Julius Evola. Septentrionis Lux


TEMPLO DEL TIBIDABO, UNA MORADA FILOSOFAL DEL SIGLO XX
septiembre 1, 2018, 10:21 pm
Filed under: Espiritualidad, Janus Montsalvat, Metafísica, Tradición

 

Barcelona se extiende en un amplio llano limitado por las desembocaduras de los ríos Besós y Llobregat (Baetulo y Rubricatus para los romanos). La ciudad por el lado opuesto al mar, se encarama en las pequeñas montañas culminadas por la Sierra de Collserola, hoy Parque Natural con más de 8000 hectáreas y que engloba varios municipios. Su punto más alto (518 metros) es ocupado por una pequeña ermita edificada en el año 1886, que aún se conserva al lado de la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, Templo Expiatorio de España como reza en su frontispicio, concluida en el año 1961 después de pasar por múltiples avatares

  El Tibidabo es un mirador excepcional de la ciudad de Barcelona, es la montaña más alta de la Sierra de Collserola y por tanto de la ciudad, siguiéndole Mont Jovis, Monte de Júpiter, más conocido popularmente como Montjuic (173 metros). Existe una leyenda que da una explicación mitológica al nombre de la ciudad. Según la misma, Hércules se unió a los argonautas tras acabar con su cuarto trabajo para ayudarles a buscar el Vellocino de Oro, pero al pasar cerca de la actual costa catalana una tormenta dispersó las embarcaciones que formaban tal expedición, y al terminar faltaba la novena. Hércules la buscó y finalmente encontró los restos del naufragio de la Barca Nona (la novena embarcación) al lado de la actual Montaña de Montjuic. Hércules y los tripulantes habían encontrado tan acogedor el paraje que, ayudados por Hermes (Dios del comercio y de las Artes) decidieron fundar una ciudad a la que dieron el nombre de BARCANONA, concretamente la leyenda dice que Hércules ascendió hasta su cima y una vez admirado el bello paisaje decidió fundar dicha ciudad. Hay que señalar por otro lado que para los antiguos pueblos layetanos ambas montañas eran también sagradas, -se sabe que hubo asentamientos layetanos en las cimas de ambas montañas donde hoy están precisamente el Templo del que hablamos y el Castillo respectivamente (que vale la pena visitar también), mismamente el Tibidabo, era conocido como el “Cerro del Águila” (Pódium Aquilae)1 antes de la cristianización de su nombre ya tardíamente, sería en el Siglo XIV cuando los monjes jerónimos acabarían denominando a este cerro como Tibidadbo (del latín “te daré”, alusión evangélica a las tentaciones que sufrió Cristo por el demonio precisamente sobre la cima de un monte), nombre con la que se le conoce ya actualmente.
   Llama la atención dicha montaña hoy por el impresionante Templo construido sobre su cima, formidable edificio con aspecto de fortaleza y que parece desde lo lejos un Axis Mundi -Eje del Mundo-, una construcción del Siglo XX imponente y de impresionante belleza. Su autor fue uno de los grandes representantes del modernismo arquitectónico catalán, gran admirador del románico y del gótico, el gran Enrique Sagnier, un gran arquitecto de la época que vivió siempre con extrema austeridad y sencillez, al mismo tiempo que devoto católico.
Orígenes del actual Templo
En una escritura notarial fechada el 30-I-1876 consta que “doce caballeros” (un número repetitivo en todas las tradiciones de carácter solar e iniciático)2 compraron en común e indivisiblemente, dos fincas “en la cúspide del monte Tibidabo”, todos ellos estaban firmemente decididos en preservar dicha cima para el culto cristiano, no a la pura diversión, ni a ninguna secta, como parece que se había intentado, hay que recordar que por esas fechas Cataluña era un hervidero de sectas pseudoespirituales e incluso contrainiciáticas de tipo teosófico o espiritista entre otras. Lo cierto es que el ya el 30-V-1886 se empezó a construir en el punto más alto de la montaña una pequeña ermita que hoy aún se conserva adosada al templo superior. El 3-VII-1886 se bendijo el lugar, quedando por tanto en la cumbre una señal bien clara de cuál iba a ser su destino… El 28-XII-1902 el Cardenal Casañas, obispo de Barcelona, pone la primera piedra del futuro templo iniciándose por tanto la construcción del mismo, cuya cripta se inauguró en el año 1911, pero durante varios años las obras sufrieron un frenazo por diversos motivos, pues la Escolanía no se inauguraría hasta 1927. En julio de 1936 la cripta y la residencia sufrirían por parte de la chusma anarco-comunista (los mismos que hoy en día hablan cínica y satánicamente de “memoria histórica”) una destrucción casi total en su interior, además de los graves daños causados en el mosaico del tímpano, en las cabezas de varias estatuas y de la destrucción total de la gigantesca estatua del Sagrado Corazón, en bronce. La reconstrucción no se iniciaría hasta el año 1939, año en que la barbarie demoníaca fue derrotada tras finalizar la Santa Cruzada de Liberación con la victoria de las fuerzas acaudilladas por Francisco Franco. En el año 1961 se finaliza definitivamente la construcción del Templo y en 1966 Franco lo inaugura oficialmente ofreciendo la custodia. Es denominado oficialmente Templo Expiatorio de España tal como reza en el frontispicio del mismo aún hoy en día.
Características del Templo
