Julius Evola. Septentrionis Lux


LAS DOS CAÍDAS EN LA EDAD DE ORO. LAS MANZANAS DEL PARAÍSO BÍBLICO Y LAS DEL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES
septiembre 14, 2019, 9:51 pm
Filed under: Eduard Alcántara, Espiritualidad, Metafísica, Tradición

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LAS DOS CAÍDAS EN LA EDAD DE ORO. LAS MANZANAS DEL PARAÍSO BÍBLICO Y LAS DEL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES

 

        En esa especie de Edad de Oro (El Paraíso) descrita en la Biblia se producen dos caídas: la primera representa el inicio de la dualidad con la separación del Andrógino o Rebis (al que se refiere la tradición hermético-alquímica) en dos seres: Adán y Eva (al haber nacido ésta de la costilla del otro). La segunda vendría marcada por el “pecado original” (comiendo de la fruta prohibida) y la consiguiente expulsión, de la pareja primigenia, del paraíso terrenal (se acaba la Edad de Oro).

      Según los diferentes textos sagrados de la Tradición en el principio no existiría más que una raza (Hamsa). Esto está muy descrito en el libro de Cristophe Levalois “La Tierra de Luz“ (https://septentrionis.wordpress.com/2019/09/01/libros-la-tierra-de-luz-simbolismo-del-norte-y-del-origen/). Una primera caída espiritual provocaría la aparición de las castas, pero hallándonos todavía en la Edad de Oro o Satya-yuga. En estos momentos podría, p. ej., haber legislado Manu –el Hombre Primordial: un arquetipo-. Una segunda caída acabaría con la Edad de Oro. Se abandonaría y/o desaparecía Hiperbórea (donde prevalecía la hegemonía de los reyes sacros) y se pasaría a la Atlántida (Edad de Plata, con el sacerdocio en la cúspide de la pirámide social).

     Debido a la primera caída la condición de la Inmortalidad se perdió, según el relato bíblico, con la segregación del componente femenino del Adán primordial (el surgimiento de Eva de su costilla) y con la transformación de los Hamsa de la Tierra de Luz en las diferentes castas del Mundo Tradicional.

 

     Es representativo de un tipo de espiritualidad lunar, pasiva, devocional y fideísta el que según este libro de corte religioso semítico cual es el Génesis -de la Biblia- el hombre no debe acceder a la Sabiduría y, paralelamente, a la Liberación. Tiene por ello prohibido comer de las manzanas del Árbol de la Vida. Adán lo hizo y fue por ello desterrado del Paraíso. En cambio, en el seno de las tradiciones espirituales indoeuropeas el hombre tenía la opción de elegir el camino de la transmutación interior que lleva a la Iluminación, a la Gnosis y al Despertar. Así, nos lo explican los mitos que nos hablan de la búsqueda (por parte de Jasón, de Hércules,…) del Jardín de las Hespérides donde las manzanas doradas y el vellocino de oro simbolizaban la adquisición de la Sabiduría y la Inmortalidad para aquél que las encontrara (las manzanas) y lo hallara (el vellocino); estamos, en el segundo de los casos, ante un tipo de espiritualidad solar, olímpica, activa y viril, en lo que Julius Evola caracterizó como Luz del Norte, frente a la luz del sur propia del relato bíblico.

 

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com

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LA TRAGEDIA DE NIETZSCHE
septiembre 10, 2019, 5:39 pm
Filed under: Ética y valores, Cultura y pensamiento, Espiritualidad, Metafísica

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LA TRAGEDIA DE NIETZSCHE

 

La tragedia de Nietzsche estriba en haber ignorado el hecho Trascendente. Su Superhombre es aquel ser humano que se ha conseguido desprender de todo tipo de limitaciones, ataduras, ligazones, morales, miedos, fobias y filias, sentimientos, pasiones,… En este momento, una vez limpia y vacía el alma de apegos y condicionamientos, podría aspirar a ir ´copándola´ de Ser para experimentar una auténtica Transubstanciación interna, para Renacer -Palingénesis- a otra naturaleza verdaderamente Superior, pero como Nietzsche no concibe lo Metafísico su Superhombre se encuentra -tras haber ´vaciado´ su alma- sin puntos de referencia, sin soportes. No tiene puntos de referencia Superiores ni tiene los puntos de referencia inferiores de los que se ha conseguido desapegar y sin los cuales se ha quedado como sin suelo bajo los pies. Se encuentra, pues, en tal situación, ante la nada, ante un vacío que le empuja a una situación dramática.

