Julius Evola. Septentrionis Lux


TEMPLO DEL TIBIDABO, UNA MORADA FILOSOFAL DEL SIGLO XX
septiembre 1, 2018, 10:21 pm
Filed under: Espiritualidad, Janus Montsalvat, Metafísica, Tradición

 

Barcelona se extiende en un amplio llano limitado por las desembocaduras de los ríos Besós y Llobregat (Baetulo y Rubricatus para los romanos). La ciudad por el lado opuesto al mar, se encarama en las pequeñas montañas culminadas por la Sierra de Collserola, hoy Parque Natural con más de 8000 hectáreas y que engloba varios municipios. Su punto más alto (518 metros) es ocupado por una pequeña ermita edificada en el año 1886, que aún se conserva al lado de la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, Templo Expiatorio de España como reza en su frontispicio, concluida en el año 1961 después de pasar por múltiples avatares

  El Tibidabo es un mirador excepcional de la ciudad de Barcelona, es la montaña más alta de la Sierra de Collserola y por tanto de la ciudad, siguiéndole Mont Jovis, Monte de Júpiter, más conocido popularmente como Montjuic (173 metros). Existe una leyenda que da una explicación mitológica al nombre de la ciudad. Según la misma, Hércules se unió a los argonautas tras acabar con su cuarto trabajo para ayudarles a buscar el Vellocino de Oro, pero al pasar cerca de la actual costa catalana una tormenta dispersó las embarcaciones que formaban tal expedición, y al terminar faltaba la novena. Hércules la buscó y finalmente encontró los restos del naufragio de la Barca Nona (la novena embarcación) al lado de la actual Montaña de Montjuic. Hércules y los tripulantes habían encontrado tan acogedor el paraje que, ayudados por Hermes (Dios del comercio y de las Artes) decidieron fundar una ciudad a la que dieron el nombre de BARCANONA, concretamente la leyenda dice que Hércules ascendió hasta su cima y una vez admirado el bello paisaje decidió fundar dicha ciudad. Hay que señalar por otro lado que para los antiguos pueblos layetanos ambas montañas eran también sagradas, -se sabe que hubo asentamientos layetanos en las cimas de ambas montañas donde hoy están precisamente el Templo del que hablamos y el Castillo respectivamente (que vale la pena visitar también), mismamente el Tibidabo, era conocido como el “Cerro del Águila” (Pódium Aquilae)1 antes de la cristianización de su nombre ya tardíamente, sería en el Siglo XIV cuando los monjes jerónimos acabarían denominando a este cerro como Tibidadbo (del latín “te daré”, alusión evangélica a las tentaciones que sufrió Cristo por el demonio precisamente sobre la cima de un monte), nombre con la que se le conoce ya actualmente.
   Llama la atención dicha montaña hoy por el impresionante Templo construido sobre su cima, formidable edificio con aspecto de fortaleza y que parece desde lo lejos un Axis Mundi -Eje del Mundo-, una construcción del Siglo XX imponente y de impresionante belleza. Su autor fue uno de los grandes representantes del modernismo arquitectónico catalán, gran admirador del románico y del gótico, el gran Enrique Sagnier, un gran arquitecto de la época que vivió siempre con extrema austeridad y sencillez, al mismo tiempo que devoto católico.
Orígenes del actual Templo
En una escritura notarial fechada el 30-I-1876 consta que “doce caballeros” (un número repetitivo en todas las tradiciones de carácter solar e iniciático)2 compraron en común e indivisiblemente, dos fincas “en la cúspide del monte Tibidabo”, todos ellos estaban firmemente decididos en preservar dicha cima para el culto cristiano, no a la pura diversión, ni a ninguna secta, como parece que se había intentado, hay que recordar que por esas fechas Cataluña era un hervidero de sectas pseudoespirituales e incluso contrainiciáticas de tipo teosófico o espiritista entre otras. Lo cierto es que el ya el 30-V-1886 se empezó a construir en el punto más alto de la montaña una pequeña ermita que hoy aún se conserva adosada al templo superior. El 3-VII-1886 se bendijo el lugar, quedando por tanto en la cumbre una señal bien clara de cuál iba a ser su destino… El 28-XII-1902 el Cardenal Casañas, obispo de Barcelona, pone la primera piedra del futuro templo iniciándose por tanto la construcción del mismo, cuya cripta se inauguró en el año 1911, pero durante varios años las obras sufrieron un frenazo por diversos motivos, pues la Escolanía no se inauguraría hasta 1927. En julio de 1936 la cripta y la residencia sufrirían por parte de la chusma anarco-comunista (los mismos que hoy en día hablan cínica y satánicamente de “memoria histórica”) una destrucción casi total en su interior, además de los graves daños causados en el mosaico del tímpano, en las cabezas de varias estatuas y de la destrucción total de la gigantesca estatua del Sagrado Corazón, en bronce. La reconstrucción no se iniciaría hasta el año 1939, año en que la barbarie demoníaca fue derrotada tras finalizar la Santa Cruzada de Liberación con la victoria de las fuerzas acaudilladas por Francisco Franco. En el año 1961 se finaliza definitivamente la construcción del Templo y en 1966 Franco lo inaugura oficialmente ofreciendo la custodia. Es denominado oficialmente Templo Expiatorio de España tal como reza en el frontispicio del mismo aún hoy en día.
Características del Templo