   Para un observador atento, el conjunto arquitectónico que se haya en esa mágica cima que preside la ciudad de Barcelona, el exterior de la cripta aparece como una fortaleza y el templo superior a lo lejos da un aspecto a una ciudad fortificada, parece el mágico castillo de las leyendas del Santo Grial, un Camelot del Siglo XX, además el color blanco azulado de la piedra con la que se construyó el templo superior refuerza más esa impresión, sobre todo cuando los rayos del sol se proyectan sobre el mismo. Dicho conjunto arquitectónico está dividido en tres partes 3, la Cripta, de carácter modernista con toques neorrománicos,  el Templo Superior, de estilo neogótico, y finalmente el Cristo triunfante y victorioso que corona la cima del monumento, de bronce y pintado con una pintura especial anticorrosiva de color dorado para que se permitiera su adecuada visibilidad tanto de día como cuando es iluminado por la noche, tenemos pues los tres elementos de la Obra Alquímica, Nigredo (Cripta), Albedo (Basílica o Templo Superior) y Rubedo (Christus Philosophorum que corona la cima del complejo arquitectónico).
   La Cripta tiene aspecto de la entrada en una cueva 4, en una gruta, su piedra basta y amarronada da esa impresión, parece como una apertura en el seno de una montaña. Hay que recordar que la cueva para el hombre primordial no solo fue su primer hogar, sino que también y sobre todo centros de culto y de iniciación, eran “nacidos de la Piedra” puesto que su “segundo nacimiento”, el espiritual, el verdadero al fin y al cabo, se había producido precisamente en el interior de la cueva, simbolizando la victoria de la Luz sobre las Tinieblas, un Segundo Nacimiento en el vientre de la Madre Tierra.
   En este ideal de expiación y de perfección, el valle es símbolo del pecado, frente al monte que se presenta como una aproximación a Dios, al Principio Supremo. Además, algo mejor que la tierra del llano, es la misma piedra, aunque oscura (Nigredo), de la montaña. Sigue en perfección la piedra grisáceo-oscuro de la Cripta, sillares trabajados de un modo basto. Sus arcos romano-bizantinos, sin desbastar, con apariencia tosca, nos hablan mucho más de Tierra y poco de Cielo, el ideal de lucha contra las tendencias oscuras e infernales (Nigredo) está presente en la construcción, el elemento terrestre predomina aún sobre el elemento celeste. Sobre la Cripta o Templo Inferior, se erige el templo gótico o Templo Superior, sus flechas son ágiles y sencillas como ha de ser toda verdadera espiritualidad, su piedra blanca-azulada (haciendo todo ello alusión a la Patria Celeste, la Vía de los Dioses, el Deva-Yana), ordenada, expresa un ideal de purificación, de limpieza interior, de introspección, de “insistir” (vivir hacia dentro de uno mismo, en torno a un Centro metafísico simbolizado por el Corazón, el Sol del cuerpo humano), frente al mero “existir” (vivir desnortado, descentrado sin principios, algo que vemos a diario entre los hombres-masa de la barbarie moderna y contra-espiritual). Finalmente, coronando el gigantesco monumento, tenemos la estatua del Sagrado Corazón de Jesús con los brazos abiertos igual que en la Cruz (símbolo primordial de los 4 elementos), haciendo de puente entre el Cielo y la Tierra (Pontifex Maximus) , entre en mundo del Más Acá y el mundo del Más Allá. La fachada de la Cripta logra a la perfección la transición desde la montaña salvaje hasta el templo de líneas perfectamente geométricas. El conjunto es una fusión entre la Naturaleza -Monte-, el esfuerzo del hombre por su superación y perfeccionamiento -Templo- y el Hombre-Dios -estatua del Sagrado Corazón-, ordenado todo el conjunto arquitectónico en una jerarquización hacia el Principio Supremo, hacia la Divinidad. Toda la Obra refleja la Ascensión y Purificación de lo meramente humano hacia su divinización (espiritualizar la materia, materializar el espíritu). En definitiva, estamos ante un monumento excepcional construido sobre una montaña ya simbólica, vale la pena visitarlo tanto el templo como sus alrededores, y sobre todo no perder detalles en los bellos mosaicos que hay en el interior de la Cripta, curiosos símbolos que a más de uno le llamará la atención…
NOTAS:
  1. En cuanto al simbolismo del águila, bella ave rapaz símbolo de conquista espiritual y del Imperium, ver el siguiente artículo que escribió Julius Evola sobre el simbolismo del águila: https://juliusevola.blogia.com/2006/091106-s-mbolos-y-mitos-de-la-tradici-n-occidental-i-.-el-aguila.php
     2. El número doce es una constante en todos los centros o doctrinas    tradicionales o dependientes de la Tradición Primordial, a este respecto René Guenon escribió:  Esta constitución se encuentra reproducida en lo que se llama el “consejo circular” del Dalai Lama, formado por doce grandes Namshans; y se la encuentra también, además, hasta en algunas tradiciones occidentales, como por ejemplo los doce caballeros de la Tabla Redonda. Añadiremos aún que los doce miembros del círculo interior del Agarta, desde el punto de vista del orden cósmico, no representan simplemente los doce signos del Zodiaco, sino más bien los doce Adityas, que son otras tantas formas del sol, en relación con estos mismos signos zodiacales. Y añade aún una nota sobre los doce Adityas representados por el Sol de doce rayos, mientras que la liturgia católica atribuye a Cristo el título de Sol Justitiae, siendo los doce apóstoles de la tradición cristiana los doce rayos “enviados” (conforme a la etimología de la palabra griega Apóstoles) por el “Sol espiritual” que es Cristo. En conclusión de todo esto, podemos afirmar, no solo que los centros espirituales diversos que corresponden a las diferentes tradiciones son las emanaciones de un centro único y supremo que corresponde a la gran Tradición primordial, sino también que el número de los doce apóstoles es una señal, entre muchas más de la perfecta conformidad del centro espiritual cristiano con el centro espiritual universal”.
 
