Julius Evola. Septentrionis Lux


La falange, un movimiento mítico-poético y heroico-viril
noviembre 14, 2009, 3:02 pm
Filed under: Janus Montsalvat, Metapolítica, Política

“Nosotros tenemos que volver a ordenar a España desde las estrellas”.

Cuando aquel gran caudillo hispánico que fue José Antonio Primo de Rivera, síntesis de trovador y de señor feudal, pronunció esta bella frase en uno de sus magníficos discursos -y que en este mundo pestilente, sub-humano y groseramente materialista y anti/contra-espiritual causaría una mezcla de asombro, extrañeza, risa y repugnancia-, no hacía nada más que encuadrar la doctrina falangista dentro de lo que los antiguos germánicos denominaban GOTTELSWELTANSCHAUUNG, “Visión Divina del Mundo”, por ello los líderes históricos de la Falange primigenia afirmaban que su doctrina “es inmortal porque es la expresión de la Justicia Divina en el Siglo” (Manuel Hedilla, discurso 24-XII-1936).

Simbólicamente, José Antonio nos quería dar a entender que el falangismo no era la creación más o menos genial de determinados personajes históricos, sino la emanación por irradiación (Simbolismo del Principio Supremo manifestado), más o menos potente, de un Centro espiritual metafísico y metahistórico.

Cuando José Antonio afirmaba que su Falange histórica -nacida quizás por razones meramente políticas y coyunturales- terminara confundiéndose con la “Falange Eterna”, es decir, con el mítico y legendario “Reino del Grial” del Medievo gibelino -centro iniciático que conserva el legado de la Tradición Primordial y al que sólo acceden los elegidos-, simbólicamente ello significaba que el color azul (en el simbolismo esotérico de los colores, el azul significa la Verdad Divina manifestada a los hombres) de su Movimiento acabara asimilándose con el de la Patria Celeste residencia de los Dioses y donde los mejores “hacen guardia sobre los luceros”. Precisamente el azul fue el color simbólico de Hiperbórea, Patria mítica de nuestros ancestros y Centro Supremo de la Humanidad en la Edad de Oro.

El Haz de Cinco -número simbólico del hombre primordial- Flechas Solares señalan el Camino que lleva a las estrellas, así como la doble puerta solar representadas en el Yugo -la salida y puesta del Sol- nos señalan el origen mítico, metafísico y metahistórico de la doctrina falangista. La Rosa prendida en el Haz, otro símbolo falangista, simboliza el renacimiento espiritual -el alumbramiento del “Sí interior” contra el “Yo egótico”-, el despertar del Hombre Interior -con razón Antonio Medrano habla de que lo que se trata en realidad es de INSISTIR (vivir hacia adentro, en torno a un Centro metafísico simbolizado por el Corazón) más que de EXISTIR (vivir hacia afuera, descentrado y desorientado, muy típico del hombre-masa de la Modernidad)-: el nacimiento del Hombre Nuevo. Mientras el mundo moderno, ya en plena fase de disolución y descomposición diabólicas, siga existiendo , la Revolución de la Falange siempre estará pendiente…

A continuación reproduciremos una serie de textos de la Falange Histórica -verdadera muestra de falangismo metafísico y solar- que nos señalan ese simbólico “Camino hacia las estrellas” -“Creemos en la aurora, en las estrellas y en los trigos” decía el falangista Utrera Molina- al que sólo tienen acceso los mejores, es el DEVA-YANA de la tradición indo-aria, la “Vía de los Dioses”:

“España es para nosotros el fragmento más entrañable de este Cosmos, una parte bien lograda en el Universo, que quiere vivir y realizar la armonía divina, repitiendo rítmicamente la Naturaleza del todo, en la gran traslación imperial hacia la unidad de destino, y en la rotación y revolución nacional de su conciencia irrenunciable. Ni la Patria es indiferente al Orden Universal, ni las Artes pueden ser indiferentes al Orden de la Patria”.

Rafael Sánchez Mazas, 1940.

“En la amanecida inmortal de España, crecerán espigas de sangre, se amasará con ellas el pan nuevo que será pan de sangre; y cuando nuestros hijos coman de ese pan sobre la mesa de la Patria, arrojados fuera los cobardes y los sacrílegos, la generación de nuestros hijos será la generación Nacionalsindicalista invencible y activa; porque toda la tierra de España, palmo a palmo, está teñida de nuestra sangre, que es trigo eterno y semilla fecundadora; y nosotros tenemos la dura y gloriosa misión de abrir el surco, de sembrar y de morir; y bajaremos a la tumba con el ademán impasible y el rumor alegre de las canciones viejas”.

Antonio Díaz Rodríguez, 1938.

“La conciencia de pertenecer a un pueblo elegido, está presente en la interpretación de nuestra guerra como Cruzada y de España como pueblo llamado a salvar al hombre moderno del abismo en el que se haya caído”.