   Para un observador atento, el conjunto arquitectónico que se haya en esa mágica cima que preside la ciudad de Barcelona, el exterior de la cripta aparece como una fortaleza y el templo superior a lo lejos da un aspecto a una ciudad fortificada, parece el mágico castillo de las leyendas del Santo Grial, un Camelot del Siglo XX, además el color blanco azulado de la piedra con la que se construyó el templo superior refuerza más esa impresión, sobre todo cuando los rayos del sol se proyectan sobre el mismo. Dicho conjunto arquitectónico está dividido en tres partes 3, la Cripta, de carácter modernista con toques neorrománicos,  el Templo Superior, de estilo neogótico, y finalmente el Cristo triunfante y victorioso que corona la cima del monumento, de bronce y pintado con una pintura especial anticorrosiva de color dorado para que se permitiera su adecuada visibilidad tanto de día como cuando es iluminado por la noche, tenemos pues los tres elementos de la Obra Alquímica, Nigredo (Cripta), Albedo (Basílica o Templo Superior) y Rubedo (Christus Philosophorum que corona la cima del complejo arquitectónico).
   La Cripta tiene aspecto de la entrada en una cueva 4, en una gruta, su piedra basta y amarronada da esa impresión, parece como una apertura en el seno de una montaña. Hay que recordar que la cueva para el hombre primordial no solo fue su primer hogar, sino que también y sobre todo centros de culto y de iniciación, eran “nacidos de la Piedra” puesto que su “segundo nacimiento”, el espiritual, el verdadero al fin y al cabo, se había producido precisamente en el interior de la cueva, simbolizando la victoria de la Luz sobre las Tinieblas, un Segundo Nacimiento en el vientre de la Madre Tierra.
   En este ideal de expiación y de perfección, el valle es símbolo del pecado, frente al monte que se presenta como una aproximación a Dios, al Principio Supremo. Además, algo mejor que la tierra del llano, es la misma piedra, aunque oscura (Nigredo), de la montaña. Sigue en perfección la piedra grisáceo-oscuro de la Cripta, sillares trabajados de un modo basto. Sus arcos romano-bizantinos, sin desbastar, con apariencia tosca, nos hablan mucho más de Tierra y poco de Cielo, el ideal de lucha contra las tendencias oscuras e infernales (Nigredo) está presente en la construcción, el elemento terrestre predomina aún sobre el elemento celeste. Sobre la Cripta o Templo Inferior, se erige el templo gótico o Templo Superior, sus flechas son ágiles y sencillas como ha de ser toda verdadera espiritualidad, su piedra blanca-azulada (haciendo todo ello alusión a la Patria Celeste, la Vía de los Dioses, el Deva-Yana), ordenada, expresa un ideal de purificación, de limpieza interior, de introspección, de “insistir” (vivir hacia dentro de uno mismo, en torno a un Centro metafísico simbolizado por el Corazón, el Sol del cuerpo humano), frente al mero “existir” (vivir desnortado, descentrado sin principios, algo que vemos a diario entre los hombres-masa de la barbarie moderna y contra-espiritual). Finalmente, coronando el gigantesco monumento, tenemos la estatua del Sagrado Corazón de Jesús con los brazos abiertos igual que en la Cruz (símbolo primordial de los 4 elementos), haciendo de puente entre el Cielo y la Tierra (Pontifex Maximus) , entre en mundo del Más Acá y el mundo del Más Allá. La fachada de la Cripta logra a la perfección la transición desde la montaña salvaje hasta el templo de líneas perfectamente geométricas. El conjunto es una fusión entre la Naturaleza -Monte-, el esfuerzo del hombre por su superación y perfeccionamiento -Templo- y el Hombre-Dios -estatua del Sagrado Corazón-, ordenado todo el conjunto arquitectónico en una jerarquización hacia el Principio Supremo, hacia la Divinidad. Toda la Obra refleja la Ascensión y Purificación de lo meramente humano hacia su divinización (espiritualizar la materia, materializar el espíritu). En definitiva, estamos ante un monumento excepcional construido sobre una montaña ya simbólica, vale la pena visitarlo tanto el templo como sus alrededores, y sobre todo no perder detalles en los bellos mosaicos que hay en el interior de la Cripta, curiosos símbolos que a más de uno le llamará la atención…
NOTAS:
  1. En cuanto al simbolismo del águila, bella ave rapaz símbolo de conquista espiritual y del Imperium, ver el siguiente artículo que escribió Julius Evola sobre el simbolismo del águila: https://juliusevola.blogia.com/2006/091106-s-mbolos-y-mitos-de-la-tradici-n-occidental-i-.-el-aguila.php
     2. El número doce es una constante en todos los centros o doctrinas    tradicionales o dependientes de la Tradición Primordial, a este respecto René Guenon escribió:  Esta constitución se encuentra reproducida en lo que se llama el “consejo circular” del Dalai Lama, formado por doce grandes Namshans; y se la encuentra también, además, hasta en algunas tradiciones occidentales, como por ejemplo los doce caballeros de la Tabla Redonda. Añadiremos aún que los doce miembros del círculo interior del Agarta, desde el punto de vista del orden cósmico, no representan simplemente los doce signos del Zodiaco, sino más bien los doce Adityas, que son otras tantas formas del sol, en relación con estos mismos signos zodiacales. Y añade aún una nota sobre los doce Adityas representados por el Sol de doce rayos, mientras que la liturgia católica atribuye a Cristo el título de Sol Justitiae, siendo los doce apóstoles de la tradición cristiana los doce rayos “enviados” (conforme a la etimología de la palabra griega Apóstoles) por el “Sol espiritual” que es Cristo. En conclusión de todo esto, podemos afirmar, no solo que los centros espirituales diversos que corresponden a las diferentes tradiciones son las emanaciones de un centro único y supremo que corresponde a la gran Tradición primordial, sino también que el número de los doce apóstoles es una señal, entre muchas más de la perfecta conformidad del centro espiritual cristiano con el centro espiritual universal”.
 