   Por otro lado señalar que según el Evangelio Cristo eligió a sus doce discípulos sobre la cima de una montaña…
 
3.  En cuanto al simbolismo del número Tres, Julius Evola escribió:  “Por lo que se refiere al simbolismo perenne del número tres, en relación con el dogma católico de la Trinidad, no podemos hacer nada mejor que reproducir el siguiente fragmento de uno de nuestros artículos: “Los rasgos de ésta última son múltiples en el seno de la Iglesia católico romana. No nos corresponde mencionarlos aquí. Citemos solamente, por ejemplo, la Trinidad, vestigio de la cosmogonía homérica -“cualquier cosa se divide en tres”, dijo el famoso poeta griego-, reflejo de la tríada sagrada de los Arios, supervivencia de la doctrina hindú de la trimurti, reminiscendia del “Shamroch” o guirnalda con tres reflejos de los druidas. La concepción del “dios de las tres formas” o de “tres dioses en un solo ser” es igualmente propia de la mitología nórdica (Odín, Ladur y Hoenir) y de la religión egipcia”.
 
4.   La cueva o caverna es un arquetipo universal directamente relacionado con el nuevo nacimiento (o “renacimiento”) del ser humano en esta vida, y por lo tanto es un símbolo iniciático de primer orden. Zeus, Hércules, Orfeo, Cristo, Mitra y tantísimos otros nacieron o fueron iniciados en cavernas por maestros y escuelas que las tienen como lugar de encuentro, enseñanza, meditación y ceremonia. También en Oriente la cueva aparece vinculada al simbolismo de la iniciación a los misterios y al renacimiento en sentido espiritual. Homologada al crisol de los alquimistas, la caverna es el lugar del “nuevo nacimiento” iniciático.

J.M.C.

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TRADICIÓN Y MODERNIDAD

Según el simbolismo astrológico, el Sol recibe su Luz de sí mismo, mientras que la Luna, al carecer de Luz propia, la toma del Sol, El principio masculino y viril predomina sobre el principio femenino, telúrico y ginecocrático. La Luna reina por la noche, cuando el Sol se ha puesto. Por lo tanto, la Luna representa o simboliza el eclipse, la noche, la oscuridad. No es de extrañar que todas las grandes civilizaciones de la humanidad hayan tomado como símbolo el Sol. Curiosamente el islamismo, religión fatalista y con pretensiones globalizadoras en esta fase final del Kali-Yuga o Edad de Hierro, tiene por símbolo la Luna…

En esta etapa final del Kali-Yuga, que también podríamos denominar como Edad de la Luna en cuanto al predominio de valores puramente femeninos, matriarcales y telúrico-ginecocráticos (Mater=Materialismo, la religión de la modernidad), reinan por doquier la oscuridad, la locura, la confusión y el eclipse total como valores políticos dominantes. Simbólicamente, el Oeste (Occidente) ocupa el lugar del Este (Oriente); el nadir ocupa el del cénit. Se ha producido una inversión total. Lo que deberia estar en lo alto ha sido relegado abajo (la plebe domina sobre los sabios, guerreros o ascetas); lo que tendría que estar confinado en la oscuridad se halla a plena luz (la maldad y la imbecilidad están mejor vistas por las masas fanatizadas que la bondad o la humildad); lo que había de continuar débil se ha hecho fuerte (ahí está el culto actual a todo tipo de degradación, depravación, desorden o de minusvalía), en tanto lo que era fuerte se ha hecho débil hoy (las castas espirituales y aristocrático-guerreras). Tal es la inversión satánica que se ha producido en nuestros días.

La Historia de la Humanidad es una lucha constante entre dos cosmovisiones: la solar y la lunar. Tradición y Modernidad son dos órdenes de la realidad totalmente irreconcialiables y antagónicos entre sí. Los valores de la Tradición tienen su antítesis en los anti-valores de la Modernidad o subversión anti-tradicional:

MUNDO TRADICIONAL (Valores)

-Estabilidad y Orden.

-Poder de uno sólo (Elitismo, meritocracia, primus inter pares).

-Soledad del poder (jerarquía, organicismo).

-Poder conferido por una consagración (iniciación).

-Poder confirmado por el tiempo (sociedades estamentales. Castas). -Estados ordenados en torno a principios sacros, viriles y metafísicos.

-Armas llevadas por una casta (aristocrático-guerrera)

-La Montaña que emerge de los mares (simbolismo de la Verticalidad sobre el Caos). La forma frente a lo voluble e informe. La Personalidad sobre lo meramente humano (hoy subhumano…)

-Continuación de la Tradición (duración). Cordón Dorado que une con los Ancestros y Antepasados “siempre presentes en nuestro afán”, de ahí la ritualización y sacralización de todos los aspectos de la vida, hasta los más elementales o banales…

-Sacralidad de los Oficios y de las Artes, en el mundo antiguo hasta las herramientas con las que trabajaba un carpintero, un labrador, un herrero, un zapatero, etc, eran consideradas como sagradas, todos los oficios tenían un carácter simbólico, iniciático, sacro y espiritual (hoy destruidos con el maquinismo, la producción en cadena, el consumismo de masas y la odiosa estandarización y uniformización de todo). Trabajar manualmente la materia era una forma de superación y perfeccionamiento, operaciones que se somatizaban al alma del individuo buscando un carácter autotransformador y de cierto decondicionamiento (igualito que los trabajos alienantes de hoy en día…).

-Verdad (“la Verdad os hará libres…”.

MODERNIDAD (Anti-valores)

-Inestabilidad

-Poder de todos (Era de las masas, Quinto Estado. Edad de los parias).

-Poder popular (plebeyismo, masificación).

-Poder conferido por votos (invasión de la sub-humanidad en la esfera de la política).

-Poder destruido por el tiempo (fin de las castas. Igualitarismo. Mestizaje).