F. Javier Conde, 1942.

“La concepción falangista tiene un perfil ardiente y heroico. Es dura. Hombres ganados con transigencias, con tácticas suaves no nos sirven. Habladles claro, sed resueltos y violentos en vuestras palabras y en vuestras obras (son las “negaciones absolutas y las afirmaciones soberanas” de las que hablaba el gran Donoso Cortés y no la bazofia humanitario-pacifista que predica la Gran Prostituta. Perdón por el inciso). No ocultéis a nadie vuestra misión. Hay que batirse con nobleza de cara: el que tenga miedo, que lo diga. Que llegue a todos por vosotros un estilo y una manera de ser. NO aguantéis a nadie; no hagáis concesiones, odiad las medias tintas, las transigencias y las retiradas. Vuestros primeros hombres han de responder a estas condiciones y estar formados en este espíritu; preferid uno eficaz a muchos medianos”.

José Antonio Girón, 1943. Hacia una Nueva Aristocracia.

“Las grandes capitales” y “los grandes capitales” -super-urbanismo y gran capitalismo- siguen siendo los enemigos de la humanidad labradora. El labrador se juega con esfuerzo heroico su cosecha, a las vueltas del tiempo, en la rueda del año. Pero en esta ruleta de las cuatro estaciones, en este tablero al cual pone su vida el labrador, la Ciudad y la Banca tienen los ceros. El campo es una víctima de los tahúres de la Ciudad y de la Banca”.

Rafael Sánchez Mazas. “Esquema de una política de aldea”, 1935.

“Cuando el Estado se encuentra en la sima, cuando las instituciones están podridas, abandonadas o deshechas, cuando la situación nacional es deplorable, cuando un pueblo, como pasaba en España (y pasa ahora, añadimos nosotros), ha renunciado a su destino cobardemente; cuando un pueblo, como sucedía con el nuestro, se ha dejado arrebatar todas sus instituciones sin un tiro de defensa; cuando un pueblo se declara vencido, está postrado, entonces el empujón que le renueva, la violencia que le saca de quicio, la revolución que le perturba, sólo le puede lanzar por el camino ascensional de la grandeza”.

Dionisio Ridruejo, 1938.

“Entrar en la Falange equivale a entrar en un orden religioso. En una formación dinámica de cuerpo y alma… Todo en nosotros se ha supeditado al mantenimiento de un frente moral. Nuestras ideas sobre la Patria, la conducta, la economía, el estilo, la historia, la política, la sociedad, el hombre, han dependido únicamente de unos imperativos morales. Esta moral no consiste en una moral utilitaria, ni palabrera, ni patriótica, ni nostálgica, ni sentimental, ni llorona, sino en una moral religiosa de fraternidad y de justicia (como decía Évola, hay que diferenciar entre la “pequeña moral”, vomitiva y despreciable, de la plebe, de la “gran moral” de los señores). Parte la Falange de una CONCEPCION TOTAL DEL MUNDO Y DEL HOMBRE, de una concepción clásica y cristiana, que asumímos por entero en sus imperativos de hoy frente a la realidad histórica. Es una manera de concebir a Dios, al Mundo, al Cielo y a la Tierra, al Espíritu y al Cuerpo, a la Idea y a la Acción, por una convinción inseparable de que la vida humana debe ser regulada por una sabiduría que la trasciende, por fines que la trascienden, y, en primer lugar, por una sabiduría divina, por un Dios ordenador, sin el cual no concebimos la Naturaleza ni la Historia”.

Rafael Sánchez Mazas, 1933.

“La revolución que queremos consiste en volver a la auténtica jerarquía de los valores, en saber, sencillamente, que por encima de nosotros está la Patria y por encima de la Patria está Dios, en saber que el hombre no puede ser esclavo del hombre ni del dinero, que sobre la verdad económica existe la verdad teológica y que la verdad teológica nos dice que no es justo que haya quien se muera de hambre, mientras otros disfrutan de todos los lujos. En una palabra, la revolución que nosotros queremos es la revolución de las ideas, que, al fin y al cabo, es la única que marca rumbo y huella en la marcha de los pueblos”.

José Luis de Arrese, 1940.

“Nuestra revolución es la del espíritu contra la materia. De la armonía contra el número. De la calidad contra la cantidad. De los cuerpos sociales contra las colectividades puramente numéricas. De la nación viva contra la patria sin alma”.

José Antonio. 1935.

 

 

Como veis, camaradas, la selección de sólo unos cuantos textos de la Falange histórica -la verdadera-, nos muestran el abismo doctrinal, metafísico y existencial que separan a ésta de todas las Pseudo-falanges que surgieron posteriormente y hasta nuestros días, y no digamos de esa gentuza “abierta a la izquierda” y “políticamente correcta” que ni siquiera han tenido el ESTILO -algo sagrado para la Falange primigenia- a la hora de elegir unas siglas; evidentemente nos estamos refiriendo a esa caricatura paródica, grotesca y diabólica que es la FEA (siglas de Falange Española… “Auténtica”).

SEMPER FIDELIS.