   Por otro lado señalar que según el Evangelio Cristo eligió a sus doce discípulos sobre la cima de una montaña…
 
3.  En cuanto al simbolismo del número Tres, Julius Evola escribió:  “Por lo que se refiere al simbolismo perenne del número tres, en relación con el dogma católico de la Trinidad, no podemos hacer nada mejor que reproducir el siguiente fragmento de uno de nuestros artículos: “Los rasgos de ésta última son múltiples en el seno de la Iglesia católico romana. No nos corresponde mencionarlos aquí. Citemos solamente, por ejemplo, la Trinidad, vestigio de la cosmogonía homérica -“cualquier cosa se divide en tres”, dijo el famoso poeta griego-, reflejo de la tríada sagrada de los Arios, supervivencia de la doctrina hindú de la trimurti, reminiscendia del “Shamroch” o guirnalda con tres reflejos de los druidas. La concepción del “dios de las tres formas” o de “tres dioses en un solo ser” es igualmente propia de la mitología nórdica (Odín, Ladur y Hoenir) y de la religión egipcia”.
 
4.   La cueva o caverna es un arquetipo universal directamente relacionado con el nuevo nacimiento (o “renacimiento”) del ser humano en esta vida, y por lo tanto es un símbolo iniciático de primer orden. Zeus, Hércules, Orfeo, Cristo, Mitra y tantísimos otros nacieron o fueron iniciados en cavernas por maestros y escuelas que las tienen como lugar de encuentro, enseñanza, meditación y ceremonia. También en Oriente la cueva aparece vinculada al simbolismo de la iniciación a los misterios y al renacimiento en sentido espiritual. Homologada al crisol de los alquimistas, la caverna es el lugar del “nuevo nacimiento” iniciático.

J.M.C.

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TRADICIÓN Y MODERNIDAD

Según el simbolismo astrológico, el Sol recibe su Luz de sí mismo, mientras que la Luna, al carecer de Luz propia, la toma del Sol, El principio masculino y viril predomina sobre el principio femenino, telúrico y ginecocrático. La Luna reina por la noche, cuando el Sol se ha puesto. Por lo tanto, la Luna representa o simboliza el eclipse, la noche, la oscuridad. No es de extrañar que todas las grandes civilizaciones de la humanidad hayan tomado como símbolo el Sol. Curiosamente el islamismo, religión fatalista y con pretensiones globalizadoras en esta fase final del Kali-Yuga o Edad de Hierro, tiene por símbolo la Luna…

En esta etapa final del Kali-Yuga, que también podríamos denominar como Edad de la Luna en cuanto al predominio de valores puramente femeninos, matriarcales y telúrico-ginecocráticos (Mater=Materialismo, la religión de la modernidad), reinan por doquier la oscuridad, la locura, la confusión y el eclipse total como valores políticos dominantes. Simbólicamente, el Oeste (Occidente) ocupa el lugar del Este (Oriente); el nadir ocupa el del cénit. Se ha producido una inversión total. Lo que deberia estar en lo alto ha sido relegado abajo (la plebe domina sobre los sabios, guerreros o ascetas); lo que tendría que estar confinado en la oscuridad se halla a plena luz (la maldad y la imbecilidad están mejor vistas por las masas fanatizadas que la bondad o la humildad); lo que había de continuar débil se ha hecho fuerte (ahí está el culto actual a todo tipo de degradación, depravación, desorden o de minusvalía), en tanto lo que era fuerte se ha hecho débil hoy (las castas espirituales y aristocrático-guerreras). Tal es la inversión satánica que se ha producido en nuestros días.