-Armas en manos de todos (muy típico de Yanquilandia, pseudo-civilización prototípica de la Modernidad -el “Extremo Occidente”-. Lucha de clases).

-La Montaña hundida en los mares (simbolismo de la descomposición del Orden, de la Involución).

-La revolución permanente (eclipse). El cambio por el cambio. Subhumanos animalizados caminando sin rumbo y sin principios.

-Mentira.

-Democracia, demencia, degeneración, degradación, descomposición, en definitiva disolución…

Existe un lazo sutil entre el Hombre y la Tierra, entre las grandes leyes del cosmos y el Hombre (“como es arriba, es abajo”). Nuestra civilización perversa y suicida, con esa especie de fuga hacia delante que es la superstición del “progreso”, ha roto ese lazo: el “cordón dorado” de la Tradición que nos unía espiritualmente con nuestros antepasados ha sido abolido (individualmente, sólo la Iniciación puede restaurarlo aún en tiempos de caos generalizado). Otra nueva Edad de Oro despuntará, pero sólo después del final -catastrófico, sin duda- de esta Edad de Hierro-, del mismo modo que un hombre no puede renacer a una nueva vida sino después de la muerte.

FUERZA, HONOR Y TRADICIÓN!!!

Joan Montcau



KALI-YUGA, EL FINAL DE LOS TIEMPOS, FINAL DE LA ACTUAL EDAD DE HIERRO
agosto 22, 2018, 8:23 pm
Filed under: Ética y valores, Janus Montsalvat, Tradición

Por una noticia reciente nos enteramos que el ritmo de deshielo de la Antártida se ha triplicado en estos últimos 30 años, resulta que dicho continente ha perdido nada más ni nada menos que TRES BILLONES de toneladas de hielo desde el año 1992. Probablemente el actual Manvantara (Ciclo Cósmico que engloba las cuatro edades de Oro, Plata, Bronce y la actual en cuya fase terminal estamos de Hierro, es decir que no estamos hablando por tanto de una “evolución” como nos dice la ciencia moderna, demoníaca y antitradicional, sino de una clara y absoluta INVOLUCIÓN en términos metafísicos y espirituales),  acabe bajo el mismo símbolismo que puso fin a los continentes sagrados de los que hablan los mitos (Hiperbórea y Atlántida): el agua y el fuego (cambio climático, descongelación de los polos, aumento del nivel del mar…). Esta fase final del Kali-Yuga o Edad de Hierro en la que estamos inmersos -el “final de los tiempos” del Apocalipsis de San Juan, un mundo dominado por “falsos cristos y falsos profetas”-, será el final de la actual …pseudo-civilización demoníaca y totalmente anti-tradicional en la que vivimos, no será el final simplemente de toda una Edad -Kali-Yuga en la tradición indo-aria, Edad de Hierro en la greco-romana, Edad del Lobo en la nórdico-germánica-, sino de todo un Ciclo Cósmico. El mundo se precipita hacia la barbarie, el caos, la locura homicida, el salvajismo más aterrador, ello lo estamos viendo cada día y a un ritmo cada vez más arrollador y creciente, las fuerzas del caos y de la oscuridad han penetrado (las grietas en la Gran Muralla) ya en nuestro mundo dirigiéndolo y contaminándolo a placer, la humanidad totalmente esclavizada, robotizada, estandarizada e idiotizada (Subhumanidad, Reino de los parias y sin-tradición), sólo nos queda a los nuestros, a los que participamos de una misma Visión del Mundo, hacer comunidad, prepararse y estar alerta ante lo que se nos viene encima, cabalgar el tigre y mantenerse en la medida de lo posible en pie ante las ruinas de esta maldita y satánica pseudo-civilización de esclavos, materia y máquinas. La modernidad es como una bola de nieve que cae rodando y que cada vez va creciendo más y más, cada vez a un ritmo más veloz y arrollador, ello hasta el colapso y estampido final, así será el final de esta subhumanidad de esclavos, de muertos vivientes y de robots al servicio del Señor Oscuro. FUERZA, HONOR Y TRADICIÓN!!!

 

J.M.C.

 

 



LA VALL DE NÚRIA, UN AXIS MUNDI Y LUGAR DE PODER

   En medio de los altos Pirineos, a casi dos mil metros de altitud, se ubica el Santuario de Núria, rodeado por el Puigmal, el pico del Segre, el Finestrelles, Eina, Noufonts y Noucreus. Tanto administrativa como eclesiásticamente, Núria pertenece a Queralbs.

 

   El primer dato histórico sobre Núria data del 1067, cuando Guillermo R. de Cerdanya concede al monasterio de Ripoll derechos de pastoreo. Hay culto a la Virgen María …al menos desde el año 1162 según consta en una bula papal. En 1271 se tiene noticia de un albergue de peregrinos.

 

   La primera referencia sobre Nuestra Señora de Núria, sin embargo hay que buscarla mucho antes, en los inicios del Siglo VIII. Una piadosa tradición, casi mítica y legendaria, nos narra que San Gil, o Egidio, nacido en Atenas y nombrado Obispo de Nimes, esculpió la imagen de la Virgen cuando hacía vida de ermitaño aquí, entre los años 700 y 703. Haciendo sonar la campana convocaba a los pastores del entorno, los evangelizaba ante la cruz que él mismo había esculpido, y también les entregaba la comida que había cocinado en una olla. Así, CAMPANA, CRUZ y OLLA, junto con la VIRGEN por él esculpida, se convirtieron en los símbolos de Núria. Como consecuencia de la implacable persecución religiosa padecida a manos sarracenas (sarracenos a los que hoy estamos sufriendo de nuevo con la ayuda de los traidores de dentro pero ya en una sociedad totalmente descristianizada y totalmente ayuna de espiritualidad), San Gil se vio obligado a marcharse para siempre. Sin embargo antes de hacerlo, escondió esos cuatro Símbolos Fundamentales de Núria (y también de la Ciencia Sagrada): VIRGEN (símbolo de la Naturaleza pura e inviolada), CRUZ (símbolo de los 4 elementos, pero también de la quintaesencia, el Hombre Primordial), CAMPANA (símbolo de la unión de lo suprasensible y lo sensible, lo celeste con lo terrestre) Y OLLA (recordemos el caldero mágico del dios solar céltico-hiperbóreo Dagda o el vaso sagrado de las leyendas artúricas y del Grial).

