciado-jerárquico-orgánico-anagógico. No se correría este riesgo sino que lo cuantitativo-horizontal se vería atravesado (como en el simbolismo de la cruz) e impregnado por lo cualitativo-vertical.

 

Entre la nobleza sacro-rectora de una sociedad Tradicional resulta comprensible que haya elementos que opten por controlar el número de su particular progenie o el de renunciar totalmente a ésta para dedicarse en pleno a su transformación ontológica en vistas no sólo al arribo a la Gnosis y vivencia de lo Trascendente sino también en vistas de erigirse en faro que ayude a los más a ordenar sus existencias guiados siempre por los dictados de lo Alto. Seguramente entre determinados individuos excepcionales pueda no ser incompatible el Iniciarse con el dedicar tiempo a su descendencia.

 

En otro orden de cosas el tema de la inmigración masiva está poniendo en peligro la misma existencia del homo europaeus. Dado lo grave de la situación pensamos que la depauperada tasa de natalidad que este homo presenta (frente a la elevada de esas masas de inmigrantes) conduce a su extinción y a la imposibilidad material de que en un futuro pudiese regenerarse psíquica y Espiritualmente; sin menoscabo de que algunos de nuestros semejantes pueda renunciar a la procreación en beneficio de una dedicación casi plena a tareas de regeneración.

 

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com



REFLEXIONES ACERCA DE LA MORAL

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REFLEXIONES ACERCA DE LA MORAL

Vayan, a continuación, una serie de reflexiones que en torno al tema de la moral hemos vertido en debates diversos.

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El hedonismo es una de las manifestaciones del mundo moderno: materialista y que sólo conoce de lo ínfero e irracional y del plano sensitivo. Como ignora los planos de la Realidad Suprasensible y Trascendente engorda al máximo la única realidad que conoce: la material. De ahí esa concupiscencia desbordada y ese pansexualismo que lo impregna todo. La Tradición no queda, no obstante, encorsetada por dogmas sociales ni morales sino que prefiere la ética (del honor, del valor, de la fides,…). Bien es cierto que si ese corsé puede ahogar a una minoría apta para superar la condición meramente humana sí resulta necesario (dicho corsé) para la mayoría que no es capaz de autogobernarse y autocontrolarse.

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La gente conservadora (de mentalidad pequeñoburguesa) no se mueve más que por prohibiciones y dogmas que intentan poner barreras a su debilidad interior. Las religiones de nuestro entorno no conocen de la vía Iniciática, esto es, de la posibilidad real de transmutarse interiormente y llegar a ser dueños de uno mismo: de autodominarse, de descondicionarse con respecto a todo aquello que aliena y subyuga interiormente. Es por esto que dichas religiones pueden tener fieles muy creyentes pero débiles en su interior (al igual que lo son los no creyentes) a los que no se les permite, por ejemplo, el sexo casual y extramatrimonial. Si, por alguna circunstancia, se topan con él acaban esclavizándose al mismo como cualquiera otro de sus congéneres descreídos.

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Ernesto Giménez Caballero reivindicó, en cierta ocasión, “la revolución de las vírgenes” en un mundo en el que el concepto de virginidad había ya caído en desuso y había, incluso, sido ridiculizado. Nunca criticaremos la no virginidad por cuestiones morales sino por cuestiones de orden más bien axiológico (emparentadas con la fidelidad) o de profilaxis social (estabilidad del matrimonio como basamento de cualquier comunidad que se precie).

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Ante la ‘moral del pecado’ consustancial a las religiones de la Biblia el Mundo de la Tradición levantó la ética del honor.

La moral del musulmán no dista mucho de la del judío creyente o de la del judeocristiano. Las llamadas Religiones del Desierto beben de las mismas fuentes existenciales.

La moral sólo es válida para la masa que no es capaz de autogobernarse interiormente y necesita, por ello, de dogmas y reglamentaciones que no la dejen desbocarse. En la Tradición la minoría capaz de autodominarse no necesitaba de códigos morales prescriptivos y, además, éstos le podían suponer un obstáculo para forjar la transustanciación interna que necesita de un previo descondicionamiento total (también con respecto a la moral). Lo que puede, en un Orden Tradicional, estar prohibido para la masa no lo debe estar para la minoría espiritualmente apta.

La moral originaria está indisolublemente unida a la religión. Sin embargo en nuestro mundo laico existen otras morales de corte social; y hasta político (la moral del pensamiento único políticamente correcto).