La Historia de la Humanidad es una lucha constante entre dos cosmovisiones: la solar y la lunar. Tradición y Modernidad son dos órdenes de la realidad totalmente irreconcialiables y antagónicos entre sí. Los valores de la Tradición tienen su antítesis en los anti-valores de la Modernidad o subversión anti-tradicional:

MUNDO TRADICIONAL (Valores)

-Estabilidad y Orden.

-Poder de uno sólo (Elitismo, meritocracia, primus inter pares).

-Soledad del poder (jerarquía, organicismo).

-Poder conferido por una consagración (iniciación).

-Poder confirmado por el tiempo (sociedades estamentales. Castas). -Estados ordenados en torno a principios sacros, viriles y metafísicos.

-Armas llevadas por una casta (aristocrático-guerrera)

-La Montaña que emerge de los mares (simbolismo de la Verticalidad sobre el Caos). La forma frente a lo voluble e informe. La Personalidad sobre lo meramente humano (hoy subhumano…)

-Continuación de la Tradición (duración). Cordón Dorado que une con los Ancestros y Antepasados “siempre presentes en nuestro afán”, de ahí la ritualización y sacralización de todos los aspectos de la vida, hasta los más elementales o banales…

-Sacralidad de los Oficios y de las Artes, en el mundo antiguo hasta las herramientas con las que trabajaba un carpintero, un labrador, un herrero, un zapatero, etc, eran consideradas como sagradas, todos los oficios tenían un carácter simbólico, iniciático, sacro y espiritual (hoy destruidos con el maquinismo, la producción en cadena, el consumismo de masas y la odiosa estandarización y uniformización de todo). Trabajar manualmente la materia era una forma de superación y perfeccionamiento, operaciones que se somatizaban al alma del individuo buscando un carácter autotransformador y de cierto decondicionamiento (igualito que los trabajos alienantes de hoy en día…).

-Verdad (“la Verdad os hará libres…”.

MODERNIDAD (Anti-valores)

-Inestabilidad

-Poder de todos (Era de las masas, Quinto Estado. Edad de los parias).

-Poder popular (plebeyismo, masificación).

-Poder conferido por votos (invasión de la sub-humanidad en la esfera de la política).

-Poder destruido por el tiempo (fin de las castas. Igualitarismo. Mestizaje).

-Armas en manos de todos (muy típico de Yanquilandia, pseudo-civilización prototípica de la Modernidad -el “Extremo Occidente”-. Lucha de clases).

-La Montaña hundida en los mares (simbolismo de la descomposición del Orden, de la Involución).

-La revolución permanente (eclipse). El cambio por el cambio. Subhumanos animalizados caminando sin rumbo y sin principios.

-Mentira.

-Democracia, demencia, degeneración, degradación, descomposición, en definitiva disolución…

Existe un lazo sutil entre el Hombre y la Tierra, entre las grandes leyes del cosmos y el Hombre (“como es arriba, es abajo”). Nuestra civilización perversa y suicida, con esa especie de fuga hacia delante que es la superstición del “progreso”, ha roto ese lazo: el “cordón dorado” de la Tradición que nos unía espiritualmente con nuestros antepasados ha sido abolido (individualmente, sólo la Iniciación puede restaurarlo aún en tiempos de caos generalizado). Otra nueva Edad de Oro despuntará, pero sólo después del final -catastrófico, sin duda- de esta Edad de Hierro-, del mismo modo que un hombre no puede renacer a una nueva vida sino después de la muerte.

FUERZA, HONOR Y TRADICIÓN!!!

Joan Montcau



KALI-YUGA, EL FINAL DE LOS TIEMPOS, FINAL DE LA ACTUAL EDAD DE HIERRO
agosto 22, 2018, 8:23 pm
Filed under: Ética y valores, Janus Montsalvat, Tradición