 

   En 1072, por inspiración divina, un hombre llamado Amadeo vino desde Dalmacia en busca de unas reliquias de María. Un grupo de pastores que conocía la tradición de San Gil lo ayudó a levantar una modesta capilla que fue luego el origen del Santuario. Ausente ya Amadeo, y gracias a la intervención de un toro fogoso que empezó a golpear una pared de piedra con su pezuña, los pastores con la ayuda de sus herramientas, descubrieron detrás del muro la imagen de la Virgen junto con la Cruz, la Campana y la Olla. Eso ocurrió en el año 1079. Vemos que aparecen otros dos Símbolos Fundamentales de la Tradición Primordial y de la Ciencia Sagrada: el Toro Solar (fogoso) y la Piedra (recordemos que todos los dioses solares son “nacidos de La Piedra”, es decir en el interior de cuevas o grutas, Mitra, Cristo, Orfeo, etc…). Por otro lado el Toro en algunas tradiciones solares era símbolo del Monarcato heroico y aristocrático-viril, los cuernos eran otro símbolo del Eje del Mundo que conecta el mundo celeste con el terrestre, lo invisible con lo visible. Sin duda estamos ante otro extraordinario y enormemente bello Axis Mundi -Eje del Mundo-, otro punto de conexión entre el Cielo y la Tierra. SEMPER FIDELIS!!! FUERZA, HONOR Y TRADICIÓN!!!

 

J.M.C.

 

 



La falange, un movimiento mítico-poético y heroico-viril
noviembre 14, 2009, 3:02 pm
Filed under: Janus Montsalvat, Metapolítica, Política

“Nosotros tenemos que volver a ordenar a España desde las estrellas”.

Cuando aquel gran caudillo hispánico que fue José Antonio Primo de Rivera, síntesis de trovador y de señor feudal, pronunció esta bella frase en uno de sus magníficos discursos -y que en este mundo pestilente, sub-humano y groseramente materialista y anti/contra-espiritual causaría una mezcla de asombro, extrañeza, risa y repugnancia-, no hacía nada más que encuadrar la doctrina falangista dentro de lo que los antiguos germánicos denominaban GOTTELSWELTANSCHAUUNG, “Visión Divina del Mundo”, por ello los líderes históricos de la Falange primigenia afirmaban que su doctrina “es inmortal porque es la expresión de la Justicia Divina en el Siglo” (Manuel Hedilla, discurso 24-XII-1936).

Simbólicamente, José Antonio nos quería dar a entender que el falangismo no era la creación más o menos genial de determinados personajes históricos, sino la emanación por irradiación (Simbolismo del Principio Supremo manifestado), más o menos potente, de un Centro espiritual metafísico y metahistórico.

Cuando José Antonio afirmaba que su Falange histórica -nacida quizás por razones meramente políticas y coyunturales- terminara confundiéndose con la “Falange Eterna”, es decir, con el mítico y legendario “Reino del Grial” del Medievo gibelino -centro iniciático que conserva el legado de la Tradición Primordial y al que sólo acceden los elegidos-, simbólicamente ello significaba que el color azul (en el simbolismo esotérico de los colores, el azul significa la Verdad Divina manifestada a los hombres) de su Movimiento acabara asimilándose con el de la Patria Celeste residencia de los Dioses y donde los mejores “hacen guardia sobre los luceros”. Precisamente el azul fue el color simbólico de Hiperbórea, Patria mítica de nuestros ancestros y Centro Supremo de la Humanidad en la Edad de Oro.

El Haz de Cinco -número simbólico del hombre primordial- Flechas Solares señalan el Camino que lleva a las estrellas, así como la doble puerta solar representadas en el Yugo -la salida y puesta del Sol- nos señalan el origen mítico, metafísico y metahistórico de la doctrina falangista. La Rosa prendida en el Haz, otro símbolo falangista, simboliza el renacimiento espiritual -el alumbramiento del “Sí interior” contra el “Yo egótico”-, el despertar del Hombre Interior -con razón Antonio Medrano habla de que lo que se trata en realidad es de INSISTIR (vivir hacia adentro, en torno a un Centro metafísico simbolizado por el Corazón) más que de EXISTIR (vivir hacia afuera, descentrado y desorientado, muy típico del hombre-masa de la Modernidad)-: el nacimiento del Hombre Nuevo. Mientras el mundo moderno, ya en plena fase de disolución y descomposición diabólicas, siga existiendo , la Revolución de la Falange siempre estará pendiente…

A continuación reproduciremos una serie de textos de la Falange Histórica -verdadera muestra de falangismo metafísico y solar- que nos señalan ese simbólico “Camino hacia las estrellas” -“Creemos en la aurora, en las estrellas y en los trigos” decía el falangista Utrera Molina- al que sólo tienen acceso los mejores, es el DEVA-YANA de la tradición indo-aria, la “Vía de los Dioses”:

“España es para nosotros el fragmento más entrañable de este Cosmos, una parte bien lograda en el Universo, que quiere vivir y realizar la armonía divina, repitiendo rítmicamente la Naturaleza del todo, en la gran traslación imperial hacia la unidad de destino, y en la rotación y revolución nacional de su conciencia irrenunciable. Ni la Patria es indiferente al Orden Universal, ni las Artes pueden ser indiferentes al Orden de la Patria”.