Janus Montsalvat

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Muñoz Alonso y el pensamiento tradicionalista español
octubre 25, 2009, 12:37 pm
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Uno de los mejores estudios que se han hecho sobre la doctrina joseantoniana -que se hizo en pleno franquismo, para más señas y para vergüenza de los pseudo-falangistas de izquierda, por Ediciones del Movimiento en 1969-, corrió a cargo del gran filósofo y  pensador falangista ( y vieja guardia) Adolfo Muñoz Alonso. El título de la obra en cuestión es “Un pensador para un pueblo” que no escatima críticas al régimen político vigente -es decir, el franquismo- y, sobre todo, a la clase política que lo estaba desintegrando o degradando desde dentro: la tecnocracia opusdeísta. Para que luego hablen los majaderos de turno de la “censura totalitaria” del Régimen y del Movimiento. Probablemente Adolfo Muñoz Alonso, catedrático de Filosofía y de Teología por varias Universidades y uno de los fundadores de los “Círculos Doctrinales José Antonio” en 1959, junto con el que pudo ser -y tuvo que haber sido- el gran ideólogo del tardo-franquismo Gonzálo Fernández de la Mora, sin lugar a dudas han sido los más grandes pensadores que ha dado la Derecha política -o metapolítica- en la segunda mitad del Siglo XX. El franquismo, por desgracia, no fue muy generoso con sus pensadores e ideólogos, y eso que no andaba, ni mucho menos, escaso de ellos: a saber, la herencia del regeneracionismo que preconizaba la “revolución desde arriba”, es decir, una revolución aristocrática muy cercana a la “revolución de lo alto” que preconizada Julius Evola en su obra “El fascismo visto desde la Derecha” -Costa, Ganivet, Picavea, Senador, etc., y considerado por algunos como una versión española de la “Revolución Conservadora”, la herencia tradicionalista -carlista o no, es decir, desde la “Comunión Tradicionalista” a escuelas de pensamiento como “Acción Española”- de los Donoso Cortés, Menéndez y Pelayo, Aparisi y Guijarro, Jaime Balmes, Vazquez de Mella, Victor Pradera, José Calvo Sotelo, Ramiro de Maeztu, etc., la herencia falangista de José Antonio, Onésimo Redondo, Ramiro Ledesma (éste no tanto, debido a cierto substrato de su pensamiento), Sánchez Mazas, Giménez Caballero, sin olvidar al gran José Luis de Arrese, uno de los más brillantes primeros ideólogos del Estado del 18 de Julio, etc., sin olvidar la non-nata “Generación de 1948” de la que ya hablamos en alguna ocasión y a la que pertenecía Fernández de la Mora y, en gran parte, heredera de la escuela de “Acción Española” (1931-37). Pese a la descomunal decadencia que sufre España desde el siglo XVII -ocaso del Imperio español y del Sacro Imperio Romano-Germánico con la odiosa “Paz de Westfalia”, que supuso el triunfo definitivo en Europa del humanismo renacentista y del liberalismo protestante-, es indiscutible que a lo largo de los siglos XIX y gran parte del XX la Derecha española dio a Europa una serie de pensadores y políticos verdaderamente geniales e inigualables. Decía Fernández de la Mora que una de las causas principales de la descomposición del franquismo fue por la pérdida de la batalla del pensamiento -más por dejación que por otra cosa- y el desmontaje intelectual del Sistema que comenzó a finales de los 50. No dejemos que desde nuestras trincheras algunos personajes pretendidamente “alternativos” e “innovadores”, echen lodo a nuestros verdaderos orígenes y a nuestros ancestros y, desde dentro, vayan ganando la batalla del pensamiento -alineándose así con la basura verdaderamente izquierdista, ya sea liberal o marxista- con esas tesis tan peregrinas como absurdas sobre el origen pretendidamente “izquierdista” y “moderno” de los grandes movimientos nacionales europeos de la época de entre-guerras.

SEMPER FIDELIS.
 
-“Todo lo que no es Tradición es plagio”. (Eugeni D’Ors)



La generación del 48
octubre 25, 2009, 12:32 pm
Filed under: Cultura y pensamiento, Janus Montsalvat

Sin duda ignorada por la mayoría, al haber sido silenciada por unos pocos censores de la palabra y de la idea que ningunean y desprecian lo que no entra dentro de los cánones de lo que su estrecha y bastardizada visión del mundo les permite, la Generación del 48 representa un irrenunciable depósito de calidad y de hondura dentro del mundo de la literatura española que, en las líneas que copiamos seguidamente, Janus Montsalvat ha tenido a bien rescatar y valorar en su justa y merecida medida. Vayan, pues, estas sus aseveraciones y estos sus datos para conocer algo más de ella.

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 Recientemente hicimos una pequeña mención de aquella fantasmal “Generación del 48”, y decimos fantasmal porque ningún libro de historia hace ninguna alusión a ella, ya que esta brutal y satánica dictadura de lo políticamente correcto, quiere hacer creer al populacho que durante cuarenta años los españoles fuimos gobernados por un inculto y mediocre generalito y que la España de entonces era un país de subnormales y de borregos. Para los librillos del Sistema sólo hubo cultura en España durante la II República y después de 1975. A esta patraña se le llama oficialmente “recuperar la memoria histórica”.