Por una noticia reciente nos enteramos que el ritmo de deshielo de la Antártida se ha triplicado en estos últimos 30 años, resulta que dicho continente ha perdido nada más ni nada menos que TRES BILLONES de toneladas de hielo desde el año 1992. Probablemente el actual Manvantara (Ciclo Cósmico que engloba las cuatro edades de Oro, Plata, Bronce y la actual en cuya fase terminal estamos de Hierro, es decir que no estamos hablando por tanto de una “evolución” como nos dice la ciencia moderna, demoníaca y antitradicional, sino de una clara y absoluta INVOLUCIÓN en términos metafísicos y espirituales),  acabe bajo el mismo símbolismo que puso fin a los continentes sagrados de los que hablan los mitos (Hiperbórea y Atlántida): el agua y el fuego (cambio climático, descongelación de los polos, aumento del nivel del mar…). Esta fase final del Kali-Yuga o Edad de Hierro en la que estamos inmersos -el “final de los tiempos” del Apocalipsis de San Juan, un mundo dominado por “falsos cristos y falsos profetas”-, será el final de la actual …pseudo-civilización demoníaca y totalmente anti-tradicional en la que vivimos, no será el final simplemente de toda una Edad -Kali-Yuga en la tradición indo-aria, Edad de Hierro en la greco-romana, Edad del Lobo en la nórdico-germánica-, sino de todo un Ciclo Cósmico. El mundo se precipita hacia la barbarie, el caos, la locura homicida, el salvajismo más aterrador, ello lo estamos viendo cada día y a un ritmo cada vez más arrollador y creciente, las fuerzas del caos y de la oscuridad han penetrado (las grietas en la Gran Muralla) ya en nuestro mundo dirigiéndolo y contaminándolo a placer, la humanidad totalmente esclavizada, robotizada, estandarizada e idiotizada (Subhumanidad, Reino de los parias y sin-tradición), sólo nos queda a los nuestros, a los que participamos de una misma Visión del Mundo, hacer comunidad, prepararse y estar alerta ante lo que se nos viene encima, cabalgar el tigre y mantenerse en la medida de lo posible en pie ante las ruinas de esta maldita y satánica pseudo-civilización de esclavos, materia y máquinas. La modernidad es como una bola de nieve que cae rodando y que cada vez va creciendo más y más, cada vez a un ritmo más veloz y arrollador, ello hasta el colapso y estampido final, así será el final de esta subhumanidad de esclavos, de muertos vivientes y de robots al servicio del Señor Oscuro. FUERZA, HONOR Y TRADICIÓN!!!

 

J.M.C.

 

 



LA VALL DE NÚRIA, UN AXIS MUNDI Y LUGAR DE PODER

   En medio de los altos Pirineos, a casi dos mil metros de altitud, se ubica el Santuario de Núria, rodeado por el Puigmal, el pico del Segre, el Finestrelles, Eina, Noufonts y Noucreus. Tanto administrativa como eclesiásticamente, Núria pertenece a Queralbs.

 

   El primer dato histórico sobre Núria data del 1067, cuando Guillermo R. de Cerdanya concede al monasterio de Ripoll derechos de pastoreo. Hay culto a la Virgen María …al menos desde el año 1162 según consta en una bula papal. En 1271 se tiene noticia de un albergue de peregrinos.

 

   La primera referencia sobre Nuestra Señora de Núria, sin embargo hay que buscarla mucho antes, en los inicios del Siglo VIII. Una piadosa tradición, casi mítica y legendaria, nos narra que San Gil, o Egidio, nacido en Atenas y nombrado Obispo de Nimes, esculpió la imagen de la Virgen cuando hacía vida de ermitaño aquí, entre los años 700 y 703. Haciendo sonar la campana convocaba a los pastores del entorno, los evangelizaba ante la cruz que él mismo había esculpido, y también les entregaba la comida que había cocinado en una olla. Así, CAMPANA, CRUZ y OLLA, junto con la VIRGEN por él esculpida, se convirtieron en los símbolos de Núria. Como consecuencia de la implacable persecución religiosa padecida a manos sarracenas (sarracenos a los que hoy estamos sufriendo de nuevo con la ayuda de los traidores de dentro pero ya en una sociedad totalmente descristianizada y totalmente ayuna de espiritualidad), San Gil se vio obligado a marcharse para siempre. Sin embargo antes de hacerlo, escondió esos cuatro Símbolos Fundamentales de Núria (y también de la Ciencia Sagrada): VIRGEN (símbolo de la Naturaleza pura e inviolada), CRUZ (símbolo de los 4 elementos, pero también de la quintaesencia, el Hombre Primordial), CAMPANA (símbolo de la unión de lo suprasensible y lo sensible, lo celeste con lo terrestre) Y OLLA (recordemos el caldero mágico del dios solar céltico-hiperbóreo Dagda o el vaso sagrado de las leyendas artúricas y del Grial).