Rafael Sánchez Mazas, 1940.

“En la amanecida inmortal de España, crecerán espigas de sangre, se amasará con ellas el pan nuevo que será pan de sangre; y cuando nuestros hijos coman de ese pan sobre la mesa de la Patria, arrojados fuera los cobardes y los sacrílegos, la generación de nuestros hijos será la generación Nacionalsindicalista invencible y activa; porque toda la tierra de España, palmo a palmo, está teñida de nuestra sangre, que es trigo eterno y semilla fecundadora; y nosotros tenemos la dura y gloriosa misión de abrir el surco, de sembrar y de morir; y bajaremos a la tumba con el ademán impasible y el rumor alegre de las canciones viejas”.

Antonio Díaz Rodríguez, 1938.

“La conciencia de pertenecer a un pueblo elegido, está presente en la interpretación de nuestra guerra como Cruzada y de España como pueblo llamado a salvar al hombre moderno del abismo en el que se haya caído”.

F. Javier Conde, 1942.

“La concepción falangista tiene un perfil ardiente y heroico. Es dura. Hombres ganados con transigencias, con tácticas suaves no nos sirven. Habladles claro, sed resueltos y violentos en vuestras palabras y en vuestras obras (son las “negaciones absolutas y las afirmaciones soberanas” de las que hablaba el gran Donoso Cortés y no la bazofia humanitario-pacifista que predica la Gran Prostituta. Perdón por el inciso). No ocultéis a nadie vuestra misión. Hay que batirse con nobleza de cara: el que tenga miedo, que lo diga. Que llegue a todos por vosotros un estilo y una manera de ser. NO aguantéis a nadie; no hagáis concesiones, odiad las medias tintas, las transigencias y las retiradas. Vuestros primeros hombres han de responder a estas condiciones y estar formados en este espíritu; preferid uno eficaz a muchos medianos”.

José Antonio Girón, 1943. Hacia una Nueva Aristocracia.

“Las grandes capitales” y “los grandes capitales” -super-urbanismo y gran capitalismo- siguen siendo los enemigos de la humanidad labradora. El labrador se juega con esfuerzo heroico su cosecha, a las vueltas del tiempo, en la rueda del año. Pero en esta ruleta de las cuatro estaciones, en este tablero al cual pone su vida el labrador, la Ciudad y la Banca tienen los ceros. El campo es una víctima de los tahúres de la Ciudad y de la Banca”.

Rafael Sánchez Mazas. “Esquema de una política de aldea”, 1935.

“Cuando el Estado se encuentra en la sima, cuando las instituciones están podridas, abandonadas o deshechas, cuando la situación nacional es deplorable, cuando un pueblo, como pasaba en España (y pasa ahora, añadimos nosotros), ha renunciado a su destino cobardemente; cuando un pueblo, como sucedía con el nuestro, se ha dejado arrebatar todas sus instituciones sin un tiro de defensa; cuando un pueblo se declara vencido, está postrado, entonces el empujón que le renueva, la violencia que le saca de quicio, la revolución que le perturba, sólo le puede lanzar por el camino ascensional de la grandeza”.

Dionisio Ridruejo, 1938.

“Entrar en la Falange equivale a entrar en un orden religioso. En una formación dinámica de cuerpo y alma… Todo en nosotros se ha supeditado al mantenimiento de un frente moral. Nuestras ideas sobre la Patria, la conducta, la economía, el estilo, la historia, la política, la sociedad, el hombre, han dependido únicamente de unos imperativos morales. Esta moral no consiste en una moral utilitaria, ni palabrera, ni patriótica, ni nostálgica, ni sentimental, ni llorona, sino en una moral religiosa de fraternidad y de justicia (como decía Évola, hay que diferenciar entre la “pequeña moral”, vomitiva y despreciable, de la plebe, de la “gran moral” de los señores). Parte la Falange de una CONCEPCION TOTAL DEL MUNDO Y DEL HOMBRE, de una concepción clásica y cristiana, que asumímos por entero en sus imperativos de hoy frente a la realidad histórica. Es una manera de concebir a Dios, al Mundo, al Cielo y a la Tierra, al Espíritu y al Cuerpo, a la Idea y a la Acción, por una convinción inseparable de que la vida humana debe ser regulada por una sabiduría que la trasciende, por fines que la trascienden, y, en primer lugar, por una sabiduría divina, por un Dios ordenador, sin el cual no concebimos la Naturaleza ni la Historia”.

Rafael Sánchez Mazas, 1933.

“La revolución que queremos consiste en volver a la auténtica jerarquía de los valores, en saber, sencillamente, que por encima de nosotros está la Patria y por encima de la Patria está Dios, en saber que el hombre no puede ser esclavo del hombre ni del dinero, que sobre la verdad económica existe la verdad teológica y que la verdad teológica nos dice que no es justo que haya quien se muera de hambre, mientras otros disfrutan de todos los lujos. En una palabra, la revolución que nosotros queremos es la revolución de las ideas, que, al fin y al cabo, es la única que marca rumbo y huella en la marcha de los pueblos”.

José Luis de Arrese, 1940.

“Nuestra revolución es la del espíritu contra la materia. De la armonía contra el número. De la calidad contra la cantidad. De los cuerpos sociales contra las colectividades puramente numéricas. De la nación viva contra la patria sin alma”.

José Antonio. 1935.