La moral judeocristiana es la moral del sentimiento de culpa autoflagelante, masoquista, humillador y acomplejador que deriva del dogma antitradicional del pecado original. Alguien que se siente pecador y culpable jamás concebirá la idea de que en su seno anide una semilla de la Espiritualidad que es posible Despertar arribando, así, a su Transformación ontológica. A este ser humillado sólo le cabe creer en Dios y no aspirar a ser como Él o aún más que Él (a ser uno con el Principio Primero Eterno e Incondicionado que se halla en el origen y más allá del mundo manifestado). La Iniciación no se concibe en la mente de estos seres acomplejados.

 

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com



LIBROS DE EVOLA EN CASTELLANO. BREVES RESEÑAS. EDITORIALES
septiembre 24, 2019, 3:19 pm
Filed under: Cultura y pensamiento, Eduard Alcántara, Tradición

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LIBROS DE EVOLA EN CASTELLANO. BREVES RESEÑAS. EDITORIALES.

 

Vertemos, a continuación, una relación de los libros de Evola editados en castellano (la lista de libros en italiano es casi inacabable).  Recuérdese que ya en su momento hicimos una relación de posible preferencia a la hora de encarar la lectura de algunos de los principales libros de Evola (1) pero al margen de ello no hay uno solo de éstos que no hayamos encontrado de sumo interés. Quizás para el final dejaríamos los que hemos definido como de su “etapa filosófica”, pues contienen elementos que Evola superará o rectificará en mayor o menor medida en su etapa definitivamente Tradicionalista; en esta argumentación podríanse incluir algunos párrafos de “Imperialismo pagano”.

 

Vaya, pues, la dicha relación:

 

-Los 7 volúmenes de “La magia como ciencia del espíritu” (o 3 en la última edición), de Ediciones Heracles. Más o menos la mitad de los escritos son de Evola (bajo pseudónimos). Son textos de metafísica operativa, práctica: técnicas y ejercicios para la transformación interior. En su versión original: “Introduzione alla magia quale scienza dell’io”.

-Ensayos de idealismo mágico, Ediciones Heracles. De su etapa filosófica.

-El hombre como potencia, Ediciones Heracles. No se trata del libro completo sino tan sólo de un capítulo del mismo y, además, se incluye la polémica sobre la metafísica hindú (alrededor del Vedânta) que sostuvieron Evola y Guénon (Evola en contra y Guénon a favor). De su etapa filosófica. Totalmente reformado por Evola este libro acabará siendo “Lo yoga della potenza” (que aparece más adelante),

-Imperialismo pagano, Ediciones Heracles.

-La superación del romanticismo, Ediciones Heracles. Contiene textos como el que da nombre al libro o, entre otros, un estudio sobre varios libros representativos de Ernst Jünger (“El Trabajador” y “Sobre los acantilados de mármol”) y las editoriales de la revista La Torre que dirigió Evola a principios de los ’30.

-Más allá de Nietzsche, Ediciones Heracles

-La tradición hermética, Editorial Martínez Roca.

-Máscara y rostro del espiritualismo contemporáneo. Poniendo en evidencia la pseudoespiritualidad del psicoanálisis, del espiritismo, de Krisnamurti, del teosofismo, del antroposofismo,… Ediciones Alternativa y Ediciones Heracles.

-Rebelión (“Rivolta…”, en el original) contra el mundo moderno, Ediciones Heracles.

-El “misterio hiperbóreo”. Escritos sobre los indoeuropeos. Ediciones Nueva República.

-El misterio del Grial, editorial Plaza & Janés, José J. de Olañeta y Ediciones Sieghels.

-Escritos sobre judaísmo, Ediciones Heracles

-Escritos sobre la masonería, Ediciones Heracles

-El Estado Tradicional, Ediciones Heracles

-La tradición romana, Ediciones Heracles

-Metafísica de la guerra, Ediciones Heracles

-El mito de la sangre, Ediciones Heracles. Recorrido por las diferentes posturas que ante el tema racial se han dado en la historia de la humanidad.

-La raza del espíritu, Ediciones Heracles. En su versión original “Sintesi di dottrina della raza”.

-Orientaciones para una educación racial, Ediciones Sieghels.

-Doctrina y ética aria, Ediciones Sieghels. Contiene, entre otros, textos como “Doctrina aria de lucha y victoria”, “Espiritualidad pagana en el seno de la Edad Media” y “Metafísica de la guerra” .