 

   En 1072, por inspiración divina, un hombre llamado Amadeo vino desde Dalmacia en busca de unas reliquias de María. Un grupo de pastores que conocía la tradición de San Gil lo ayudó a levantar una modesta capilla que fue luego el origen del Santuario. Ausente ya Amadeo, y gracias a la intervención de un toro fogoso que empezó a golpear una pared de piedra con su pezuña, los pastores con la ayuda de sus herramientas, descubrieron detrás del muro la imagen de la Virgen junto con la Cruz, la Campana y la Olla. Eso ocurrió en el año 1079. Vemos que aparecen otros dos Símbolos Fundamentales de la Tradición Primordial y de la Ciencia Sagrada: el Toro Solar (fogoso) y la Piedra (recordemos que todos los dioses solares son “nacidos de La Piedra”, es decir en el interior de cuevas o grutas, Mitra, Cristo, Orfeo, etc…). Por otro lado el Toro en algunas tradiciones solares era símbolo del Monarcato heroico y aristocrático-viril, los cuernos eran otro símbolo del Eje del Mundo que conecta el mundo celeste con el terrestre, lo invisible con lo visible. Sin duda estamos ante otro extraordinario y enormemente bello Axis Mundi -Eje del Mundo-, otro punto de conexión entre el Cielo y la Tierra. SEMPER FIDELIS!!! FUERZA, HONOR Y TRADICIÓN!!!

 

J.M.C.

 

 



Conferencia: “Julius Evola y el espíritu heroico”
agosto 17, 2018, 10:10 pm
Filed under: Eduard Alcántara, Espiritualidad, Julius Evola, Metafísica, Tradición

Adjuntamos el enlace a esta conferencia nuestra impartida hace algún tiempo, la cual fue filmada en vistas a unos encuentros celebrados en Guadalajara (Méjico):

https://drive.google.com/file/d/1eXt0LnLeimMPhp5IoWMAjc5qEB6li8I_/view?usp=sharing



audio conferencia. “Güelfos vs gibelinos: buscando las claves de la decadencia”

En el siguiente enlace se podrá descargar sin problemas (no hay que temer el aviso de virus) el audio de nuestra conferencia “Güelfos vs gibelinos: buscando las claves de la decadencia”:

https://drive.google.com/uc?id=1aTNcGOGC17BK50BaASi3tLJy02wcdBhP&export=download

Eduard Alcántara

eduard_alcantara@hotmail.com



TOLKIEN BAJO EL PRISMA DE LA TRADICIÓN*

J.R.R. Tolkien sin duda fue de ese tipo de hombres a los que les hubiera encantado poder vivir en otro tipo de mundo diametralmente diferente del mundo que le tocó vivir. Aunque no abundan mucho uno de vez en cuando se encuentra con personas que se sienten -parafraseando a Julius Evola- como “exiliados en este mundo” pues no comulgan, en absoluto, con ninguno de sus valores o, por mejor decirlo, “antivalores”- hegemónicos y en nada comparten el modo existencial que le es propio al mismo. Sin duda a este tipo de hombres -a los que pertenecía Tolkien- son otros los valores y es otra la cosmovisión con la que se sienten identificados. Abogarían por haber vivido o por vivir en épocas enseñoreadas por el heroísmo, por la valentía, rebosante -como se decía en épocas álgidas de la historia de España- de “hombres esforzados” y disciplinados al servicio de su comunidad, de su regnum o de su imperium, de hombres que enarbolaban la divisa incuestionable de la fidelidad y en cuyo honor no cabía mácula alguna. De hombres de antaño que sabían reconocer la verdadera jerarquía y, así, servían, leal y abnegadamente de por vida, al mando que unía a sus cualidades rectoras su superioridad Espiritual. De hombres desprendidos, sin apegos materiales, de hombres de temple. De hombres con coraje y tenacidad. De hombres sabedores de que el mundo no se reducía a lo que podían captar sus sentidos …sabedores de que el mundo no se restringe a la materia sino que ésta debe subordinarse a lo Superior: a las fuerzas sutiles Suprasensibles que le dan vida y sentido y que, además -¡y no es poco!- se pueden activar y aprehender a través de esa alta magia sin la cual, por otro lado, no se puede llegar a comprender el universo conformado por la pluma de Tolkien …esa alta magia que se debe entender en su acepción genuina como ´ciencia sagrada operativa´. Esa magia que el Mundo de la Tradición sabía que sólo era posible hacer activar a través de la Iniciación o, lo que venía a ser lo mismo, de los Misterios que conoció el antiguo mundo greco-romano. Esa magia que tan solo estaba al alcance de unos pocos elegidos aptos, por sus férrea voluntad y por su potencialidad Espiritual, para transitar por el arduo, perseverante y metódico camino Iniciático. Esa magia que despertada por los héroes de acá -de aquí abajo- compenetraba el mundo terrenal con lo de Allá -con lo de Allí Arriba-. Esa magia, en definitiva, que sacralizaba el plano físico de la existencia y que pretendía no sólo la transformación del hombre en Héroe (la activación de la sacralidad que le es innata) sino también la ordenación y armonización del mundo en el que vivía a la manera -y como reflejo- de la armonía y equilibrio que le es propio al mundo sutil  Superior y Metafísico.