Nietzsche no concibió el hecho Trascendente …esa dimensión metafísica y Superior que anida, aletargada (y a la espera de ser despertada por un tipo de hombre diferenciado que se niegue a ser arrastrado por la inercia existencial del mundo moderno) en el interior del ser humano: el Espíritu. El hombre indoeuropeo y su predecesor arcaico-boreal tienen un origen sacro y el darle la espalda a esto es propio de la modernidad (en sus sucesivas fases: incluyendo la fideísta en la cual sólo se mira a lo Alto cual pasivo creyente pero no cual Héroe capaz de conquistar la Inmortalidad a través del Despertar de lo eterno –Atman– que anida en él). Al judeocristianismo Nietzsche acertadamente lo atacó como semilla del nihilismo que ya en su época se vivía pero no lo hizo para rescatar las esencias divinas del hombre indoeuropeo sino (y tampoco es asunto baladí) para ayudarle a sacudirse miedos, complejos, sentimientos de culpa y el estigma del pecado que había convertido al homo europaeus en un ser mediatizado, empequeñecido y acomplejado. El siguiente paso que debería de haberse planteado el gran filósofo alemán debería de haber sido este: una vez descondicionados –ataraxia o apatheia– de ataduras mentales y existenciales se debería bregar en pos de la transustanciación interior –metanoia– y del conocimiento de los planos suprasensibles y sutiles de la realidad e incluso, después, aspirar a la gnosis del Principio Supremo Inmanifestado e Indefinible (el ´motor inmóvil´ aristotélico) que se halla en el origen del mundo manifestado (del cosmos); gnosis que sólo será posible si se ha conseguido actualizar -Despertar- ese Principio Primero –Brahman– en uno mismo: así se habrá llegado no sólo al status ontológico de los dioses sino a ser más que un dios (pues las divinidades no son más que esas fuerzas –numens– que forman parte del entramando sutil del cosmos). La culminación de este proceso -la Gran Liberación- representaría el retorno del hombre a su origen sacro perdido con el fin de la Edad de Oro que nos narró un Hesíodo y con la irrupción del mundo moderno (cuya etapa más oscura es el presente kali-yuga; y más aún la fase crepuscular de ésta, por las que estamos transitando).

 

Eduard Alcántara

eduard_alcantara @hotmail.com

 

 

 



LIBROS: LOS VERSOS DE ORO
septiembre 7, 2019, 10:01 pm
Filed under: Espiritualidad, Metafísica, Tradición

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LIBROS: LOS VERSOS DE ORO

 

“Honra ante todo a los Dioses Inmortales tal cual lo establece la Ley. Venera el Juramento. Venera así mismo a los nobles Héroes”.

 

“Serás Inmortal. Un dios incorruptible. Y la Muerte ya no tendrá sobre ti dominio alguno”.

 

Pitágoras

 

 

En una época de continuos cambios, cambios que antes se producían en décadas o más  y que sin embargo hoy se producen de un día para otro, sin orden ni concierto, como una bola de nieve que a medida que desciende de una montaña lo hace a un ritmo cada vez más veloz y haciéndose cada vez más grande, hasta su estampido final -alegoría de lo que es la modernidad en lo que esta tiene de anormal y aberrante-; en un mundo cada vez más deshumanizado presa del demonismo materialista y del maquinismo extremo, es bueno recuperar los valores espirituales de todos los tiempos desde la más remota antigüedad y con extraordinaria vigencia además. Los versos de Oro de Pitágoras fascinan por su alto grado de elevación moral, por su Ética y Estilo insuperables. Se trata de un Poema de la más grande sabiduría (la Santa Sofía de los herméticos) de todos los tiempos. Estamos ante uno de los legados más bellos de la Antigüedad. Y es que la Poesía siempre ha sido considerada como “el lenguaje de los Dioses”, de ahí su importancia extrema a la hora de forjar una recia y viril Concepción del Mundo. Parafraseando a José Antonio, la Poesía que promete, pero también la Poesía que Destruye un mundo injusto y abyecto…