La Generación del 48 quiso constituirse en una especie de Tercera Fuerza opuesta tanto al liberalismo cultural de los psudofalangistas, que se les antojaba como traidor y criminal, como a la pusilanimidad, cobardía y sentido rastrero de la colocación que tenía la cuadrilla de Acción Católica tan dada a los pactos y a agachar la cabeza como en tiempos de la República con los Gil Robles o Herrera Oria.

Mencionaremos unos cuantos nombres de intelectuales y pensadores pertenecientes a aquella generación tradicionalista marginada y traicionada por un sistema político que a partir de 1957 prefirió apoyarse en burócratas y negociantes, en lugar de hacerlo en verdaderos idealistas y soñadores. A saber: Rafael Gambra, Vicente Marrero, Pérez Embid, López Ibor, Palacio Atard, Álvaro D’Ors, hijo del gran Eugenio D’Ors, Francisco Elías de Tejada, el gran historiador catalán Vicens Vives, Gonzalo Fernández de la Mora, que llegó a ser Ministro con Franco a principios de los 70 y que no tuvo ningún reparo en enfrentarse al judío de Henry Kissinger en una visita que éste nos hizo allá por los primeros ´70, Luis Díez del Corral, Rodríguez Casado, Jorge Vigón, que también llegó a ser ministro con Franco, Jesús Arellano, Ignacio Hernando de Larramendi, fundador en 1955 de la Compañía de Seguros MAPFRE. Y la nómina prodría ser larguísima. Como se ve, el Régimen del 18 de Julio rebosaba de intelectuales y pensadores por los cuatro costados. Y no bablemos si, encima, les sumamos los de origen falangista: Javier Conde, Muñoz Alonso, Pascual Marín, Legaz Lecambra, Luis del Valle, Lamo de Espinosa, Rodrigo Carvajal, Carlos Paris, Ismael Medina, …

Apuntaremos, además, que la “Generación del 48” no eligió esta fecha al azar, sino por sus profundos significados simbólicos: tres fechas históricas terminadas en 8 fueron catastróficas para la civilización europea…

1).-1648, fecha en que los Tratados de Westfalia ponían fin a la Guerra de los Treinta Años y que supusieron el triunfo definitivo del humanismo renacentista y del protestantismo en Europa. Como consecuencia, se vino abajo el Sacro Imperio Romano Germánico y al mismo tiempo comenzaría su ocaso el Imperio Católico -y no menos sacro- Español.

2).-1848, fecha del advenimiento ideológico del marxismo con la publicación de “El manifiesto comunista” y de la irrupción devastadora de la modernidad con sus nauseabundas revoluciones democráticas.

3).-1898, fin definitivo de los últimos restos y despojos del Imperio español y el inicio de lo que parecía un Finis-Hispaniae (abortado el 18 de Julio de 1936). Como se ve la Generación del 48 era la completa negación de la modernidad y de todos sus valores a cual más deleznable y que, en esencia, poco les separaba –a estos autores- de la cosmovisión del falangismo ortodoxo y joseantoniano.

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Referente a lo de la Generación “fantasma” del 48, la lista podría ser interminable. Citaremos a otros dos grandes pensadores e historiadores tradicionalistas: Jaime del Burgo y Melchor Ferrer, considerados como dos de los mejores historiadores del movimiento carlista. Esta Generación brillantísima se opuso con firmeza a la política de liberalización cultural iniciada por el meapilas vaticanista -y pseudofalangista- de Joaquín Ruiz Jiménez desde que se hizo cargo del Ministerio de Educación en 1951. Este sinvergüenza, rodeado de otros falangistas chaqueteros y traidores -aquéllos a los que algunos pseudohistoriadores denominaron como la corriente del falangismo “liberal”, es decir, los Tovar, Entralgo, Ridruejo, Aranguren, Fernández Miranda, Pérez Villanueva, etc.-, confundió la política de reconciliación de todos los españoles (algo que siempre buscó la Falange ortodoxa y el mismo Régimen del 18 de Julio) con la política de reconciliación de las ideas. ¿Desde cuándo el Bien y la Verdad pueden ir cogidos tranquilamente de la mano con el Mal y la Mentira?. Pues bien, aunque parezca mentira, esta pléyade de personajillos ya en los años cincuenta empezaron a sembrar la Universidad con ideas corrosivas y disolventes, concediéndose, además, cátedras a destacados enemigos del Régimen… ¡y encima en nombre de la Falange¡. Como se sabe, esa política fue un auténtico fracaso: Franco acabó defenestrando a Ruiz Jiménez en el 56, así como a todo su equipillo deleznable de pseudofalangistas que, a partir de entonces, acabaron por mostrar su verdadero rostro y abandonar su militancia pretendidamente azul. Pero el daño ya estaba hecho y las minas ya habían sido colocadas en la Universidad Española. Los futuros conflictos universitarios de los 60 y 70 que fueron acompañados con la dinamitación del SEU en el 65, tuvieron su origen en esta política cultural auténticamente criminal y traidora.