Estos “exiliados en este mundo”, tipo Tolkien, es el Mundo de la Tradición el que sienten como suyo. Es este Mundo Tradicional al que maestros como René Guénon y Julius Evola opusieron como antítesis irreconciliable, sin lugares comunes ni intersección posibles, el ´mundo moderno´ cuya manifestación y desarrollo máximo padecemos en estos nuestros tiempos terminales.

Los héroes del universo creado por Tolkien deben superar lacras propias del mundo moderno como la de la codicia propia y la ajena, dominando la propia en lo que la tradición irania denominó la ´Gran Guerra Santa´ y derrotando a la ajena en lo que calificó como la ´pequeña guerra santa´. El anillo puede conducir a la codicia, a la maldad y a la sed de domino material a aquellos seres innobles y perversos que lo posean pero también puede embrutecer a aquellos otros que sin ser malvados puedan no estar preparados para entrar en contacto con ese objeto mágico, tal cual acontecía en ese Ciclo, de origen céltico-hiperbóreo, del Grial. La sola contemplación del Grial cegaba a aquél que ignoraba todo cuanto estuviese relacionado con el mundo sutil, pues la luz Espiritual causa pavor e inseguridad incontrolable a quien no conoce más que el samsâra, más que el mundo del devenir, más que el mundo sensitivo …a aquél cuyos enormes condicionamientos y ataduras hacia el plano físico-psíquico (que le otorgan la ´seguridad del esclavo´) se ven peligrar ante el brillo incondicionado de los mundos Superiores. Para el no Iniciado en los misterios del macrocosmos no queda otro destino que el de ser fulminado -como si fuese alcanzado por un rayo- al instante de haber osado sentarse en ´el asiento peligroso´ de la mesa redonda de los caballeros del rey Arturo …de esos caballeros en los que vemos reflejados a la Compañía del Anillo tolkiniana.

Pero si, por contra a los efectos deletéreos que puede provocar la posesión del anillo, su portador es merecedor de él los efectos serán benéficos, como acontece en el ciclo griálico para el caballero Parsifal, que habiéndose transformado en su interior (metanoia) está preparado para recibir la luz del Mundo Metafísico, sea ésta la de los planos sutiles del mundo manifestado o incluso, más allá de éstos, la de la pura Iluminación que impregna al Despertado a la Realidad Inmanifestada, Eterna, Incondicionada que se halla en el origen del cosmos. A su vez se debe reseñar que la misma visión del Grial supone en sí una señal o símbolo de que el caballero que la ha experimentado es, ya, a su vez, un Héroe; es, a su vez, alguien que ha conquistado la Inmortalidad mediante la Espiritualización de su alma o, al menos, alguien que se halla en avanzado camino de ello.

Los poderes mágicos que otorga el Grial son parangonables a los que concede el anillo a los hombres nobles, a los ariya (los nacidos dos veces: los nacidos a la Realidad Superior y Sacra) de los que nos hablan los textos sagrados de la tradición indoaria. Gracias al Héroe este mundo físico se ve compenetrado por el mundo mágico (por el mundo nouménico, sutil). El Héroe es aquél que supera su mera condición humana finita y caduca para revestirse y penetrarse de una condición más-que-humana, sobrehumana …ha realizado en sí, pues, una transformación ontológica, incluso cuando los obstáculos para ello podían, a priori, resultar insuperables, tal como podía parecer para esos seres de vida plácida, calma, tranquila, aldeana, timorata, utilitaria y hasta aburguesada como lo son los hobbits de las obras de Tolkien …ese Frodo Bolson que deja su pequeño, seguro y cerrado mundo de La Comarca para ser uno más de entre (inter pares) los de la Compañía del Anillo y convertirse en Héroe. Aquí, pues, el mensaje de Tolkien resulta diáfano: no existen condicionamientos que le puedan resultar fatales al hombre si éste decide recorrer la vía …la via remotionis que libera al hombre de ataduras condicionantes, le pone en conocimiento del mundo sutil, le hace uno con él y con sus potencias e incluso le lleva más allá de éste y le hace uno con el Principio Supremo Incondicionado y Perenne. El hombre es, pues, libre para elegir el camino que lo condene (que condene a su alma) al ciclo de la generación, a la rueda del devenir, o, por contra, es libre para elegir el camino (el Dêva-yana: la ´vía de los dioses´) que lo puede conducir a su Liberación: a la Conquista de la Eternidad.