 

Estamos ante una preciosa obra, verdaderamente sacra, cuyos objetivos últimos son la purificación y la elevación del alma humana, encaminándola hacia una meta más elevada, la conquista del Reino del Espíritu, de la verdadera Patria a la que muy pocos pueden acceder, la Rubedo u Obra al Rojo de los alquimistas. Aquí están las reglas, los preceptos, las máximas que pueden conducir a ello tras un arduo proceso de ascesis interior; la conquista de uno mismo y el decondicionamiento, la Autarkeia y la Apoliteia de la que hablaba Julius Evola, el desapego de un mundo en ruinas y que ya no tiene que ver absolutamente nada con nosotros. Acción y Contemplación. Lucha (interior y exterior), Iluminación e Inmortalidad…

 

FUERZA HONOR Y TRADICIÓN!!!

 

Joan Montcau

 



LIBROS: LA TIERRA DE LUZ, SIMBOLISMO DEL NORTE Y DEL ORIGEN
septiembre 1, 2019, 12:58 am
Filed under: Espiritualidad, Metafísica, Tradición

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LIBROS:  LA TIERRA DE LUZ, SIMBOLISMO DEL NORTE Y DEL ORIGEN

 

Según la mayoría de tradiciones, la Edad de Oro corresponde a una tierra maravillosa situada al Norte del mundo. Recibe diversas denominaciones: Hiperbórea, Tule, Tierra del Sol, Tierra de los Vivientes, Paradesa, Jardín del Edén, Tierra de los Santos, Tierra de los Bienaventurados, Tierra de la Inmortalidad, etc… En esta obra, Cristophe Levalois profundiza en los textos sagrados y los mitos abordando el simbolismo del Polo en algunas de sus expresiones: la realeza tradicional, la ciudad sagrada, la noche polar, los ciclos cósmicos, la montaña, la isla, etc… TIERRA DE LUZ es un libro único en su género.

 

F. García

 

Hiperbórea, Centro Sagrado por excelencia de la Edad de Oro, patria original de los pueblos arios e indoeuropeos, lugar de origen de la Tradición Primordial y de la civilización prototípica madre de todas las posteriores y que surgieron a lo largo de milenios. La civilización nórdico-polar fue el centro espiritual Metahistórico al cual los demás centros están subordinados.

 

El libro está estructurado y ordenado de la siguiente manera:

-El Polo del Mundo.

-El continente ártico: el origen suprahumano de los textos sacros, la Tierra Primordial, características físicas del Polo, referencias al mismo en tradiciones y pueblos diversos: persas, hindúes, griegos, romanos, en las mitologías europeas en general, etc. Localización geográfica de Hiperbórea y de su población.

-La Hiperbórea: la Edad Oscura actual (Kali-Yuga), parodia de la Edad de Oro, inversión diabólica de la misma.

-Particularidades de Hiperbórea y de los hiperbóreos según los textos antiguos.

-El polo y la simbología del Centro: todas las tradiciones derivadas directa o indirectamente de la Tradición Primordial, se convierten en una imagen espacio-temporal del Centro Supremo. Simbolismo del Norte y del Este.

 

Como dice el autor, el presente estudio no debe ser entendido como una conclusión, sino como un punto de partida y un esbozo. Libro de lectura muy recomendable, la espiritualidad solar y viril de los orígenes emana de esta bella obra.

 

El hombre verdadero siempre ha tenido como mitos movilizadores los símbolos del CENTRO y del ORIGEN, y sin ellos jamás se construirá una verdadera civilización, en todo caso una parodia o una auténtica aberración como la actual, una pseudo-civilización materialista y sin alma, desprincipiada, descentrada y desnortada. Por ello el autor denomina a ésta como parodia de la Edad de Oro y su civilización primordial, de la misma manera que el actual hombre-masa, descastado y convertido en un verdadero paria, es una contrafigura grotesca del Hombre Universal o Primordial de los mitos sagrados.