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Hace poco leimos un artículo en el que se hablaba de que en los años 50 surgieron dos falangismos irreconciliables y antagónicos: el falangismo oficial que, según sus propias palabras, era de signo conservador y tradicionalista (Arrese, Girón, Fernández Cuesta, Rein Segura, etc.) y el falangismo presuntamente revolucionario y progresista de los personajillos anteriormente citados, de cuyos nombres no quiero volver a acordarme, que tuvieron la perversa facultad de envenenar a las juventudes falangistas universitarias con su visión telúrica y feminoide del falangismo. El famoso esquema evoliano de “Luz del Norte/Luz del Sur” también se reprodujo en el interior del falangismo. Por muy acomodada y apoltronada que estuviera la Vieja Guardia de Falange, ésta era al menos más fiel a sus orígenes y a la Tradición que todo ese montón de hez camuflado de azul que, después de sembrar el caos y el desconcierto, se cambió de chaqueta a las primeras de cambio.



Literatura fantástica y mítica
septiembre 28, 2009, 7:59 pm
Filed under: Cultura y pensamiento, Janus Montsalvat

    Edgar Allan Poe junto con Lovecraft, Howard -el genial creador de Conan el Bárbaro- y Tolkien -su trilogía “El Señor de los Anillos” puede considerarse como una auténtica Biblia Aria-, sin lugar a dudas, han sido los cuatro literatos fantásticos más grandes que ha habido. Los cuatro coincidieron en su rechazo y desprecio hacia la democracia y la moral burguesa, hacia la asquerosa vida odiosamente cuantificada, racionalizada y tecnificada, es decir, de la Modernidad en definitiva. En una obra extraordinaria que apareció hace ya tres décadas -una de las mejores obras de la Derecha política escrita en España: “La Cultura de la Otra Europa”. 1979- señala el hecho curioso de que en esa nación maldita, caricaturesca, mezcla de infantilismo y senilidad -aunque ella presuma de ser “joven”- que es EEUU -Poe, Howard y Lovecraft eran norteamericanos-, civilización proto-típica de la Modernidad, donde los vomitivos “buscadores de oro” eran elevados prácticamente a la categoría de héroes nacionales, esta serie de literatos brillantes y solitarios (y también marginados y odiados para la bienpensante mediocridad burguesa), al contrario, eran “BUSCADORES DE TRADICION”. Ellos amaban lo remoto, lo mítico, soñadores e idealistas de una Era que fue y ya no es. Eran verdaderos europeos, extranjeros en un mundo y en un país en ruinas. Poetas y trovadores mágicos de un mundo que pugna por nacer ante tanta bazofia, podredumbre y pestilencia.
 
   Decía René Alleau que “el ‘tiempo mítico’ transcurre paralelamente al ‘tiempo histórico’, pero con otro ritmo. Lo que llamamos ‘acontecimientos’ no son quizá más que múltiples advenimientos, internos y oscuros, que se vierten a la luz del día, cristalizados y formando de pronto una masa”. Sólo así se explicaría como en pleno siglo XX, en plena fase final o etapa más ocura del Kali-Yuga, hayan surgido en Occidente tal cantidad de genialidades en todos los órdenes del Arte -con mayúscula, ya que el otro “arte” no es nada más que la emanación de la sub-humanidad y de las Fuerzas del Caos- después de tantos siglos de decadencia generalizada: en la política, en la pintura, la arquitectura, la literatura, etc. Cuando la Modernidad creía que lo había matado y expulsado definitivamente de este mundo, ahí lo tenemos otra vez con más fuerza que nunca: LA RESURRECCCION DEL MITO. POE, HOWARD, LOVECRAFT, TOLKIEN, VERDADEROS ARISTÓCRATAS DE LA INTELECTUALIDAD: ¡¡¡PRESENTES!!!.
 
-“Dicen que los seres inmundos de los Viejos Tiempos acechan en los oscuros rincones olvidados de la Tierra, y que aún se abren las Puertas que liberan, ciertas noches, a unas formas prisioneras del Infierno”. Howard, “La Piedra Negra”.



Tradicion y modernidad
septiembre 6, 2009, 2:55 pm
Filed under: Janus Montsalvat, Tradición

Según el simbolismo astrológico, el Sol recibe su Luz de sí mismo, mientras que la Luna, al carecer de Luz propia, la toma del Sol. La Luz reina por la noche, cuando el Sol se ha puesto. Por lo tanto, la Luna representa o simboliza el eclipse, la noche, la oscuridad. No es de extrañar que todas las grandes civilizaciones de la humanidad hayan tomado como símbolo el Sol. Curiosamente el islamismo, religión fatalista y con pretensiones globalizadoras en esta fase final del Kali-Yuga o Edad de Hierro, tiene por símbolo la Luna…
 