-La doctrina del despertar. El budismo y su finalidad práctica. Editorial Grijalbo y Ediciones Heracles.

-Meditaciones de las cumbres, Ediciones de Nuevo Arte Thor y Ediciones Nueva República. La montaña y el alpinismo en su dimensión metafísica y transmutadora del hombre.

-El yoga tántrico, Editorial Edaf. En su versión original “Lo yoga della potenza. Saggio sui tantra: lo yoga del sesso”.

-Orientaciones, Ediciones Bau y Ediciones Sieghels.

-Los hombres y la ruinas, Ediciones Heracles y Ediciones Alternativa.

-Tradiciones varias: pitagorismo, mitraísmo y budismo zen, Ediciones Heracles.

-Oriente y Occidente, Ediciones Heracles.

-Metafísica del sexo, Editorial Heliodoro y José J. de Olañeta.

-El tao-tê-king, Ediciones Heracles.

-Cabalgar el tigre, Ediciones de Nuevo Arte Thor y Ediciones Heracles.

-Más allá del fascismo, Ediciones Heracles. En su versión original ”Il fascismo. Saggio di una analisi critica dal punto di vista della destra con note sul Terzo Reich”.

-El arca y la clava, Ediciones Heracles. Aparecen textos doctrinales y/o metafísicos, junto a otros de actualidad.

-El camino del cinabrio, Ediciones Heracles. Autobibliográfico.

 

(1) http://elcadenazo.com/index.php/empezar-leer-evola/

 

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com



¿ABANDERAR MEDIDAS MORALISTAS?
septiembre 21, 2019, 5:55 pm
Filed under: Cultura y pensamiento, Eduard Alcántara, Tradición

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Calvino: el protestantismo como sublimación del moralismo.

 

¿ABANDERAR MEDIDAS MORALISTAS?

 

El mundo moderno conoció una etapa de hermético materialismo y otra posterior  (anterior a la actual postmoderna pero no sin desconexión con ella) de corte luciferino, en la que ese materialismo empezó a verse fisurado y de las fisuras inferiores emergieron y penetraron todo tipo de corrientes antitradicionales, pseudoespirituales y contrainiciáticas. En la primera dicha etapa (materialización) este último riesgo no acontecía pero tampoco se le daba oxígeno y posibilidad de manifestación a ninguna tentativa Metafísica. En la segunda etapa (luciferina) los efectos deletéreos -por la irrupción de fuerzas ínferas- se aceleraron sobremanera pero las fisuras acontecidas en el estrato inferior del caparazón materialista también se dieron en la parte superior del mismo, por donde es posible una irrupción de fuerzas de lo Alto -anagógicas- que pueden ser asumidas por aquellas personas aptas para ello. Los hay quienes defienden posturas prohibitivas de corte moralista como las más idóneas para poner coto a la actual caída libre por la que se precipita nuestra ya de por sí decrépita civilización Occidental. Si esas medidas nos abrieran el camino a un ´ritorno a Camelot´ (a una Restauración del Orden Tradicional) nosotros también nos alinearíamos con ellas, pero no si esas prohibiciones no nos van a llevar más que a mediocridades, precedentes, pequeño-burguesas de corte moralista, pues esto representaría pretender retroceder desde la actual fase terminal del kali-yuga a una fase no tan terminal del mismo kali-yuga, a sabiendas de que si este retroceso temporal fuera posible la siguiente, más que previsible, consecuencia sería, por inercias cósmicas, la del volver a entrar en la actual fase crepuscular de la Edad de Hierro, alargando así aún más la duración del mundo moderno.

No creemos, en la línea de lo expuesto, que con la defensa de religiosidades de corte lunar, exclusivamente devocionales, saturadas de restricciones morales y de prohibiciones superlativas válidas para un tipo de hombre esclavo (muy propio del mundo semita y totalmente ajeno a lo más entrañable del hoy enajenado hombre indoeuropeo) se nada para aspirar a Restaurar la Tradición, sino todo lo contrario. Se hace, p. ej., casi imposible ´cabalgar el tigre´ (1) (en el plano interior del que trata esta doctrina) en el seno de sociedades cerriles en lo moral: herméticas ante cualquier posibilidad Iniciática ya sea debido a simple moralismo burgués o ya sea por rigorismo religioso lunar.

 

 

Eduard Alcántara

eduard_alcantara @hotmail.com