 

Joan Montcau



LIBROS: SIMBOLOGÍA OCULTA DE LA CRUZ
agosto 30, 2019, 11:26 am
Filed under: Espiritualidad, Metafísica, Tradición

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LIBROS: SIMBOLOGÍA OCULTA DE LA CRUZ

 

“El tiempo es la imagen de la eternidad en movimiento.”

PLATÓN

 

Muy interesante libro donde explica este símbolo -la Cruz- sumergido en las profundidades más insondables, en sin duda uno de los grandes símbolos por excelencia de Tradición Primordial Nórdico-polar. Se sabe que desde la más remota antigüedad, los hombres hicieron uso de este símbolo en las más variadas formas. Dicho símbolo aparece representado en infinidad de monumentos, cerámicas, monedas, adornos, pendientes, collares, lápidas, etc, en distintas civilizaciones de la antigüedad. La encontramos en casi todas las culturas como India, Egipto, Babilonia,  Roma, Grecia, Persia, Troya, Japón, China, también aparece entre algunos pueblos americanos como Aztecas, Incas, Mayas… También es el símbolo por excelencia del Cristianismo; lo fue también de todas las Órdenes ascético-miltares del Medievo, incluso fue el símbolo supremo (en su versión esvástica) del III Reich… Estamos hablando por tanto de un símbolo Universal, Metahistórico y Metafísico.

 

A través de las páginas de este libro se efectúa un apasionante viaje y desfilan por él, los continentes míticos de Hiperbórea y Atlántida, el primero según textos tradicionales Sede Primordial de la Edad de Oro, “semen de la Raza Aria” según la Tradición indoaria; el segundo al parecer en una determinada etapa centro subsidiario del primero y del que procederían la mítica raza solar de los Tuatha de Dannan, también los íberos, etc; los ritos de los antiguos faraones (curiosamente todas estas tradiciones decían proceder -sus Antepasados y Fundadores- de una “isla occidental”…), las costumbres de los hindúes, las ceremonias de persas, griegos, romanos; el origen del Laburu Cántabro y de la Esvástica. Se dan varias interpretaciones del simbolismo de la Cruz, incluido de la Tradición Cristiana incluso con derivaciones como la Cruz de San Andrés…

 

La Cruz principalmente simboliza los 4 elementos, también la manifestación del Principio Supremo, y del Hombre Primordial. Si René Guénon dijo que el símbolo era la expresión sensible de una idea suprasensible, la Cruz en sus distintas variaciones, derivaciones o grafías, lo es por antonomasia…

 

Joan Montcau

 

 



EL ANONIMATO
agosto 28, 2019, 3:12 pm
Filed under: Ética y valores, Espiritualidad, Metafísica, Tradición

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EL ANONIMATO

 

“Permanecer solo deliberadamente, en una sociedad e la que cada día más, la conveniencia evidente sería hacerse gregario, es la forma de heroísmo que aquí os invito a abrazar.

 

HENRY DE MONTHERLANT, 1960

 