   En esta etapa final del Kali-Yuga, que también podríamos denominar como Edad de la Luna, reinan por doquier la oscuridad, la confusión y el eclipse total como valores políticos dominantes. Simbólicamente, el Oeste (Occidente) ocupa el lugar del Este (Oriente); el nadir ocupa el del cénit. Se ha producido una inversión total. Lo que deberia estar en lo alto ha sido relegado abajo (la plebe domina sobre los sabios, guerreros o ascetas); lo que tendría que estar confinado en la oscuridad se halla a plena luz (la maldad y la imbecilidad están mejor vistas por las masas fanatizadas que la bondad o la humildad); lo que había de continuar débil se ha hecho fuerte (ahí está el culto actual a todo tipo de degradación, depravación o de minusvalía), en tanto lo que era fuerte se ha hecho débil hoy (las castas espirituales y aristocrático-guerreras). Tal es la inversión satánica que se ha producido en nuestros días.
 
   La Historia de la Humanidad es una lucha constante entre dos cosmovisiones: la solar y la lunar. Tradición y Modernidad son dos órdenes de la realidad totalmente irreconcialiables y antagónicos entre sí. Los valores de la Tradición tienen su antítesis en los anti-valores de la Modernidad o subversión anti-tradicional:
 
   

MUNDO TRADICIONAL (Valores)

-Estabilidad         

-Poder de uno sólo      

 -Soledad del poder (jerarquía, organicismo). 

-Poder conferido por una consagración (iniciación).                          

-Poder confirmado por el tiempo (sociedades estamentales. Castas).   

-Armas llevadas por una casta (aristocrático-guerrera)                      

-La Montaña que emerge de los mares (simbolismo de la Verticalidad sobre el Caos).                                                         

-Continuación de la Tradición (duración).                                         

-Verdad.

MODERNIDAD (Anti-valores)

-Inestabilidad

-Poder de todos (Era de las masas, Quinto Estado. Edad de los parias).

-Poder popular (plebeyismo, masificación).

-Poder conferido por votos (invasión de la sub- humanidad en la esfera de la política).

-Poder destruido por el tiempo (fin de las castas. Igualitarismo).

-Armas en manos de todos (Muy típico de Yanquilandia, civilización prototípica de la Modernidad. Lucha de clases).

-La Montaña hundida en los mares (simbolismo de la descomposición del Orden).

-La revolución permanente (eclipse).

-Mentira.

    Existe un lazo sutil entre el Hombre y la Tierra, entre las grandes leyes del cosmos y el Hombre (“como es arriba, es abajo”). Nuestra civilización perversa y suicida, con esa especie de fuga hacia delante que es la superstición del “progreso”, ha roto ese lazo: el “cordón dorado” de la Tradición que nos unía espiritualmente con nuestros antepasados ha sido abolido (individualmente, sólo la Iniciación puede restaurarlo aún en tiempos de caos generalizado). Otra nueva Edad de Oro despuntará, pero sólo después del final -catastrófico, sin duda- de esta Edad de Hierro-, del mismo modo que un hombre no puede renacer a una nueva vida sino después de la muerte.

SEMPER FIDELIS.



Europa como mito movilizador
septiembre 6, 2009, 2:15 pm
Filed under: Janus Montsalvat, Metapolítica

“Somos monárquicos porque queremos hoy europeizarnos, porque ahora, europeizarse es monarquizarse. Porque si un día lo europeo fue republicanismo, hoy lo es el monarquismo. Sólo que España, como atrasada casi siempre, toma ahora vestuario y toalleta para su Estado de los modelos políticos que ya están andrajosos en la mayor parte, en casi todos los países europeos. Porque es evidente la tendencia de Europa hacia la continuidad, la permanencia, la unidad de mando, y estas son cualidades monárquicas”.
 
        José Calvo Sotelo. Extracto de su discurso en la Sala Price de Barcelona, el 19 de Enero de 1936, en plena “Era del Fascismo” en Europa.
 
   Como veréis, el concepto de Monarquía que tenía el gran Calvo Sotelo no estaba, ni mucho menos, reñido con una República Presidencialista, forma de Gobierno equiparable a una Monarquía sin realeza. Cuando en el Estado hay UNIDAD DE PODER Y DE MANDO y, además, es un instrumento histórico al servicio de la “unidad de destino en lo universal” -como diría José Antonio-, así como a la Grandeza y a la Libertad de la Patria -despojada de connotaciones telúrico-ginecocráticas y entendida como Tierra de los Antepasados y de los Ancestros, es decir, TIERRA DE LOS PADRES-, es indiferente si ese Estado está constituido en Monarquía o en República. Más importante, infinitamente más, es el contenido que el continente, el fondo que la forma.
 