 

 

Como veis, camaradas, la selección de sólo unos cuantos textos de la Falange histórica -la verdadera-, nos muestran el abismo doctrinal, metafísico y existencial que separan a ésta de todas las Pseudo-falanges que surgieron posteriormente y hasta nuestros días, y no digamos de esa gentuza “abierta a la izquierda” y “políticamente correcta” que ni siquiera han tenido el ESTILO -algo sagrado para la Falange primigenia- a la hora de elegir unas siglas; evidentemente nos estamos refiriendo a esa caricatura paródica, grotesca y diabólica que es la FEA (siglas de Falange Española… “Auténtica”).

SEMPER FIDELIS.

Janus Montsalvat



Muñoz Alonso y el pensamiento tradicionalista español
octubre 25, 2009, 12:37 pm
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Uno de los mejores estudios que se han hecho sobre la doctrina joseantoniana -que se hizo en pleno franquismo, para más señas y para vergüenza de los pseudo-falangistas de izquierda, por Ediciones del Movimiento en 1969-, corrió a cargo del gran filósofo y  pensador falangista ( y vieja guardia) Adolfo Muñoz Alonso. El título de la obra en cuestión es “Un pensador para un pueblo” que no escatima críticas al régimen político vigente -es decir, el franquismo- y, sobre todo, a la clase política que lo estaba desintegrando o degradando desde dentro: la tecnocracia opusdeísta. Para que luego hablen los majaderos de turno de la “censura totalitaria” del Régimen y del Movimiento. Probablemente Adolfo Muñoz Alonso, catedrático de Filosofía y de Teología por varias Universidades y uno de los fundadores de los “Círculos Doctrinales José Antonio” en 1959, junto con el que pudo ser -y tuvo que haber sido- el gran ideólogo del tardo-franquismo Gonzálo Fernández de la Mora, sin lugar a dudas han sido los más grandes pensadores que ha dado la Derecha política -o metapolítica- en la segunda mitad del Siglo XX. El franquismo, por desgracia, no fue muy generoso con sus pensadores e ideólogos, y eso que no andaba, ni mucho menos, escaso de ellos: a saber, la herencia del regeneracionismo que preconizaba la “revolución desde arriba”, es decir, una revolución aristocrática muy cercana a la “revolución de lo alto” que preconizada Julius Evola en su obra “El fascismo visto desde la Derecha” -Costa, Ganivet, Picavea, Senador, etc., y considerado por algunos como una versión española de la “Revolución Conservadora”, la herencia tradicionalista -carlista o no, es decir, desde la “Comunión Tradicionalista” a escuelas de pensamiento como “Acción Española”- de los Donoso Cortés, Menéndez y Pelayo, Aparisi y Guijarro, Jaime Balmes, Vazquez de Mella, Victor Pradera, José Calvo Sotelo, Ramiro de Maeztu, etc., la herencia falangista de José Antonio, Onésimo Redondo, Ramiro Ledesma (éste no tanto, debido a cierto substrato de su pensamiento), Sánchez Mazas, Giménez Caballero, sin olvidar al gran José Luis de Arrese, uno de los más brillantes primeros ideólogos del Estado del 18 de Julio, etc., sin olvidar la non-nata “Generación de 1948” de la que ya hablamos en alguna ocasión y a la que pertenecía Fernández de la Mora y, en gran parte, heredera de la escuela de “Acción Española” (1931-37). Pese a la descomunal decadencia que sufre España desde el siglo XVII -ocaso del Imperio español y del Sacro Imperio Romano-Germánico con la odiosa “Paz de Westfalia”, que supuso el triunfo definitivo en Europa del humanismo renacentista y del liberalismo protestante-, es indiscutible que a lo largo de los siglos XIX y gran parte del XX la Derecha española dio a Europa una serie de pensadores y políticos verdaderamente geniales e inigualables. Decía Fernández de la Mora que una de las causas principales de la descomposición del franquismo fue por la pérdida de la batalla del pensamiento -más por dejación que por otra cosa- y el desmontaje intelectual del Sistema que comenzó a finales de los 50. No dejemos que desde nuestras trincheras algunos personajes pretendidamente “alternativos” e “innovadores”, echen lodo a nuestros verdaderos orígenes y a nuestros ancestros y, desde dentro, vayan ganando la batalla del pensamiento -alineándose así con la basura verdaderamente izquierdista, ya sea liberal o marxista- con esas tesis tan peregrinas como absurdas sobre el origen pretendidamente “izquierdista” y “moderno” de los grandes movimientos nacionales europeos de la época de entre-guerras.

SEMPER FIDELIS.
 
-“Todo lo que no es Tradición es plagio”. (Eugeni D’Ors)



La generación del 48
octubre 25, 2009, 12:32 pm
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Sin duda ignorada por la mayoría, al haber sido silenciada por unos pocos censores de la palabra y de la idea que ningunean y desprecian lo que no entra dentro de los cánones de lo que su estrecha y bastardizada visión del mundo les permite, la Generación del 48 representa un irrenunciable depósito de calidad y de hondura dentro del mundo de la literatura española que, en las líneas que copiamos seguidamente, Janus Montsalvat ha tenido a bien rescatar y valorar en su justa y merecida medida. Vayan, pues, estas sus aseveraciones y estos sus datos para conocer algo más de ella.

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 Recientemente hicimos una pequeña mención de aquella fantasmal “Generación del 48”, y decimos fantasmal porque ningún libro de historia hace ninguna alusión a ella, ya que esta brutal y satánica dictadura de lo políticamente correcto, quiere hacer creer al populacho que durante cuarenta años los españoles fuimos gobernados por un inculto y mediocre generalito y que la España de entonces era un país de subnormales y de borregos. Para los librillos del Sistema sólo hubo cultura en España durante la II República y después de 1975. A esta patraña se le llama oficialmente “recuperar la memoria histórica”.