Si en una cosa se distinguen las modernas y subversivas sociedades democráticas de masas, de otras civilizaciones que las precedieron de carácter estas autoritario, totalista, orgánico y jerárquico, precisamente es en la disolución y aniquilamiento del principio de la personalidad. El hombre moderno, desprincipiado, sin valores ni referentes elevados, se ha convertido en un mero esclavo de las tendencias e impulsos animalescos y demoníacos que anidan en él y a los que hay que vencer para que se afirme una verdadera personalidad, ello después de arduos procesos de conquista y de transformación interior. Ante el mero Yo Egótico que en todos anida, debe prevalecer el Sí Interor, la Raza del Espíritu. A ese combate entre ambos principios que en todos reside, el Yo Egótico y el Sí Interior, en tradiciones como la Mitraica y la Zoroástrica (ambas de origen ario-persa) se le denominó Gran Guerra Santa, lucha y combate espiritual dentro de uno mismo. Ni que decir tiene que la concepción sarracena de la misma constituye una grotesca y diabólica parodia… El Hombre de la Tradición INSISTE (vivir hacia dentro, en torno a un centro y orden metafísicos, en torno al Principio Supremo); el moderno subhumano o “hombre-masa” de las podridas democracias mundialistas o sin mundializar, que lo mismo da, EXISTE, es decir vive hacia afuera, descentrado, desprincipiado, sin orden ni concierto, su vida es un completo caos que se refleja en cualquier acto de su miserable vida. Estamos hablando de dos tipos humanos radicalmente opuestos entre sí, completamente antitéticos. Por otro lado la diferencia fundamental que hay entre Persona e Individuo, ya que mientras la primera pertenecería a la parte espiritual, orgánica y jerarquizada del hombre, el segundo haría alusión a lo abstracto e informe, a lo puramente numérico, a aquello que carece de cualidades propias, el principio de la DIFERENCIA desaparece en él. Por ello para este criminal y repugnante Sistema todos somos meros “seres humanos”, desaparece el viril y aristocrático principio de la Diferenciación y en cambio aparece el subversivo y decadente principio de la “Igualdad”. Normal que una civilización así sea ante y sobre todo Materialista, término que procede de Mater (Madre), ya que para ella todos sus hijos son iguales, sin diferenciación e independientemente de los sexos, las cualidades o defectos de cada uno (democracia), mientras la civilización de Pater (Padre) encarnaba los principios de la Diferenciación, la Casta, la Raza, el Orden, la Aristocracia. Telurismo ginecocrático antítesis y negación de la Aristocracia y de la espiritualidad olímpica y solar.

 

 

Por otro lado existe también un doble aspecto del anonimato o de “impersonalidad” según el tipo humano y de civilización que encarnen uno u otro respectivamente. Por un lado el anonimato “por lo bajo”, de carácter catagógico, que es el del hombre-masa, multitudes de “hombres solos” que pululan atomizados por las grandes urbes a modo de gigantescas termiteras, sin rumbo ni concierto, despersonalizados y esclavizados, casi como zombis o muertos vivientes; por otro lado el anonimato “por lo alto”, de carácter anagógico, el del hombre de la Tradición y también el del hombre diferenciado del resto, que vive en la modernidad pero existencial y espiritualmente está  o se siente alejado de ella, que busca el decondicionamiento. El primer tipo de impersonalidad conduce al individualismo y a la masa anónima y sin alma, el segundo conduce al ser soberano, a la persona absoluta; para esto último Julius Evola reivindicaba el principio de la IMPERSONALIDAD ACTIVA: hacer lo que se tiene o lo que se debe de hacer, ser y vivir en torno a la IDEA, nuestra verdadera Patria, no buscar reconocimientos ni recompensas ni el aplauso. La “obra bien hecha” como decían las antiguas hermandades artesanales, o como rezaba la consigna templaria por excelencia, verdadero reflejo de la Impersonalidad Activa en el Medievo: NADA PARA MÍ SEÑOR, NADA PARA MÍ, SINO PARA MAYOR GLORIA DE TU NOMBRE…

 

FUERZA HONOR Y TRADICIÓN!!!

 

Joan Montcau

 



LIBROS: EL MISTERIO DEL GRIAL
agosto 26, 2019, 11:28 pm
Filed under: Espiritualidad, Metafísica, Metapolítica, Tradición

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LIBROS: EL MISTERIO DEL GRIAL

 

“La búsqueda del Grial, es en esencia, una vicisitud interior. No se trata, como experiencia, de algo similar al éxtasis místico. Es, más bien, un poder primordial que llega a ser positivamente evocado. Quien sabe asumirlo es cualificado para los altos cometidos oscurecidos de la leyenda y que son, en realidad, su núcleo central”.

 

JULIUS EVOLA

 

Gran libro del Maestro Romano Julius Evola publicado en 1937, en plena Era del Fascismo en Europa y en la etapa ascendente del III Reich alemán, esta “ola de inquietud europea” (José Antonio) que Intentó en pleno Siglo XX la regeneración de una Europa que hoy parece encaminarse resueltamente hacia su definitivo ocaso.