   En otro orden de cosas, es curioso que la Derecha política -desde “Acción Española” de Ramiro de Maeztu, hasta la Generación tradicionalista del 48 en pleno franquismo- y cuyo último gran representante fue, sin lugar a dudas, Gonzalo Fernández de la Mora, siempre reivindicó su condición de europea, mientras que el falangismo, tanto el oficial como el disidente, tras el Gotterdamerung -ocaso de los Dioses- europeo de 1945 se atrincheró (esa fue su ruina definitiva) en posturas radicalmente ultra-españolistas (el “españolismo” es una degradación y caricatura diabólica de la ESPAÑOLIDAD. Recordemos que José Antonio dijo que “el nacionalismo es el individualismo de los pueblos”. Aquella aberrante teoría del presunto “ibero africano” frente al celta o godo europeo, no es de extrañar que naciera, o al menos se defendiera, en estos ambientes anti-europeos), puramente societarias o demagógico-plebeyas y rabiosamente anti-europeas. El anti-europeísmo que caracterizó a la Falange post-1945 fue tan suicida como criminal (aún hoy en día no es difícil encontrar “falangistas” que se identifican con movimientos subversivos y antitradicionales como el “peronismo” -encima en su vertiente más grotesca, plebeya y ridícula, nos referimos a aquella de “Evita”- o el “chavismo”, y a la vez reniegan de movimientos europeos doctrinalmente afines. José Antonio siempre fue un europeísta convencido). Si EUROPA fue el Mito Movilizador por excelencia de los fascismos poco antes de la derrota europea y también de cierta Derecha política (la “Konservative Revolution” alemana, por ejemplo), hoy más que nunca, cuando nuestra Patria común está siendo invadida por razas ajenas a ella, y por una religión de esclavos fanáticos y seres robotizados -nos referimos tanto al Consumismo occidental como la integrismo islámico, dos de los últimos fenómenos más aberrantes que ha dado la Modernidad-,

TENEMOS QUE AFIRMAR ANTE TODO LOS VALORES DE EUROPA, LA TIERRA DE NUESTROS ANCESTROS.

SEMPER FIDELIS.



La profecia de Álvaro D’Ors
agosto 22, 2009, 1:12 pm
Filed under: Janus Montsalvat

Gran romanista -ganó la cátedra de Derecho Romano en la Universidad de Granada en 1943-, además de abogado y jurista, era también pensador político tradicionalista (y es que , aunque algunos les cueste creerlo, el franquismo dio pensadores de la talla de los falangistas Arrese, Muñoz Alonso, Legaz Lecambra o de tradicionalistas como Gambra, Fernández de la Mora o Elías de Tejada, sólo por citar unos cuantos), era hijo del gran Eugeni D’Ors, escritor, ensayista, filósofo, crítico de arte e ideólogo de la Falange. Su hermano, el gran arquitecto Víctor D’Ors, al igual que su padre, también fue falangista -fue el creador del logotipo de FE e inspirador durante la Cruzada de la “Ciudad Azul”,  un proyecto urbanístico falangista donde las sedes o “Casas de la Falange”, a modo de Templos del Nuevo Orden, eran concebidos como los centros espirituales de dicha ciudad. Sin duda, el primer franquismo (1936-59), antes del desarrollismo tecnocrático, estaba inspirado desde el punto de vista arquitectónico en el citado modelo, calificado de manera peyorativa por algún imbécil de “imperial” y “colosalista”-. Álvaro, sin embargo, se encaminó hacia el tradicionalismo carlista y durante la Cruzada luchó en un Tercio del Requeté, aunque con posterioridad creía, al contrario de otros carlistas, más en la “legitimidad de ejercicio” que en la “legitimidad de orígen”, hasta llegar a no rechazar del todo, al igual que el gran Fernández de la Mora, la idea de una República Presidencialista -equivalente a un Monarcato sin realeza-, al comprobar la degeneración y plebeyización de las dinastías europeas que quedaban (de hecho y por idénticos motivos, Blas Piñar afirma en su libro de 1979 “¿Hacia la III República?” conocer a varios carlistas de la época que ya abogaban por una “República tradicionalista” o de una “República bicolor”).     

Álvaro D’Ors, además de fascinado por los clásicos griegos y romanos, sintió una gran admiración por la corriente de pensamiento alemana “Revolución Conservadora”, principalmente por Carl Schmitt al que dedicó su libro “De la Guerra y la Paz” en el año 1954. Ya hemos dicho en alguna ocasión que la filosofía regeneracionista de finales del siglo XIX y primer cuarto del siglo XX, al igual que la corriente de pensamiento fundada y liderada por el gran Ramiro de Maeztu, “Acción Española” a partir de 1931 -de la que emanaría con posterioridad la famosa y non-nata “Generación del 48” a la que pertenecía Álvaro, entre otros-, ambas corrientes, repetimos, son una versión hispánica de lo que se denominó en otros lugares de Europa “Revolución Conservadora”. Una revolución elitista y aristocrática en contra de los valores plebeyos de la Revolución Francesa -y de la norteamericana que la antecedió- y de la subversión moderna.     