La Generación del 48 quiso constituirse en una especie de Tercera Fuerza opuesta tanto al liberalismo cultural de los psudofalangistas, que se les antojaba como traidor y criminal, como a la pusilanimidad, cobardía y sentido rastrero de la colocación que tenía la cuadrilla de Acción Católica tan dada a los pactos y a agachar la cabeza como en tiempos de la República con los Gil Robles o Herrera Oria.

Mencionaremos unos cuantos nombres de intelectuales y pensadores pertenecientes a aquella generación tradicionalista marginada y traicionada por un sistema político que a partir de 1957 prefirió apoyarse en burócratas y negociantes, en lugar de hacerlo en verdaderos idealistas y soñadores. A saber: Rafael Gambra, Vicente Marrero, Pérez Embid, López Ibor, Palacio Atard, Álvaro D’Ors, hijo del gran Eugenio D’Ors, Francisco Elías de Tejada, el gran historiador catalán Vicens Vives, Gonzalo Fernández de la Mora, que llegó a ser Ministro con Franco a principios de los 70 y que no tuvo ningún reparo en enfrentarse al judío de Henry Kissinger en una visita que éste nos hizo allá por los primeros ´70, Luis Díez del Corral, Rodríguez Casado, Jorge Vigón, que también llegó a ser ministro con Franco, Jesús Arellano, Ignacio Hernando de Larramendi, fundador en 1955 de la Compañía de Seguros MAPFRE. Y la nómina prodría ser larguísima. Como se ve, el Régimen del 18 de Julio rebosaba de intelectuales y pensadores por los cuatro costados. Y no bablemos si, encima, les sumamos los de origen falangista: Javier Conde, Muñoz Alonso, Pascual Marín, Legaz Lecambra, Luis del Valle, Lamo de Espinosa, Rodrigo Carvajal, Carlos Paris, Ismael Medina, …

Apuntaremos, además, que la “Generación del 48” no eligió esta fecha al azar, sino por sus profundos significados simbólicos: tres fechas históricas terminadas en 8 fueron catastróficas para la civilización europea…

1).-1648, fecha en que los Tratados de Westfalia ponían fin a la Guerra de los Treinta Años y que supusieron el triunfo definitivo del humanismo renacentista y del protestantismo en Europa. Como consecuencia, se vino abajo el Sacro Imperio Romano Germánico y al mismo tiempo comenzaría su ocaso el Imperio Católico -y no menos sacro- Español.

2).-1848, fecha del advenimiento ideológico del marxismo con la publicación de “El manifiesto comunista” y de la irrupción devastadora de la modernidad con sus nauseabundas revoluciones democráticas.

3).-1898, fin definitivo de los últimos restos y despojos del Imperio español y el inicio de lo que parecía un Finis-Hispaniae (abortado el 18 de Julio de 1936). Como se ve la Generación del 48 era la completa negación de la modernidad y de todos sus valores a cual más deleznable y que, en esencia, poco les separaba –a estos autores- de la cosmovisión del falangismo ortodoxo y joseantoniano.

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Referente a lo de la Generación “fantasma” del 48, la lista podría ser interminable. Citaremos a otros dos grandes pensadores e historiadores tradicionalistas: Jaime del Burgo y Melchor Ferrer, considerados como dos de los mejores historiadores del movimiento carlista. Esta Generación brillantísima se opuso con firmeza a la política de liberalización cultural iniciada por el meapilas vaticanista -y pseudofalangista- de Joaquín Ruiz Jiménez desde que se hizo cargo del Ministerio de Educación en 1951. Este sinvergüenza, rodeado de otros falangistas chaqueteros y traidores -aquéllos a los que algunos pseudohistoriadores denominaron como la corriente del falangismo “liberal”, es decir, los Tovar, Entralgo, Ridruejo, Aranguren, Fernández Miranda, Pérez Villanueva, etc.-, confundió la política de reconciliación de todos los españoles (algo que siempre buscó la Falange ortodoxa y el mismo Régimen del 18 de Julio) con la política de reconciliación de las ideas. ¿Desde cuándo el Bien y la Verdad pueden ir cogidos tranquilamente de la mano con el Mal y la Mentira?. Pues bien, aunque parezca mentira, esta pléyade de personajillos ya en los años cincuenta empezaron a sembrar la Universidad con ideas corrosivas y disolventes, concediéndose, además, cátedras a destacados enemigos del Régimen… ¡y encima en nombre de la Falange¡. Como se sabe, esa política fue un auténtico fracaso: Franco acabó defenestrando a Ruiz Jiménez en el 56, así como a todo su equipillo deleznable de pseudofalangistas que, a partir de entonces, acabaron por mostrar su verdadero rostro y abandonar su militancia pretendidamente azul. Pero el daño ya estaba hecho y las minas ya habían sido colocadas en la Universidad Española. Los futuros conflictos universitarios de los 60 y 70 que fueron acompañados con la dinamitación del SEU en el 65, tuvieron su origen en esta política cultural auténticamente criminal y traidora.

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Hace poco leimos un artículo en el que se hablaba de que en los años 50 surgieron dos falangismos irreconciliables y antagónicos: el falangismo oficial que, según sus propias palabras, era de signo conservador y tradicionalista (Arrese, Girón, Fernández Cuesta, Rein Segura, etc.) y el falangismo presuntamente revolucionario y progresista de los personajillos anteriormente citados, de cuyos nombres no quiero volver a acordarme, que tuvieron la perversa facultad de envenenar a las juventudes falangistas universitarias con su visión telúrica y feminoide del falangismo. El famoso esquema evoliano de “Luz del Norte/Luz del Sur” también se reprodujo en el interior del falangismo. Por muy acomodada y apoltronada que estuviera la Vieja Guardia de Falange, ésta era al menos más fiel a sus orígenes y a la Tradición que todo ese montón de hez camuflado de azul que, después de sembrar el caos y el desconcierto, se cambió de chaqueta a las primeras de cambio.