La certidumbre que arroja la Tradición acerca de la libertad ínsita del hombre no admite determinismos insuperables a la hora de concebir la posibilidad que atesora el ser humano de poder despertar la semilla divina que anida aletargada en su seno, pues ni los devenires históricos, ni los condicionantes sociales, ni una suerte de Destino Fatal, ni ningún tipo de divinidad -como, verbigracia, las de las Religiones del Libro-omnicompresiva y todopoderosa representan una barrera insalvable para poder optar por recorrer la vía de la transustanciación y del renacimiento interiores. Ni tampoco la dinámica de los ciclos cósmicos que desde una lejana Edad de Oro han desembocado al actual estado de postración en el que se arrastra el hombre representa, en estas sus etapas más deletéreas, un escollo infranqueable para no sólo consumar la palingénesis transformadora de la persona sino que tampoco representa un muro infranqueable para la Restauración del Orden Primordial que acaeció en la Edad Áurea. Echando, de entre otros, mano de Hesíodo (de su obra “Los días y los trabajos”) Julius Evola describió perfectamente los llamados Ciclos Heroicos en los que se había podido -y era posible en cualquier época- revertir los procesos de decadencia por los que se estaba atravesando y reconquistar la Tradición Primordial perdida. Es en este contexto y bajo esta idea heroica donde cabe enmarcar las gestas de la Compañía del Anillo que buscan la derrota de un Mal que parecía haberse adueñado irremisiblemente de las riendas del mundo.

La lucha entre el Bien y el Mal (éste simbolizado por los señores oscuros: Morgoth, Sauron) es la lucha metafísica entre las fuerzas anagógicas (que Elevan al hombre hacia lo Alto) y las fuerzas catagógicas (que lo arrastran hacia lo bajo). Es una lid que se inicia, para la Tradición (como reflejan sus textos Sacros y Sapienciales), con el declive de la Edad de Oro o Satya-yuga. Es el combate metafísico entablado entre -echando mano del tantrismo- sattvas (fuerzas sutiles Liberadoras) y tamas (fuerzas de naturaleza ínfera) …combate en el que se ven envueltos los hombres y los seres del universo de Tolkien.

La Tradición concibe la existencia como lucha …lucha interna por derrotar lo primario y turbulento que bestializa y aturde al hombre y lucha externa combatiendo a los esbirros del caos. La figura del guerrero es en la obra de Tolkien y en el saber de los textos sagrados de la Tradición la única que puede Restaurar el Orden Primigenio. Es el guerrero Espiritualizado -es el Héroe, con mayúsculas- el que inaugura un Ciclo Heroico de la mano de los Teseo -rey sacro de Atenas- o de los Ulises -rey sacro de Ítaca- y Restaura la Edad de Oro perdida. Son guerreros los integrantes de la Compañía del Anillo, pues es el guerrero el que conoce de la ´vía de la acción´ y es acción externa -la ´pequeña guerra santa´- pero también ´acción interna´ -la ´Gran Guerra Santa- lo que se necesita para derrotar a las huestes del Mal que amenazan con adueñarse del mundo  y para derrotar también a lo ínfero que nos intenta fijar a un tipo de existencia meramente animal, embrutecida y pulsional.

 

Los basamentos Tradicionales del universo construido por Tolkien son incuestionables. La mitología nórdica es una de sus fuentes de inspiración, pues en Tolkien se pueden rastrear influencias de los Eddas, como lo es en el mismo nombre del mago Gandalf o hasta la misma caracterización física de éste, que nos recuerda una de las encarnaciones de Odín: la de Vegtamr, por su larga barba blanca, su bastón de caminante o su sombrero de ala ancha. La Tierra Media en la que discurren los avatares de la obra de Tolkien está inspirada en el Mitgard -el mundo de los hombres- de la también mitología nórdica. Incluso parece ser que también del Kalevala finlandés (y de un objeto mágico que en éste aparece, el Sampo) toma inspiración nuestro autor a la hora de idear todo el poder y las consecuencias varias que rodean al Anillo Único.

No cabe, pues, ante todo lo enunciado, más que concluir que bajo el prisma de la Tradición el universo elaborado por J.R.R. Tolkien es un universo antagónico a este caótico, gregario, masificado, inorgánico, igualitarizante, anodino, utilitarista, pusilánime, materialista, infausto, ramplón, adocenado, resignado, desangelado, individualista y egoísta mundo moderno por una de cuyas fases más oscuras atravesamos. Es el del autor del Silmarillion, del Hobbit y de El señor de los anillos un mundo de Orden -a imagen del ordo y armonía cósmicas-, de jerarquía, de diferencia, de organicidad, de personalidad, de valentía, de honor, de fidelidad, de lealtad, de autosacrificio, de señores indómitos e inquebrantables y de magia y Espiritualidad …Es, por todo, el universo de Tolkien un universo de genuino corte Tradicional.

 

Eduard Alcántara

*Este trabajo nuestro es uno de los que forman parte del monográfico dedicado a Tolkien que fue  editado por Editorial EAS en la colección “Pensamientos & Perspectivas”: http://editorialeas.com/shop/pensamientos-perspectivas/tolkien-redescubriendo-el-lenguaje-del-mito-y-la-aventura/