Álvaro, que sentía una gran admiración por el Franco-Militar, fue crítico, sin embargo, por el Franco-Político, sobre todo por no respetar los fueros regionales, aunque reconoce que su “centralismo” -desde luego más moderado que el de la basura borbónica que le precedió- quizás fue impuesto por las circunstancias. De hecho, respetó los fueros de Navarra y Álava y a punto estuvo de hacerlo con los de Vizcaya y Guipúzcua y de Cataluña de no ser por la presión de los militares, pero también -como señalan los historiadores Pío Moa y Vaca de Osma- de la traición de los separatistas. Álvaro D’Ors, opinaba que la España de Franco también perdió la II Guerra Mundial al igual que el resto de Europa, y aún sin haber participado directamente en ella, ya que los vencedores de aquella fueron sus enemigos metafísicos -de España y de Europa toda-: el Comunismo y el Capitalismo. Las consecuencias funestas para Europa que tuvo la tristemente célebre “Conferencia de Postdam” de los “tres grandes” -y antieuropeos: EEUU, Inglaterra y URSS-, en lo que respecta a España, fue ejecutada con 30 años de retraso. El Borbón y sus secuaces se encargarían a partir de 1975 de ejecutar aquella sentencia de muerte contra la España de Franco, para acabar convirtiéndonos en un país de dóciles autómatas y de consumidores chiflados.     

El libro del cual extraeremos un párrafo muy interesante, “La violencia y el Orden”, está escrito en 1986, es decir antes de la caída de la URSS y del Bloque comunista. En dicho libro, coincidiendo con el Maestro Julius Evola, Álvaro dice que tanto el Capitalismo como el Comunismo, los dos modelos de globalización que entonces pugnaban por triunfar plenamente en el mundo mediante aquella mascarada diabólica que fue la “Guerra Fría”, eran además de intrínsecamente perversos por igual, metafísicamente iguales desde el punto de vista materialista. Es más, Álvaro estima como mucho más peligroso el Capitalismo, ya que con la derivación de este último hacia el Consumismo puro y duro (el “Quinto Estado” del que hablaba Julius Évola, es decir, el reino de los parias, de los que carecen de Tradición y de Raza verdadera, de la plebe, la civilización sin rostro), crea seres pervertidos y sin alma. Si el comunismo, con su brutalidad característica, creaba mártires, el Capitalismo, dado su forma sibilina de actuar y el embotamiento de los sentidos y a la imbecilidad a la que conduce, crea auténticos demonios, seres corrompidos enemigos de todo tipo de espiritualidad y dominados por la maldad. Para el gran Álvaro, la Política (con mayúscula), al igual que para José Antonio Primo de Rivera -por el que sentía una gran admiración- como para la gran mayoría -por no decir todos- de pensadores de la Derecha tradicional y metapolítica, la Política, repito, era Teología, Mística y Poesía. Servicio y Sacrificio. Dan náuseas sólo pensar en qué ha terminado convirtiéndose para la plebe la política (en este caso, con minúscula). A continuación el texto premonitorio que todos los verdaderos europeístas deseamos que acabe cumpliéndose para el bien de la Patria de nuestros ancestros -Europa- y para mal de esa pseudo-civilización maldita, caricaturesca, mezcla de infantilismo y senilidad, que es la americana.

¡¡¡ARRIBA ESPAÑA!!! ¡¡¡ARRIBA EUROPA!!!.

POR LA TERCERA ROMA: ¡¡¡SALUD Y VICTORIA!!!.       

“Es evidente que en el hemisferio del Consumismo la vida es más llevadera, y no deja de haber aquí cierto aire de libertad, aunque las elecciones suelen estar muy condicionadas por la seducción de las masas, que ha alcanzado una perfección técnica irresistible, y que esta apariencia de libertad falta en el hemisferio comunista. Pero no es menos cierto que el deterioro humano del Consumismo, al ser más placentero e insensible, resulta por ello mismo mucho más letal que la brutal disciplina del Comunismo. Éste, por lo menos, puede hacer mártires, en tanto que el Consumismo no hace más que herejes y pervertidos (algo parecido dijo Évola en su “Cabalgar el Tigre”, apuntamos nosotros).      

HAY TODAVIA UNA VENTAJA EN EL ESTE que no suele tenerse en cuenta, pero que me parece muy importante: el Este no sufrió la corrupción protestante, de suerte que, bajo la larva marxista, se esconde todavía un cristianismo, aunque pueda ser cismático, menos contaminado que el del Oeste, corrompido por la Reforma Protestante. Si algún día esa larva marxista pudiera ser eliminada, quizás sería del Este de donde otra vez habría que esperar la Luz: ¡Ex Oriente Lux!. Y bajo el quizá Mito de Moscovia como LA TERCERA ROMA no sabemos si no late todavía una verdad misteriosa que el futuro nos pueda desvelar. Pero el futuro sólo es de Dios, y los hombres no podemos predecirlo sin una gracia especial para ello.     

En definitiva, puede haber una guerra mundial o puede ésta no ser necesaria, pero, en todo caso, ese NUEVO ORDEN sólo puede venir por la “violencia de Dios”, la theou bía que decían los griegos… Las victorias implican siempre violencia: PARA UN NUEVO ORDEN, UNA NUEVA VIOLENCIA”.                   

“La Violencia y el Orden”. Tratado de Teología Política, 1986. Álvaro D’Ors.