 

El Grial más que un determinado objeto o “copa”, algo físico, se trata realmente de un símbolo de un centro espiritual que conecta directamente con la Tradición Primordial Nórdico-polar y la mítica Edad de Oro. Tiene por tanto un carácter Metahistórico y Metareligioso, además tiene más conexión con el principio guerrero que con el puramente contemplativo. Como señala Evola “es curioso que en todos los textos, los custodios del Grial o del lugar en el cual se manifiesta, no sean de los sacerdotes, sino de los caballeros, de los guerreros y, además, que aquel lugar venga descrito no como un templo o una iglesia, sino como una corte o como un castillo”.

 

A lo largo del libro, Evola detalla la influencia que su simbolismo tuvo en diversas corrientes de pensamiento y acción tradicional, especialmente durante la Edad Media y en el Renacimiento dentro del marco del Sacro Imperio Romano-Germánico, el I Reich, donde se intentó imponer la concepción gibelina, es decir la tentativa de realizar, organizar y unificar Occidente bajo el signo de un Imperio Sagrado, por encima de las arrogancias y pretensiones de un Papado fundamentalmente ENEMIGO (hoy lo estamos viendo a la perfección) de Europa y de la metafísica  imperial.

 

A lo largo del libro desfilan temas como el Ciclo Olímpico, el tema hiperbóreo, la tradición céltica y la misteriosa raza sagrada y solar de los Tuatha de Dannan, el Ciclo Artúrico, leyendas y mitos relacionados con el Grial (el Preste Juan, el Árbol del Imperio, el Señor Universal, el Rayo, la Lanza, el Rey Pescador, la Sede del Grial). Luego movimientos y organizaciones que de forma directa  o indirecta tuvieron relación con el Mito: templarios, cátaros, Fieles de Amor y la poesía trovadoresca en general, Dante y la Tradición Hermética, órdenes de constructores (inicialmente ligadas principalmente al templarismo y otras órdenes ascético-militares) y que finalmente acabaron degenerando en la moderna, aberrante y subversiva Masonería especulativa actual, germen de las revoluciones modernas antitradicionales y democráticas; finalmente los rosacruces…

 

Estos últimos, los rosacruces, cadenas iniciáticas que al parecer surgieron por todo Occidente tras la liquidación de los templarios en el Siglo XIV, al menos continuaron aunque fuera ya de forma subterránea, la conexión de Europa con la Tradición Primordial, pero con la Guerra de los Treinta Años se produce el derrumbe definitivo, la Paz de Westfalia de 1648 que supuso definitivamente la victoria de la subversión del “humanismo” renacentista (antecedente directo del liberalismo y del individualismo) y del protestantismo sobre los fundamentos reales y sagrados del Sacro Imperio (principio del fin de los Imperios español y alemán); era el establecimiento de la Modernidad con todas sus consecuencias y vertientes a cual más demoníaca (liberalismo, marxismo, anarquismo, evolucionismo, freudismo, etc), pseudo-civilización negadora y radicalmente opuesta de la Tradición cuyos gérmenes empezaron a asentarse en el Siglo XIV con la destrucción de la Orden del Temple.  Simbólicamente esos Rosacruces (nada que ver con el actual rosacrucianismo que constituye una grotesca y moderna parodia) según sus últimos textos del Siglo XVII “decidieron retirarse a la espera de tiempos mejores”, o como decían los gibelinos del Medievo cuando “el laurel vuelva a reverdecer…”

 

Libro en definitiva muy recomendable, en él se analiza uno de los grandes símbolos de la cultura occidental precristiana, su lectura apasionante nos ayudará a comprender el mundo actual en el que vivimos y cuáles han sido sus orígenes, así como ciertas fuerzas de poder que lo rigen y dominan en esta Edad Oscura o Kali-Yuga, la “Tierra Baldía” de la leyenda  artúrica, un mundo en el que los hombres diferenciados del resto de la masa se ven obligados a vivir (más  bien  sobrevivir), luchando (física, psíquica y espiritualmente) contra las potencias del caos y de la subversión para ganar así la Inmortalidad.

 

Joan Montcau